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“Es difícil olvidarte” (Chan+Kai fanfic) Capítulo 1

11 Apr

sfsl Título: Es difícil olvidarte
Fandom: EXO
Personajes: Chanyeol, Kai y Sehun
Nº de palabras: 5 111
Rating: PG/R
-Resumen: Chanyeol es un estudiante universitario que pasa por una crisis familiar. Su madre quiere casarse por tercera vez y él se niega a ver un tercer divorcio. Todo cambia desde que conoce a Kai. Él le enseñará a divertirse, a disfrutar de la vida y desde entonces, Chanyeol no podrá evitar cuestionarse sus inclinaciones sexuales. Sin embargo, lo peor de todo no es que Kai lo atraiga, sino que es el hijo de Bobby, el novio de su madre, y por lo tanto, su futuro hermano.
-Advertencias: de momento ninguna :333
-Nota: me inspiré en las canciones Tu vas me quitter (Soraya Hamas), Can you hear me baby  (Tommy Heavenly) y Can’t remember to forget you (Shakira feat Rihanna) + Wings by Birdy.

CAPÍTULO UNO: Nuestro primer baile

Dormir nunca fue más incómodo. Desde hacía un año se trataba de un suplicio debido a las pesadillas. Con cansancio acumulado y cero ganas de reaccionar, Chanyeol se esforzó lo suficiente como para apagar la alarma del móvil que ya llevaba medio minuto sonando. Con torpes dedos volcó el aparato y lo tiró al suelo. El jóven estudiante soltó una maldición.

Tras echar un vistazo apenas con un ojo abierto para comprobar que el teléfono seguía con vida, lo volvió a lanzar dentro de la cama. Permaneció sentado unos instantes, recordando a duras penas la pasada pesadilla y luego, se detuvo a pensar lo que aquel día le deparaba. Nada bueno como era costumbre. Pero ese día era peor. Chanyeol decidió pasarse por la delantera los deberes de buen hijo. Con suerte le saldría bien fingir una enfermedad. Chanyeol se hundió entre las sábanas y cubierto por completo disfrutó de lo poco bueno que podía encontrar en dormir, por ejemplo, la comodidad de una mullida cama o el perfume de su almohada. Escasos minutos corrieron en el reloj cuando su mamá Songhee, entró sin llamar y levantó las persianas de su cuarto. Chanyeol soltó la segunda maldición de la mañana.

Ya no había nadie que lo salvara de la odiosa obligación de ir a la universidad. Quizás aún podía salvarse de lo que iba después…

—Vamos dormilón, llegarás tarde a clase como no te des prisa.

—Como si las clases fueran interesantes…—objetó arrastrando las palabras que sonaban amortiguadas en la almohada donde apretaba su rostro.

—Este es tu último año, haz un esfuerzo anda. Y ah, ¡esta noche cenaremos con Bobby! ¿no te habrás olvidado no? También vendrá su hijo. Por fin conocerás a Kai. Es un chico encantador y un artista, ya verás cómo seréis buenos amigos en poco tiempo. Después de todo será tu hermano.

—No, mamá…-Chanyeol se levantó echando a un lado las sábanas exasperado- que te quede claro que si Bobby no es mi padre, mucho menos ese Kai va a ser mi hermano. ¿Lo entiendes? No sé por qué te empeñas en repetir la misma mierda una y otra vez en serio…—Chanyeol se levantó y dio un portazo al entrar en el baño. Su madre se quedó callada. Respiró hondo y se recompuso; se acomodó varios mechones detrás de las orejas y siguió con sus tareas de la casa. Chanyeol era un chico difícil, especialmente desde que se separara de su último marido. Ella ya había estado casada dos veces y ahora Bobby sería la tercera. Sin duda, ella estaba convencida de que sería la vencida. Chanyeol por el contrario no quería vivir de nuevo una boda y un divorcio repentinos por tercera vez. Tales vivencias eran en absoluto divertidas.

———————–

Aparentemente tan lentas como las nubes cuando miras al cielo, así Chanyeol sentía que las clases transcurrían.  No había forma alguna en que el pudiera disfrutarlas. Había llegado un punto en el que había perdido totalmente la concentración e incluso sus profesores habían desistido en preocuparse por enseñarle algo. Simplemente le dejaban y enfocaban sus esfuerzos en los alumnos que verdaderamente les escuchaban. Chanyeol, cuando llegaba a su límite de paciencia, al final salía de la clase y se encaminaba hacia la cafetería. Se tomaba un café bien cargado y acto seguido se iba a los servicios.

