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Lullaby Bay (EXO ONESHOT)

13 Oct

portada fanfic lullaby bay

Título: Lullaby Bay

Autora: Sensei

Fandom: EXO

Personajes: Kai, Sehun, Kyungsoo

Nº de palabras: 8.985

Clasificación: PG-13

Resumen: Kai es el último superviviente en una isla dominada por robots con formas de diversos animales cuyo primer instinto es el de aniquilar cualquier forma humana. Después de tanto sufrimiento, solo la venganza puede ofrecerle algo de consuelo a este guerrero cuya meta es la de destruir a todos los robots. No obstante, durante un día de caza, caerá en un extraño laboratorio donde conocerá a otro superviviente que le enseñará a ver el mundo con ojos diferentes y sobre todo, le ofrecerá respuestas a muchos de los interrogantes que encierra esta historia.

Advertencias: violencia, drama… (ya sabéis que Sensei le mola lo catastrófico)

Nota: Espero que tras leer esta historia podáis comprender la crítica que lleva a la sociedad actual y sobre todo, el mensaje final que bueno, quienes me hayan leído anteriormente, conocen mis gustos y por ello, espero no defraudarles y encuentren una amena lectura ^^. ¡Saludos!

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Con la mirada fija en el horizonte, el guerrero concentrado observaba  la puesta del rojo sol que marchaba en busca de su sueño para llevarse consigo al día y dejar que la noche de nuevo despertara a la luna y trajera la tranquilidad al mundo. Al contrario que en muchos cuentos viejos, el día se había convertido en el momento en que las bestias se hacían paso por la tierra y una vez atardecía, estos seres quedaban inmóviles, como estatuas inertes de acero y cables inservibles. Vencerlas solo era posible durante el día ya que aunque de noche parecieran apaciguadas, su dura estructura impedía destruirlas.

El guerrero tenía nombre, pero hacía mucho tiempo que no lo compartía con nadie. Era el último que quedaba en la zona y habían transcurrido siete años de completa soledad en aquella gran isla sin nadie con el que pudiera conversar.

Mientras los últimos rayos de sol surcaban las tranquilas aguas del mar, Kai de pie, al borde de aquel precipicio meditaba cual podía ser su futuro. ¿Viviría lo suficiente como para ver a otro humano? ¿Seguiría siendo su destino quedar atrapado en aquella isla llena de monstruos de metal? Kai tensó los músculos del rostro en una mueca llena de malestar. Odiaba la idea de quedarse solo. Odiaba la soledad y odiaba aquella isla más que nada pero no podía hacer otra cosa. A su hermano pequeño Sehun le había prometido destruir a todas aquellas bestias que funcionaban con la energía solar. Todas serían destrozadas mientras él fuera capaz de empuñar su hacha y espadas que él mismo se había fabricado. No descansaría hasta que todas aquellas invenciones humanas quedaran hechas trizas e inmóviles para siempre.

El sol apenas formaba una línea, cuando de repente sus rayos se desvanecieron y la oscuridad inundó la costa y los valles. Kai dio la espalda al mar, anduvo a oscuras, tranquilo de regreso a su cabaña iluminada por una pequeña lumbre. Se disponía a cocinar algo que llenase su estómago. Mientras calentaba agua en el fuego, se preparó un ungüento fabricado a partir de plantas y barro para curar otra herida en su cuerpo cubierto de cicatrices de las múltiples peleas que había librado contra las bestias plateadas. Kai a la luz de la hoguera echó varios trozos de pescado limpiado previamente dentro de la cazuela y luego impregnándose los dedos, con cuidado extendió la pasta curativa sobre su pecho y su hombro derecho. Al medio día había sido sorprendido por un grupo de bestias que podían andar a dos patas. Eran similares a él en manos y pies. Según la enciclopedia que Kai guardaba entre varios restos que había rescatado de un antiguo museo abandonado, el nombre de la bestia era el de simio, concretamente se hacían llamar gorilas.

Cuando la sopa de pescado estuvo lista, se apartó un poco y sopló. Odiaba quemarse la lengua, y siempre le ocurría cuando tenía hambre. Dio un temeroso sorbo y prosiguió al notar que la temperatura era soportable. A cada nuevo trago más largo de la sopa, Kai sentía que en su interior se instalaba una agradable calidez y llenaba tanto su estómago como su cuerpo de serenidad después de un día lleno de tensión y adrenalina. No obstante, un par de órganos satisfechos no eran suficientes para hacerlo feliz. Había un órgano que desde hacía mucho era incapaz de complacer y ese era su corazón. Aquel pequeño músculo palpitante estaba roto por la pérdida, latía extraño, errático, descompasado, lastimero y herido. Esa era la única herida que no había sido capaz de curar sin importar el tiempo que pasara. Podía pensar menos, pero los sentimientos seguían allí.

No tener a nadie con quien compartir su caza, con quien conversar o a quien abrazar cuando se sintiera confuso y perdido, era la peor sensación que había sentido desde que se viera separado de su familia cuando estos partieron en busca de un lugar mejor.

Aquello sucedió cuando Kai contaba con doce años y su hermano Sehun con diez. Ambos habían quedado recluidos en la isla junto a otros muchos niños de diversas edades y un par de adultos, porque sus progenitores creyeron que era el lugar más seguro en el mundo después de que la Gran Guerra Química terminara. Sin embargo, esta se convertiría en su mayor equivocación.

Nadie supo qué ocurrió con los barcos y aviones donde sus padres viajaban. La conexión se perdió después de una tormenta y los niños quedaron a merced de la isla y los misteriosos edificios blancos que brillaban fantasmales por no haber sido usados nunca. La finalidad con que aquella isla fue creada fue la de formar un parque de atracciones que reuniera toda clase de diversiones y sobre todo, que pudiera mostrar a sus visitantes muchos conocimientos sobre la historia del hombre y los animales del pasado. Un montón de recuerdos de un pasado lejano a todos los que habían nacido en la era de las tecnologías inteligentes.

Mientras los niños deambulaban por las instalaciones, descubrieron que los animales que vivían en la isla, en realidad hacía mucho tiempo habían quedado extintos y que por ello, se trataban simplemente de robots que funcionaban con energía solar. Capaces de imitar a la perfección el comportamiento de los originales a excepción de que no necesitaban ser alimentados, hicieron las delicias de los más pequeños que fascinados observaban a los animales pasear por las llanuras, dormir a la sombra de los árboles, acercarse a las verjas y gruñir con sonido electrónico.

Durante varias semanas los niños mayores y los adultos se encargaron de cuidar a los más pequeños pero conforme los días pasaban y no recibían noticias de sus padres, el miedo y el nerviosismo cundió en el grupo. Algunos intentaron huir y otros decidieron internarse en los bosques y edificios deshabitados en busca de algo que pudiera ofrecerles la respuesta a sus plegarias de salvación. Pero lo que encontraron no sería otra cosa más que su perdición.

Algunos de los que sobrevivieron al primer ataque dijeron que de repente los animales se habían vuelto en su contra, que cambiaron drásticamente su comportamiento y aspecto. En la superficie de sus cuerpos donde antes había imágenes de pelaje, estos colores desaparecieron quedando solo el plateado natural del acero y que sus ojos se inyectaron en sangre. Los robots enloquecidos empezaron a romper verjas y se abalanzaron sobre los despavoridos niños hasta dar muerte a todos los que conseguían alcanzar con sus cuernos, garras y dientes. Después de matarlos, las bestias no hacían otra cosa sino pasar a su siguiente víctima. Su comportamiento era inexplicable pero aun así, algunos de los supervivientes pensaron que quizás algún niño había hecho algo, quizás en algún lugar había un ordenador o zona de control que había sido manipulado o quizás la pasada tormenta eléctrica tenía algo que ver en su repentina locura. Nadie se ponía de acuerdo y el grupo de niños se dividió en varios subgrupos. La idea fue nefasta ya que los animales los cazaron más rápidamente. Kai, Sehun y unos pocos más sobrevivieron durante bastante tiempo y consiguieron fabricar sus propias armas y aprender a derribar a varias especies como rinocerontes, leones, perros y jabalíes. Pero siempre quedaban los animales más grandes como los elefantes y los enormes dinosaurios cuya fuerza y tamaño los superaba y sacaba ventaja.

