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Last Red Sun (CO-ED School + SuJu), capítulo 1

15 Apr

Título: Last Red Sun
Presente Capitulo 1: Envidia
Fandom: CO-ED School y Super Junior
Personajes: Especialmente es sobre las chicas de Coed School y los chicos de Super Junior.
Nº de palabras: 7 292
Clasificación: PG-13
-Resumen: Hyoyoung está en dentro de un escáner que va a leer sus recuerdos, por lo tanto el resto de capítulos constituyen el pasado que estamos conociendo a través de los recuerdos de Hyoyoung. Esta es una historia del espacio, es decir, ciencia ficción y además apocalíptica ya que la Tierra tuvo que ser abandonada pues el Sol está a punto de morir y una vez que esto sucede, la Tierra se destruirá. Por esta razón, la humanidad viaja en una gran nave por el espacio y entrena jóvenes que estén dispuestos a realizar misiones para encontrar un nuevo planeta habitable. Hyoyoung y el resto de miembros de CO-ED School son estos jóvenes héroes, la última esperanza de la humanidad.
-Advertencias: cierto lenguaje soez y promiscuidad en algunos personajes.
-Nota: Me inspiré escuchando Too Late (CO-ED School) y Don’t Don (SuJu)

1

”ENVIDIA”

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El curso estaba terminando, y ya se podían palpar los nervios. Solo unos pocos alumnos serían elegidos para la próxima expedición. Chanmi tenía muchas posibilidades de ser elegida como capitana, después de todo era hija de un importante militar. Junto a su hermano Taewoon, ambos estaban sentados frente a una de las ventanas que daban al espacio abierto mientras charlaban sobre sus inquietudes:

― ¿Cuando crees que dirán que has salido seleccionada capitana entre las chicas que formaran la parte femenina de la tripulación?―Taewoon sonreía convencido.

― No voy a ser capitana ― respondió Chanmi en un tono cortante a su hermano. Éste frunció las cejas confuso.

― ¿Qué…qué dices? pero si…si eres la mejor― Taewoon empezaba a adivinar por donde iban los tiros, comenzaba a recordar lo que había pasado en la última clase que tuvieron pero aún así dejó que su hermana se explicase.

― Lo sabes muy bien, será Soomi, y no yo, la que salga seleccionada para ese rango.― Chanmi no aparentaba enfado, parecía conforme, pero Taewoon la conocía bien y sabía que aunque su hermana no aparentase estar enfadada, no era razón para que no lo estuviera. Debía de estarlo, ser capitana era su sueño desde que era niña y ahora se lo habían arrebatado.

——―  —―  ——―

No pasó mucho tiempo hasta que las decisiones de los grandes sabios llegara a oídos de los jóvenes. Solo los mejores habían sido elegidos y ellos lo eran, pero hubo varias sorpresas.

Divididos en dos naves hermanas, los chicos por una parte y las chicas por otra, se coordinarían para maniobrar en el espacio y llevar a cabo un viaje programado que no les permitiría volver a la base al cabo de los días fijados en la memoria de la nave expedicionaria. En total se calculaba que el viaje podía llegar a durar inclusive meses. Entre los chicos, Kangho se encargaría de ser el responsable de todo el funcionamiento de la nave; dirigiría, coordinaría y controlaría todas las actividades que se realizan a bordo, siendo responsable de la seguridad, por lo tanto, sería el Capitán. Sorprendentemente una de las tareas más importantes fue otorgada a Sungmin que había sido elegido como jefe de máquinas y soporte técnico, de él dependían todos. Taewoon y Kwangheng eran oficiales subordinados de Kangho, segundas opiniones a la hora de tomar decisiones importantes. Yoosung sería el piloto mayor y Noori el lector de mapas de navegación.

En el equipo femenino, Soomi, como muchos esperaban dada su influencia y artimañas, sería la Capitana y dominaría los movimientos de toda la nave. Chanmi era la oficial, ese encargaría de tomar decisiones junto a Soomi pero su voz era secundaria. Hyewon se encargaría de pilotar y Hyoyoung sería maestra de navegación.

Todo ya estaba decidido, y solo quedaba comprobar que todo en la nave funcionara a la perfección. Durante los últimos días de preparativos, se celebraron algunas prácticas y finalmente hubo una gran fiesta de despedida.

Fue tras una de esas clases prácticas en las que uno de los chicos sorprendió a Hyewon.

― ¡Vaya! tu última demostración fue espectacular― Kwangheng se había acercado a Hyewon que estaba de espaldas. Al girarse se le cayó una bolsa que llevaba en las manos y se quedó muda, ya que la había pillado desprevenida: nunca antes habían hablado. Además, ella no es que fuera una persona de muchas palabras, quizás se debía a su familia, todos eran militares muy disciplinados y por eso la concentración y el control de la situación eran una obsesión para ellos. Hyewon que acababa de salir de los cambiadores se agachó para su bolsa con la ropa usada anteriormente. Ambos acababan de salir de las duchas y Kwangheng tenía desabrochada un poco la camisa dejando entrever su fibrosa naturaleza. Hyewon miró de reojo su musculado pecho y luego, lo miró a los ojos, intentando concentrarse de nuevo. Este muchacho por su parte, la miraba extraño, de una forma que nunca antes alguien la había mirado. Su mirada parecía nadar dentro de ella, atravesarla. Hyewon estremecida, se percató de que ya estaba tardando en responder así que decidió hablar por fin.

― Oh…gracias…pilotar…es…algo que me gusta así que…estoy muy emocionada de saber que seré piloto en la expedición.―Consiguió articular al final.

― Sí, eso ya lo he visto―Kwangheng sonreía contento―la verdad es que te desenvuelves muy bien pero, deberías relajar un poco más los brazos, puedes hacerte daño si coges con tanta rudeza los mandos, mira así―  Kwangheng se acercó de repente hacia ella, rompiendo toda distancia de cortesía y cogió sus manos para moldearlas haciendo la forma que toman al coger las palancas de la nave. Sus manos eran suaves, incluso mucho más de lo que lo eran las de ella. También eran gentiles, no imponían fuerza, simplemente fluían y la acariciaban con pulso firme. Hyewon se quedó muy quieta, la había sorprendido, y el tacto de su cálida mano apretando la suya le era una sensación nueva y le gustaba pero esa misma sensación la  asustaba. No estaba acostumbrada al contacto físico. Kwangheng al mirarla desde su hombro se dio cuenta y cohibido le soltó las manos disculpándose con una leve inclinación de la cabeza. Parecía que se había sonrojado.