Chanyeol se miró al espejo distraído. Con los dedos de ambas manos estiró la piel de su mala cara e hizo una mueca. Un ruido a su lado le dio la pista de que no estaba solo. Chanyeol giró la cabeza y para su mayor sorpresa vio unas piernas de rodillas dentro del excusado. Pero no había solo una persona, junto a unas rodillas había otro par de piernas de pie. Chanyeol se fijó en concreto en los brillantes zapatos amarillos que llevaban aquellos pies de las piernas de rodillas. Chanyeol frunció el ceño asqueado y entre carraspeos se largó ciertamente turbado. Agradeció haber llevado puestos sus auriculares en todo momento. No quería tener más motivos para tener sueños raros.

De camino hacia la tienda de fotocopias, un chico se cruzó en su camino. Intercambiaron unas fugaces miradas. Realmente fue un instante muy rápido pero Chanyeol lo vivió un poco diferente. Aquello pareció un slow motion de película aunque el otro fuera corriendo, su bufanda parecía ondear lentamente por el viento y de su boca escapaban bocanadas de tibio vapor debido al frío febrero en que se encontraban. No pudo evitar girar la cabeza mientras el otro pasaba a su lado. Aquel instante había quedado atrás cuando Chanyeol se disponía a bajar unos escalones, aun pensando en la mirada de aquel chico. Fue entonces que una voz lejana, más alta que la voz cantante de la banda Tommy Heavenly en sus auriculares, requirió su atención. Chanyeol se detuvo y se sacó un auricular para escuchar mejor mientras se daba media vuelta.

—Oye, perdona pero ¿sabes dónde está la sala de actos?—era el mismo chico que escasos segundos antes le había robado la mirada. Chanyeol se quedó en silencio pero pronto se forzó a responder ya que estaba tardando más de la cuenta y aquel chico parecía tener prisa.

—Eh… creo que está pasado ese edificio rojo. Una vez llegas ahí, hay una cafetería, pues en el portal de al lado, esa es la entrada del salón de actos… —.Le indicó con la mano y varios gestos. El chico le sonrió gentil.

—Gracias— aquella sonrisa debía ser descrita como pura perfección. Chanyeol se quedó en el lugar, aun cuando el muchacho se había marchado encaminándose hacia su destino, él seguía pensando en el fantasma de sonrisa que aún veía en sus recuerdos. Chanyeol frunció las cejas, intentó apartar aquella imagen y concentrarse en algo más productivo. Pero no lo consiguió. Mientras bajaba las escaleras y giraba una de las calles que llevaban a la parada de autobús, siguió pensando en aquel chico. Por alguna extraña razón le encanta su sonrisa y si debía pensar en algo más, podía añadir que todo en general de aquel chico era puro magnetismo y atractivo. Chanyeol decidió que lo catalogaría como lo que realmente debía ser un chico guapo y que por ende debía envidiar, ya que Chanyeol, para él mismo, no se consideraba apuesto.

El autobús ya parecía esperarle cuando llegó a la parada.  Sin embargo un autobús nunca te espera demasiado. Ya había cerrado las compuertas y estaba a punto de arrancar cuando Chanyeol sin aire, dio unos manotazos en el cristal de la puerta, llamando la atención del conductor. Afortunadamente este le dejó pasar.  Una vez sentado, Chanyeol apoyó la cabeza en la ventana. Recuperaba la respiración y pensaba qué hacer a continuación. Según lo planeado por su madre, debería volver enseguida a casa pero Chanyeol se negaba a aceptar aquel plan así que decidió improvisar algo.

Un aviso de whatsapp  fue indicio suficiente para suponer que su madre intentaba localizarlo. Chanyeol se inventó entonces que tenía un examen sorpresa. Aquella idea sustituta de otras muchas otras no coló. Su madre se encargó de comprobarlo mandando otro mensaje a un compañero de clase suyo. Chanyeol se prometió a sí mismo no volver a usar el teléfono de su madre nunca más, para que no quedaran más contactos o vías posibles de contacto con sus amigos. A veces su madre podía ser un total fastidio.

Estaba andando por la calle, aun devanándose los sesos para poder faltar a la cena con aquel estúpido de Bobby, haciendo tiempo en cualquier cosa como entrar en tiendas, comprarse algo en un quiosco, ver gente jugar al balonmano en un parque, pero no funcionó. La última táctica de su madre fue llamarlo al móvil y amenazarlo con tirar todos sus cómics.

— ¡NO TE ATREVERÁS ¿NO?! —gritó en plena calle totalmente sulfurado.

—Claro que los tiraré si no estás a la hora en casa.