Una tarde, cuando Kai ya contaba con 14 años, había salido junto a su hermano Sehun para recoger plantas medicinales y así poder curar a uno de los muchachos que había sido gravemente herido por un cóndor. Sehun estuvo a punto de quedarse junto al niño enfermo porque no tenía buen aspecto pero aun así insistió en acompañar a Kai y le ayudó a recoger las plantas. Para ello, habían descendido un enorme acantilado, ayudados de cuerdas y picas. Aún brillaba tímidamente el sol situado muy cerca de la línea con el mar cuando los hermanos ya no esperaban ningún ataque del enemigo pero, contra todo pronóstico, éste apareció. Fue el mismo cóndor que casi había arrancado un brazo a su moribundo amigo el que cayó en picado desde el cielo cortando sus cuerdas con la fiera intención de llevarse consigo a Kai pero Sehun, actuó con rapidez y lanzándole una de sus herramientas atrajo la atención de la gigantesca ave. Kai no pudo mirar durante varios minutos ya que resbaló y tuvo que agarrarse a la escarpada pared. Cuando consiguió afirmarse bien a la roca, volvió a mirar hacia su hermano pero ya era demasiado tarde, el cóndor ya clavaba sus afiladas garras en las piernas de Sehun y lo arrastraba, elevándose en el cielo con él. Ascendió hasta lo más alto, cada vez más lejos hacia el horizonte para finalmente soltarlo sobre las cristalinas aguas. Kai pudo apreciar que de entre las olas una colosal ballena gris emergía con la boca abierta y atrapaba a Sehun entre sus fauces para volver a zambullirse en el profundo mar. El cóndor retomó el vuelo hacia donde estaba Kai pero el sol ya estaba casi escondido y el robot percatándose de esto abandonó su propósito de exterminio y desapareció en tierra dejando solo a Kai, quien destrozado entre lágrimas se dejó caer al agua y nadó. Nadó tanto como pudo y buscó a la ballena pero esta había desaparecido. Cansado de nadar sintió que el oleaje trataba de engullirlo, de arrastrarlo hacia las profundidades y Kai se vio tentado de ceder, de rendirse a la tentadora y fría muerte. Sin embargo, antes de que perdiera el conocimiento la voz de su hermano gritó con fuerza dentro de su cabeza, recordándole el motivo de su lucha. Kai pensó entonces en la vida del otro muchacho, y se dio cuenta de que su cometido en el mundo no había terminado ya que aún podía ser valioso para alguien.

Kai movió los brazos, luchó contra el cansancio y nadó impulsado por el coraje y el poco aire retenido en sus pulmones. Emergió y renovó el aire en sus doloridos pulmones. Flotó boca arriba un buen rato para descansar y recobrar fuerzas. Acto seguido emprendió el regreso hacia la cabaña para ir a buscar a su moribundo amigo.

Sin embargo cuando llegó, encontró que su pobre amigo había dejado de respirar. La infección y la desidia habían sido más fuertes. Kai cayó de rodillas junto a la cama y lloró desconsolado. Estaba solo, se arrepentía de haber salido aquel día, de haber permitido que su hermano le siguiera, e incluso de haber salido del agua…

¿Pero realmente podía arrepentirse de vivir? Kai cubrió el cuerpo de su amigo con una sábana y se enjugó sus lágrimas con los puños de sus manos pensando en una sola cosa:

Venganza.

Si la vida como un ser humano ya no tenía sentido debería vivir como una bestia sanguinaria entonces. Iba a seguir luchando y vengaría la muerte de sus padres, de Sehun y la de todos sus amigos. Desde aquel día Kai durmió menos, preparando trampas y armas cada noche para contraatacar a los monstruos que andaban durante el día. En poco tiempo sus esfuerzos obtuvieron resultados; entrenarse y buscar nuevos materiales para fabricar armas le hicieron más fuerte y rápido. No obstante, debía cambiar la posición de su cabaña cada cierto tiempo porque los animales siempre le encontraban y destrozaban todo a su paso.

De nuevo en el presente, aquel día tocaba mudarse. Había despertado antes del alba. Todo estaba tranquilo, las bestias despertarían cuando el sol estuviera lo suficiente alto como para cargar de energía a todas. Kai con rapidez se instaló en una zona de densa vegetación y camufló bastante bien su cabaña y bártulos. Una vez establecido, Kai se armó como solía hacer con una lanza y varios cuchillos. Había desayunado los restos de la cena de ayer y partió en busca de los monstruos de metal. Inspeccionó sus trampas y comprobó satisfecho que varios animales pequeños habían caído. Kai continuó caminando cauteloso pero un crujido tardío lo avisó del peligro sin tener suficiente tiempo para apartarse. Tras el sonido, uno de los gruesos árboles que había frente a él explotó lanzando varias astillas en varias direcciones. Tras caer el tronco, Kai observó que un triceratops había sido el causante de aquel asalto. Kai saltó esquivando al animal prehistórico y se subió a uno de los árboles. Examinó su propio cuerpo y por suerte ninguna de aquellas astillas se le habían clavado. El triceratops estaba furioso, cogía carrerilla una vez más con la intención de derribar ahora su árbol. Kai se preparó también y saltó en el momento adecuado con la lanza en alto. En su encuentro, el triceratops perdió parte de su cornamenta gracias al limpio corte del arma y Kai al caer, rodó por el suelo. El triceratops berreó colérico tras chocar contra el árbol sin dañar a su objetivo. El animal sacó su cabeza de la madera y volvió a arremeter contra Kai que falto de tiempo empezó a correr para no ser acorralado. Pero entonces, mientras a sus espaldas el triceratops hacía retumbar el suelo con sus pesadas patas, Kai sintió que otro ruido sucedía bajo sus pies y cuando menos lo esperó, la tierra se abrió engulléndolo a él y al triceratops por igual. La oscuridad inundó sus ojos y una serie de caídas y golpes se sucedieron hasta que la calma volvió. Kai se encontraba solo en algún piso desconocido de aquel subsuelo que pudo reconocer era una edificación humana, una especie de laberinto. Unas pequeñas luces se habían encendido a los laterales e iluminaban el blanco pasillo. Kai miró a sus espaldas y vio rocas, cimientos y una de las patas del triceratops. Con suerte el animal estaría muerto pero Kai tenía sus dudas. El agujero por donde había caído estaba sellado con escombros, por lo que no le quedaba otra opción que seguir adelante y encontrar otra salida. Había perdido su lanza pero aún le quedaban sus cuchillos. Cogió uno y avanzó temeroso hasta que llegó a una puerta muy misteriosa. Se detuvo a observarla, tenía una serie de inscripciones muy raras, parecían haber sido rayadas con algún instrumento punzante. Kai reconocía parte de la escritura que parecía estar escrita en tres lenguas. Kai posó sus dedos en la superficie y entonces, la puerta cedió abriéndose con suavidad. Al otro lado se extendía una amplia habitación sumida en la calma y la oscuridad.