― No, no pasa nada…eh…gracias por el consejo. Lo tendré en cuenta― Hyewon empezaba a irse cuando Kwangheng la detuvo con su voz.

― Nos vemos…Hye.― le sonrió tímido.

El corazón de Hyewon dio un latigazo al oír esa forma abreviada de pronunciar su nombre. Se giró y sonrió con timidez. No muy lejos de ellos, acababa de salir Kangho de los baños, se detuvo al verla, pero para su mayor desagrado y sorpresa, vio que ella no estaba sola, allí estaba su mejor amigo, su primo Kwangheng. Kangho volvió la mirarla hacia ella y entonces la cara de él se contrajo. Hyewon estaba sonriendo, y aquella sonrisa era para Kwangheng; para su amigo y no para él. Kangho apretó los labios mientras veía como se alejaban ambos en distintas direcciones pero tras despedirse con un gesto de cabeza lleno de complicidad mutua. Sin embargo no solo Kangho había sido testigo de tal encuentro. Otros ojos habían observado la escena, desde otra puerta que estaba abierta, la de los aseos femeninos; situada justo al borde, estaba Hyoyoung que lo había presenciado todo también. Ella se guardó para sí cualquier opinión.

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― Hermanita… ¿crees que tengo posibilidades?― Sungmin estaba echado boca arriba en su fina y minimalista litera mientras observaba en la pantalla de su tableta digital una de las fotos de la portada publicada en un importante periódico. La fotografía era una que hacía dos días al grupo de compañeros les habían sacado a las puertas de su escuela de aeronáutica. Sungmin había agrandado la fotografía con los dedos y quedaba enmarcado el rostro de Chanmi el cual, él observaba extasiado. Soomi por su parte, andaba de un lado para otro eligiendo la ropa que iba a usar durante la expedición que cada vez estaba más próxima. Se detuvo un momento para suspirar molesta por el comportamiento de su hermano.

― Deja de soñar, a ella no le importas. Ni si quiera te mira, eres un crio, y ella una mujer, nunca tendrás posibilidades con ella.―respondió con hastío.

Sungmin se incorporó contrariado, aquello era una daga en su pequeño corazón.

― ¡Y una mierda! ¡Eso es mentira! ¡Ella sí que me ve! ella me mira cada vez que entro en clase  ¡incluso me saluda y hablamos a veces! Seguro que tenemos hasta muchas cosas en común de lo que tú crees pero lo que ocurre es que ella no es muy sociable que digamos. Necesito llegar hasta ella de alguna manera…necesito… ¡joder! este viaje seguro que cambiará las cosas. Voy a demostrarle todas mis cualidades y quedará alucinada, seguro que se enamorará de mí instantáneamente.

― Sungmin, querido, cierra el pico, tus tonterías no me interesan y me están desconcentrando. Tengo que elegir bien mi ropa interior.― Soomi había levantado en el aire indecisa dos finas prendas de lencería bordada con suculentos detalles y colorido. Sungmin la miró asqueado, no podía entenderla y en aquellos momentos, casi la odiaba.

― No sé porque eres así ni por qué te gusta tanto hacer daño. Incluso a tus amigas o a mí, tu hermano. Eres horrible―  Sungmin tras decir esto, se bajó de un salto dando un codazo a su boquiabierta hermana. – ¿Todavía no te ha vuelto a hablar Hyoyoung, verdad? te mereces eso y más. Ojalá todas te odien y te quedes sola porque es lo que vas a conseguir siendo tan egoísta y obsesionada― Sungmin salió de la habitación cuyas puertas eléctricas cerraron inmediatamente tras él, evitándole oír los insultos de su hermana.

Soomi tiró la ropa dentro de la maleta e inspiró con fuerza. Ella era mala, lo sabía, pero le daba igual, había nacido así, imperfecta. Sí, sí que tenía una razón para ser tan mala, y no era totalmente su elección, sino la sociedad. Soomi recordó su juego favorito cuando era una niña, este consistía en ser madre, tenía un bebé de juguete al que le daba el biberón, le cambiaba la ropa y pañales. Aquel simple juego se había convertido en su sueño. Soomi desde su más tierna infancia había soñado con ser madre. Sin embargo, aquello no iba a poder ser. Hacía varios años su médico había informado a sus padres que ella era infértil y que por lo tanto quedaba descartada como mujer capacitada para la continuación de la especie humana. Era algo que se hacía con todas las niñas, a cierta edad se comprobaba si eran útiles en este sentido y en el caso de Soomi no fue así. Esta era la raíz del problema y su mayor secreto por el cual, ella misma quería creer que debía comportarse así, como una chica mala, promiscua y sin sentimientos. Dado que su única ilusión en el mundo se le había sido negada, poder engendrar un hijo; Soomi tomó la decisión desde hacía tiempo de que su cuerpo lo iba a aprovechar al máximo. Y conforme se acercaba el día de la expedición, ella se regodeaba con la idea de tener un montón de aventuras sexuales con todos aquellos hombres con los que compartiría aquella experiencia.

Que su hermano dejara de quererla le era totalmente indiferente. Soomi sonrió, vivir sin sentimientos era mejor que tenerlos y ser infeliz como su hermano o la estúpida de Hyoyoung.

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Eunkyo

― ¡No puedes tenerme encerrada para siempre! ¡Eres un engendro de padre! ¡¡Te odio!!― gritaba la joven de rojizos cabellos que en un arranque de caprichos insatisfechos, se tiró al suelo pataleando. Aunque su comportamiento debería ser muy distinto, ya que tenía 14 años, sin embargo no era tal porque su carácter se había estropeado al convertirse en una niña malcriada. Eunkyo era la chica más rica de todas las que vivían en la nave y aquello se debía a que era una de las hijas más pequeñas que tenía el Presidente, quien dominaba la entera nave y a todos los que vivían en ella. En esta ocasión, al parecer una vez harto tras tantas insolencias de su hija, le había prohibido asistir a la celebración de despedida de la Nave E y de la Nave F (nombres que se le había dado a las naves por la esperanza y la fuerza, símbolos para los supervivientes de la humanidad que soñaban con sobrevivir y volver a vivir en un planeta).