—Mamá, ya es imposible que llegue a la hora, lo siento pero no vas a llegar tarde a tu cita celestial por mi culpa, tranquila, ahórrate la vergüenza y pasa de tu hijo, te aseguro que será mucho mejor.

—Me da igual si no vienes y te cambias en casa pero al menos, preséntate en el restaurante a las nueve y no te quedarás sin comics que llenen tu bonita repisa. ¿He hablado claro?

—…está bien…- Chanyeol tuvo que sacar la bandera blanca. Se había rendido porque tenía sumo aprecio a su colección de cómics. De lo contrario, quién sabe qué hubiera hecho su madre con ellos. A veces podía ser tan despiadada. —Ugh… Maldita bruja.

Ya había llegado andando hasta el restaurante. Mientras esperaba en la puerta, había empezado a ver una serie de anime.

Love is like a jungle, survival of the fiercest, capture your pray or be captured, but the greatest danger is to willingly enter the trap…

Aquella introducción no le cautivó demasiado, Chanyeol arrugó el rostro en una mueca de desaprobación, detuvo el video y guardó el móvil. Justo en aquel instante la sonora voz de su madre lo llamaba en la distancia. Chanyeol no quiso mirarla. Inspiró renovándose de paciencia y aire. Sin quitarse los auriculares fingió una especie de sonrisa.

—Hola Chanyeol ¿Cómo estás?- saludó Bobby con una gran sonrisa. Este junto a su madre,  iban cogidos del brazo.

—Genial…—efectivamente Chanyeol sonó tan poco convincente como decir que existe un burro que está aprendiendo filosofía. Pero ni Bobby ni su madre quisieron insistir. Ella con una sonrisa de circunstancias se interesó entonces por el hijo de Bobby que brillaba por su ausencia.

—Oh, Kai aún no está aquí porque empezaba hoy un curso de baile, lo imparte él mismo, ya sabes, tiene un ritmo y un arte… ya desde pequeño apuntaba maneras. Su madre y yo a punto estuvimos de llevarlo a la televisión pero bueno, creo que al final va a ir él solito jeje— rió junto a Songhee. Chanyeol hizo un mohín de disgusto cuando había tratado de fingir una sonrisa.

Entraron. El restaurante era una mezcla de varias culturas latinas todas representadas en la colorida y alegre decoración además de la enorme carta llena de muchas opciones donde elegir y devanarse los sesos. Chanyeol tenía tan pocas ganas de estar allí que no pidió nada.

—Yo me conformo con picotear de lo que ustedes pidáis… no tengo apenas hambre— admitió mirando desinteresado su móvil. Su madre le lanzó una mirada de disgusto y preocupación. Siguió ojeando la carta y cuando llegó el camarero, Bobby y ella pidieron todo aquello que les llamó la atención. Al poco rato, cuando Chanyeol se disponía a empezar a comer algo de pan llegó el famoso Kai. Chanyeol no había levantado la mirada de su móvil cuando su madre le tocó la mano.

—Cariño, Kai ya está aquí, salúdale anda—Chanyeol miró entonces a su madre que lo mirada con alzadas cejas. Luego cuando se giró no pudo evitar sorprenderse. Allí estaba de nuevo el mismo chico de aquella mañana. El que le había preguntado por la dirección del salón de actos. Chanyeol tragó saliva y entreabrió los labios:

—Ho-hola…—ya estaba arrepintiéndose de sonar tan estúpido.

—Hola— Kai le sonrió igual que aquella mañana y miró a Bobby y a su madre. Entre ellos empezaron a hablar de cómo le habían ido sus primeras clases de baile que había empezado a impartir en la universidad. Chanyeol los observaba y escuchaba su conversación un tanto desconcertado. Tras un rato sin probar bocado, Kai que se había servido ensalada, reparó en la atenta mirada de Chanyeol.

—Bueno, Chanyeol, mi padre me ha dicho que tú también estás en la universidad ¿Qué estudias?

El nombrado pestañeó incrédulo. ¿Acaso no le recordaba? Chanyeol se sentía muy confuso. Él sí le recordaba perfectamente.

—Eh sí… estudio Filología Hispánica…

—Oh, ¡qué bien! ¿Y de qué idiomas?—preguntó entonces Bobby muy interesado.

—Solo hay un idioma para eso… el español—respondió secamente Chanyeol mirándolo aprensivo para luego volver la atención a su móvil. Kai se rió por lo bajo.

—Ah, ejeje perdona, los idiomas no se me dan muy bien, jeje—se rió avergonzado Bobby. Kai durante el resto de la cena miró a ratos a Chanyeol que intentaba evitar su mirada. Sentirse observado lo estaba poniendo enfermo, y más que viniera de aquel chico en concreto.