Kai al dar un paso, activó con el movimiento las lámparas que le permitieron ver que aquello se trataba de un laboratorio similar a una sala de operaciones. Alzó su cuchillo asustado cuando pudo ver que en las sillas habían cuerpos humanos. Sin embargo, estos ya no estaban vivos y su aspecto era el de momias vestidas perfectamente como si su vida cotidiana nunca se hubiera detenido. Sus posiciones eran tan naturales que parecían estar aún trabajando. El guerrero continuó su avanze y reconoció que sus ocupantes debían ser doctores que habían muerto repentinamente tras el estallido de la Gran Guerra Química. Junto a sus cuerpos habían escritorios llenos de papeles y ordenadores y en el centro de la sala, había una camilla con una máquina similar a la que servía para crear robots. Kai se acercó y vio que había un esqueleto humano dispuesto en perfecto orden sobre aquella especie de mesa de operaciones. En el borde de la mesa estaban tallados un mensaje y varios dibujos. El sonido de un pequeño objeto sonó al rebotar en el suelo. Kai se giró y señaló con su cuchillo a uno de los doctores que recostado con el cuello totalmente girado hacia atrás tenía la boca abierta. Kai miró al suelo y vio que se le había caído un escoplo. Se relajó al ver que no había peligro y volvió la vista hacia su extraño hallazgo. Empezó a leer las inscripciones:

Puede que sea muy tarde para arreglar las cosas, pero nunca antes la humanidad ha estado tan en peligro como ahora y por ello, esta es nuestra última esperanza. Aquel que caiga del cielo y encuentre esta habitación será la llave a una nueva era. Él deberá despertar la cura, el muchacho que sobrevivió y lleva consigo la respuesta a todas las preguntas. No sabemos aún como esto es posible pero así es. La cura es real. Este muchacho es el único que puede salvarnos a todos.

El mundo solo puede cambiar si cambiamos nuestra forma de ver el mundo.

El mensaje terminaba y Kai se quedó mirando los dibujos que acompañaban al mensaje. Poco a poco todo parecía encajar sorprendentemente y sin saber por qué, Kai se vio reflejado en aquel dibujo tan básico de un hombre con una espada que caía del cielo y llegaba a la habitación y encendía la máquina para despertar a la cura. Kai dio un paso atrás, sonrió irónico. Todo era demasiado increíble para él, debía de haberse golpeado demasiado fuerte en la cabeza. Kai dio la espalda a la máquina con la intención de salir y buscar otra salida pero entonces, algo le detuvo. Había pisado el escoplo. Miró al doctor y los otros hombres muertos. Sintió tristeza y una agonía creciente en su estómago. ¿Sería capaz de marcharse sin resolver aquel enigma? ¿Sería capaz de olvidarlo? ¿Y si era cierto? Kai retornó a su posición y siguiendo la escritura finalmente, esta terminaba junto a un botón lleno de polvo. Kai posó su mano con suavidad. A lo lejos se oyó un ruido fuerte y un agudo chillido electrónico. La bestia estaba viva y seguramente iba a ir en su busca. Kai cerró los ojos y pulsó con decisión el botón, dejándose llevar por una repentina corazonada.

La máquina quedó activada, se encendió y comenzó a trabajar con rapidez emitiendo un sonido de motor. Kai retrocedió temeroso y echado contra la pared observó cómo los huesos se alzaban y empezaban a ser recubiertos de músculos, cartílagos, piel y pelo. El cuerpo desnudo de un joven muchacho de su edad quedó perfectamente formado y lentamente se posó sobre la camilla mientras el sonido de los motores decrecía. Kai avanzó con el cuchillo por delante y miró al rostro de aquel chico con atención. Kai retiró el cuchillo y acercó una de sus manos para comprobar si respiraba y súbitamente, el joven abrió los ojos que resultaron ser celestes casi blancos, brillaban como si en su interior hubieran linternas. Kai volvió a enseñar su cuchillo amenazante y el muchacho postrado lo miró con miedo. Pestañeó varias veces y la luz de sus ojos desapareció quedando unos grandes y expresivos ojos marrones muy profundos.

—Por favor, no me hagas daño…

Kai mantuvo el arma alzada pese a la mirada del otro.

— ¿Quién eres? ¿Sabes por qué estás aquí? —le interrogó.

—No… Yo… —el muchacho se quedó pensativo muy preocupado— no… No lo recuerdo bien. ¿Qué día es?

Kai lo miró extrañado. Él tampoco sabía en qué día o año estaban. Bajó el arma, de momento aquel muchacho parecía inofensivo.

— ¿No sabes cómo te llamas entonces?

—No… Solo recuerdo algunas imágenes de lugares y algunas personas pero… todo está demasiado borroso y…ahí… —el muchacho se tocó la frente con los ojos cerrados y expresión de dolor. Kai iba a guardar su cuchillo cuando de repente, un nuevo ruido los sobresaltó a ambos.          Supo que debía ser el triceratops por lo que, sin pensarlo dos veces agarró una bata blanca colgada en una de las paredes y cubrió al muchacho. Este miró la desgastada placa que llevaba cosida y la leyó en voz alta.

—D…O… qué nombre más cortó… pero me gusta —sonrió infantil.

DO mientras se vestía, observó a Kai que con rapidez se movía nervioso por la habitación en busca de alguna salida.

—Maldita sea… No hay ningún conducto por el que podamos salir… —Kai se giró hacia la puerta con tal suerte que sintió al triceratops y tuvo tiempo de agarrar a DO y apartarlo de la mesa. El triceratops atravesó la puerta y se abalanzó destrozando la mesa y todo aquello que alcanzó. Kai y Do saltaron sobre él y corrieron hacia el agujero que de nuevo había quedado abierto. DO miró hacia atrás y escuchó chillar a la bestia. Quiso detenerse para mirar pero Kai tiró con fuerza de él y lo obligó a escalar por el agujero. Cuando ya casi habían alcanzado la superficie el triceratops de nuevo les pisaba los talones y empezaba a subir por el túnel. Kai lanzó uno de sus cuchillos pero falló. DO lo miró contrariado e intentó sujetarlo para que no hiriera al animal.

— ¡Suelta estúpido! ¡Nos matará a los dos si no le detengo yo antes! —se quejó Kai mientras forcejeaba con DO.

— ¡Espera! ¡No hagas eso! ¡Déjame a mí! ¡Por favor! —gritó.

Pero Kai desoyendo la petición de DO, lo empujó con violencia tirándolo al suelo y se enfrentó cuerpo a cuerpo contra el triceratops que de nuevo trató de embestirlo. DO cuando se levantó encontró a Kai tirado en el suelo después de rodar para esquivar uno de los ataques de la bestia. Con toda la fuerza que pudo sacar de sus débiles piernas, DO cojeó hasta donde Kai y se interpuso en el paso del triceratops. Alzó las manos y gritó con fuerza.

Kai con dificultad se incorporó y quedó atónito ante lo que fue testigo entonces. Allí delante de él estaba DO, sus ojos volvían a ser linternas celestes llenas de una extraña energía que se había posado en los ojos del triceratops que había quedado inmóvil en el acto. DO avanzó y posó sus manos en el hocico del animal y lo abrazó. Poco a poco el color metálico desapareció y en su lugar se formó una gruesa piel de color verde oscuro con motas rojas y naranjas. Los electrónicos ojos del animal cambiaron a unos vidriosos y vivos como los de los peces que Kai pescaba a menudo para cenar. Cuando la transformación se hubo completado, DO se separó del dinosaurio y sonrió. El triceratops miró a su alrededor y olió el suelo para comenzar a comer la fresca hierba que todos ellos pisaban en aquel momento.

Kai no era capaz de hablar, se acercó con el cuchillo en mano y miró a DO, cuyos ojos volvieron a ser marrones tras parpadear un par de veces.

— ¿Has visto cómo yo podía encargarme de él? —sonrió pacífico.