Sin embargo aquella pataleta iba a tener más de una consecuencia. Como si se tratara de un niño pequeño al que se le ha negado una golosina, esta pequeña e insidiosa niña no se rendía en su empeño por acudir a la fiesta, sus gritos, sus súplicas, insultos y agresividad no encontraban fin. El padre, ya cansado no quiso escuchar más barbaridades y la encerró con llave en su habitación. Él tenía cosas mejores y más importantes que hacer como por ejemplo dar un discurso al emocionado y enorme público que se amontonaba muy elegantemente vestido en el gran salón donde todo había empezado a girar en torno al gran viaje. El Presidente se marchó ignorando los porrazos que provenían del cuarto y que en cuestión de minutos quedaron silenciados. La niña enfadada se secó las lágrimas. Aunque por el momento parecía tener todas las de perder, no iba a detenerse en su empeño de ir a la nave para incorporarse al grupo. Si su berrinche era tan grande era porque su mayor ilusión era salir de aquel pequeño e improvisado mundo de metal porque quería ver el exterior aunque fuera desolador. Ella quería cumplir su sueño, quería ser miembro de la tripulación y dar órdenes para sentirse importante y de paso formar parte de algo grande. Imaginándose dentro de aquel sueño, la niña sonrió, y descubrió que tenía un plan en mente que podía funcionar. Aunque fuera una niña de papá, era lista y sin perder tiempo, se subió a una silla y abrió una de las compuertas de ventilación. Esta daba a la base donde la nave de los jóvenes expedicionarios estaba anclada. Si se metía dentro y la atravesaba a gatas, llegaría hasta la zona de naves y si tenía el suficiente cuidado, podría colarse dentro de una de las naves de expedición y buscaría un escondite sin problemas. Ser una niña tenía sus ventajas en ese sentido. Por ello y llena de coraje, comenzó a trepar y a desaparecer por el oscuro y estrecho túnel, bajo la gran ignorancia de su padre el Presidente.

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Aquella fiesta era agobiante, pero gustaba al mismo tiempo. Ser el centro de atención, el tema central de conversaciones y objetivo de halagos, hacía sentir al grupo de jóvenes, famosos y deseados. Transpiraban juventud y sus corazones latían orgullosos, iban a ser héroes si conseguían tener éxito en aquella expedición.

Aparte de ello, Kangho que había estado pensando en muchas cosas, se dio cuenta de que no podía sentir celos por su amigo. Este debería conocer sus sentimientos, y Kangho estaba seguro de que Kwangheng nunca intentaría nada con Hyewon. Embutido en aquel elegante traje, Kangho se sentía oprimido pero a la vez mal, especialmente  por cómo días antes había deseado gritarle o insultarle. La solución a su malestar era ahora una prioridad y mientras se soltaba levemente la pajarita, buscó con la vista a su primo ya que quería arreglarlo, quería borrar todo aquel oscuro pensamiento y celebrar junto a sus compañeros y especialmente junto a su mejor amigo Kwangheng que iban a iniciar un magnífico viaje, el más importante de sus vidas. Kangho aunque al igual que todos iba muy arreglado, no solo era por la ocasión, también porque quería estar lo más atractivo posible para Hyewon. Había decidido que aquella noche le pediría bailar y quién sabe, según cómo avanzase la noche quizás podría aprovechar la ocasión para algo más. Quizás un beso. Kangho, rodeado de mucha gente vestida de gala, sonrió loco de contento de solo pensarlo.

Sungmin y Yoosung estaban junto a las bebidas charlando con varios curiosos. Noori acababa de llegar bajando por uno de los ascensores, un grupo de chicas lo saludaron ansiosas de escuchar su suave voz y ver su picante sonrisa de seductor. Pero algo lo distrajo, alguien acababa de capturar la atención del joven y Noori miró al frente, ignorando a las jóvenes admiradoras, pues la magnética figura de una provocativa Hyoyoung estaba allí de pie, ataviada con un precioso vestido negro que dejaba entrever una pierna entera y cuyos hombros estaban enmarcados en un delicioso escote decorado con un entramado de plantas y golondrinas. Era terriblemente normal que estuviera rodeada de muchos chicos. Noori nunca antes la había visto así, tan femenina y resplandeciente, todo en ella era hermoso, y su pelo recogido permitía regodearse en la admirable belleza de su esbelto cuello, de sus redondos hombros y por detrás, aquel vestido incluso dejaba al descubierto su sinuosa y aterciopelada espalda. Noori estaba en una palabra, maravillado. Anduvo hacia ella ignorando a las jóvenes admiradoras que aunque también bonitas y elegantes, no eran nada comparadas con su descubrimiento. Noori no dejó de mirar a Hyoyoung y esta al verlo acercarse, le sonrió coqueta. Ella si lucía de tal manera no era pura casualidad, detrás de todo, ella pretendía algo muy concreto y se trataba de venganza. No mucho antes lo había descubierto durante una visita a los servicios. Hyoyoung estaba aun dentro de uno de los excusados cuando por casualidad escuchó una conversación ajena.

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Soomi arreglada con un vestido enterizo corto de color gris perla, había entrado en aquel servicio casi huyendo de un gran grupo de sofocados hombres. Muchos de ellos antiguos amantes. Para su sorpresa se encontró allí con Hyewon,  quien estaba mirándose al espejo y sujetaba una barra de labios indecisa. Soomi tras recuperar el aliento, sonrió triunfante y despreocupada se peinó hacia un lado su abundante melena castaña llena de mechas verdes y grises con las que ella iba a la última moda. Quizás no tuviera buenas amigas y quizás solo enemigas, pensó pero aun era capaz de conseguir nuevas amigas o al menos aliadas. Soomi que era muy intuitiva pensó que la pequeña e inexperta de Hyewon que parecía haberse enamorado pero que no tenía ni idea de lo que significaba comportarse como una mujer, y que al mismo tiempo le despertaba tanto desprecio, era posible que se convirtiera en una buena aprendiz e instrumento del cual aprovecharse.

