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“Hyde&Seek” (VIXX fanfic)

06 Apr

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Título: Hyde&Seek

(Curiosidad: la razón de este título es por una escena de la historia que tiene que ver con el juego de Hide and Seek (no voy a hacer más espóiler ¡relax!) pero está cambiado por Hyde, debido a la canción Hyde de VIXX de donde me inspiro en la apariencia de los muchachos aunque es una mezcla de ON&On por lo que debéis imaginarlos con esa apariencia oscura de On&On y también con los peinados de Hyde ^^)

Autora: Sensei
Fandom: VIXX
Personajes: Todos los chicos de VIXX aparte de algunos personajes inventados.
Nº de palabras: 20 410
Rating: PG
Resumen: La Tierra lleva siglos siendo testigo de brutales luchas entre demonios y ángeles. En mitad del odio siempre puede nacer el amor y este siempre tendrá sus frutos. Para bien o para mal, una nueva raza de demonios medio ángeles fue creada y al ser considerada una abominación, un reducido grupo de 6 mestizos fueron encerrados para siempre en unos calabozos subterráneos de la Tierra. Sin embargo su oscura existencia encontrará un día la luz de la esperanza con la llegada de un ser primitivo proveniente de un lejano planeta. N, Leo, Hongbin, Ken, Ravi y Hyuk tendrán que viajar a uno de los dominios de los demonios, con la tarea de salvar a este ser místico y llevarlo de vuelta a la Tierra para evitar que su infinito poder sea usado con fines maléficos.
Advertencias: escenas de sexo explícito, yaoi, violencia etc.
Nota: Me inspiraron las canciones de  ON&ON, Hyde, Voodo Doll by VIXX, War of Change by Thousand foot Krutch y Carnival of Rust, No End No beginning by Poets of the Fall.

Mensaje de la autora:

¡Hola a tod@! ¿Qué tal~~~? Espero que muy bien.  Estoy muy contenta, y ya lo dije en FB pero lo vuelvo a decir por aquí: ¡en breve voy a actualizar varios fics al mismo tiempo! ¡Toma ya! jaja y eso rara vez ocurre, por no decir que rara vez publico algo… TT_TT mong mong mong… peldonalme…. ¿zi? *__*

(ahora es cuando recibo hachazos, tomates, lechugas, cestos llenos de patatas, huevos, alcachofas…)

En fin, este mensaje es para dirigirme a todas vosotras y agradeceros vuestra paciencia (y los tomates) y especialmente espero que a Anna, lectora de ADB y persona a la que va dedicado este fic por petición, disfrute mucho mucho de su lectura ^^. Aunque seguramente esperabas algo diferente, igualmente ¡ojalá que te guste y me lo hagas saber pronto! Sin mas un saludo a tod@s, que tengáis un buen día y sed felices😀

Atentamente,

Sensei omma

PD: recientemente muchas amigas me llaman omma (cocino y me comporto igual que una mamá), aunque oficiales tengo solo dos hijitas :333 Vi Té verde y otra nena que mide casi un metro más que yo y me llama Calu :3 –SENSEI’S FACTS–

——————————————————————————— ¡EMPECEMOS!—————————————————————————————————————————20130521_seoulbeats_VIXX5

                                                                     EL ORIGEN

—Es tarde, debería irme…

—Espera…quédate un poco más. Tan solo un poco más…— Susurró él junto a su oído.

Los ojos de él eran brillantes, subyugadores, profundos como un pozo interminable de oscuro deseo y fascinación. Ella ya había probado el pecado que suponía mirarlos directamente. Pero su pecado era aún más grave: había experimentado la placentera sensación de dormir junto a él, había degustado el sabroso sabor de su piel, y se había deleitado con el especiado olor de su pelo. Ese mismo olor que ahora impregnaba sus manos y su propio cuello. En realidad, ya plagaba todo su cuerpo y se había instalado en su mente y no quería salir de allí. Ella con tristeza apartó la mirada para que no la viera llorar y se alejó dando dos largos pasos. Sabía lo que iba a ocurrir tarde o temprano y aquello no sería motivo de dicha alguna sino una desgracia para ambos.

—Mi amor, mírame. ¿Qué te ocurre? ¿Por qué derramas amargas lágrimas a la sombra y no me permites verlas?— Él la atrajo hacia sí de nuevo, buscando su pétrea mirada de ojos grises.

—No quiero que sufras por mi culpa… —ella sin embargo seguía sin mirarle, temía que la lava de sus ojos la quemase por completo y derritiese su escudo desvelando el penoso secreto.

—No, te equivocas, contigo cualquier sufrimiento será placentero. No hay nada más delicioso que sentirse vivo y amar; y así es como yo me siento a tu lado y no lo cambiaría por nada del mundo. Ahora, dime por favor que estás pensando… dímelo, te lo ruego.

—No estoy segura pero creo que en mi interior algo ha tomado forma… y no hablo de mis sentimientos hacia ti. Esos ya los conoces de sobra, pero a lo que me refiero es algo que nunca creí posible y al parecer si lo es…

—Por favor dímelo con franqueza y directamente…—inquirió él preocupado.

—Creo que estoy en cinta…—confesó finalmente.

Aquellas palabras calaron tan hondo en el espíritu del demonio que no pudo mantener fija su mirada mucho tiempo. Sus ojos bajaron hasta el vientre del bello ángel y temeroso alzó una mano. Aquello no podía ser. Es más, no debía ser.

El demonio no tuvo más reparo en abrazar con gran amor a su querido ángel. Ella cerró los ojos y aspiró su olor por última vez. Aquel abrazo supondría un adiós para siempre. Ambos lo sabían: juntos habían creado un ser que supondría su castigo y destrucción. Sería una abominación a los ojos de los seres de ambos reinos, acérrimos enemigos desde el principio de los tiempos.

Y no se equivocaron. Fue tal la desaprobación de los ángeles, que mantuvieron enjaulada en su poder a la criatura mestiza junto a su madre durante cierto tiempo, hasta que finalmente, los ángeles los separaron para bajar a la Tierra y encargar a los guardianes humanos, aliados suyos, que escondieran aquel ser en algún sitio donde no volviera a ver la luz del día jamás.

El nombre que recibió la criatura fue N.

Aunque le habían perdonado la vida y esperaban que aquel fuera un caso aislado, los ángeles recibieron un duro golpe cuando los demonios iniciaron una guerra durante la cual hubo toda clase de ataques hacia los ángeles y entre estas ofensivas, con obvias y oscuras intenciones, varias violaciones fueron perpetradas y de estas, unas pocas obtuvieron los oscuros propósitos para crear mestizos. Pero, aun siendo los ángeles los que ganaban de nuevo la encrucijada, estos no tardaron en actuar y enviaron los bebes malditos a la Tierra. Rebajaron a sus madres a simples mortales, apartándolas de sus hijos, destinadas a vivir una dura vida llena de sacrificios por haber permitido tal ultraje. La otra parte progenitora, corrió inclusive una suerte peor en el reino de los demonios.

Junto a N, fueron 5 mestizos más los que descendieron a la Tierra para ser encarcelados y encadenados. Ocultos y lejos de la vil mano de los demonios o de las afiladas espadas de los justicieros ángeles en el paraíso celestial, quedaron enclaustrados, hacinados todos juntos como animales, con apenas ropajes, y con la única posesión de su propio nombre. Estos eran Leo, Ken, Ravi, Hongbin y Hyuk.

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La iglesia era un lugar frío donde rezar pero al menos era perfecto para aislarse del mundo real y a menudo, muchos humanos lo habían usado como refugio a todas las atrocidades que los demonios estaban cometiendo. Estaban en guerra desde hacía mucho tiempo. Mireya aún con los ojos cerrados, las manos entrelazadas y las rodillas clavadas a escasos metros del altar, se abandonaba al recuerdo de cuando aún era una niña. Recordaba cómo siempre entraba en la casa del Señor con manos frías, buscando el calor de las de su madre y clavando sus ojos en la mirada perdida del Cristo crucificado. Ahora todo había cambiado: hacía tiempo que había dejado de ser una niña y su madre ya no estaba. Mireya estaba sola en el mundo pues los demonios habían matado a su familia. Con sus habituales rezos, pedía a Dios que la paz y la salvación de la especie humana llegaran pronto. Aquel día el humo nuevamente oscurecía los cielos diurnos. A punto de dar las 12 en aquel nublado día que llenaba de sombras gran parte de la iglesia, llegó una mujer soldado interrumpiendo el hilo de pensamientos de Mireya. Tras incorporarse y saludarse formalmente como el protocolo del ejército así lo exigía, la mujer soldado cuyo nombre era Hira, entregó una carpeta que portaba trascendental información que cambiaría el curso de su historia por completo. La noticia trataba sobre el avistamiento de un ser mágico hacía varias semanas atrás. Dicho ser había sido registrado a altas horas de la noche y había aterrizado en un planeta no muy lejano al suyo. Sin embargo, aquella superficie era prácticamente desconocida debido a las escasas expediciones sobre aquel territorio enemigo plagado de demonios. El servicio de astrología acababa de dar parte y Hira traía consigo las fotos tomadas desde el satélite. Mireya tras apartar varios mechones rubios de su frente, miró atenta las notas y las imágenes. No le cupo la menor duda de que eran auténticas. Aquel ser que aparecía en las fotografías era una sirena celestial, una estrella que viajaba surcando el universo y que finalmente cuando impactaba en una superficie terrestre, su forma ignífuga se tornaba humana.

Si había algo que caracterizaba a este tipo de seres era su desbordante poder. Muchas historias se habían escrito sobre su existencia y todas pertenecían al pasado, tomadas de mitos que tanto a historiadores como niños les inspiraban para soñar. Pero esta vez, al contrario de lo que ocurría en los libros o en la gran pantalla, la historia era real y Mireya podía ver una foto que demostraba con feracidad que no estaba soñando.

Mireya e Hira partieron rápidas hasta la base militar donde se celebraría una reunión excepcional. Mientras avanzaba casi al trote, Mireya pensó cuál sería la mejor forma de llegar a ese mundo y qué clase de personas serían las más adecuadas para salvar a la sirena celestial.