En aquel restaurante que había estado muy tranquilo y curiosamente sin mucha gente aquella noche, de repente, empezó a sonar una estridente música en una sala contigua a donde ellos estaban cenando.

— ¡Oh vaya, ¿no me digas que hoy eran las clases de bachata?! ¡Jaja!- su madre se rió excitada.

—Es verdad, son los viernes. Oh pues ahora cuando terminemos de cenar podemos unirnos a las clases. ¡Son gratis y encima nos invitan a una copa! Aahhh y Kai seguro que nos puede echar un pie, ¿verdad Kai?— le guiñó un ojo su padre muy sonriente por su juego de palabras. Kai se rió y asintió sonriente.

—Por supuesto, faltaba más.

— ¡Estupendo, yo quiero!— secundó Songhee. Chanyeol puso los ojos en blanco y tras suspirar, continuó tecleando en su teléfono, intentando ignorar lo mejor posible a aquellos tres eufóricos.

Apenas habían probado el postre de helado cuando su madre, Bobby y Kai se levantaron dispuestos a bailar. Allí, quedándose solo y usando el móvil, dejaron a Chanyeol.

Sus esfuerzos por ignorarlos eran cada vez más duros y al final no pudo resistirse a lanzar fugaces miradas y ver como se lo pasaban en grande sobre la pista. Kai bailó con su madre un rato y luego se la pasó a Bobby de vuelta. Justo en aquel instante Kai se fijó en la cara de Chanyeol y emprendió el camino de vuelta a la mesa. Chanyeol se giró rápido, intentando aparentar otra cosa que no fuera interés. Ya se olía sus intenciones así que nervioso volvió a concentrarse en pasar rápido el dedo para ojear su perfil de Facebook.

— ¿No bailas?—la voz de Kai sonaba forzada sobre el gran jaleo reinante.

—No— le cortó Chanyeol sin despegar los ojos del teléfono. —Anda vamos…

—No sé bailar, no te molestes— en ese mismo instante Chanyeol se dio cuenta de su error.

— ¡Ah pues no se hable más! Para mí no es molestia, venga yo te enseño ¡vamos!—Kai le había tendido la mano.

Chanyeol la miró unos instantes pero entonces reparó en los ojos del otro. No podía creerlo, pero aquellos ojos verdaderamente le estaban haciendo dudar. Su presente se había congelado y ahora se detenía para fijarse en lo profundos que eran y la gran calidez que desprendían. Dado que Chanyeol no agarraba su mano, Kai no dudó en robársela. Tiró de él y lo arrastró hasta la improvisada pista de baile donde un grupo de mujeres rollizas  y entradas en edad ya meneaban. Chanyeol tras reparar en ellas, entonces se fijó en el monitor, quien realmente movía con maestría (quizás demasiada), tanto que Chanyeol dejó escapar un bufido de risa incontrolada por lo jocoso que era ver a aquel hombre diminuto y sudado agitando las caderas como una batidora humana. Sin embargo, de pie se tuvo que mover hacia un lado para evitar que le pisaran. Kai se rió con él y entre tropiezos y choques le fue explicando los pasos y cómo debía encajarlos en la coreografía de aquella música tan movida. Al final estaban haciendo poco caso al monitor, pero al contrario de lo que Chanyeol se había esperado, y pese a las reticencias previas, aquello era más divertido de lo que pensaba. No tardó en cogerle el tranquillo, y dentro de aquel ambiente lleno de música, sonrisas y las atenciones de Kai, Chanyeol momentáneamente se olvidó de sus preocupaciones y negativismo usuales. Su madre que lo miraba de reojo, sonrió contenta. Mientras seguían los pasos buscando la coordinación grupal, entre risas Chanyeol iba de un lado a otro, moviendo pies y manos, hombros y caderas. Media vuelta, pasos adelante, de lado hacia atrás, palmas…

Así estuvieron una hora tras la cual sus estómagos estaban más revueltos que un cajón de lápices. Se sentaron un rato para recuperar el aliento. En su mesa, el helado de mousse de chocolate ya no estaba tan frío, por su aspecto estaba más bien derretido.

—Oye bailas muy bien ¿eh? jaja- le felicitó Kai.

—Bah…no ha sido para tanto…- Chanyeol sentía un gran calor en la cara y el cuerpo, estaba sudando, la piel le brillaba. Pero por alguna extraña razón no podía evitar sonreír.

Mientras comentaban aún la experiencia, Bobby pagó la cena y al recibir la vuelta propuso algo:

—Oíd todos, ¿por qué no nos vamos todos a mi casa y allí jugamos a las cartas mientras nos tomamos algunos chupitos?