― Hola Hyewon, ¿qué haces aquí que no estás en la fiesta? La gente seguro que está ansiosa por oírte hablar y elogiar tus habilidades como piloto…―  La voz de Soomi destilaba maldad y dulzura al mismo tiempo y con gracia en sus movimientos, se colocó a su lado y se miró en el espejo, Soomi admiró unas lustrosas joyas que la adornaban en diversas partes. Se retocó bajo la atenta mirada de Hyewon.

― No…no me gusta que haya tanta gente. No estoy acostumbrada…―confesó.

―Pues tendrás que hacerlo, no solo por ti sino por todos nosotros, somos un equipo, y dependemos los unos de los otros en muchísimas cosas. Si necesitas ayuda yo puedo ayudarte…Eh, ¿ibas a pintarte con eso?

― Eh…no sé…yo…― Hyewon volvió a mirar aquel pequeño objeto de vanidad.

― Anda suelta eso y déjamelo a mí―  Soomi le arrebató el pintalabios y agarró la barbilla de la joven quinceañera. Muy suavemente comenzó a dibujar unos delicados labios rojos.―¿Sabes? La verdad es que siempre quise tener una hermana pequeña, mi hermano nunca se ha dejado maquillar y peinar… ese estúpido…―Hyewon mientras la escuchaba, frunció el ceño pero intentó relajarse, viendo lo guapa que era Soomi, seguramente la ayudaría bien con su apariencia. Soomi sonrió cuando hubo acabado su obra maestra―  vaya…la verdad que te queda bien pero este color…― miró el pintalabios que había manchado sus dedos―  me recuerda a cuando yo intento conquistar a alguien. Es un rojo fuerte, llamativo y parece que quieres gritarle a alguien que te bese… ¿Me equivoco?

Hyewon se estaba mirando al espejo y de repente sus ojos se abrieron mucho. Además de que aquella imagen le era ajena y nunca se había maquillado lo más mínimo pues sus padres nunca se lo habían permitido, que ahora ella intentara ser femenina y gustar, y que incluso Soomi se percatara de ello la dejó totalmente sorprendida. Hyewon nunca se había interesado por los chicos en un sentido romántico. No hasta el momento. Sobre el espejo, miró el reflejo de Soomi, esta sonreía complacida.

― Yo…no…― Hyewon no pudo terminar la frase, Soomi no le dejó.

― Ya ya… sé lo que me irás a decir, que no es eso lo que pretendías, que tú eres una chica decente, demasiado joven… Pero chica, hasta tu vestido y tus ojos te delatan―Soomi señaló el vestido color vino de Hyewon. ― todo indica que alguien te gusta y que quieres impresionarle. Eso es normal, que busques que otros chicos les gustes es propio de tu edad; y no es malo, para nada. ¿Sabes? yo también tengo ese problema. Me gustaría gustarles a todos y casi siempre lo consigo pero, al final no les gusto a todos. Bueno, más bien a todas…jeje― Soomi estaba casi sentada en el lavabo y entre risitas se llevó una mano hacia su barbilla en actitud dulce. Hyewon no podía descifrar sus intenciones, ignoraba si intentaba ser amable o ser odiosa. Aunque ella misma estaba seria, continuaba escuchándola con atención y con cuidado. Sus palabras eran ciertas: Soomi no gustaba a todas y Hyewon no era una excepción.

― Bueno…quizás no deberías preocuparte tanto por gustar a los demás. Eso es imposible, quizás deberías concentrarte más en tus obligaciones y…― Una gran carcajada interrumpió a Hyewon.

― ¿Mis obligaciones? ¿Qué insinúas? Escucha pequeña, yo sé lo que tengo que hacer, y aparte de hacer mi trabajo, haré lo que me guste, para eso soy libre, para hacer lo que mejor me plazca. Oh, por favor… no me mires así, sabes muy bien a lo que me refiero, y es exactamente eso…―Soomi sonreía de lado.

Hyewon apenas parpadeó. A su mente acudieron recuerdos: ya había visto a Soomi en ocasiones tras alguna puerta besándose con alguien, permitiendo que cualquier mano masculina llegara hasta donde quisiera. Hyewon la miró tensa.

― ¿Sabías que cuando me hicieron hará unos años la prueba de fertilidad me dio negativa? No puedo tener hijos, Hyewon. Sabes muy bien que en esta sociedad, las mujeres se las clasifica y dentro de esa clasificación yo soy un caso especial, mejor dicho un objeto poco útil: nunca podre tener hijos propios así que ¿realmente hago mal en negarme la posibilidad de disfrutar de mi cuerpo infértil, eh?― Soomi sonaba melancólica pero no dejaba de sonreír. Hyewon aunque se sentía extraña no podía darle pena. Lo único que experimentaba era asco, para ella su conformidad y su libertinaje eran símbolos de debilidad, y Hyewon no era así y nunca lo sería.― ¿Sabes? Esta noche yo también quiero conquistar a alguien. Desde hace varios días quise besarle pero no tuve oportunidad y esta noche no se escapará ¿Sabes a quién me refiero, no? Estoy hablando de Noori. Del seductor y guapo de Noori. Oh, Espero que no sea él quien te guste ¿no?

― No, tranquila… No es mi tipo― Hyewon contuvo el aire, Soomi rio complacida. Tras acariciarle el rostro se marchó por donde había venido. Hyewon volvía  a creer estar sola pero entonces, una de las puertas de los excusados se abrió y salió a su encuentro Hyoyoung, que durante todo ese tiempo había estado escuchando.  Hyewon con cierto sonrojo abandonó el lugar dando un portazo y Hyoyoung también salió. Ahora que sabía quién era el blanco de Soomi, la joven estaba muy sonriente y contenta. Ya sabía cómo vengarse de todo lo que Soomi le había hecho hasta el momento e iba a suceder esa misma noche durante la fiesta.

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Había demasiada gente, demasiados pies que parecían no parar de intentar pisarla y encima aquellos tacones le venían estrechos. Chanmi sentía que no estaba hecha para ser mujer. Avanzó entre la multitud que bailaba sonriente y embriagada por la dulce voz femenina de una esbelta figura que brillaba en el escenario rodeada de una orquesta. Chanmi buscaba a Noori, quería encontrarle, quería bailar con él, quería volver a verle y sobre todo, darle su primer beso. Sin embargo, este chico no aparecía por ningún lado. ¿Dónde podría estar?