Una audaz idea floreció rápida y atrapó su pensamiento por completo. Si existía un ser capaz de sobrevivir a un viaje así y hacer frente a los demonios no podía ser humano y por lo tanto, solo quedaba una opción: tenían que ser ellos. Ella los llamaba ‘sus protegidos’, el resto del mundo, entre ángeles y humanos, los llamaba ‘los mestizos malditos’. Mireya sonrió contenida: sí, ellos eran la respuesta a sus plegarías; si había una razón por la que aún seguían vivos era porque debían ser su salvación, la llave que abriría la puerta a un nuevo mundo y que traería la paz finalmente. Estaba segura, completamente segura. Mireya se detuvo entonces a pensar en concreto en uno de ellos.

Hongbin. Él era muy especial para ella y quizá…

Demasiado.

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Tras un larguísimo debate con sus superiores, Mireya parecía haber obtenido muchos votos positivos hacia su propuesta de que fueran sus protegidos los que se encargaran de rescatar a la sirena celestial. Decidida se disponía a informar al grupo sobre la nueva noticia pero antes de hablar sobre el tema con todos ellos, primero prefirió hablar a solas con Hongbin.

En el pasado Mireya había sido una de las pocas personas que habían defendido especialmente a los mestizos malditos. Luchó por que no fueran sacrificados aun con las muchas peticiones que clamaban la destrucción de lo que la gente llamó abominaciones.

Desde que le encomendaran la tarea de vigilarlos e investigar su naturaleza y poderes sobrenaturales, Mireya no pudo evitar ir más allá de lo profesional y al final terminó enamorándose por completo de uno de ellos, y este era Hongbin.

Apenas había cruzado una de las lejanas barreras que los separaban, cuando él ya había percibido el dulce aroma de su presencia y ávido como una fiera hambrienta se había precipitado contra la metálica puerta cerrada a cal y canto donde solo una finísima brecha de visión le permitía ver el exterior y por ende, le permitió ver a su amada aproximarse.

—Apártate de la puerta Hongbin, por favor…— pidió ella desde el exterior con tono tranquilo cuando llegó. Él en contra de sus enfebrecidos deseos obedeció como un perro bien amaestrado y retrocedió hasta llegar a una de las paredes de su cárcel donde contuvo el aire. Hacía escasos minutos había estado rodeado de sus compañeros pero ante la llegada de su supervisora, un megáfono había dado instrucciones para que por una puerta accionada desde el exterior y situada en una de las paredes, el resto saliera por ella momentos antes y permanecieran en otra celda.

Estaban solos, y el mero hecho lo estimulaba en exceso. Una vez ella llegó hasta él Hongbin aspiró lentamente la esencia que su cuerpo desprendía y admiró la pronunciada silueta de ella recortada por la débil luz del pasillo exterior, sus ojos delinearon sus curvas, se fijaron en los pliegues de su ceñido uniforme militar. Un leve gruñido escapó de sus labios al cerrarse la contrapuerta y devolverles nuevamente a la oscuridad. El sensor rojo de la cámara de seguridad se apagó. Alguien desde fuera había dejado de espiarlos. Mireya tenía buenos amigos, comprensivos sin límites al parecer. Hongbin se alegraba por ello. Mireya notó cierto movimiento.

—Tranquilo… respira hondo… relájate… ahora voy a quitarte los grilletes, no hagas movimientos bruscos por favor…— la pausada voz de Mireya era un sedante para Hongbin que sumiso contuvo su primitivo instinto de abalanzarse sobre ella. Ya sin grilletes la situación cambiaba. La doctora acarició su rostro cuyos ojos anaranjados y amarillos centelleaban en la semioscuridad en la que estaban sumidos y a la que poco a poco los ojos de ella se acostumbraban. Hongbin respiraba irregular debido a la excitación. Con tiento él acercó su rostro y rozó el de Mireya. Esta notó su ardiente aliento y suspiró turbada.

—He venido para contarte algo importante…— susurró ella mientras Hongbin comenzaba a lanzar besos dispersos sobre el rostro de ella y luego algunos que trataban de atrapar sus labios torpemente como un animal inexperto. Mireya no obtuvo respuesta alguna, Hongbin estaba concentrado en tocarla, en apretarla contra sí, en abrazarla con fuerza mientras cernía su boca sobre una de las mejillas de ella, sobre su barbilla y finalmente sobre su boca otra vez. Mireya suspiró extasiada al sentir los tiernos labios de Hongbin y su lengua atarla a un pasional beso. Entre gruñidos y exhalaciones Hongbin la besó salvajemente y clavó sus dedos en la espalda de ella. Incluso aun con su uniforme, ella sintió sus yemas clavarse en su piel y herirla levemente. Al percatarse de esto, Mireya entre leves quejidos se apresuró a lanzarle un aviso.

—Contrólate Hongbin, por favor…

—Oh… lo… siento— carraspeó este cohibido y con voz grave permitiendo cierto espacio entre ambos para que ella respirara abiertamente y pudiera hablarle sobre aquella importante noticia.

—Ha sido descubierto un ser cuya existencia creíamos era solo una quimera. Pero no es así, es real. Su especie está catalogada como sirena celestial, viaja por el espacio en forma de estrella fugaz pero una vez entra en contacto con un planeta, su cuerpo se transforma y es un ser vivo con un poder inimaginable. La cuestión es que, ha caído en un planeta que no está bajo nuestra protección, es territorio demoníaco. Los demonios no han tardado mucho en encontrarla y ahora está bajo su poder. Te cuento todo esto porque desde el primer momento supe que si hay alguien que puede ir a liberarla y salir ileso de un enfrentamiento contra demonios, esos sois vosotros…— sonrió feliz Mireya—… sé que quizás te pido demasiado pero, lo mejor de todo esto es que si conseguís rescatarla, no solo salvareis a la humanidad, sino que además obtendréis una vía para vuestra propia salvación. Seréis libres, libres para siempre… ¿lo entiendes?

—Sí, pero… ¿todos los humanos están de acuerdo?—preguntó inseguro.

—De momento eso parece y me han pedido que os saque de aquí. Se va a celebrar una vista donde todos vosotros mantendréis una conversación con los miembros del consejo. Aunque se fían de mi palabra, quieren ver con sus propios ojos los avances que hemos logrado. Creo que hasta el momento he demostrado con creces que sois seres pacíficos y que no deseáis ningún mal a los humanos.

Hongbin se quedó en silencio mientras notaba las manos de Mireya en su rostro. Esta continuó hablando:

—Ya sabes que estoy en contra de vuestro cautiverio…sinceramente ha sido una gran injusticia y este debe ser su fin… ¿qué me dices? ¿Podré contar con vosotros?— Mireya tenía sus brazos sobre los hombros de Hongbin. Este la mirada pensativo y lentamente volvió a acercar sus labios y la besó delicadamente. Mireya subió sus manos y las mantuvo a ambos lados del rostro de él quien al mismo tiempo la imitó. Sus labios la devoraban, sus besos estaban cargados de gran pasión y suspiros. Falto de aire Hongbin se detuvo y se dispuso a dar una respuesta.

—Veamos que dicen mis compañeros… no te diré que esto no pueda resultar pero… desconozco cuál puede ser nuestra reacción en un lugar externo a este. Ya conoces que el libre albedrío es algo que puede hacernos muy peligrosos…— confesó cabizbajo.

—Shhh… no digas eso, ya verás cómo no va a pasar nada malo. Confío en vuestra fuerza y buen corazón. Además, hemos trabajado mucho para que controléis vuestros impulsos demoníacos. Vamos, hablemos con el resto de tus compañeros entonces. —  A los pocos minutos, una vez Hongbin volvía a estar encadenado y ella a una distancia adecuada, Mireya extrajo un objeto y pulsó un botón. La cámara volvió a encenderse y a continuación, la puerta lateral que comunicaba con el resto de dependencias se abrió para ver al resto de mestizos.

Tras dar la noticia, la reacción que tuvo cada uno de ellos fue variada pero en general todos aceptaron de buen grado la oferta. Entre ellos, Hyuk, el más joven, era el que demostraba más lo contento que estaba.

— ¡Por fin saldremos al exterior! ¡Qué digo! ¡Vamos a ir a otro planeta y les patearemos el culo a demonios feos y rescataremos una sirena celestial! ¡Yuju!— alzó la voz eufórico, haciendo ruido con sus grilletes.

—Tranquilo pequeño, todavía queda oír la última palabra del consejo ese…— N con una maliciosa sonrisa acarició la cabeza de su compañero.

—Hoy mismo tendréis la vista y os harán una serie de preguntas. —Añadió Mireya.

— ¿Y los ángeles? ¿Ellos no estarán presentes?— preguntó N entonces.

—No se han pronunciado aún. Las últimas noticias que tenemos de ellos es que siguen luchando contra los ejércitos de demonios en la Zona Roja.

—Bueno, definitivamente podría ser peor…Tiene gracia que ahora tengamos que ser nosotros los que los salvemos jeje— se rio Ken removiendo la despeinada cabeza de Leo que estaba de pie a su lado, con la mirada clavada en el suelo, pensativo. Este simplemente lo apartó molesto con un leve codazo.

—Leo, ¿no quieres decir algo al respecto?—se interesó Mireya.

—No— susurró el nombrado apenas mirándola directamente.

—Bueno. ¿A qué estamos esperando, entonces? ¡Vayamos ya y a ver que quieren decirnos! Yo no pienso cortarme ni un pelo—sentenció Ravi sonriente sacando la lengua.

—Bueno, a eso…Tenéis que ser sinceros pero por favor, comportaros, ¿de acuerdo?— advirtió preocupada Mireya.

—Que sí, que sí, solo bromeaba doctora, usted descuide que aunque hemos crecido entre barrotes, con la ayuda de todos sus consejos les convenceremos de que merecemos ser libres como cualquier otro humano…—le guiñó un ojo Ravi. Uno a uno, los mestizos fueron desfilando delante de Mireya y el último de ellos fue Hongbin que le sonrió débilmente. Mireya le devolvió la sonrisa y tomando aire formó fila junto a ellos, escoltándolos hasta una sala donde previamente iban a ser aseados y vestidos de forma arreglada antes de pasar a la sala donde tuvo lugar la vista.