—Cómo… ¿Cómo has hecho que la bestia se volviera…?

— ¿De carne y hueso otra vez? Sé cómo hacerlo pero en verdad no sé por qué puedo hacerlo… Es increíble, ¿verdad? —sonrió DO contento. Kai no sabía si debía golpearle a él o golpearse a sí mismo.

—No puedo creerlo… es demasiado…pero en la inscripción estaba escrito…

— ¿Qué inscripción? —se interesó DO abriendo más los ojos.

—Nada, olvídalo…—Kai al mirarle bajó la vista pues se percató de una creciente mancha roja en la bata y de varios hilos de sangre que corrían por la pierna de DO— Estás herido… —Kai se agachó y comprobó que la herida estaba en la rodilla. Se había lastimado probablemente después de que él mismo le empujara antes. Kai tragó saliva intranquilo.

—Será mejor que vayamos a mi cabaña y te cure esa herida antes de que se infecte. Ven conmigo.

DO no protestó. Asintió y dejó que Kai lo agarrara de la mano y lo guiara por la jungla. Finalmente llegaron al lugar y Kai empezó a mezclar el ungüento sin perder tiempo. DO miró a su alrededor y empezó a coger objetos que le llamaban la atención. Hojeó la enciclopedia, examinó varias armas, olió la cuchara de la cazuela. Kai sin mediar palabra lo volvió a agarrar del brazo y lo obligó a sentarse. Mientras tanto, aplicaba el ungüento en su rodilla y lo miraba de reojo. Pese a su aspecto, Kai se daba cuenta de que DO se comportaba como un niño inocente que parecía no conocer el mal en el mundo.

—Pareces un niño pequeño tocándolo todo… —afirmó Kai mientras terminaba de cubrir la herida. DO lo miró y se rió con suavidad.

—Tú también pareces un niño cuando te asustas. Por cierto, no me has dicho tu nombre.

Kai se quedó quieto, pensativo y abrió mucho los ojos. Era cierto, no se había presentado.

—Me…llamo Kai —la sensación era genial, poder presentarse, hablar con alguien… pero al mismo tiempo sentía torpeza en la forma de tratar a otros.

—Encantado, yo…de momento puedes llámame… así, DO… jeje —sonrió levantando con los dedos la placa de la bata que llevaba encima. Kai no pudo evitar sonreír ante aquello.

—Anda, quítate esa bata y déjame que te de ropa limpia y más cómoda…DO —pronunció su nombre con un marcado retintín de burla. DO se rio y lo siguió con la mirada.

Kai salió fuera de la cabaña y esperó a que DO estuviera listo. Al salir este último, se miraron y Kai asintió satisfecho, la ropa le quedaba bien. Por suerte tenían casi la misma estatura y eran prácticamente igual de delgados.

— ¿Qué vamos a hacer ahora? —se interesó por saber el recién llegado.

—Pues… como ninguno de los dos sabemos si realmente controlas tus poderes tan extraños… de momento te quedarás en la cabaña y yo saldré a hacer lo que sé: matar bestias.

—No, Kai… voy contigo y te ayudo a detenerles.

—No, tú quédate aquí, descansa, come y deja que esa herida se cure bien. No quiero perder de nuevo a un compañero tan fácilmente… —la voz de Kai decreció por el dolor. DO se percató de esto y quiso insistir pero decidió no hablar más. Desde la puerta de la cabaña lo observó marcharse más DO no pensaba hacerle caso, iría en busca de los animales y antes de que el cazador los alcanzara, iba a usar sus poderes. DO confiaba plenamente en sus poderes, era lo único que tenía, aparte de un montón de recuerdos de una borrosa existencia pasada donde poco a poco iban apareciendo rostros y voces.

Kai tras andar largo rato se sorprendió de no cruzarse con ningún robot sanguinario. Siguió su camino hasta llegar a una trampa que encontró destrozada.

—Malditos bichos… —Kai suspiró cansado y se puso manos a la obra. Mientras arreglaba el artilugio de caza a lo lejos escuchó un grito. Era la voz de DO. Tensándose por completo, se giró y empezó a correr sujetando con fuerza su afilada lanza. Cuando llegó al lugar en cuestión, sin embargo no encontró ninguna escena sangrienta ni tampoco a su amigo entre las fauces de un dinosaurio o algún mamífero. Al contrario de cualquier cosa que pudiera imaginarse, allí estaba DO sentado y rodeado de animales de todos los tipos. Roedores se acercaban y le chupaban la mano, tigres y cebras paseaban cerca de él y lo olían curiosos para luego seguir su camino por separado.

— ¿Qué demonios…? —Kai estaba atónito. DO y los animales se giraron ante su voz y se quedaron mirándolo con sorpresa.

—Oh… Hola Kai… ¿qué tal estás? —sonrió DO mientras una ardilla se enrollaba y parecía un sombrero de pelo sobre su cabeza.

—Tú…. ¿antes gritaste? Creí que te habían atrapado las bestias y te habían destrozado. Deberías haberte quedado en la cabaña… me has desobedecido… —Kai avanzó muy tenso y molesto.

—Bueno, ya ves que estoy perfectamente. Deja de preocuparte, deberías relajarte y dejarme que haga el resto del trabajo. —DO se volvió hacia los pequeños animales que pasaban entre sus piernas y subían por su pecho para luego saltar y alejarse mientras Kai avanzaba. Este se sentó sobre sus rodillas y miró en silencio. Varios conejos y hurones se le acercaron y dieron vueltas a su alrededor, como si jugaran a perseguirse los unos a los otros. Kai acarició a uno de los conejos y luego notó que algo se enroscaba en su otro brazo. Era una serpiente de la que raudo se sacudió con asco.

DO se rió mientras la serpiente se marchaba indignada haciendo zigzags sobre la densa hierba, pero aquel distendido momento se oscureció cuando a lo lejos se escucharon gritos eléctricos. Algunos animales se quedaron quietos y otros huyeron espantados. DO cambiando su expresión a una más seria se incorporó y se preparó. Kai hizo lo propio alzando su lanza y manteniendo sus rodillas flexionadas por si necesitaba correr.

De entre la espesura de la jungla aparecieron  una manada de gorilas y varios tipos de dinosaurios que andaban a dos patas. Un brillo azul a su lado fue claro indicio para Kai que DO había empezado a usar su poder. Aunque en distancia eran varios metros los que los separaban Kai no estaba en absoluto seguro de que DO pudiera convertir a tantos animales. Aquello parecía un batallón preparado para el ataque. Los simios gruñeron enseñando sus dientes, los dinosaurios echaron humo por sus fosas nasales y la carrera comenzó.

DO cerró los ojos y esperó. El suelo tembló, los gritos de los animales se incrementaron. Kai pensó en retirarse pero no tenían tiempo, por lo que empezó a correr también dispuesto a cubrir a su amigo.

Cuando los animales estaban a medio camino, DO abrió los ojos y no solo él desplegó su poder. El resto de animales congregados junto a él también enviaron centelleantes miradas al enemigo. Inmóviles pero con los ojos muy abiertos, sus miradas celestes llegaron a todos los animales que se congelaron al instante. Solo quedó el sonido de la voz de Kai mientras gritaba mientras corría. Este se detuvo y miró a su alrededor y luego a DO y sus amigos animales. Sus celestes ojos estaban allí totalmente encendidos, iluminando en todas direcciones al enemigo que había intentado atacarlo desde varios ángulos. DO pestañeó y sus ojos se apagaron quedando el humano color marrón.

Había atardecido y los animales empezaron a andar en diferentes direcciones. Kai sentado en el suelo observaba a DO mientras abrazaba a un gorila y se despedía de varios dinosaurios. El ambiente quedó totalmente tranquilo y cuando Kai lo vio oportuno volvió a acercarse a su extraño amigo.