Siguió esquivando parejas de bailarines de todas las edades y de repente se encontró con otra persona que atravesaba aquella espesa marea de cuerpos en movimiento. Era Soomi. La miró molesta, casi a punto de esquivarla, las dos buscaban lo mismo pero una se calló el dato en cuestión.

― ¿Has visto a Noori?― preguntó Chanmi intentando no sonar desesperada. Soomi se sorprendió de que buscaran a la misma persona pero evidentemente, al saber esto, no iba a ayudarla a encontrarle. Soomi prefirió disimular que también desconocía su paradero.

― Oh no, yo estaba…buscando a…Yoosung…

― Ah…pues creo que anda tomándose unas copas al borde de la pista de baile…bueno…tengo que irme, si no has visto a Noori seguiré buscándole yo misma― Soomi negó con la cabeza aparentando inocencia, Chanmi entre suspiros se cogió la falda del vestido verde pálido y siguió andando luchando entre la gente que bailaba lenta pero decidida. Soomi la observó sonriente mientras cada vez que una pareja pasaba un espacio se abría, y entonces ella andaba pero de nuevo una pareja se interponía.

Al final Chanmi se detuvo cansada, parecía que no saldría de allí jamás y deseó que Noori la rescatara de aquella pesadilla de baile.

― ¿Chanmi?― una dulce voz con cierto tono de sorpresa la sorprendió haciéndola levantar la mirada, pero aquel chico no era Noori, aquella voz procedía del esbelto y un poco más bajito Sungmin, hermano pequeño de Soomi. Chanmi le sonrió, no podía evitar hacerlo, era tan tierno y aquel día estaba vestido de una manera muy peculiar y poco usual en el, estaba trajeado con un limpio y alisado traje blanco. Aquello lo hacía parecer más mayor.

― Oh Sungmin, no te había visto. Vaya qué elegante ¿Te lo estás pasando bien en…?― Chanmi empezó a preguntar pero Sungmin se le adelantó.

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― ¿Bailamos?― dijo sonriente mientras le tendía una de sus suaves manos.

La joven solo podía mirar aquella mano, pequeña y suave, aun con rasgos infantiles, y no sabía cómo reaccionar. Aquella invitación no se la esperaba, había sido una completa sorpresa. Chanmi volviendo al mundo real y guiada por la voz de Sungmin que la llamaba interrogante, lo miró a los ojos por fin y sonrió con timidez. Quizás no pasaba nada si bailaban un poco, no quería ser descortés ni negarle un poco de diversión. Después de todo, eran amigos, futuros compañeros de expedición y los amigos también pueden bailar. No había nada malo en ello ni en que él  fuera más pequeño que ella. Sólo era…un poco raro pero nada más. Chanmi le dio su mano, y Sungmin le sonrió tan gentil como siempre. La atrajo hacia sí con suavidad y posicionando las manos de ella en sus hombros y las de él en su cintura, comenzaron a danzar lentamente. Justo acababa de empezar una dulce balada que nacía de atrayentes instrumentos y dulces voces. Por un momento Chanmi deseo cambiar a Sungmin por Noori pero era evidente que de momento aquello no podía ser. Aunque la ocasión era perfecta, Chanmi ignoraba que iba a ser imposible en lo que quedaba de aquella noche.

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Sus bocas se encontraban ferozmente, necesitadas, deshidratadas, jadeantes. Ambos estaban ciegos de pasión, con los ojos cerrados sentían mejor la presión de sus cuerpos, aunque no estaban enamorados no importaba, aquel calentón era la única regla existente. Noori amasaba los muslos de Hyoyoung y los sujetaba contra sus caderas, ahora su rostro estaba sobre el pecho de ella, Hyoyoung tenía sus manos entre sus rojizos cabellos sintiendo como lo despeinaba, como todo él era suyo, como lo dominaba, como caía irremediablemente presa de su belleza, de su olor, de su trampa. Pero aún esperaba a alguien más. Aquello no había hecho más que comenzar.

Hacían bastante ruido, por lo que desde fuera de aquellos servicios no era difícil adivinar lo que acontecía allí. Soomi finalmente harta de buscar en espacios abiertos llegó de nuevo a aquellos servicios, y dada su capacidad auditiva que estaba en perfectas condiciones, no tardó en discernir los susurros y choques de cuerpos que provenían de uno de los excusados. Al principio sonrió divertida de no ser la única promiscua en la nave, pero se quedó quieta y pendiente porque quería descubrir quienes eran, aquello era una jugosa información pero para cuando escuchó la voz de Noori dirigirse hacia su acompañante aquello perdió toda la diversión inicial. Soomi siguió el ruido y se detuvo frente a la puerta correcta con los ojos muy abiertos. No podía ser, no quería creerlo pero estaba sucediendo. La pregunta era ¿quien había sido capaz de arrebatarle a Noori?

― ¡¡¿Noori?!!― gritó al fin a la ciega espera de estar equivocada. El nombrado maldijo como respuesta a la llamada, Hyoyoung se rio sonoramente disfrutando del ultraje que aquello suponía a su enemiga. Soomi se quedó de piedra pero aun más impactante fue lo que sucedió a continuación. Con un tranquilo movimiento, poco a poco la puerta se abrió ante ella, Noori estaba aun arreglándose, abrochándose la camisa y los pantalones, desconcertado de que Hyoyoung abriera sin previo aviso, Noori dedicó una mirada a la estupefacta Soomi. Hyoyoung con una serena sonrisa de victoria, le dedicó una mirada felina a Soomi, aquello era una evidente venganza y Soomi la miró con los ojos abiertos al máximo y la boca flácida. Había perdido, Hyoyoung se llevaba el premio a otra parte, se marchó seguida de Noori a quien tiraba de una mano.

Allí quedó Soomi, sola, muerta de envidia y derrotada.