El interrogatorio con el consejo de guardianes humanos no fue muy largo al final. Vestidos pulcramente con refinados trajes, peinados y sin polvo que oscureciera su apariencia más de la cuenta, todos ellos respondieron con sinceridad a preguntas sobre lealtad y respeto dando una imagen que impresionó claramente a los oficiales y capitanes. Aquello hizo finalmente oficial su nueva misión. Con la llegada de la noche e instalados en una nueva celda, todos ellos descansaban en camas literas. Aquello no podía compararse con sus habituales esterillas para dormir sobre el suelo. Antes de irse a dormir, los integrantes del grupo intercambiaron pensamientos y comentarios con respecto a su misión.

—Chicos, creo que nuestro sueño se va a hacer realidad por fin… si conseguimos rescatar a la sirena, es muy posible que los demonios se rindan, o que sea más fácil destruirlos y entonces, la paz volverá y nosotros seremos héroes… entonces ya nunca más nos tendrán miedo y podremos vivir tranquilos donde nos plazca…— sonrió Hyuk tumbado en su colchón con las manos entrelazadas sobre su pecho.

—Sí, Hyuk, muy bonita estampa pero ¿no has pensado que quizás los demonios al verte te vayan a querer adoptar? No sé, eres tan mono que seguro quieren invitarte a ser uno de ellos…a lo mejor hasta te piden que les narres cuentos así de bonitos…jejeje—se rio Ken de él asomando el rostro sobre la litera de encima. Hyuk frunció las cejas, lanzó una patada contra la cama superior del otro. El resto de los integrantes se rio. Todos excepto Leo que permanecía serio.

N sonriente y con las manos detrás de la nuca entrecerró los ojos.

—Estoy seguro de que más de uno de los que estamos aquí tenemos grandes expectativas de futuro…— sonrió de lado mirando fugazmente a Hongbin que le daba la espalda. Hyuk rio por su comentario y N le sonrió perverso.

—Bueno chicos, a dormir, mañana nos espera un día duro. ¡Buenas noches!— interrumpió entonces Ravi.

—Hey, ¡aquí el único que manda a dormir soy yo, así que ahora sí, buenas noches a todos!— le rebatió N.

El silencio se fundió con la oscuridad y cuando todos hubieron cerrado los ojos, algunos empezaron a soñar con maravillosas imágenes de libertad, pero no para Hongbin quien por el contrario, tuvo una terrible pesadilla.

Esta no era ninguna novedad, pues aquella pesadilla se había repetido una y otra vez durante mucho tiempo. Era un sueño tan real que incluso al despertar dudaba de si había ocurrido realmente o no. Durante esas pesadillas, Hongbin soñaba que estaba junto a Mireya y que en medio de una apasionado encuentro entre ellos dos, cuando estaban a punto de unir sus cuerpos por completo, aquel hermoso romanticismo se convertía entonces en un sangriento cuadro donde él empezaba a morder el cuello de ella como una bestia feroz. Mireya terminaba desangrada entre sus brazos, sin vida, con ojos inexpresivos y piel pálida y mortecina. Hongbin entonces se miraba sus manos llenas de sangre y lentamente miles de llamas nacían de su piel y lo cubrían de devastador fuego.

De un fuerte sobresalto se despertó a la mañana siguiente. Muy alterado y asfixiado. Sus compañeros que ya conocían lo que le pasaba, de nuevo volvieron a interesarse preocupados por saber si estaba bien.

—Tranquilo Hongbin, ha llegado el último día de nuestro cautiverio. En breves horas, estaremos viajando y rescatando a un ser que nos devolverá la vida que siempre se nos ha negado. — Ravi acarició el cuello de su amigo. Hongbin entre sudores y procurando respirar con normalidad lo miró unos instantes y volvió la vista al frente. Allí estaba Leo que lo miraba serio, con su habitual mirada gélida. Hongbin agachó el rostro y apretó los parpados mientras soltada un suspiro cargado de miedo.

Tenía un mal presentimiento que le comprimía el pecho.

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Todo ya estaba dispuesto. Como última medida, antes de ser trasladados hacia la base militar donde les esperaba su medio de transporte, de nuevo estaban bien encadenados y además de esto, les colocaron vendas en los ojos. Esta medida era para evitar que revelaran el lugar de la base secreta de los humanos si bajo alguna circunstancia cabía la posibilidad de que los traicionasen o los demonios consiguieran controlarlos. Aquello era una posibilidad muy pequeña, o eso al menos quería creer Mireya. Con tristeza esta miraba al grupo de mestizos avanzar con ruidos metálicos colgando de sus manos. Aunque su trato hubiera mejorado eso no significaba que decreciera el gran recelo que los humanos tenían por su parte hacia ellos. Transcurrieron 20 minutos atravesando diversos túneles, llenos de polvo y del eco de las bombas que sobre sus cabezas sonaba en la embravecida batalla que aún se libraba en la superficie. Llegaron a la base aeroespacial y se encontraron con que allí les esperaba un cohete individual para cada uno de ellos. Era el medio más rápido y seguro para evitar que los demonios los interceptaran.

Uno por uno, sus cadenas fueron quebradas para ser liberados. Aunque su aspecto volvía a ser un poco sucio debido al trayecto, no por ello Mireya dejaba de admirarlos con devoción. Antes de montarse en los cohetes que los enviarían al planeta de destino, Hongbin tuvo un momento a solas con Mireya.

—Quiero que sepas… que me siento muy orgullosa de todos vosotros y que este momento es muy emocionante para mi…— apartados del grupo, saltándose las reglas y quedando ocultos en un callejón del amplio recinto, Mireya sujetaba el rostro del él y sonreía con contenidas lágrimas en las retinas.— Finalmente el día de la verdad ha llegado, y por fin saldréis al mundo exterior y vais a demostrar vuestra valía con creces…y así defenderéis vuestro derecho a la libertad.— sin ser capaz de contenerlas por mucho más tiempo, espesas lagrimas bajaron rápidas por sus mejillas.

Mireya acercó su rostro y besó a Hongbin con pasión. Su emoción no se debía solo al esperanzador futuro que les esperaba a ellos, también pensaba en ella misma y en la deseada venganza de todos los suyos que habían muerto luchando por la Tierra.

Hongbin contuvo la respiración, inmerso en un apretado abrazo que ella le brindó, no dijo nada. No era capaz si quiera de sonreír. Debido a ese gran miedo que lo aturdía estaba incapacitado para reaccionar. Mireya se dio cuenta de lo extremadamente hierático que estaba de repente pero entonces pensó que la causa debía ser los nervios y lo dejó pasar sin darle mayor importancia.

—Ya verás, todo saldrá bien y muy pronto, en menos de lo que esperamos, tú y yo seremos libres y  ya no tendremos que escondernos más de las cámaras…— Mireya miró de cerca de Hongbin y sonrió ilusionada. Iba a besarle de nuevo cuando Hongbin en contra de todo pronóstico, echó levemente hacia atrás la cabeza, rehuyendo sus labios. Ante tal clara frialdad, Mireya alarmada lo miró a los ojos en busca de una explicación.

Hongbin por su parte finalmente se preparó para decir algo:

—Escucha, después de esto no creo que pueda haber un futuro entre tú y yo… Incluso aunque allí fuera dé lo mejor de mí, no puedo prometerte nada. No soy tan bueno como piensas, tu y yo somos muy diferentes y… es muy probable que esto no salga bien… así que prefiero que seamos solo amigos …— reconoció con voz dura y gran crudeza en cada una de sus palabras. Mireya ya no lloraba de ilusión. Esta vez las lágrimas eran de desconsuelo.

—Pero yo… Hongbin… ¿por qué ahora me dices esto…? No lo entiendo…creía que sentías lo mismo que yo…tú mismo una vez me dijiste…— su voz languidecía por momentos, pero el nombrado se mantuvo impasible mirando en otra dirección, como vacío de todo aquel amor y deseo que lo habían vuelto loco tantas veces y que en otras tantas el mismo se lo había confesado a ella.

Un megafono lejano sonó dando indicaciones de que todo estaba listo.

Mireya temblorosa y reacia a creer en sus palabras no tuvo más remedio que apartarse y permitirle marchar junto a sus compañeros. Ya era la hora, Hongbin y los suyos debían partir. No se dijeron nada más. Todos entraron en las capsulas individuales que conformaban los diversos cohetes y Mireya observó todo el proceso intentando aparentar normalidad tras secarse apresurada las mejillas. De nuevo en fila junto al resto de soldados, Hira, la mujer soldado, que estaba a su derecha se percató de sus amargas lágrimas. Sin embargo no le dijo nada.

Situándose el resto de los allí presentes a una distancia de seguridad, la señal de fuego sonó y uno a uno de los cohetes fueron proyectados en dirección al planeta enemigo. Una última y la más agria lágrima cayó por la tez blanca de Mireya cuando el último cohete, donde estaba Hongbin, encendió sus propulsores y salió disparado hacia el espacio. Ahora sus protegidos abandonaban la base militar que había sido su cárcel pero también una guarida, donde estaban protegidos por Mireya. Ahora debían adentrarse en un mundo desconocido y plagado de peligros. Los humanos habían depositado en estos seres su última esperanza de salvación y esperaban por ende, que estos seres medio ángeles medio demonios, guiados por su líder, N, siguieran las instrucciones y llevaran a cabo la misión según el plan señalado.

Debido a que estarían incomunicados, a los humanos tan solo les quedaba una cosa por hacer: rezar por que la misión saliera bien.

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La Tierra se veía tan hermosa desde aquellas pequeñas ventanas. Aunque no hubieran llegado a conocerla lo suficiente, todos ellos tenían claro que querían regresar para poder viajar por ella y conocer todas sus maravillas. Con suerte, algún día lo harían.