—Oye… ¿tienes hambre? Volvamos a casa, está anocheciendo. Si has terminado con lo tuyo, podemos volver juntos.

—Sí, vamos. —DO asintió contento y cojeó débilmente hasta llegar al lado de Kai. Anduvieron en silencio y de nuevo dentro del improvisado hogar, Kai al abrir el cuenco se encontró varios hurones mordisqueando su cena.

— ¡MALDITA SEA! ¡FUERA DE AQUÍ! ¡SUCIOS BICHOS! —los hurones salieron espetados mientras Kai los intentaba perseguir dando bandazos con la lanza en mano.

DO se rió a carcajadas y cuando regresó su compañero se acercó y le dio varias palmadas para reconfortarle.

—Tranquilo Kai, no volverán a hacerlo… pero entiéndelo, después de tanto tiempo tienen hambre…

—Pues yo también tengo hambre y ahora no hay comida, ¿qué hago? ¿Me corto un brazo y lo tuesto, o me vas a dar uno tuyo? —Kai sonaba muy enfadado.

—Tampoco es eso… podemos ir a pescar si quieres…

—No quiero pescar ahora… estoy harto de pescar…

—Oye Kai… ¿por qué estás tan enfadado? ¿Es por mí?

—Pues mira, ahora que lo dices sí. Estoy enfadado contigo, porque… ¿por qué justamente ahora tuviste que aparecer eh? ¿Por qué no siete años atrás? Si hubieras estado entonces yo no hubiera perdido a mis amigos y a mi… a mi hermano… —Kai se calló y le dio la espalda para ocultar sus lágrimas. Se sentó molesto e intentó llorar en silencio.

DO asustado y preocupado tragó saliva antes de acercarse lentamente y sentarse cerca de él. Acto seguido, ante el silencio abierto lleno de la angustia de Kai que sollozaba débilmente con la cara enterrada entre sus manos, se acercó aún más y lo rodeó con los brazos apoyando con delicadeza su cabeza en la espalda de Kai. Este dejó de llorar y bajó las manos.  Quedaron quietos durante varios segundos hasta que DO empezó a hablar.

—Lo siento… siento no haber llegado antes cuando me necesitabas. De verdad, lo siento Kai.

—No… No es tu culpa. Fui yo quien te encontró y te despertó con esa máquina. Quizás debería haber sido más curioso en otro tiempo y puede que las cosas hubieran ido mejor… Siento haber sido tan bruto contigo. No tienes por qué disculparte, he sido yo el que se ha portado mal. Lo siento.

—No te preocupes, todo saldrá bien… —DO sonrió y se separó para mirarlo a los ojos— y acerca de tu hermano, creo que puedo ayudarte.

—No… No puedes —Kai lo miró desanimado.

— ¿A estas alturas todavía no me crees?

Era difícil creer una cosa así, pero DO tenía razón. Después de todo lo vivido, había demostrado ser capaz de cosas inimaginables. Estaban de pie y DO le miraba tranquilo, sin aparente preocupación, tan seguro como siempre. Sus ojos eran únicos cuando se iluminaban y hacía uso de ese poder pero, aparte de todo aquello, Kai se sentía extraño al mirarlo directamente. Le mantuvo la mirada, concentrado en sus pupilas, en la profundidad y calidad que irradiaban. Había algo más, incluso más misterioso que su origen y sus poderes. Kai tenía de nuevo un presentimiento y decidió hacer caso de lo que este le dictaminaba.

—De acuerdo, dime qué es lo que quieres hacer.

—Mañana por la mañana, terminaré de transformar al resto de animales y después, construiremos una barca.

Kai frunció las cejas, más sorprendido que nunca, tanto que no fue capaz de objetar nada. Aquella noche DO preparó la cena con un líquido blanco que había extraído de un animal y que dijo que se trataba de leche. Aquello lo acompañaron de algunas frutas y con los estómagos llenos, se fueron a dormir.

La mañana siguiente llegó y su despertar fue lo suficiente temprano como para que les diera tiempo a encontrar todos los animales que precisaban ser transformados. Como otros anteriormente, ofrecieron inicial resistencia pero finalmente, todos fueron transformados. Al terminar la tarea, los muchachos salieron de la selva y se dirigieron a la costa donde en la playa se pusieron a trabajar la madera apilada que había traído la marea. El trabajo les hizo consumir gran parte del día, tanto que estaba atardeciendo cuando aún seguían retocando la embarcación. Sudorosos se sentaron al lado de su creación y bebieron agua fresca de las cantimploras que había traído Kai. Miraron el mar sin hablar hasta que Kai no pudo aguantarlo más y preguntó a DO acerca de su plan.

— ¿Para qué quieres la barca?

—Necesito transformar a los seres que viven en el mar. Solo hay unos pocos. No te lo he dicho pero, es como si los sintiera, como si mi cabeza fuera un radar y me atrajeran sin remedio.

—Algo por el estilo me imaginaba… pero tienes que saber que, una vez allí, dudo mucho que tengamos posibilidades de regresar…

— ¿Lo has intentado?

—No pero… conozco otros que sí y… esas criaturas son gigantescas y el agua… es traicionera.

—Eso es lo que crees pero, el mar es como la vida misma, a veces es bueno y te da cosas buenas como los peces que hemos comido y otras veces se vuelve bravío y puedes ahogarte en él…

Kai escuchó atento a las sabias palabras de DO. Aunque su rostro fuera tan dulce, cuando hablaba decía grandes verdades y dejaba a un lado sus bromas y comentarios tontos.

—Deberíamos salir ya, antes de que se haga más tarde… ¡Vamos! —DO se levantó de un impulso y se dirigió a la barca para arrastrarla hacia el agua. Kai lo ayudó y se hicieron a la mar.

Remaron hasta que DO confirmó que estaban en el lugar adecuado. Con la barca meciéndose sobre el agua y detenidos, miró a lo lejos el acantilado donde siete años atrás había perdido a su hermano a manos de las bestias. El agua entonces empezó a mecerse con más fuerza. DO tenía los ojos cerrados y Kai sintió que su pulso se aceleraba. El agua se movió más, algo pareció rozar la barca, pequeñas olas salpicaron agua. Kai miró y vio que muchos peces chocaban contra la embarcación y que a lo lejos varias aletas nadaban en su dirección. El miedo se apoderó de él y agarró de los brazos a DO que parecía en trance.

—DO, no me gusta esto… no creo que salga bien y prefiero morir anciano a morir a mordiscos de estos animales tan horribles, por favor, te lo suplico, vámonos de aquí… no sabes lo que estas aguas contienen… hay un gran…

Mientras sujetaba con fuerza a DO a lo lejos un gran chorro de agua surgió del agua anunciando la llegada de la gran ballena. Kai palideció al verla y DO abrió los ojos al escuchar el ensordecedor sonido de agua propulsada. El animal volvió a zambullirse y de repente todo quedó sumido en calma.

— ¡DO! ¡VÁMONOS DE AQUÍ, YA! ESTO VA A SER NUESTRO FINAL SI NO INTENTAMOS HUIR…

—Kai…

— ¡NO DO! ¡POR FAVOR…!

—¡KAI! —DO se soltó de sus manos y fue él quien agarró entonces a Kai de los hombros— ¿Confías en mí?

El joven guerrero muerto de miedo rehusó de mirarlo a los ojos, se fijó en la inmóvil agua, pensó en su hermano siendo tragado por la ballena, en su amigo muerto con los ojos abiertos pero vacíos. Kai recordó su reflejo en aquellos ojos y sintió el terrible pulso acelerado tronar en su pecho pesaroso de rencor y rabia. DO lo zarandeó y entonces agarró entre sus manos sus mejillas para obligarlo a mirar en sus ojos.