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No lo veía por ninguna parte, había visto a muchos de su clase, pero a él aun no, Kwangheng no aparecía por ningún sitio. Por ello, Hyewoon se sentía cada vez más cansada sobre aquellos altos tacones, no estaba hecha para ello y encima, la bebida que le habían ofrecido no le gustaba; la sostenía como un premio de consolación. Aun llena y sin apenas marcas de carmín en los bordes. Finalmente la soltó, estaba definitivamente harta de todo aquello, Hyewon se mantuvo en sus trece: ella tan solo servía para una cosa, para pilotar naves. Eso si lo tenía bien claro y con la idea de regresar a su casa, se encaminó hacia uno de los ascensores. Esperó a que uno llegara y justo cuando una de las puertas a su derecha se abrió, una voz a sus espaldas la llamó por su nombre. Se giró, y allí con expresión de sorpresa estaba Kangho.

― No me digas que te vas a recoger tan temprano…― su voz sonaba decepcionada e incrédula. Hyewoon agachó el rostro por la vergüenza. La había pillado en mitad de la huida, ella una chica que se consideraba valiente estaba huyendo de la vida social ¡y todo por un chico al que no había encontrado! Kangho ajeno a todas estas preocupaciones de ella, no dijo nada, tan solo esperaba paciente una respuesta por su parte.

― Ehm…es que…todos se han ido por ahí y bueno, prefiero volver y descansar y…

― ¡Venga ya! Yo llevo un rato largo buscando a todo el mundo y ahora te he encontrado. Este día es único, ¡vamos a bailar, vamos, Hyewon! ¡¡Anímate!!―  alzó la voz Kangho que sin previo aviso agarró una de sus manos y la arrastró lejos del ascensor para meterse entre la gente, justo cuando una canción había terminado.

Hyewon tenía un poco fruncida la frente, agradecía el detalle de Kangho pero su humor no estaba de su parte. Se colocaron en una zona cercana al escenario. La gente aplaudía, Kangho miró expectante a la cantante, esta le sonrió y le hizo un gesto con la cabeza asintiendo. Parecían ser amigos e incluso la cantante parecía haber estado esperando la señal de Kangho para empezar una nueva canción. Hyewon lo miró confusa. La tenor entonces comenzó a cantar acompañada de un vibrante piano. Kangho miró a Hyewon por fin y con mucho cuidado la tomó de las manos y la acercó hacia él. Aquella corta distancia intimidó a Hyewon, Kangho tenía los ojos entornados mientras pegaba su mejilla al perfil del rostro de la joven. Su barbilla rozó la oreja de ella, y ante la suave sacudida que experimento por el roce, Kangho sonrió complacido.

― ¿Sabes Hyewon? Bailar contigo…es muy relajante. Creo que se te da bien―  Kangho dejó caer su cabeza sobre el hombro de Hye. Esta se quedó tensa, algo no iba bien, algo iba demasiado deprisa, demasiado ajeno a ella. No lo entendía pero aquello no era lo que quería, cerró los ojos. Esperó.―  Esta noche estás tan guapa que creo podría quedarme así para siempre…mirándote― el peso se fue, Kangho había levantado el rostro, ahora estaba frente al de Hye, esta no sabía a dónde mirar, evitaba la mirada de Kangho observando el suelo, los decorados del techo y paredes, a los otros bailarines…Le estaba buscando, estaba buscando encontrar la figura de Kwangheng. Kangho que no era tonto, preocupado empezó a bailar cada vez menos―  Hyewoon… ¿por qué…?― Kangho arrugó el rostro confundido.

La música terminó con unas bonitas palabras de amor, de esperanza en el ser amado. Hye no sabía cómo iba a salir de aquella situación sin hacer daño a nadie. Se había dado cuenta de que aquel chico la pretendía, que intentaba enamorarla pero ella solo podía pensar en huir, y al final, eso fue lo que hizo. Se despegó violentamente y comenzó a correr en dirección contraria, apartando a empellones a la gente. Kangho entonces corrió tras ella.

De nuevo aplausos, había gente que se iba y otra que volvía a llenar la pista, Kangho seguía persiguiéndola, la llamaba pero tenía que controlar el volumen porque no quería llamar la atención, podían malinterpretar aquella persecución. Solo quería hablar, tan solo iba a preguntarle qué le ocurría pero entonces, justo cuando había conseguido agarrar su mano algo detuvo sus intenciones:

― ¡¡Oh!! ¡Hye!―  un gran choque dejó aturdida a Hyewon momentáneamente que a punto estuvo de caerse. Había chocado contra una alta figura, unas manos la retuvieron para ella dejara de tambalearse. Hyewon alzó el rostro y allí a poca distancia encontró los únicos ojos que quería ver y en los que quería verse reflejada.― ¡¡por fin os encuentro a los dos!! ¡Vaya!―Kwangheng también se dirigía hacia su amigo que por fin los había alcanzado―Kangho, un fotógrafo te está buscando, quiere hacerte algunas fotos individuales, está allí en la mesa de las bebidas…eh, Hye, ¿por qué estas tan asfixiada? ¿A dónde ibas con tantas prisas? con esos tacones puedes hacerte daño si no vas con cuidado al andar jaja―  Aquella voz era la salvación de Hye, de nuevo Kwangheng iluminaba su camino.

Si Kangho entonces no le había gritado, ni insultado, ni siquiera amenazado, era por una sencilla razón, la gente. Había demasiada gente y estaban en medio de un acalorado publico que pedía una nueva canción de la artista. Kangho no pudo negarse cuando Kwangheng le pidió que le permitiera bailar con Hye. Kangho por un momento había tenido de la mano a Hye, pero de nuevo tenía que soltarla, a su querida Hyewon para que otro pudiera disfrutar de ella.

―Maldito e inoportuno Kwangheng…―musitó casi para sus adentros Kangho, lleno de rabia.

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Chanmi de nuevo libre y con el pretexto de ir al servicio se había separado de Sungmin. Aun no  había encontrado a Noori y aquello solo podía significar una cosa. Noori si no estaba allí era porque debía estar con alguien. Chanmi, aunque le costaba aceptarlo, sabía que desde siempre Noori había sido un chico que le encantaba salir, ir de fiesta, y sobre todo, conocer chicas.