Aquella última vista de la Tierra fue un fuerte incentivo que les ayudó a enfocarse en un objetivo común: salvar a la sirena celestial. Pasadas un par de horas, sus naves una a una entraron en una nueva estratosfera y  tras un aterrizaje bastante forzoso, cada uno de los chicos emergieron de sus naves y se agruparon. Era el momento de tomar consciencia de la situación y que pasaran a la acción. Los semi demonios tras examinar detenidamente el árido lugar en el que se encontraban, se dispusieron a dividirse una serie de roles:

—Chicos, aunque en el otro planeta no hayamos podido llevar a la práctica demasiadas veces nuestras habilidades, nos han dado permiso para hacer aquí lo que queramos; claro está dentro de unos límites. Es por eso que propongo que Hongbin nos guíe, él es el que puede resultar mejor rastreador y el que nos puede alertar de cualquier peligro en cuestión de segundos. ¿Tengo razón, Hongbin?—quiso asegurarse N.

―Sí, mis sentidos son lo suficiente agudos para captar cualquier movimiento a kilómetros, debajo de la tierra o sobre nuestras cabezas. Así que me parece justo que sea yo el responsable de esa tarea.

―Perfecto. Me encanta ver lo obediente que eres. Entonces esto debo dartelo. —N se aproximó y le tendió un pequeño objeto electrónico. —Creo que recuerdas lo que Mireya nos explicó sobre este mando—N le guiñó un ojo—Muy bien, el resto entonces, por ejemplo Ravi, Ken y Leo os encargareis de la fuerza bruta y los ataques. Yo y Hyuk nos encargaremos de pensar cómo serán esos ataques y dependiendo como avance la situación tomaremos las decisiones importantes.

―Disculpa hyung pero… no estoy de acuerdo. Yo también puedo luchar, y es más, quiero hacerlo. ― intervino Hyuk de repente muy serio. N que hasta ese momento se había mostrado normal, de repente ofreció su clásica sonrisa llena de oscuras intenciones.

―Lo siento pequeño, pero te quiero cerca de mí. Yo soy el líder, el primero al que metieron en un calabozo y estuvo solo así durante varios años hasta que finalmente uno a uno fuisteis apareciendo. Tú fuiste el último, y con tus habilidades, me serás de más ayuda si estás cerca. Así que por favor, no me hagas enfadar― N se había acercado hasta Hyuk y había posado uno de sus dedos sobre sus labios. Hyuk le mantuvo su eléctrica mirada de pupilas amarillas, encendidas como el fuego, llenas del mismo veneno que podía encontrarse en sus dientes y en sus afiladas uñas. N podía ser gratamente terrorífico a veces, pero Hyuk sabía que todo aquello era solo en parte. La otra parte, dulce, cariñosa y amable, era desconocida para la mayoría. A excepción de él.

― ¿Alguien más quiere dar su opinión o todos contentos?

―No es que des muchas más opciones, así que me parece bien.― se rio sin ganas Ravi con cierto tono de burla en su voz. N enfrió su expresión unos instantes y le dio la espalda para dirigirse a Hongbin.

―Podemos emprender el camino entonces. Tú, ya sabes lo que tienes que hacer.― y dicho esto el encargado de guiar al grupo hasta su objetivo se puso alerta y dirigiendo su mirada en distintas direcciones comenzó a rastrear el posible paradero de la sirena celestial. Avanzaron atentos a todo lo que había a su alrededor. Apenas había árboles secos y algunas piedras. Aquello era un paisaje montañoso y vacío de vida pero no por ello tardaron en localizar su objetivo. Cuando estuvieron bien ocultos, Hongbin enfocó su vista y describió lo que podía ver:

―Está encadenada a un gran árbol, de su figura se desprende cierto brillo, como una especie de luz.

―Debe ser la energía de la que nos habló Mireya.― acertó al pensar en voz alta Ken.

―Esa luz es intermitente. No tiene buen aspecto. Quizás está herida o enferma. No se mueve, su cuerpo está laxo, y su negro cabello me impide ver su rostro.

Ante aquella información N dio de nuevo órdenes:

―Lo mejor será que solo uno de nosotros vaya allí y la libere. De momento parece estar sola, pero seguro que es una trampa, así que va a ser Ken quien se aproxime e intente liberarla mientras nosotros nos vamos acercando rodeando la zona y si es necesario, haremos uso de nuestra fuerza bruta. ¿Todos de acuerdo?― ante las palabras de N varios asintieron. Leo por su parte alzó la mirada y muy serio entreabrió los labios para decir algo.

― ¿Y si ella se revela contra nosotros? ¿Y si no quiere colaborar? ¿Tendremos que usar la ‘fuerza bruta’ también contra ella?

―Eso no va a ocurrir tonto…es un ser pacífico… no creo que pueda hacer daño ni a una mosca…― afirmó Ken sonriente.

―Bueno… si hablamos de seres pacíficos, los ángeles también en teoría lo son y mira lo que nos hicieron…― murmuró entonces Ravi volviendo la vista hacia el más joven.

―Ey chicos… relajaos…― intervino Hyuk―… ¿se suponía que todos estábamos de acuerdo, no? pues no se hable más, Ken tu ve al lío que nosotros te protegeremos las espaldas. ―No había terminado de hablar cuando ya sentía el aguijón de la mirada de N clavarse en su nuca. Hyuk sonriente le miró y con un gesto de encogerse de hombros reconoció haber hablado como lo que no era: el líder. N esta vez tan solo le sonrió y pasó una mano por su cabeza con tranquilidad.

Hyuk tragó saliva.

―Muy bien…―soltó N con tono oscuro y cuanto menos alegre.― que empiece la fiesta.

Ken gracias a su capacidad de súper velocidad, no tardó en colocarse a escasos metros del árbol donde la sirena celestial estaba. En movimiento era casi imposible verle, cortaba el aire como una flecha y con grandes zancadas se abrió paso entre la fina maleza que envolvía el lugar hasta llegar a una zona abierta con pocos árboles donde amarrada su protegida continuaba inconsciente.

Hongbin agudizó su visión y les indicó a los demás que no había peligro y que podían avanzar. Así lo hicieron todos creando un círculo que poco a poco se fue estrechando conforme se acercaban al centro de sus miradas. Ken cauteloso avanzó y agachó el rostro para verla mejor. Aparentemente era lo más similar que a una niña humana pudiese parecérsele. Entre enredados mechones por su rostro podía adivinarse que no estaba en muy buenas condiciones: con medio cuerpo colgando hacia un lado y sujeto con fuertes cadenas que la unían al tronco de un árbol, su rostro se veía oscurecido por finas cicatrices de superficiales cortes, además de moratones y polvo que dejaban entreverse entre los negros y ondulados mechones que caían entrelazados desde las raíces de su cabellera. Como no aparentaba estar despierta, Ken sigiloso se acercó y una vez llegó hasta ella alzó una mano y de un corte limpio, bajó su palma con decisión eliminando las cadenas que se quebraron en el acto y liberaron de golpe a la prisionera. Durante la caída, antes de que esta pudiera tocar la superficie al precipitarse sobre el suelo, ella abrió los ojos y colocó ambas palmas sobre el suelo. Ken exclamó sorprendido. Ella entonces le miró fugaz, y antes de que él pudiera sujetarla, ella ya había saltado y con sus pies descalzos lo esquivó saltando sobre su cabeza, golpeandolo allí y comenzó a correr como un alma que lleva el diablo.

― ¡Está huyendo!― gritó Hongbin apretando el paso, mientras el resto hacia lo mismo.

Ken que se había caído de culo, se rascaba la cabeza confuso y se giró para ver donde había ido ella, pero en lugar de eso, se encontró una rama del árbol que se dirigía directa hacia su rostro. Ken la esquivó de milagro. De nuevo alerta se percató de que el árbol había tomado vida y lo estaba atacando. Ken emprendió la huida, pero aun siendo tan rápido como era, se encontró con que unas virulentas raíces lo habían apresado de un pie. Ken intentó cortarlas, pero cada vez que lo hacía otra nueva se le enganchaba en otra extremidad. Así fue sucediendo hasta que quedó prácticamente envuelto de raíces que pretendían asfixiarlo en un tormentoso abrazo. Sin embargo, para su bienestar no tardó en aparecer N que simplemente clavó uno de sus puños en el tronco y seguidamente observó cómo su propio veneno surtía efecto. El árbol no tuvo más fuerzas para  luchar y defenderse. La planta maldita con dificultad había alzado un amenazante brazo pero pronto cayó mustio y seco. El tronco del árbol cambió de color, pronto un color negro mortecino alcanzó hasta las ramas más altas y de esta manera, Ken destruyó las ramas y pudo liberarse y salir ileso de aquel tumulto de ramas asesinas.

― ¡Uf! ¡Creí que no lo contaba! Gracias N por…― no pudo terminar la frase. El nombrado ya lo tenía cogido de la mandíbula y la aprisionaba con desmesurada fuerza.

―Será mejor que seas más cuidadoso, un error como este nos puede resultar muy caro… No me des motivos para castigarte, ¿vale?

―Vale hyung…― dejó escapar con dificultad entre sus apretados labios. N sonrió y lo soltó. Se unieron a los otros que continuaban corriendo detrás de la protegida.

Corría muy rápido para ser tan joven y además estar herida. Con el corazón latiéndole a toda velocidad y las lágrimas saltadas, aquel ser mitológico corría por su vida sin mirar qué dirección ni sin pensar en un plan. Tan solo quería sobrevivir y justo cuando giraba el rostro al oír un aleteo cerca de su cabeza súbitamente su carrera se detuvo al chocar con algo bastante duro. Del impacto la sirena cayó al suelo y gimió dolorida. Pensó que quizás era un árbol pero al alzar la vista pudo comprobar lo equivocada que estaba. Allí, erguido e imponente como una montaña, uno de sus perseguidores la estaba mirando con escrutadores ojos llenos de frialdad. La niña sin saber por qué dejó de respirar, de moverse, de cualquier cosa, excepto mirarle directamente. Había caído presa de aquellos ojos que la habían dejado clavada en el suelo. Leo dio un paso al frente, sin pestañear. Ella tampoco lo hizo. Quería huir pero de repente su cuerpo, sus poderes, ninguno de ellos respondía bajo el influjo de aquellos profundos ojos.