—Es una idea maravillosa, me apunto, ¿tú qué dices, Chanyeol? Mañana es sábado así que no tienes que preocuparte por las clases.

—Eh… no—cortó secamente dejando a todos sorprendidos—… la verdad es que prefiero irme a casa. Así que, lo siento. Estoy muy cansado y necesito levantarme temprano mañana para estudiar así que…Eh… Ciao— el nombrado había cogido su mochila mientras hablaba y ya iba enfilado hacia la puerta. Kai miró a su padre y este le hizo un gesto para que lo siguiera.

— ¡Oh vamos, Chanyeol!— el nombrado que ya iba bajando una calle se fijó en que Kai ya iba pisándole los talones— ¡Será divertido! vamos anímate y vente con nosotros…—Kai intentó sujetarlo pero Chanyeol se escurrió como un pez de sus manos y siguió andando calle abajo.

Kai se detuvo, lo vio alejarse pero no se dio por vencido. Retomó la persecución sin correr, tan solo andando a paso ligero. Chanyeol estaba a punto de doblar una calle para meterse en un callejón. Sin darse cuenta iba casi corriendo, estaba huyendo descaradamente. Si había algo que no quería, era dejarse llevar por la situación y mucho menos disfrutar de ella. Chanyeol quería mantenerse firme en la convicción de que aquella relación de su madre con Bobby no estaba bien y por ello, no iba a poner de su parte para que todo saliera de perlas. Con él por lo menos no iban a poder contar para completar la idílica estampa familiar. Mientras iba pensando en estas cosas, no miraba realmente a nada y por ello, al poner un pie en el oscuro callejón a aquellas altas horas de la noche, se topó por sorpresa con algo duro que resultó ser una persona. Habían chocado y ambos retrocedieron debido a la fuerza ejercida. Chanyeol volvió a mirar al frente y vio que no solo había un hombre, sino que se trataba de un grupo de jóvenes. Apenas conseguía verles bien la cara pues estaba demasiado oscuro. Pero si hubo algo que puedo reconocer, fue el tono agresivo de su oponente.

— ¡¿Pero qué coño haces idiota?! ¡¿No tienes ojos en la cara o qué?!

—A ver…tampoco ha sido para tanto y… tú también te has chocado conmigo. No ha sido solo mi culpa…

—Mira nenaza de mierda, ya puedes ir disculpándote antes de que te abra la boca a puñetazos— le amenazó la alta figura del joven que sin dudarlo lo había cogido del cuello de la camisa y lo había arrastrado hasta el muro. Cerca de su posición había una farola que con pequeños chispazos iluminaba lo suficiente como para que Chanyeol viera mejor el rostro de su atacante. Aquel chico lo conocía, estaba en la universidad. No sabía qué estudiaba pero solía verlo en el césped rodeado de amigos o en los cambios de clase. Su nombre era Sehun. Chanyeol desconocía aquella faceta suya de matón y ante tal situación de desventaja no supo decir nada, tan solo bajó la mirada y la posó en los pies del otro. Pero allí, para su mayor sorpresa y deleite, encontró que este llevaba unos zapatos que reconoció de inmediato.

Chanyeol sonrió y le volvió a mirar. Esta vez lleno de valor:

—Yo puede que sea una nenaza, pero tú bien que te lo pasas chupando pollas en los servicios de la universidad ¿no?—le dijo desafiante. Aun bajo aquella pobre luz, Chanyeol pudo reconocer que había dado en el punto clave y que Sehun palidecía por segundos. Sin embargo, aquello no podía quedar así, bajo abucheos, Sehun presionado por sus compañeros volvió en sí y aferró aún con más fuerza el cuello de Chanyeol, oprimiéndolo más contra el muro donde sus pies estaban por encima del suelo.

—Te voy a…— aunque Sehun tenía alzado un puño e iba directo a la nariz de Chanyeol, este no llegó a recibir el puñetazo. Simplemente cayó a un lado al ser soltado de repente por su captor. Un cúmulo de gritos e insultos se sucedieron y para cuando Chanyeol volvió a alzar la vista se encontró con que allí, estaba Kai, luchando uno contra cinco.

Puñetazos, resbalones y quejidos. Chanyeol para su mayor asombro observaba cómo Kai le estaba dando una buena paliza a cada uno de aquellos matones de pacotilla.