—Kai… ¿confías en mí? —insistió.

—Yo… —Kai estaba al borde de las lágrimas, quería huir pero aquellos ojos lo retenían. De repente, una chispa saltó en su interior. Aquella mirada, aquel rostro, era como si ese mismo instante lo hubiera vivido antes, como un déjà vu. Kai impulsado por aquel nuevo sentimiento asintió lentamente— sí, confío en ti.

DO por toda respuesta lo abrazó sonriente y susurró.

—Todo saldrá bien, de verdad. Ahora toma aire y no te separes de mí.

Kai entonces cerró los ojos y la barca se alzó mientras desde el agua emergía la boca abierta de la ballena que subía cada vez más hasta que sus mandíbulas se cerraron poderosamente atrapando en su interior la embarcación. Lentamente se dejó caer al agua de espalda para volver a sumergirse en el profundo mar.

Kai no quería abrir los ojos pero ante la fuerza del agua no pudo evitarlo. Cuando lo hizo, para su mayor sorpresa descubrió que DO sí los tenía abiertos ya que toda la boca de la ballena estaba iluminada por la conocida luz celeste. El metal comenzó a cambiar de color y en su lugar, aparecieron papilas gustativas, músculos y carne. La barca fue propulsada por las furiosas aguas hacia el interior de la ballena. Agarrados a la barca, giraron y dieron más y más vueltas hasta que la ballena dejó de moverse y finalmente fueron arrastrados hasta lo que debía ser su estómago. Era como una gran sala de altos techos rojos  arqueados por la forma de sus costillas sonrosadas. Kai y DO aún estaban tumbados dentro de la barca, abrazados, cuando el primero se percató de su propia respiración y de que el nivel del agua había bajado muchísimo. Miró a DO que parecía dormido pero al rato se preocupó demasiado de pensar que pudiera estar…

— ¿DO…? ¡DO! —gritó asustado. El nombrado gimió levemente y abrió los ojos que aún irradiaban luz celeste. Parpadeó y la luz se apagó. Kai le ayudó a incorporarse y de rodillas y empapados, comprobó que no estaba herido— ¿Estás bien?

—Sí, solo un poco mareado y cansado… nnggh… menudo viaje en barco… —se quejó de broma mientras intentaba sonreír con ojos entrecerrados. Kai se rio compasivo y apartó un par de algas que se habían quedado adheridas al pelo del otro. DO de repente abrió mucho los ojos y sonrió más ampliamente.

— ¿Qué…? —Kai lo miró asustado. Sabía que algo había a sus espaldas pero no se atrevía a comprobarlo.

—Mira… — le pidió DO mientras se levantaba y salía de la barca. Kai hizo lo mismo pero antes de darse la vuelta pudo oír como a lo lejos se oían el eco de pasos sobre agua encharcada. Confuso buscó con la mirada la fuente del sonido y entonces, detrás de enormes restos de barcos encallados en el interior de la ballena, vio aparecer un grupo de personas. Kai boquiabierto pasó una pierna por encima del borde de la barca y sus ojos quedaron clavados justo en la persona que encabezaba el pequeño grupo de supervivientes. Pese a su lamentable aspecto, su rostro seguía siendo inconfundible. Era su hermano Sehun.

Los hermanos corrieron al encuentro del otro y se abrazaron entre lágrimas mientras DO y los otros presentes los observaron conmovidos. Pasados varios minutos de presentaciones, los recién llegados se sentaron junto a los supervivientes para escuchar la historia por boca de Sehun.

—El día que caí dentro de la ballena, creí que sería el fin, que nunca más volvería a abrir los ojos pero entonces, cuando desperté, me encontré que no estaba solo. Otros niños habían sido presa de los robots y al igual que a mí, luego fueron engullidos por esta ballena. Al principio pensé que no tendríamos posibilidades de sobrevivir pero, los chicos me explicaron que con el aire renovado y los peces que entraban cada cierto tiempo por la boca de la ballena, podíamos alimentarnos y renovar fuerzas. No fueron pocas las ocasiones en las que intentamos escapar pero todas fueron fallidas porque no podíamos matar a la ballena desde el interior y tampoco conseguíamos salir cada vez que expulsaba agua por su nariz. La ballena parecía capaz de oler nuestras intenciones y esperaba tranquila que muriésemos tarde o temprano. —Sehun se tomó una pausa, parecía triste de recordar aquellos años pasados— Al final, terminamos conformándonos con ayudarnos los unos a los otros y seguir viviendo hasta que la próxima oportunidad se presentase. Durante todo este tiempo, nuestro grupo ha ido creciendo y los que estamos aquí, somos los últimos supervivientes.

—La oportunidad finalmente ha llegado. —Afirmó entonces con decisión DO que se había levantado. El grupo, incluido Kai, lo miró con atención.

—Es cierto, yo he visto con mis propios ojos de lo que es capaz y aunque os parezca imposible, DO puede transformar a los robots y convertirlos en animales pacíficos —Kai tras hablar al grupo, se giró para mirarlo directamente— ¿Cuál es tu plan?

DO sonrió satisfecho.

—No tenemos que hacer nada, la ballena ya viaja hacia la costa. Está esperando que le dé órdenes. Con que nos movamos hacia la boca será suficiente, en nuestra barca podemos salir casi todos.

El grupo quedó atónito ante la respuesta de DO pero Kai sonrió a su vez y lo siguió cuando este comenzó a andar hacia la barca.

—Kai, ¿este chico ha sido el que ha provocado que la ballena cambie por dentro? Antes todo era metal pero ahora parece de carne y hueso… ¿cómo es posible? —Sehun no daba crédito.

Kai le sonrió achicando los ojos.

— ¿En serio vamos a poder salir de aquí sin tener que matarla? —preguntó Sehun posando una de sus delgadas manos en el hombro de su hermano y mirándolo muy temeroso.

—No sé cómo lo hace pero sin duda, confío en él plenamente y tú deberías hacer lo mismo.

Sehun que confiaba sin reparos en su hermano no dijo nada más y de esta forma, parte del grupo se subió a la barca teniendo que sentarse algunos encima de otros. Aunque probablemente el resto tendría que nadar, las palabras de Kai los tranquilizaron y entre varios, empujaron la barca hasta llegar a la boca de la ballena. A la señal de DO, todos se subieron lo mejor posible y entonces entre exclamaciones, todos vieron como DO acariciaba los fibrosos dientes de la ballena y a continuación, la gigantesca boca se abría y dejaba entrar por ella una agradable bocanada de aire fresco junto a la radiante luz de la luna. La barca bajó con suavidad de la boca y se deslizó sobre el agua. El grupo gritó de júbilo y reconocieron que se encontraban prácticamente al lado de la orilla y por ello, salieron con facilidad y en pocos segundos ya estaban pisando la arena de la playa. DO se quedó rezagado despidiendo con una mano a la ballena que echó un chorro de agua y volvió a sumergirse en el mar con lentitud.

Los supervivientes reían y celebraban haber vuelto a tierra firme. Besaban la arena, saltaban, se tumbaban, lloraban de felicidad y se abrazaban los unos a los otros. Kai junto a su hermano no dejaba de sonreír y mirar al alegre grupo. DO se acercó y se unió a la celebración que fue breve ya que todos estaban cansados y necesitaban un sueño reparador que no tardaron en conseguir entre sábanas junto al cálido fuego de una hoguera.

A la mañana siguiente, el ambiente en la isla había cambiado considerablemente. Se oían charlas, risas y pasos de gente. La vida había vuelto a la isla que había dejado de ser fantasmal. DO tras informar al grupo de las normas de mutuo respeto entre animales, inició la construcción de un barco aún más grande para poder viajar a las islas donde podían quedar más humanos y robots asesinos.