Leo no lo dudó y con un rápido movimiento la cogió de los brazos y la sujetó alzándola en el aire. Ella no opuso resistencia. Aun se miraban cuando llegaron el resto de chicos y entonces con maestría, Ravi mostró su poder. Este consistía en fabricar una especie de cuerdas a partir de sus dedos que se alargaban y en un santiamén dejaron bien inmovilizada a la susodicha. Tras sacudirse las manos, chasqueó los dedos y señaló a la que ahora parecía más bien su prisionera.

―Listo, ahora se quedará bien quietecita y no te volverá a atacar Ken. ―sonrió Ravi contento con su trabajo. Hyuk y Honbin se rieron. Ken no. Leo y N se miraron serios.

― ¿Con que no se revelaría eh? ¿Ahora qué hacemos?―preguntó Leo con cierta burla en la voz.

―Tendremos que turnarnos para llevarla a la espalda. No podemos arriesgarnos a que salga huyendo de nuevo. Ravi, tú serás el primero en acarrear con ella. ― afirmó N. Ravi aceptó a regañadientes la tarea. Hongbin se quedó mirando a la niña que con el rostro agachado tenía semblante triste.

―Chicos…― llamó Ken mientras veía como Ravi con desgana se la echaba a la espalda siguiendo las indicaciones de N. El grupo se giró.― podemos intentar hablar con ella ¿no? Se merece al menos alguna explicación…

El grupo no pareció hacerle mucho caso. Simplemente emprendieron el camino.

―El tiempo apremia. Con ayuda de ese aparatejo y los poderes de Hongbin, debemos encontrar el portal mágico que nos puede transportar al mundo de los humanos. Lo que no me explico es porqué construyeron uno y no trataron de conquistar este planeta…Menos mal que tenemos esa maquinita para localizar el maldito portal…― afirmó N dándole la espalda. Hyuk y Ken se miraron. El primero se colocó junto a él y ambos detrás de Ravi se propusieron iniciar una conversación con la nueva criatura.

―Hola, mi nombre es Ken, y este chico se llama Hyuk. No debes temer, aunque por nuestra apariencia podamos parecer demonios, en realidad somos hijos de ángeles.―afirmó asintiendo varias veces con una confiada sonrisa.

―Y también de demonios…no lo olvides, mitad y mitad…―puntualizó Hyuk.

―Sí, ya ya pero… lo importante es el lado bueno. Oye, ¿tú cómo te llamas bonita?­― le preguntó sonriente Ken. No obtuvo respuesta, ni el más mínimo murmullo. La joven sirena balanceada por el traqueteo de la marcha los miraba con desconfianza.

― ¿Quizás habla otro idioma?― se aventuró Hyuk.

― ¡¿Queréis dejar de parlotear?! ¡Me vais a dar dolor de cabeza! Como si no tuviera suficiente con llevar este paquete a la espalda…― se quejó Ravi. Hongbin a su lado sonrió divertido pero su sonrisa no tardó en esfumarse al darse cuenta de la mirada de reojo de la sirena. Hongbin dejó de sonreír. La sirena entonces apartó la mirada. Intrigado Hongbin continuó andando intentando no volver a mirarla.

―Quizás no sabe hablar, y si habla otra lengua, deberíamos enseñarle a hablar la nuestra. ¡Venga, Hyuk! ¡Hagámoslo! Jaja! ¡cómo en los viejos tiempos con Mireya!― propuso Ken muy contento.

―En qué maldita hora Mireya les enseñaría a hablar a esos dos…―se quejó N restregando la palma de su mano derecha por el rostro.

― Somos amigos, ¿vale? Yo y mis amigos hemos venido para sacarte de este lugar y no permitir que los demonios te utilicen en nuestra contra―hablaba lentamente Hyuk como para hacerse entender. La sirena atenta, fruncía las cejas sin decir nada.

―Y como nos gustaría conocerte mejor pues queremos hablar contigo así que vamos a enseñarte frases útiles primero: si tienes hambre― Ken se encogió, puso una mueca y se cubrió el estómago. ― tienes que decir ‘tengo hambre’ y si tienes…

―Espera Ken, no sabemos su nombre… ¿no crees que sería mejor primero, llamarla de alguna manera?

― ¿Qué tal Mireya? Le va bien ¿no?― aportó Ravi girando la cabeza un poco. Hongbin de repente lo fulminó con la mirada. Ravi encogiéndose de hombros, frunció las cejas sin comprender la molestia repentina de su compañero.

― ¿Qué tal si solo acarreas y te callas? Ya conocemos una Mireya. Así que debemos pensar un nombre diferente y  debe ser algo corto pero bonito. ―lo silenció Ken.

―La primera letra del abecedario es A, entonces con a… al… am…―empezó a decir Hyuk como pensando en voz alta.

― ¡Anna! ¡Uno de los personajes de los libros que nos trajo Mireya se llama Anna!― alzó la voz entonces Ken muy emocionado.

―Vale, pues ahora te llamarás Anna.― le dijo sonriente Hyuk a la protegida que alzó las cejas sorprendida.

― ¿Vais a ponerle también apellidos o qué? jeje―se rio mordaz N.

― ¡Nooo!― protestaron sacando la lengua al unísono Ken y Hyuk hacia el líder. Anna se los quedó mirando y sonrió débilmente.

―Hey chicos… ha sonreído…― afirmó sonriente Hongbin que volvía  a mirarla. Ken y Hyuk se emocionaron mucho al oír esto, casi tanto que parecían a punto de celebrar una fiesta por ello.

― ¡Bieeenn!―Se felicitaron dandose una abrazo mutuo por lo conseguido y muy entretenidos, sin dejar de caminar luego se pasaron varias horas enseñándoles frases a la curiosa Anna que aunque cansada no podía cerrar los ojos y parar de escucharlos. También era cierto que estos dos no la dejaban tranquila pese a las quejas del ocupado Ravi.

La luz diurna se apagaba por momentos, y era necesario hacer una parada en el camino para reponer fuerzas. Aunque la idea no era del agrado de muchos debido al gran peligro que ello suponía, debían hacerlo sobre todo por Anna. Desperdigados, los demonios decidieron turnarse para vigilar y descansar. Sorprendentemente, aunque estaban en una especie de desierto, un frío helador los sorprendió al caer la noche y era tan frío que incluso comenzó a caer tímidos copos de nieve. Los chicos intentaron hacer un fuego pero les fue imposible. Tiritando y resguardándose bien en sus chaquetas, algunos sentados se encogían del frío y escondían la barbilla dentro de sus camisas. Aunque habían conseguido agua para ofrecerle a su protegida, ella era la que peor llevaba el frío. Ken dándose cuenta de esto intentó hacer algo.

―Chicos… creo que deberíamos darle una de nuestras chaquetas… Anna podría congelarse, tan solo lleva un vestido de tela fina.― observó. El resto del grupo se negaba en redondo en darle una de sus chaquetas.

―Ni hablar, tendrá que conformarse con las cuerdas de Ravi…― ordenó N. Ken miró desesperado a cada uno de sus amigos, casi suplicándoles. Anna guardaba silencio y aun atada de pies y manos, tenía la mirada perdida hasta que decidió volverla hacia el misterioso Leo. Para su sorpresa descubrió que él también la estaba mirando. Aquello la hizo sentir extraña. Leo parecía meditar algo y al poco rato se pronunció:

―Tengo una idea pero ella no debe mirar…― dijo señalándola con el dedo. Ken automáticamente se levantó de un salto sonriente y fue a abrazar a Leo quien le puso una mano en la cara y lo mantuvo alejado un metro de él.

― ¡Gracias Leo! ¡Ya sabía yo que tenías buen corazón y todo!

― ¿Qué vas a hacer?― se interesó Hyuk.

―Seguramente va a transformarse… ¿o me equivoco?― preguntó sonriente N.

―Tú y tus obviedades…― susurró con fastidio el semidemonio. Leo entonces comenzó a desnudarse, tiró a un lado la chaqueta y su camisa, entre temblores empezó a desabrocharse el pantalón. N y Hyuk se sonrieron pero su diversión fue breve ya que una asesina mirada de Leo fue suficiente para obligarles a girarse y que tampoco mirasen.

Ken que ya se había acercado de nuevo hacia Anna, con cuidado la giró, colocándola de espaldas a Leo para que no pudiera mirar. Ella intentó girar la cabeza pero Ken la sujetó.

―Es tímido, no se lo tomes a mal. Puedes confiar en él. ―le sonrió Ken.

Anna a continuación escuchó un fuerte chasquido y sintió una ola de aire pasar súbitamente. Entonces un gran rugido erizó hasta el último pelo de su coronilla y la hizo temblar de miedo. Posteriormente un sólido golpe se sintió sobre el suelo helado que se resquebrajó levemente bajo lo que debía ser un gran peso al caer. Ken que había girado el rostro para mirar y había aflojado su mano, de esta manera a Anna le fue posible ver fugazmente lo que estaba pasando. Allí a pocos metros de ellos, rodeado del resto del grupo, había un enorme león pardo postrado con la cabeza entre sus patas delanteras. Poco a poco, entre rugidos su masa fue disminuyendo y tan solo quedó su piel que como si de un abrigo se tratase, llevaba ahora puesto Leo que de nuevo con forma humana, estaba a cuatro patas y respiraba ahogado, rodeado de vapor que despedía su cuerpo tras la transformación. Anna no pudo ver como se incorporaba, Ken se precipitó a volver a colocar su cabeza recta hacia la dirección contraria. Leo gruñó malhumorado pero igualmente se deshizo del improvisado abrigo quedando desnudo. Lo extendió sobre el hielo, y con rapidez volvió a vestirse. Una vez listo, Anna tuvo permiso de mirar nuevamente. Leo estaba retirando restos de posible carne del abrigo de león y una vez limpio lo lanzó en dirección de Anna, rozándole levemente el rostro. Aun con aquellas burdas maneras, mientras se alejaba Leo, Anna pronunció claramente su primera palabra ante los desprevenidos oídos de todos:

―Gracias…

Leo interrumpió sus pasos y tuvo que girarse para mirarla sorprendido. Ken dio otro salto de alegría y Hyuk ya había corrido a su encuentro para felicitarle por el éxito de sus clases de idiomas.