Chanyeol intentó levantarse pero no pudo al principio, tenía el cuerpo dolorido. Sentado y sujetando su mochila nervioso, observó la maestría de Kai en sus ágiles movimientos y una capacidad innata para esquivar golpes. Tenía un estilo de lucha digno de película. ¿Dónde habría aprendido a luchar así? ¿Podía estar relacionado con el baile? Si era así, Chanyeol también quería aprender a hacer eso. Él siempre había sido un debilucho, un chico delgado cuyas aficiones habían sido los videojuegos y los cómics desde siempre.

Kai terminó en un santiamén. Los revoltosos muchachos salieron en estampida y se esfumaron. Kai estaba despeinado y con la ropa un tanto descolocada, pero por lo demás no mostraba signos de estar herido. Se miraron durante unos instantes. Kai movía sus brazos para soltar tensiones y pronto le tendió una mano.

— ¿Estás bien?

—No del todo… pero, ah… creo que sobreviviré— Chanyeol gimió levemente al intentar ponerse de pie. Kai lo ayudó y le pasó su brazo por los hombros asegurándose de que estaba bien sujeto.

—Mi coche está cerca, vamos, te llevaré a mi casa, tu madre debe haber llegado ya.

Chanyeol quiso protestar pero andar le provocaba tanto dolor que se mordió el labio y aguantó el dolor lo mejor que pudo. Una vez dentro del coche Kai, este le abrochó el cinturón y antes de emprender la marcha hacia su casa, se detuvo a teclear un mensaje de whatsapp. Chanyeol lo miró de soslayo pero ni siquiera intentó leer qué escribía. De repente se encontraba tan cansado que ya todo parecía perder importancia.

Mientras el paisaje urbano sumido en la noche se movía fuera de la ventanilla, Chanyeol recordó la imagen de Kai bailando y lo bien que lo hacía, realmente se le veía muy profesional, mucho más que aquel monitor mariquita que guiaba a las mujeres rellenitas del grupo. Luego a su mente acudieron los recuerdos de la pasada pelea y cómo Kai lo había salvado de Sehun y sus amiguitos. Kai lo miraba de reojo de vez en cuando sin decir nada. Por alguna extraña razón Chanyeol lo atraía, le parecía un chico interesante, tan reservado y poco hablador como era pero que al mismo tiempo parecía esconder grandes dotes para bailar.

Chanyeol miraba hacia la calle, hacia los transeúntes. Se acomodó en su asiento y reclinó la cabeza dejando su frente sobre la ventanilla. Miró el cielo y las muchas luces nocturnas. Entre el traqueteo del coche y la música de la radio que Kai mantuvo muy baja, no tardó en caer dormido. Kai no se había dado cuenta hasta que volvió a mirarlo. Sonrió complacido y continuó la conducción hasta llegar a su casa. El trayecto se extendió por largas carreteras que se convirtieron en autovías que hacían zigzags entre montañas y finalmente el coche llegó a una zona tranquila de chalets donde se encontraba la casa de Bobby. Una adorable casa de estilo rústico de tres pisos. Al aparcar las luces de emergencia se encendieron pero ni por estas ni las alarmadas voces de Bobby o Songhee Chanyeol se despertó.

— ¡Cielo santo! ¿Qué ha pasado? ¿Chanyeol? cariño… — mamá Songhee llamaba a su hijo pero era en vano. Chanyeol ya dormía profundamente. Kai la interrumpió.

—Se ha quedado dormido por el camino. Lo mejor será que lo dejemos descansar.

— ¿Pero está herido? ¿Y los chicos que os han atacado? ¿Qué ha pasado con ellos?- preguntó Bobby mientras Kai le quitaba el cinturón al dormido Chanyeol.

—Nos encontramos a un grupo de borrachos con ganas de pelea pero al final les dimos su merecido. No os preocupéis, estamos bien, quizás él un poco contusionado pero no ha sido grave.

—Oh…pobrecito mío— Songhee parecía al borde de las lágrimas—encima de que se ha levantado tan temprano, que se toma las clases tan en serio y luego va su madre y lo lleva de cena y a bailar y luego pasa esto, ¡mi pobre angelito!- exclamó muy preocupada. Kai sonrió.

—jeje nada, nada, no se preocupe, lo llevo a mi habitación y no se hable más…–Kai con hábiles movimientos levantó el cuerpo de Chanyeol y lo llevó en brazos. Songhee preocupada lo siguió tras entrar a la casa y posteriormente mientras subía las escaleras que no tenían pasamanos y por ello, ella se asustó mucho pero Kai llegó sin problemas a su habitación situada al final del pasillo.

Con sumo cuidado dejó a Chanyeol sobre su cama. Songhee se sentó y lo arropó.