La tarea duró una semana y DO quedó totalmente extenuado. Por esta razón, a su regreso a la isla donde Kai y Sehun vivían, se tomó varios días de descanso para dormir. Durante esta ausencia, Kai aunque estaba acompañado de su hermano y otros hombres y mujeres, sentía que lo echaba de menos.

Todos parecían de acuerdo con la paz que se había instalado entre ellos y los animales por lo que durante el día, los supervivientes se dedicaron a explorar su nuevo hábitat y observaron el estilo de vida de los animales y se propusieron construir un poblado en equilibrio con la naturaleza. Kai enterró sus armas en un lugar seguro y se fue a ayudar a su hermano y  nuevos amigos para construir más cabañas y reutilizar algunos edificios.

A la noche, Kai regresó cargado de frutas para DO a quien sorprendentemente encontró despierto.

— ¡Vaya! mira quien por fin está despierto… ¿te encuentras bien? ¿No estarás enfermo, verdad? —Kai se sentó en la cama y lo examinó de cerca. DO con cara de sueño sonrió sin fuerzas y miró hacia otro lado.

—No, no estoy enfermo es solo… cansancio y que…—su semblante era triste de repente. Kai se preocupó y se acercó más.

— ¿Qué ocurre? Dime.

— ¿Podemos salir a dar un paseo? Necesito que me dé el aire… —pidió DO intranquilo.

— Claro… sin problema —Kai muy intrigado se levantó y siguió a DO.

Anduvieron durante un buen rato hasta que llegaron al acantilado y se sentaron allí a observar las estrellas y el mar. Muy intrigado Kai no pudo aguantarlo más y volvió a hacer la pregunta:

— DO, ¿qué es lo que te pasa?

— Bueno… aparte de que estos días han sido muy intensos y por ello me encuentro cansado… —DO se tomó una pausa. Parecía confuso y que tuviera miedo de lo que tenía que decir— ¿recuerdas que antes no podía recordar nada de mi pasado? Hoy mientras dormía… he recordado quien soy y mi vida anterior.

Kai abrió mucho los ojos.

— ¿Y bien? ¿Sabes cuál era tu nombre? —sonrió ilusionado.

— Sí, es Kyungsoo —DO miró a Kai preocupado.

— Oh… me gusta jeje. —Sonrió amable— Pero oye, entonces… ¿ahora cómo quieres que te llame? ¿DO o Kyungsoo?

—Llámame como quieras, me da igual… —DO se volvió hacia el mar con mirada triste. Kai se percataba de su bajo estado de ánimo y esto lo hacía sentir aún más curioso.

— Pero si has recordado tu vida pasada… ¿cuál es el problema?

— En aquella vida, yo era un estudiante de química y vivía con mis padres. Iba a la universidad y en mi clase estaba mi mejor amigo de infancia. —DO sonrió ensimismado en el recuerdo— Pasábamos mucho tiempo juntos y me sentía genial junto a él, quizás demasiado y por eso, llegué a preguntarme qué sentía exactamente por él. Me di cuenta entonces de que estaba enamorado de él y que no podía vivir sin decírselo. —el rostro de DO se volvió muy serio— Un día, mientras estudiábamos en la biblioteca, él estaba a mi lado, le miré y él hizo lo mismo. En aquel momento no me contuve y le besé pero inmediatamente me arrepentí ya que me pareció una falta de respeto por mi parte. Iba a recoger mis cosas e irme antes de que pudiera reprocharme nada pero entonces, él me sujetó del brazo y después, cogió mi rostro entre sus manos y me devolvió el beso. Desde entonces mi vida cambió por completo.

DO miraba nostálgico hacia el mar donde sus ojos se perdían en el recuerdo narrado.

—Era tan feliz de ser correspondido y de poder pasar tantos momentos juntos… Pensé que todo aquello nunca cambiaría pero entonces, un día uno de mis profesores me citó en su despacho y empezó a hablarme de una investigación muy antigua, de varios experimentos y de un descubrimiento arqueológico. Al principio no lo entendí muy bien pero, tras varias citas, al final todo encajó en mi mente. Mis datos, mi historial médico, todo coincidía con los datos que ellos buscaban y como resultado, me pidieron ayuda para resolver el enigma de aquella leyenda que con gran seguridad iba a cambiar el curso de la historia.

Kai escuchaba muy atento, totalmente en silencio, con una mano cerrada donde apoyaba su barbilla.

—Sobre mi persona cayó una gran responsabilidad: de acuerdo con la leyenda, el elegido debía sacrificarse para volver a reencarnarse en una especie de soldado, en la cura para el futuro desastre que le esperaba a la humanidad dentro de muchos años. Los doctores me dieron tiempo para pensar en todo lo que suponía aceptar su propuesta. Lo medité y aunque el dolor fue muy grande, finalmente acepté. Me marché dejando varias notas, una de ellas era para mi novio quien tras leerla me odió de por vida.

— ¿Cómo sabes eso si te habías marchado?

—Porque justo después de someterme a la inyección letal que me permitiría reencarnarme más tarde, mi alma salió de mi cuerpo y pude volar fuera del laboratorio. Sobrevolé la ciudad y llegué hasta la casa donde él estaba. Justo en el preciso momento en el que había terminado de leer la nota. En aquel papel le contaba que me había surgido una gran oportunidad para estudiar en otro país y que lo más probable es que no volviéramos a vernos nunca más. Mi novio comenzó a romper todo lo que yo le había regalado, destrozó todas nuestras fotos y lloró desolado. Aunque él no pudiera verme, yo estaba a su lado y también lloré. Sobre todo de impotencia y porque me sentía terrible por él y mi familia que tampoco entendió mi repentina marcha. —DO había empezado a llorar silenciosamente.

—Sin embargo, todo era por un bien supremo y por eso, volví a elevarme y me sumí en la oscuridad. Dormí, tuve sueños que duraron una eternidad hasta que un día, en el mismo laboratorio de siempre, volví a abrir los ojos y te vi con la lanza, amenazante y asustado a la vez. —entre lágrimas sonrió triste y dedicó una mirada a Kai quien lo miró preocupado y sin entender el significado de aquella mirada.

— ¿Por qué me cuentas todo esto?

— Kai… perdóname —tras decir aquello DO acortó toda distancia y le besó. De esta forma se quedaron quietos, en silencio, con los ojos cerrados. DO fue el primero en abrir los ojos y separarse lentamente. Esperó entonces paciente la reacción del otro.

El antiguo guerrero parpadeó confuso y lo miró con indescifrable expresión. DO tembló débilmente.

— ¿Lo recuerdas ahora… Jongin? —pronunció su nombre con timidez.

Kai estaba callado, sus brillantes labios entreabiertos y parecía sumido en el asombro cuando de repente, en un abrir y cerrar de ojos, antes de que DO tuviera tiempo de huir arrepentido, Kai tomó su rostro entre sus manos y le devolvió el beso.

Suspiraron mientras se besaban y alargaron sus manos para tocarse el pelo y acercarse mucho más el uno al otro.

— Kyungsoo… creí que no volvería a verte nunca más… después de vivir toda una vida sin ti y ahora, estás aquí… —su voz sonaba turbada por la emoción y las incipientes lágrimas. En su mente los recuerdos de su vida anterior brillaron como el fuego y se agolparon veloces.

DO sonrió feliz y lo abrazó con fuerza de saber que lo había recuperado. Sus brazos encajaban a la perfección, eran uno, nunca habían dejado de serlo, aquello era la prueba definitiva.

Se besaron de nuevo, saborearon sus respectivas bocas y dominados por la pasión continuaron de esta manera entre caricias y abrazos.