― ¡Somos los mejores! ¡Yuju! ¡Nanananana!― empezaron a brincar girando como si fueran niños de prescolar jugando. N miró a Ravi y no pudieron aguantar la risa. Hongbin sonrió tímido y se detuvo a mirar a Anna. Ella no le miraba, tan solo le mantenía la mirada a Leo que por lo demás, parecía un poco menos impasible que antes.

Su primera noche en aquel lugar pasaría sin mayores sobresaltos. Al llegar la mañana siguiente sin embargo, Leo volvería a tener una nueva sorpresa:

―Jeje…― reía por lo bajo Ken que encogido por el frío, a esas horas estaba de guardia observándolo muy entretenido mientras el resto de los muchachos se despertaban poco a poco. Leo entreabrió los ojos y miró extrañado a su amigo que no dejaba de sonreír. Pero aquella adormilada sensación no le duraría al percatarse de que cierto peso lo abrazaba por la cintura. Dio un fuerte respingo al ver que allí sobre su pecho descansaba la cara de la joven sirena que aun dormida y abrigada con su improvisado abrigo de piel de león parecía ignorante del peligro al que se arriesgaba haciendo aquello. Leo sin la más mínima educación apartó a la joven de un empujón tirándola al suelo y provocando su despertar de inmediato. Ken y Hyuk se acercaron para ayudarla a levantarse. El resto del grupo comenzó a reírse sonoramente mientras un enfadado Leo se alejaba para intentar no matar a nadie en su segundo día de misión.

……………….vixx-ken-540x360

La travesía continuó y nuevamente el paisaje cambiaba. El frío invernal quedaba atrás y era sustituido por un ambiente húmedo y repleto de extrañas plantas que cubrían de musgo rocas y pequeños árboles. Hongbin como tarea asignada, miraba el pequeño localizador que les serviría para encontrar el portal que les ayudaría para regresar a la Tierra. Ravi para su suerte ya no tenía que cargar con Anna a cuestas. Habían llegado a un acuerdo, y es que al haber ganado su confianza esta no volvería a intentar escapar. De esta manera Anna ahora podía ir a pie como el resto y no llevaba ninguna cuerda que la atara de pies y manos. Ken y Hyuk seguían entretenidos hablando con ella sobre diversos temas. Parecían tener un repertorio interminable de anécdotas. Estaban hablando sobre los cohetes espaciales donde habían venido cuando de repente Ken, tras mirarla detenidamente se dio cuenta de algo:

―Ey chicos, ¿no creéis que Anna está más alta que antes? Yo diría que ha crecido y mucho…― afirmó muy sorprendido. Hyuk, N y Ravi se fijaron en Anna y efectivamente el vestido que llevaba era más corto; antes le llegaba por debajo de las rodillas y ahora estaba por encima. El pelo de ella también era más largo y su rostro un poco más ovalado. Los chicos habían quedado impresionados por el descubrimiento.

― ¿Cómo es posible? ¿Se puede crecer tan rápido del día a la mañana?―preguntó Hyuk a N.

―Quizás en su especie sea normal, seguro que la doctora Mireya estaría encantada de estudiarla en su laboratorio― afirmó N con su típica sonrisa maliciosa.

Hongbin sin embargo interrumpió el distendido momento para decir algo.

―Creo que he escuchado algo…― se había detenido cuando de repente un objeto pasó silbando por el aire muy cerca de su oreja. Era una flecha y la había esquivado de milagro. Los semidemonios se reagruparon para proteger a Anna de los demonios que finalmente daban la cara.

Sus atacantes les superaban en número y mantener el escudo no fue fácil. Entre los demonios había bestias que usaban como transporte y arma simultáneamente, aquellas bestias eran similares a ratas gigantes cuyos jinetes eran realmente horribles en aspecto y cuando hablaban entre ellos, su idioma era diferente al de los humanos.

N gritaba órdenes mientras luchaba contra aquellos monstruos envenenándolos a base de puñetazos y cortes con sus afilados dedos. Ravi inmovilizaba con sus resistentes cuerdas, Ken distraía durante sus rápidos movimientos o les hacía perder el equilibrio, Leo propinaba puñetazos y Hongbin tenía buenos reflejos y también luchaba cuerpo a cuerpo. Anna se preguntó dónde estaba Hyuk pues no conseguía verlo por ninguna parte, había desaparecido pero mientras lo buscaba con la mirada, se dio cuenta de que un demonio parecía luchar solo. Fue entonces que se dio cuenta que el poder de Hyuk consistía en camuflarse. Todo su cuerpo cambiaba de color y se mezclaba con cualquier fondo. De esta manera no era visto y tenía una gran ventaja sobre su oponente. Anna maravillada observaba extasiada el enfrentamiento ajena a un temible ser que estaba a punto de caer sobre ella. Para cuando lo escuchó a escasos milímetros ya era demasiado tarde. Una de aquellas ratas clavó sus incisivos en uno de sus brazos y la arrastró con la intención de raptarla. Su jinete intentaba agarrarla para subirla a la montura pero Anna no iba a permitirlo. Aunque aún no era consciente de todos sus poderes, instintivamente cuando procedió a separar la mandíbula del animal, desde su cuerpo surgió una descarga similar a la electricidad que aturdió al animal que la soltó violentamente tras sacudir su cabeza. Anna cayó rodando hasta que se detuvo a escasos metros. Los atacantes al poco tiempo se vieron diezmados y asustados por el ataque eléctrico que había creado una potente luz, emprendieron la retirada.

Anna dolorida se sentó y se miró el brazo. Una profunda brecha se había abierto y la sangre no paraba de manar densa y oscura. Anna con lágrimas en los ojos se apretó el brazo lo mejor que pudo. Para cuando la paz volvió al grupo, los atacantes ya habían huido y todo el grupo había salido ileso. Sin embargo, por alguna extraña razón, aún había tensión en el aire, Anna se sintió terriblemente incómoda al percatarse de las intensas miradas que sus amigos semidemonios depositaban sobre ella. En concreto, sus pupilas estaban clavadas sobre el sanguinolento corte cubierto por unos pocos dedos manchados de púrpura. N, Ravi y Hyuk la miraban con gran ansiedad, sin pestañear, su respiración era entrecortada, sus bocas se abrían; Hongbin con cierta prisa avanzó relamiéndose los labios pero sujetado por Hyuk y Ravi se mantuvo nervioso como un perro a punto de atacar. Ken por el contrario parecía mareado y se tapaba la nariz.

―Leo… será mejor que te lleves a Anna lejos de aquí…cúrala como puedas y por favor mantenla alejada de nosotros durante un buen rato…― Ken parecía estar haciendo un esfuerzo por no desmayarse o quizás por estar aguantando la respiración. Anna lo miraba confusa y asustada a la vez. Quería saber qué estaba pasando exactamente pero no tuvo tiempo para preguntas, Leo sin mediar palabra la agarró del brazo bueno y tiró de ella sin miramientos hasta que quedaron ocultos en un lugar seguro rodeado de pequeños árboles y matorrales. Había un pequeño lago. Allí Leo ayudado de un trozo rasgado de su camisa, limpió la herida y seguidamente, procedió a coserla con unos filos hilos que obtuvo al deshacer una de las cuerdas producidas por Ravi. Mientras él preparaba todo lo que necesitaba Anna sin dejar de apretar su herida, entre sudores formuló la esperada pregunta.

― ¿Por qué tus amigos parecían querer…?― no fue capaz de terminarla.

Leo que sorprendentemente de un cactus había conseguido fabricar una especie de aguja, había ensartado el hilo y empezado a coser la herida. Anna respiró profundamente y se aguantó las ganas de gemir de dolor. Ante las anteriores palabras de Anna, el semidemonio no pudo evitar sonreír mordaz.

― ¿comerte?…jeje…disculpa que me ría pero…tiene gracia―Leo sin dejar de sonreír continuó cosiendo. Anna aunque estaba sorprendida por su maña para coser heridas, estaba aún más sorprendida de verle sonreír de repente. Su sonrisa era realmente…hermosa.

El dolor la sacó de su ensoñación, Anna continuó hablando.

―Yo no le veo la gracia…pero, ¿por qué reaccionaron así al ver mi herida?―Anna intentó mirar su rostro, concentrar toda su atención en su expresión en lugar de lo que hacían sus manos. De esta manera resultaba menos doloroso.

―Los demonios son carnívoros por naturaleza. Se alimentan sobre todo de humanos; prácticamente de cualquier cosa que se mueva. Pueden incluso llegar a ser caníbales. Nosotros no somos una excepción. Allí en la cárcel donde hemos vivido retenidos la mayor parte de nuestra vida rara vez hemos probado la carne… si lo hacemos podríamos, como lo diría, volvernos un poco locos. Podríamos comernos los unos a los otros pero al mismo tiempo, no podemos hacerlo. Quizás es gracias a nuestra mitad de ángel.

― ¿Y cómo es que tú pareces tolerar el olor de la sangre tan bien? ¿Es por tu madre?―se aventuró Anna.

Leo que hasta el momento había estado trabajando con muchísimo cuidado se detuvo y miró a la sirena celestial a los ojos.

― ¿Qué sabes de mi madre?―inquirió muy serio.

―Eh… la otra noche, Ken sólo me contó que viviste junto a tu madre en libertad durante una temporada larga en la Tierra, que eres el único que recuerdas a tu madre. No como el resto…

―Es cierto que viví en la Tierra pero, no en libertad. Gracias a mi poder de transformación y a mi madre, encontramos un escondite en un circo ambulante. Yo tan solo tenía que transformarme en león para no ser descubierto. Mi madre y yo trabajamos allí pero prácticamente como esclavos. Dormíamos y comíamos lo mismo que los animales. Por esta razón me acostumbré al olor a sangre y al trato con los humanos. Aun cuando ellos nos trataron como salvajes…Fue duro pero me sirvió para que la doctora Mireya confiara en nosotros y nos diera un voto de confianza.

― ¿Y qué fue de tu madre?