—Cuando duerme es como un lirón… da igual lo que suene o se rompa o explote que no se inmuta—afirmó con dulzura. Kai alzó las cejas intrigado y tras mirarlo un rato, agarró uno de sus brazos y lo soltó sobre su cuerpo para comprobar lo profundo que era el sueño. Songhee lo miró contrariada pero Kai no pudo evitar soltar una risotada. No le había tomado el pelo. Chanyeol seguía roncando suavemente.

—Bueno Kai, creo que ya puedes ir con tu padre, yo me quedaré un rato. Bobby estaba aguardándoles debajo del marco de la puerta.

—No creo que haga falta que te quedes con él, querida, aquí estará bien, si se despierta seguro que nos enteraremos y además Kai luego dormirá en la cama de abajo, así que no pasará la noche solo. Vamos…—la llamó Bobby.

—Sí, vamos— secundó Kai quien siguió a Songhee pero antes de marcharse, una vez apagó la luz, miró un último instante al dormido Chanyeol. Su rostro era adorable, la boca entreabierta y las cejas relajadas por completo, le otorgaban un aspecto angelical. Sus manos caían a un lado, colgando fuera de la cama al igual que sus pies donde aún llevaba puestos los tenis. Kai sonrió complacido y se fue.

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Because I am happy~

Chanyeol abrió los ojos al escuchar una música lejana. Conocía aquella canción. La había bailado justo la noche anterior junto a otras canciones. Lo cierto es que al final no había sido solo bachata o salsa, sino un mejunje de muchos estilos. Chanyeol desorientado se incorporó y se restregó los ojos con los dedos de ambas manos. Trataba de despejarse y apartar esa somnolencia que pegaba sus párpados entre sí.

Chanyeol con ojillos de ratón recién nacido miró a su alrededor y contrariado exclamó dándose cuenta de que no estaba en su propio cuarto. Al mirar en varias direcciones vio un cuarto pintado de morado, con un gran armario pintado a mano y decorado con un curioso diseño de planetas y marcianos. A la derecha, había un gran escritorio lleno de objetos entre los que destacaba un largo piano eléctrico y un montón de libros y CDs amontonados junto a un pequeño portátil. Más arriba, colgada de la pared, había una repisa llena de libros de fantasía. Chanyeol miró la pared que daba a la cama y vio que allí había fotos de Kai unidas por cuerdas cuyos extremos estaban pegados con cinta adhesiva. Sin duda, aquel debía ser su cuarto.

Se revolvió el pelo y llevando solo un par de calcetines, se levantó y evitó pisar un colchón que descansaba sobre el suelo de losa. Comenzó a andar por el cuarto en busca de sus tenis y mientras observaba todos aquellos objetos, se dio cuenta de repente de que necesitaba ir al servicio. Chanyeol que ya había dado con sus zapatos, se los puso y abrió la puerta.

Al salir al pasillo junto a la música escuchó a lo lejos unos ruidos extraños. Dada su naturaleza, no tardó en identificar la voz de su madre y la de Bobby. Aquello eran gemidos y risas. Chanyeol arrugó el rostro en una mueca de repulsión al adivinar lo que debían de estar haciendo a aquellas horas de la mañana. Ignorando su hinchada vejiga, se encaminó de nuevo de vuelta a la habitación para recoger su mochila. Nada más encaminarse en una rápida retirada del lugar, a punto de llegar a las escaleras, la puerta que correspondía al baño se abrió y una amplia nube de vapor emergió. Junto a ella la figura de Kai que solo llevaba una toalla blanca atada a la cintura salió a su encuentro. Chanyeol se paró en seco y Kai también. Se miraron pasmados.

—Oh… buenos días, ¿Qué tal has dormido, bella durmiente?—sonrió Kai divertido— Espero que bien porque menuda modorra te has pegado jaja—se rió achicando sus ojos mientras se sacudía el pelo mojado con una mano.

A lo lejos se oyeron más gemidos. Kai miró hacia el cuarto de su padre y con cierta incomodidad se rió nervioso rascándose la nuca. Chanyeol suspiró enfadado. Empezó a andar malhumorado. Kai lo vio pasar pero no dudó en detenerlo sujetándolo del brazo en los primeros peldaños de la escalera.

—Ey… ¿pero a dónde vas con tantas prisas? ¿No quieres desayunar algo al menos?— Kai sonreía despreocupado pero aquella sonrisa no tardaría en borrarse cuando Chanyeol lo miró enfadado.

—A ver, quiero que te quede una cosa bien clara— empezó muy serio y con gran frialdad en la voz. Kai dejó de pestañear por un momento— estoy en contra de que mi madre esté con tu padre; no soporto la idea y no quiero que seamos familia así que suéltame y déjame que me vaya de este sitio porque no aguanto más aquí.