— Te he echado tanto de menos… —confesó DO

—Y yo… —susurró con un hilo de voz Kai.

Aquella noche ninguno de los dos regresó a la cabaña donde hacía horas ya estaba Sehun dormitando. Bajo la luz de las estrellas y envueltos por la dulce y tranquila nana que producían las olas y el viento de la bahía, se abrazaron y se amaron con la misma intensidad que en otra vida lo habían hecho durante su primera vez. Sus dedos se entrelazaron, sus respiraciones se aceleraron y sus pieles desnudas se rozaron produciéndoles deliciosos cosquilleos. Todo era nuevo pero a la vez conocido y les resultaba maravilloso. Mientras Kai jadeaba sobre DO y se tensaba una y otra vez, sintió como su corazón había dejado de ser aquel antiguo pedazo de recuerdos rotos. Ahora su corazón volvía a latir vigoroso y sin cicatrices. La pieza que faltaba había sido devuelta y entre sonrisas y muchos besos, los jóvenes amantes volvieron a prometerse amor eterno, conscientes de que la promesa iba a cumplirse.

FIN

 

 

 

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2 responses to “Lullaby Bay (EXO ONESHOT)

  1. Nathaly Carvajal Henriquez

    14/10/2014 at 08:16

    Kyaaaaaaaaaaa!!! ;u; Sensei!!! Nos sabes cuanto me ha gustado este shot… de verdad, está bastante genial ^^

    Hace mucho tiempo que no me pasaba a comentar… me siento extraña xD jejeejeje pero en fin, lo importante es que ya estoy aquí, lista para comentar tan largamente como siempre lo he hecho (?) jijijijii

    En primer lugar… me dio mucha angustia la forma en que supuestamente Kai perdió a su hermanito Sehun ;^; y lo solo que quedó después de eso… cayendo en la hostilidad, en la venganza, en el rencor de tener que vivir en esa profunda soledad, sin compañía, dejando de lado cualquier esperanza, sólo sobreviviendo a una existencia sin sentido…

    Pero todo cambió cuando DO se hizo presente… un atisbo de esperanza surgió. La verdad, en un principio estaba confundida, me dije “de qué forma DO puede ser la cura si todos son animales roboticos?”, pero grande fue mi sorpresa al leer que los convirtió en animales reales, de carne y hueso… que tan loco suena eso? jejejejej pero en fin, la cosa es que eso fue desconcertante para mí, pero de cualquier modo tiene sentido :3 de no ser así la historia no sería historia, no? jjijiji

    Por otro lado, a medida que se fue desarrollando la historia, algunas cosas empezaron a tener más sentido… y creo que llegué a entender un poco el propósito… o quizás sólo divagué demasiado en mi cabeza xD

    La sociedad está acabando sola consigo misma, y ante los momentos caóticos cae más aún, cae en el pánico, en el desespero, en la desesperanza. Cada vez confiamos menos en los otros, los sentimientos son algo que cada vez tiene menos importancia… nos estamos volviendo robots, máquinas productoras que de a poco están perdiendo su humanidad… La incredulidad se hace mayor, ya no se sabe en qué creer verdaderamente y al final caemos en las discordias, en los sentimientos negativos… sólo queremos vivir nuestra vida como nos plazca, preocupándonos de nuestro propio bienestar, desvalorizando todo lo demás, eres el cazador o eres el cazado…

    Sin embargo, aun hay esperanzas, aunque no lo creamos, siempre va a haber algo que nos salve, todavía en tiempo para generar un cambio…

    A veces uno es suficiente para generar un gran cambio… sólo hace falta tener fe, confiar en ese uno y volvernos varios… mantener las esperanzas y aferrarnos a nuestra humanidad… aferrarnos a la resolución pacífica de los conflictos que existen…

    Ok…. creo que me fui en la profunda xD ejejejeje pero eso es lo que pensé con este shot ^^

    Finalmente, en lo personal me gustó la última parte, le dio un toque tierno a todo este asunto… Kai por fin encontró ese algo que faltaba, encontró su propia cura, lo que le dio sentido al latir de su corazón… se reencontró con Kyungsoo, su amor del pasado, para poder vivir felices en ese nuevo mundo que estaban construyendo…. a veces soy tan cursi para hablar xD afsiuasfbisa pero en fin… estuvo muy bello *^*

    Sinceramente me gustó mucho este one-shot! espero por más escritos tuyos Sensei, hermosa!! *^*

    Cuidate mucho mucho!!!

    Besiiitoooos!!

     
    • Sensei

      23/11/2014 at 06:38

      Hola Nathaly!!! Bienvenida de nuevoooooo! jajaja
      Por fin me siento con la inspiración y tiempos suficientes para darte una buena respuesta a tu super lindo comentario. De verdad, el día que lo leí me hizo muy feliz porque aunque este fanfic solo tenga un comentario, con el tuyo es que ya no necesita mas (quizás por eso nadie mas comenta??? xd)

      Bueno, el caso es que me alegro de que te gustara mucho. Yo lo disfruté un montón y también me hizo dibujar y soñar con otros mundos diferentes. No sé, me sentía bastante suelta para imaginar algo nuevo.
      La historia de los hermanos es bastante triste, y creo que gracias a mi música de inspiración quedó bien plasmada wajaja voy a dejarte los links por si algún dia quieres leer con esas canciones de fondo :33333

      Acerca de DO, es como el quinto elemento, es el salvador de un mundo dominado por la tecnología, que ha dejado de ser un mundo vivo y ha quedado inundado por lo falso y la fría y cruel guerra. Es verdad que no puedo explicar científicamente nada, pero es una imagen muy hermosa imaginar que alguien con la suficiente sensibilidad puede cambiar el mundo con su mirada, y que los otros se vean reflejados y cambien su naturaleza para ser mejores.

      Hay algo de la originalidad de la vida de nuestros abuelos que se poco a poco muchas nuevas generaciones no conocen: vivir en el campo, observar a los animales, tocar la tierra, ver crecer la vida a tu alrededor…
      No digo que se haya perdido totalmente, afortunadamente muuuchas partes de la tierra están llenas de campo y gente que viven en el. Aun existen los bosques y las selvas pero… ¿durante cuanto tiempo? La vida es cíclica, y es normal que la naturaleza termine y se regenere después, pero si el ser humano destruye el suelo, no es posible que esa regeneración suceda…
      Quizás la esperanza nos hace vagos, quizás tontos, pero es algo que también ha salvado muchas vidas. Yo creo en las vías pacíficas, pero solo pueden funcionar cuando más de uno se pone de acuerdo y escuchan a la otra parte. Todo esto que digo podría aplicarse a muchas cosas: los debates sobre el medio ambiente, las disputas políticas, los derechos sociales…
      Y tranqui, las personas profundas molan, yo me gusta mucho hacer filosofía, detenerme a pensar y quizás lo hago demasiado y por eso a veces me siento tan infeliz, XDDD pero bueno, lo importante, con lo que me quedo, es que te hice pensar, eso es maravilloso ^^!!!

      Y sí, no todo iba a ser drama y tragedia, necesitaba introducir ternura, algo que también le hace más falta a este mundo ^^
      Gracias por comentar, me das mas fuerzas para escribir! No lo dudes! Volveré al ataque pronto! De hecho estoy pensando alguna de mis historias sin publicar hacerla comic y quizás intentar probar suerte en una editorial… pero mis cualidades como dibujante quizás no sean suficientes… pero bueno, no pierdo la esperanza! Todo es ponerse! Y tiempo!!!

      De nuevo gracias, te deseo que pases un precioso dia, se feliz :3
      ¡Nos vemos por la red!
      Sensei :B

       

¡Dinos qué te ha parecido!

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