Anna no obtuvo respuesta a aquella pregunta. Leo ya había terminado, estaba haciendo un nudo con el hilo cuando más tarde volvió a hablar.

―Pero aunque yo sea más fuerte al olor de la sangre… eso no quiere decir que no me gustaría probarla― tras decir esto, acercó su rostro y cortó el hilo con los dientes mientras le mantenía la mirada a Anna que turbada tragó saliva sin quitarle un ojo de encima. Leo volvió a sonreír.― tu sangre huele demasiado bien.

―No sé cómo interpretar eso si como un cumplido o como una amenaza…

―Tómalo como quieras…― Leo había envuelto su brazo con otro nuevo trozo de su propia camisa y cuando terminó, se miraba las manos llenas de sangre. Miró una vez a Anna y ella al instante comprendió sus intenciones. ― ¿Puedo?―Leo había enarcado una ceja. Anna asintió nerviosa.

Leo entonces se acercó las manos a la boca y comenzó a chuparse los dedos y lamerlos con gusto. Anna tembló visiblemente. Aquella visión la estaba trastornando, por un lado era repulsiva pero al mismo tiempo era excitante y sensual. Anna no pudo mirar durante mucho rato y volviendo a erguirse le dio la espalda. Leo no necesitó mucho tiempo para dejar sus manos limpias.

―Creo que ya podemos volver― afirmó Leo expectante.

― ¿Te gustó mi sangre?―Anna había estado reprimiendo las ganas de preguntar pero al final su curiosidad fue demasiado fuerte.

―No estaba mal― por su voz Anna podía intuir una sonrisa pero cuando se giró, encontró de nuevo la misma placa de hielo que era el rostro de Leo. Por alguna extraña razón se sentía decepcionada ante tal respuesta. ―Vamos― le instó el semidemonio. Anna le hizo caso y regresaron junto al resto.

Ken fue de los primeros en acercarse.

― ¡Anna! ¿Qué tal estás? perdona lo de antes pero… no es fácil para nosotros oler sangre… aunque no seas humana, nosotros… bueno, ya te imaginarás que…

―Tranquilo, Leo me lo ha explicado todo. Está bien. No ha pasado nada grave al final.

Ken sonrió aliviado. De repente su rostro se iluminó:

― ¡Ah! por cierto, mira Anna, hemos conseguido hacer fuego… y esta noche podremos comer algo aunque… no sé si tu querrás probarlo…―con una insegura sonrisa Ken se apartó permitiéndole ver a Anna un cuerpo de un demonio al que estaban haciendo girar como a un cerdo asado sobre la hoguera.

―Nunca he probado uno… no sé si me gustará…― sonrió falsamente.

―¡Anda anímate Anna! Después del susto que te has dado, necesitas recuperar fuerzas y nosotros también― gritó N a lo lejos acompañado de Hyuk. Entre los dos se estaban ocupando de cocinar al demonio.

Anna miró a Leo y este continuó avanzando hasta sentarse junto a Ravi y Hongbin que miraban extasiados la carne tostarse y sudar grasa al calor de las llamas.

Aquella noche sus estómagos quedaron profusamente satisfechos como hacía en mucho tiempo no habían hecho.

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Una nueva jornada empezaba y con Hongbin encabezando el grupo, se adentraron en un denso bosque que se extendía grande y frondoso sobre el nuevo territorio al que se enfrentaban. Anna andaba flanqueada por Ravi, Ken y Hyuk. Delante de ellos iban Leo, Hongbin y N. La luz era más tenue conforme se sumergían en el bosque. Cansados y de nuevo con apetito propusieron hacer un descanso al cabo de varias horas. Prefirieron no encender ningún fuego ya que podía atraer a los demonios y estaban seguros de que volverían a atacar.

―De nuevo tengo la impresión de que Anna ha crecido otra vez…―observó Hyuk.

―No te equivocas…―admitió con cierto fastidio N.

―Yo creo que va a ser la cena de anoche, eso de comer demonio le sentó mejor que bien― soltó despreocupado Ravi provocando carcajadas en algunos de sus compañeros.

Sentados en círculo esperaron indicaciones de N mientras estiraban sus músculos y miraban alrededor. Misteriosamente Hyuk y Ken parecían haberse quedado de repente sin temas interesantes sobre los que hablar. Llevaban un rato pensando qué hacer.

―Chicos, deberíamos hacer algún juego… ¿por qué no jugamos al escondite como hacíamos en nuestra celda?

―Sí, venga, vale. Seguro que aquí será más entretenido jeje ¡Juguemos a eso! Se la queda Anna que para eso es la nueva.―advirtió Ravi divertido.

―Anna, no sé si lo conocerás, pero el escondite es un juego en el que la gente se esconde. Hay una persona que los busca y hay un sitio donde todos pueden llegar para salvarse pero deben evitar ser cogidos.― explicó Ken amable. Anna escuchó atenta y una vez entendió las reglas bien, se colocó contra un árbol y se puso a contar.

―1… 2… 3…

Los chicos empezaron a correr a través del bosque, todos menos Hyuk y Leo que se lo tomaron muy tranquilamente. Hyuk simplemente se desvaneció camuflándose con el fondo y Leo trepó a uno de los árboles para observar desde las alturas.

Anna terminó de contar y cuando volvió a mirar se encontró sola. El silencio reinaba, no se oía ni un alma, y aquello era en parte aterrador. Anna tragó saliva e intentó pensar en positivo. Jugar aquello después de todo no podía ser tan mala idea. Avanzó entre los altos troncos, miraba a su alrededor y se concentró en los pequeños sonidos que la naturaleza emitía. Un crujido sobre su cabeza la avisó de un posible jugador. Anna alzó la cabeza con rapidez y descubrió a Leo que soltó una maldición y tuvo que bajar del árbol.

― ¡Te he pillado! jeje― rio victoriosa. Leo hizo una mueca de disgusto y no tuvo más remedio que marchar hacia el lugar donde debía contar.

―No lo dudes, voy a encontrarte enseguida…―le amenazó.

―Jaja, ¡yo que tú no estaría tan seguro!― Anna comenzó a correr feliz de haber ganado tan pronto. Ahora le tocaba a Leo contar, ella ya estaba bastante lejos cuando decidió ocultarse detrás de un árbol y pensar en un mejor escondrijo. Anna escuchó la voz de Leo a lo lejos.

―Anna… ¡será mejor que te busques un mejor escondrijo! ¡Puedo olerte!― gritaba. Aquello le divertía. La nombrada emprendió la huida. Intentó meterse dentro de un tronco viejo pero descubrió que N y Hyuk ya estaban allí metidos. Anna tras ser empujada hacia fuera continuó corriendo y vio que Ken y Ravi intentaban camuflarse con plantas, lo que le produjo unas fuertes ganas de reir. Estos con grandes aspavientos le señalaron al fondo.

―Por allí, por allí….

Anna aunque cansada, continuó corriendo y llegó a un claro donde había un gran lago. Miró a sus espaldas y escuchó que Ken y Hyuk gritaban al ser descubiertos. Leo estaba cerca. Anna con el corazón latiendo exaltado decidió esconderse dentro del agua. No sabía cuánto podía resistir pero no tardaría en comprobarlo. Muy lentamente se sumergió y esperó. Gracias a la oscuridad de la noche no tuvo que ir muy lejos para ocultarse. La luz de la luna le permitía ver suficiente como para ver que dentro del agua no había más que plantas y pequeños peces. Fuera del agua una sombra pasó cerca. Anna con los ojos bien abiertos y los labios muy apretados, sin dejar escapar la menor bocanada de aire aguantó lo mejor que pudo. No sabía si volvía a estar sola pero sus nervios no la ayudaban y necesitando tomar aire de nuevo decidió salir al exterior. Enérgicamente emergió creando una gran ola de agua. Chorreando aún miró al frente y vio que Leo seguía allí. Anna enmudeció. La había pillado, y ella no sabía cómo reaccionar  o qué decir para sus futuras burlas pero para su mayor sorpresa Leo también había quedado silenciado al verla. Mientras se dedicaban intensas miradas, Anna dudaba mucho de que ella misma fuera la razón pero lo cierto es que sí lo era. Leo la miraba fijamente, mojada y aún goteando agua mientras se aproximaba hacia la orilla. Anna sentía el rubor colmar sus mejillas de ser observada de aquella manera. Nunca antes alguien la había mirado así. La razón de todo ello era que de nuevo Anna había crecido. Ella misma se miró y aparte de comprobar lo transparente que se había vuelto su ahora más corto vestido, pudo darse cuenta también que su pecho había crecido, sus caderas eran más pronunciadas y su cintura más estilizada. Por todo ello Leo miraba su cuerpo, que se moldeaba perfectamente bajo la ceñida y húmeda ropa.

―Leo…― le llamó ella encogida de hombros y cortando el silencio abierto entre ambos. Leo pareció reaccionar y entonces la miró a los ojos.

―Creo que deberíamos volver junto al resto… ya es tarde…― Leo se comportaba de forma extraña de repente. Parecía aturdido, su habitual calma parecía haberlo abandonado y ahora se veía inquieto. Anna no dijo nada, lo siguió en silencio y todo el grupo volvió a reunirse.

Se encendió un fuego para que Anna entrara en calor. Aunque ante tal acto hubo ciertos indignados al final todos descansaron apaciguados y comieron pescado que el mismo Ravi y Leo se encargaron de capturar en el lago donde Anna había estado.

En silencio el grupo cenó dirigiéndose reservadas miradas, sin hacer más comentarios sobre lo crecidita que ya estaba Anna. Al terminar la cena, los chicos buscaron un sitio confortable para dormir y otros se dividieron los turnos para las guardias.

― ¿A dónde vas?― preguntó Anna a Leo que se alejaba del fuego.

―Él es el primero en hacer la guardia.― explicó Ken que se iba a vigilar desde otra dirección. Leo muy serio apartó la mirada y continuó andando.

Anna lo observó alejarse. Allí junto a la hoguera apagada quedaron solo ella, Hongbin, Ravi, N y Hyuk. Anna cogió el abrigo de piel y se envolvió en él pero igualmente echaba de menos dormir cerca de Leo. De aquella manera le era más fácil entrar en calor. Sentada y temblando se quedó mirando los restos de ceniza de la hoguera. Un ruido a su lado llamó su atención.