―Seguro que ahora está con alguna…―susurró Chanmi quien se derrumbó contra una de las paredes que estaban apenas iluminadas en uno de los pasillos. Entrecerró los ojos, derrotada. Sus deseos no se cumplían, ninguno, nada de lo que quería se hacía realidad y su ánimo cada vez estaba más hundido. De repente, un gimoteo la sorprendió, y para su sorpresa no era suyo, no era ella la única que estaba triste se giró y siguió aquel lamento arrastrado. Provenía de dentro los servicios de chicas, entró por la puerta principal y cuando se acercó, vio unas alargadas piernas de alguien que estaba sentada en el suelo de uno de los baños.

Chanmi tragó saliva, no sabía quién era, pero aquellos tacones le eran familiares y con mucha cautela se acercó, empujó la puerta y miró dentro del cubículo, una exclamación muda dibujó una gran ‘o’ de sorpresa en sus labios. La chica que estaba tirada dentro de un pequeño rincón entre el retrete y la papelera con la cabeza echada en una de las paredes blancas iluminadas, no era otra que la de la imponente Soomi. Chanmi guiada por sus nobles sentimientos no dudó en agacharse y preguntarle qué le ocurría, qué le había pasado para estar así. Soomi que era muy arrogante y no fácil de dar su brazo a torcer no dijo palabra alguna al principio, solo arrugó el rostro, siguió llorando pero finalmente aceptó aquellos brazos que le ofrecían un lugar  más cómodo donde derramar sus desesperadas lágrimas de envidia y odio.

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righteoustaewoon

Como siempre solían hacer en  las fiestas, lo principal para Taewoon y Yoosung era la comida y la bebida. A aquellas alturas de la noche Taewoon aún no había bailado con ninguna chica, no se lo había pedido a ninguna porque no le interesaba, ya que simplemente disfrutaba con deleitarse con una buena conversación junto a uno de sus mejores amigos y con saborear aquellos deliciosos aperitivos. En aquellos momentos estaban ambos devorando unos dulces cuando de repente una cara conocida pasó por su lado fugazmente.

― ¿A dónde vas tan corriendo Noori?― preguntó con la boca llena de nata Taewoon. El nombrado se detuvo en seco de espaldas y con disimulo y muchos nervios se colocó entre los chicos sin mirarles muy directamente.

― Eh…me largo tíos. Ya he tenido suficiente celebración por esta noche…

― ¿A quién te has tirado esta vez, amigo?― dijo Yoosung chupándose el dedo pulgar con una media sonrisa

― Si te lo digo no te lo creerías pero… ¿mañana hablamos, vale? ¡Buenas noches chicos! ¡Que os aproveche!

Taewoon y Yoosung se miraron y se rieron mientras veían como Noori desaparecía entre el gentío. Pocas horas le quedaban a la fiesta y al final el tiempo discurrió más rápido de lo que Taewoon esperaba ya que apareció una chica que le pidió bailar.

Con un simple encoger de hombros, aceptó por lo que Taewoon fue arrastrado a la pista cuando sonaban marchosos ritmos por doquier. Yoosung le despidió con una mano y a los pocos minutos se marchó cuando vio a lo lejos a Chanmi que llevaba a Soomi del hombro. Muy preocupado corrió hasta ellas para posteriormente encargarse de acompañar a Soomi hasta su casa.

———

Los pies le dolían intensamente. Más que en toda su vida.

―Esa chica parecía una posesa bailando…―Taewoon maldijo a la pesada de la chica que lo había sacado a bailar. Ya era muy tarde y solo había vigilantes de seguridad en lejanas esquinas de la amplia nave-mundo en la que vivían. Todos los ciudadanos regresaban a sus casas o ya dormían cuando Taewoon cogió un solitario ascensor que lo llevó a su piso. Su camisa estaba desabrochada, su corbata colgaba a un lado y la chaqueta estaba en su hombro. Y los zapatos, los malditos zapatos estaban en sus manos. Dolían demasiado como para lucirlos en la oscuridad y para nadie así que estaban mejor quitados. Anduvo entonces descalzo y algo mareado, entre los efectos del alcohol y el exceso de comida, sentían que hacían de las suyas. Menuda idea hacer aquel fiestón justo el día antes de marchar de misión. Taewoon volvió a maldecir en susurros al Presidente y a toda la junta directiva con nombres y apellidos. Aunque Taewoon era muy despistado, tenía buena memoria.

Se detuvo frente a su puerta pensativo. ¿Y las llaves? Rebuscó en su bolsillo inclinándose de tal forma que su cabeza quedaba apoyada contra la puerta hasta que por fin encontró el dichoso objeto. Pero unas risas y voces conocidas detuvieron su mano en la cerradura antes de accionarla. Se giró, y descubrió que cerca de allí había más gente en el pasillo. Anduvo unos pasos más y para su sorpresa vio que aquella noche no era el único de su promoción que se recogía tan tarde. A mediación del pasillo estaba Kwangheng que intentaba abrir la puerta llevando en brazos a una chica. Taewoon abrió mucho los ojos cuando vio de quien se trataba.

― He dicho que me sueltes Kwangheng, por favor…― suplicó sonriente y muy colorada Hye.― ¿puedo andar, lo sabes verdad?

― Mmm no sé…no me fío de ti. Deja que al menos abra la puerta contigo en brazos. Esto se parece a una prueba especial de entrenamiento jajaja a ver eeh…― Kwangheng seguía jugueteando con las llaves y con el delgado cuerpo de la quinceañera que no podía reprimir risitas tontas.

― Vamos déjalo Kwangheng no lo vas a conseguir así…vamos…¡¡ohh!!

La cerradura se activo. Un clic y el sonido del roce de la puerta contra el suelo de alfombra indicaron a Hye que su casa estaba abierta.

― ¿Ves cómo podía? Ya te lo dije, soy muy mañoso para muchas cosas. No solo para las máquinas…

― jeje ya veo…Estoy sorprendida…― Sus ojos se miraban intensamente.

― ¿Estás segura de que quieres que te suelte aquí? Puedo llevarte hasta dentro para que…

― ¡Shhh! No, no es necesario.

― Bueno, como quieras…― Kwangheng suspiró y poco a poco soltó a Hye que apoyó con suavidad los pies. Por fin tenía los pies en el suelo, sin embargo sus manos aún estaban sobre los hombros de Kwangheng.