Kai no dijo nada, lo soltó y observó como Chanyeol bajaba las escaleras muy sulfurado. Tras desaparecer de su campo de visión, a lo lejos se escuchaba un portazo. Kai se encogió de hombros al oírlo. A sus espaldas entonces se escucharon a Songhee y Bobby hablar alarmados. Ellos no tardaron en abrir la puerta asustados porque también habían oído el portazo.

 

 

 
 

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3 responses to ““Es difícil olvidarte” (Chan+Kai fanfic) Capítulo 1

  1. Pescaíto

    13/04/2014 at 11:38

    THIS IS MY SPOT NO ONE STEAL IT!! Ò__Ó

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    Ay, Chanchan, Chanchan… Ya te lo dije en la lectura en directo, tampax es muy fácil de aplicar y seguro que te quita todo ese mal humor que tienes… O si no, allbran, que ayuda al tránsito intestinal y eso xD

    Otro que necesita relajarse un poco es Sehun, que de chupar pililas a levantar Chanchanes del suelo hay un trecho y lo que sea que come normalmente no le debe sentar bien (no sé si serán las pililas, tho… xDD)

    No sé muy bien por qué pero la madre de Chan me cae bien y mal al mismo tiempo… Aunque suele tender a mal. Parece una de estas madres egoístas y estiradas a las que les da igual la opinión de sus hijos o lo que estos sientan? Pero al mismo tiempo no. Es muy raro. La noche me confunde O___O

    Aprovecho este pequeño espacio publicitario para anunciar QUE EL CUARTO DE JONGIN ES MI CUARTO, QUE TODO EL MUNDO LO SEPA, MUAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJA. A ver si en la siguiente haces que aparezca en mi cama o algo, que no me resistiré u__u

    Cuando pensé en Chanyeol bailando no pude evitar reírme porque CHANYEOL ES UNA DE LAS PERSONAS MÁS PATOSAS DE LA GALAXIA LMAO. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero aquí es una especie de… Kai enmascarado con esa soltura de cuerpo, bien, bien. A ver si me demuestra cómo mueve las caderas más adelante y deja de quejarse, que parece una mujer hormonada xD

    Ya sabes que esto me gustó mucho cuando lo leí, pero te lo repito por si acaso. ME ENCANTÓ :33333 Voy ahora al capi dos a ver qué te digo, que ahí sí que se me van a caer las neuronas xD

     
    • Sensei

      19/04/2014 at 10:49

      ¡Hola! :DDD

      Pasando directamente a la nota sobre la madre, pobrecita…. yo me la imagino así super ñoña, y maternal pero… tanto que es repelente y no sé. Pobrecita, es lo único que puedo decir😄

      Y si, Jongin’s room, is ur room, and coming soon, there will be more action in that room, if you know what I mean dear :3333333333333333333333

      a VER una pregunta, yo se que Chanyeol no era su fuerte el baile, pero antes que él, no está Chen ?? No sé, yo pensaba que el era el maaaaaaaaaaaaaaaaas patoso. De todas maneras al ritmo que vamos yo ya supongo que todos están dejando atrás esas facetas de patos mareados jeje Maas les vale….

      Chanyeol = mujer hormonada = yo acordandome de él disfrazado de chica XDDD OH DIOS MIOOOO😄

      Me alegra mucho de que te gustara tanto. Yo a mí también, no sé si por que lo escribo yo, o por que me lo imagino, o porque simplemente me gusta ver a Chan como una mujer hormonada y a Kai como un toro en celo XDD

      Ya verás pronto que pasa en los siguientes caps =3= weeeejejejejeje

       
      • Pescaíto

        21/04/2014 at 00:05

        Sí, sé lo que quieres deciiiiirrrrrrrrrr. YO SÉ MÁS QUE NADIE DE ESO JAJAJAJAJAJAJAJAJAAAAAY MADRE, QUE SÉ QUIÉN… QUIÉN… LAJSHDOAIHFKAF AAAHHHHHHHHH.

        La verdad es que en cuanto a patosillos estaban Chan, Chen y Kris I think. Pero vamos, que como tú bien dices ya nada de nada, son todos unos maquinones xD Pero hay que reconocer que Chan no es tan… grácil como Jongin o Yixing, por poner un ejemplo. Es más… como un elefante en una cacharrería xDD

        Y tú hablando de Chanyeol disfrazado de chica me has recordado a Chanyeol Y SU PILILA DENTRO DE ESA FALDA AMARILLA, GRACIAS.

         

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