―Te agradezco tu inmensa preocupación por mis pies pero ya me has ayudado mucho cargándome todo este tiempo…jeje Gracias― su voz denotaba gran sinceridad, al igual que su sonrisa.

Taewoon detrás de una esquina seguía observando la escena aun perplejo.

― Bueno…gracias a ti por esta noche. Me lo pasé muy bien bailando contigo y cuando la charla del ascensor. Gracias Hye

―No hay de qué…―Hye apartó sus manos y le sonrió achicando los ojos. Pensaba despedirse cuando Kwangheng la sorprendió con algo nuevo.

― mmm aunque… yo esperaba algo más de esta noche…

― ¿Cómo qué?― Hye frunció una ceja interrogante.

― pues…esperaba que tú y yo…bueno…no puedo decirlo en voz alta…necesito que te acerques un poco y te lo digo…Es un secreto ¿vale?

―Pero si no hay nadie…―Hye miró en la dirección de Taewoon quien justo se ocultó para no ser visto. Hye volvió a mirar a Kwangheng a los ojos. Este hizo una mueca muy graciosa como si se tratase de un niño pequeño poniendo los ojos en blanco para disimular una fechoría, luego volvió a sonreír de aquella manera con la que parecía capaz de derretir glaciares.

― Eh… ¿Y era…?― Hyewon dio dos pasos y acercó el rostro esperando escuchar el secreto.

Taewoon agudizó el oído pero aquello realmente fue innecesario ya que Kwangheng no dijo nada, simplemente cogió el rostro de Hyewon entre sus manos y la besó. Taewoon contuvo el aire paralizado. Hye estaba igual pero en el fondo su corazón hacía mucho tiempo que esperaba aquello. Con los ojos aun cerrados durante unos segundos permitió aquel beso hasta que Kwangheng volvió a separarse de ella.

― Buenas noches Hye, que…que descanses…ah…y gracias…por todo― Kwangheng volvió a sonreírle y se marchó. Hye apenas pestañeaba ahora. Sonrió también, una nueva y atontada sonrisa impropia en ella y de aquella forma cerró su puerta.

Taewoon antes de ser visto por Kwangheng aceleró el paso hasta llegar a su habitación y cerró la puerta. Oyó luego los pasos de Kwangheng y que este silbaba contento. No muy lejos de allí, en ese mismo piso, estaba su casa y Taewoon pudo oír cómo cerraba la puerta a lo lejos.

Taewoon con la espalda recostada contra la puerta del recibidor pensó que aquello no estaba bien. Arrugó el rostro confuso.

¿Cómo era capaz Kwangheng de besar a la chica que más quería su mejor amigo? Taewoon sin entenderlo sintió mucha lástima por Kangho quien después de todo, era un buen chico que no se merecía aquello.

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3 responses to “Last Red Sun (CO-ED School + SuJu), capítulo 1

  1. pescaito22

    04/07/2011 at 20:33

    A ver, un segundo que me haga el esquema de quién es cada una, que me lío más que la pata de un romano… u///u
    1-Soomi–> peloverde / lamalamalísimazhourrona
    2-Chanmi–> rubia
    3-Hyewon–> pequeña
    4-Hyoyoung–> enamorada que se pelea con Soomi
    Vale, creo que ya está. Hhm… Acabamos de empezar y ya les estás reliando a unos con otros. Qué pena que vayan a durar tan poco xD
    A Chanmi le gusta Noori? Qué mona! *///* Pero jo, en realidad me va a dar cosa que separes a estos dos, me gusta la pareja que hacen… ;_; Bueno, espero que sea por una buena causa…
    Qué felicidad que pronto empiecen a salir SuJus!! JIOOOJIOJIOJIOJIOJIO!!! Estoy entrando en modo histérico pervertido descontrolado a una velocidad alarmante!! MUAAAAJAJAJAJAJA *W*
    Pero eso, que Soomi es más mala que pegarle a un padre!! Intentando asustar a la pequeña Hye! MALA! Y encima ahora se quiere tirar también a Noori! NOOOOOOOO!!!!! DANDEOOO???
    No veas Sungmin el rapapolvo que le echa a Soomi eh? Tenía que haberle dado con un tiesto en mitad de la cabeza ya sí se le quitarían todas las tonterías, leche!! ¬3¬
    A saber la que me montarás con estas y los SuJus… Hmm… Qué peligro tienes… Qué peligro!! u.u”
    Por lo demás, espero ansiosa para saber qué más pasa en la FIESHTA!! Kekekeke… Ansia, ansia, ansia, ansia… Actualiza!! Que yo actualicé “When a door closes” un poco! MUAJAJA! He hecho algo productivo… Ahora te toca a ti alegrarme a mí un poco😉

    PD: tenía el comentario escrito desde hace mil años y me he ido a cenar y se me ha olvidado subirlo xD Bueno, al menos ya está aquí ^^

     
  2. Pescaíto

    13/08/2011 at 20:07

    Por la gloria de Heechul, termina. Me tienes aquí babeando, impaciente, dándome pequeños bocados del pastel pero no me dejas hincarle el diente. POR FAVOR. Esta está siendo la fiesta más larga de mi vida!!! xD Jejeje de verdad, me tienes loca con unos y otros! Y encima, como llevo un tiempo sin leerla se me van las caras de las chicas… Soy un desastre! >0<
    Fighting, sensei! Yo te animo, go, go~!! ^^

     
    • Sensei

      14/08/2011 at 14:24

      =3= ejejejejblublublublu perdona k no respondiese tu anterior coment a este cap(se me olvidó jojojo), pero ya aprovecho y mato dos pájaros de un tiro…muajajajja

      Pues si…es cierto que esta fiesta se esta alargando mucho pero bueno a ver si hoy me la kito de encima, ayer esk entre el cansancio etc etc nada de nada, no pude terminarlo, pero bueno hoy tras estudiar coreano, dibujar para reaper, cenar etc…me pongo con ello ^^

      Y si los nombres son un lio pero estoy acortando algunos como Hyewon por Hye *O*
      Pronto haré mas dibujos para que sea mas facil identificar personajes :333

      Muchas gracias por los coments pescaito, espero que estes bien
      Beshitos!!! (K)(K)(K)

       

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