―Ey… si quieres puedes dormir a mi lado…― Hongbin le estaba hablando. Anna sorprendida se lo quedó mirando un rato pero ante la mano tendida de Hongbin no pudo negarse y tras taparse ambos con el mismo abrigo, Anna quedó tumbada muy cerca del cálido cuerpo de Hongbin. Se miraron a aquella corta distancia. Unos pasos cercanos les llamaron la atención. Hongbin se encontró con la gélida mirada de Leo y Anna al percatarse de su presencia se había levantado pero para aquel entonces Leo al verla así junto a Hongbin, se giró y dio media vuelta. Anna lo llamó pero su voz fue sólo un susurro. Leo no hizo caso alguno. Siguió caminando y a su lado se unió Ken que le susurró algo entre risas. Leo lo echó a un lado con malos modos. Estaba malhumorado. Hongbin lo observó perderse entre los árboles y devolvió la mirada a Anna.

―Supongo que esto debe ser diferente a dormir con Leo…― afirmó Hongbin con una tímida sonrisa. Anna sonrió a su vez.

―Sí, pero…te agradezco que me hayas ofrecido un espacio donde dormir mejor…

Hongbin sonrió de nuevo amable y achicando los ojos. Se acomodaron sobre el suelo y quedaron en silencio. Anna de lado, lo miró escrutando sus rasgos y sus pupilas amarillas, muy similares a las del resto de chicos. Estas brillaban en la oscuridad de forma tenebrosa.

― ¿Qué? ― preguntó el inquietado al sentirse observado.

― ¿Echas de menos mucho a la doctora Mireya, verdad?

Hongbin palideció visiblemente.

― ¿Cómo sabes tú que…?

―Se nota en tu mirada cuando los demás hablan de ella y… bueno, Ken me ha contado que tenéis una relación muy… cercana, según él.

―Jeje… sí…bueno―Hongbin sonrió tímido bajando la mirada―…nuestra cercanía ocurrió desde el primer momento en que nos vimos. Mireya fue reconociendo a cada uno de nosotros antes de empezar con las pruebas de comportamiento. Nos visitaba en nuestras celdas y un día llegó mi turno. Aunque quise reaccionar salvaje no pude, nada más verla, algo en mi interior se apaciguó. Su voz era como una bella canción que amansaba a la fiera que parecía residir en mi interior.Tras varias visitas mi comportamiento cambió radicalmente. Al menos ya no intentaba devorar a ningún humano pero… Tiempo después, antes de venir aquí me di cuenta de que mis instintos nunca los he controlado totalmente. Ese pensamiento me da un gran miedo y por eso, la última vez que la vi… bueno. Nuestra relación ha cambiado. Ya no es la de antes…

Anna podía sentir una gran pena en la voz de Hongbin, algo que evitaba decir pero que era palpable. Estaba sufriendo y Anna al percibirlo no pudo evitar alzar una mano y acariciar lentamente su rostro. Quería reconfortarlo. Hongbin en silencio y con brillantes ojos de emoción la miró.

Aquella situación transportó a Hongbin en el tiempo y le hizo revivir un hermoso recuerdo de la primera vez que conoció a Mireya. Ella había hecho exactamente lo mismo la primera vez que se vieron separados por unas rejas: ella  le acarició el rostro y lo contempló con atención.

Pero mientras Anna hacía aquello, Hongbin de repente sintió un impulso terrible. Como si su mano tuviera vida propia agarró la mano de Anna y la acercó, aquel brazo era donde estaba la herida del enfrentamiendo con los demonios. Aún olía a sangre. Anna pudo ver que el había entreabierto la boca, suspirando y que se estaba acercando mucho a ella. Finalmente él la apartó con firmeza.

―Por favor… vete a dormir junto a otro de los chicos… no me encuentro bien…

―Hongbin…

―Vete, por favor…― pedía sin mirarla. Anna hizo caso y se marchó de inmediato dejándose incluso el abrigo. Hongbin se encogió como sacudido por un dolor estomacal y de espaldas a Anna se hizo un ovillo y sollozó levemente. Anna se percató de que allí ya no estaban ni Ravi, ni Hyuk ni tampoco N. ¿A dónde habían ido? Anna se internó en el bosque. De repente presentía un mal augurio.

Las hojas de los árboles hacían un leve crujido bajo sus pies descalzos. Envuelta en la oscuridad de la noche llena de sonidos estremecedores, ciertos ruidos entre unas rocas llamaron su atención. Nunca antes había escuchado algo así, pero sí que pudo reconocer la voz de sus autores. Insegura avanzó en silencio hasta que al asomarse tras una alta roca descubrió que al otro lado, apoyados sobre un árbol, N mantenía sujeto a Hyuk y restregaba la parte inferior de su cuerpo contra la del otro. Gemían excitados, susurraban con ardorosa voz frases ininteligibles , gruñían como animales en celo.

―Por fin te tengo así… aquí no nos molestaran…al final tenemos un poco de intimidad… ¿ya era hora, no?― gruñó N manoseando el rostro de Hyuk con violencia, sujetándolo del cuello y de los brazos sin permitirle que se moviera apenas. Hyuk tenía las manos en el trasero de él, suspiraba excitado, su piel por momentos cambiaba de color combinandose con el fondo de la madera, sus ojos eran llamas de pasión con las que parecía intentar quemar a N.

―Sí… ya era hora… quiero besarte…

―No, ya sabes que no puedo… mi veneno podría matarte pequeño…

― ¡¡No te hagas de rogar maldito, ya sabes que estoy inmunizado así que bésame de una maldita vez!!― ordenó Hyuk agarrándolo de la nuca y atrayéndolo hacia él.

―Aquí el único que da ordenes soy yo…―Se besaron con rabia, con ansia, una y otra vez, sin dejar de frotarse el uno contra el otro, enfebrecidos de amor. Los labios de Hyuk se oscurecieron y su lengua también pero como él mismo había dicho, era inmune. El veneno de N parecía no afectarle negativamente y mientras sus lenguas peleaban desesperadas por degustarse, N bajó su boca hasta el cuello de Hyuk y provocó mayores gemidos allí. El otro desesperado introducía sus manos por debajo de su chaqueta, por dentro de sus pantalones.

―Vamos pequeño, ahora te toca trabajar…― N se separó levemente y obligó a que Hyuk quedara de rodillas ante su erección que él mismo extrajo de su abultado pantalón. Anna en silencio observó todo aquello con ojos desorbitados, testigo de la pasión y contagiada del erotismo que se respiraba en el aire. Ya había olvidado lo ocurrido antes con Hongbin y tan solo podía oír que N gemía mientras apretaba las mandíbulas y tensaba todos los músculos de su cuerpo a la par que sujetaba la cabeza de Hyuk. Sin embargo, este no pudo soportarlo durante mucho tiempo hasta que atrajo a Hyuk de nuevo, lo giró y lo empujó contra el tronco. Lo desnudó de cintura para abajo y se pegó a él con insistencia sujetando con una mano algo entre ambos que los unió entre vigorosos forcejeos. Hyuk se quejaba dolorido y de placer al mismo tiempo bajo las embestidas rápidas de N. Anna oculta tras la piedra e ensimismada por la escena, no se percató de una amenazadora mano que no tardó en tapar su boca y arrastrarla lejos de los otros dos.

Anna había cerrado los ojos mientras sentía que arrastraban su cuerpo hasta colocarlo contra un árbol. Cuando volvió a abrir los párpados ante ella y a muy corta distancia estaba Hongbin. Sus ojos amarillos brillaban más de la cuenta, su aliento golpeaba su cara y sus manos se cernían como garras sobre los brazos de ella. Anna no podía moverse.

― ¿Te gusta saberlo todo no? ¿Entrometerte en la vida de los demás? ¿Quieres saber más eh, Anna?― su voz sonaba oscura y su tierna sonrisa había desaparecido. Mientras hablaba una de las manos de Hongbin había llegado a la cara de Anna y apretaba sus mejillas lastimándola.

Anna quiso gritar pero no podía. Un desconocido dolor se agitaba en su pecho, ella creía que todos allí eran sus amigos pero, ¿realmente podía estar segura de que si pedía ayuda iban a socorrerla? Hongbin aproximó peligrosamente su rostro, sus labios hacia los de ella. Una de sus manos había agarrado su brazo herido y tras arrebatar la venda que Leo con tanto cuidado había colocado, acercó la herida y la lamió voraz. La joven entonces no se lo pensó y atacó a Hongbin con la misma descarga eléctrica que propinó al demonio en el último ataque. De esta manera se desprendió de los brazos de Hongbin que enseguida la soltó. Herido cayó al suelo entre aullidos de dolor con las manos y antebrazos quemados desde el interior. Anna comenzó a correr y correr, cada vez más deprisa, mucho más de lo normal. Ella era fuerte, pertenecía a una raza milenaria, tenía poderes tan increíbles que ni ella misma era totalmente consciente de ellos; había terminado cayendo en aquel planeta por algún motivo y sin embargo, con todo, se sentía perdida y usada.

Anna no cesó en su huida, no hasta que un ser lo bastante rápido pudo detenerla por unos instantes. El encuentro de sus cuerpos fue brusco. Ken la había agarrado y rodaron por el suelo. Anna se lo quitó de encima a golpes.

― ¡No quiero hacerte daño así que déjame ir! ¡Déjame!―gritó angustiada con lágrimas en los ojos. Ken le hizo caso al notar que las manos de ella emitían chispas y que su cuerpo desprendía una luz blanca parpadeante. Anna empezó a correr de nuevo. Tras llevar un buen rato andando a paso ligero, Volvía a creer estar sola pero otra vez se equivocaba y un nuevo obstáculo se aproximaba ahora que ella estaba cansada. De esta forma conseguía adelantarla para entorpecer su huida. Anna se detuvo en seco al reconocer la figura de Leo. Entre lágrimas cayó de rodillas y escuchó cómo lentamente los pasos del semidemonio se acercaban en su dirección.

Con las palmas enterradas en la hierba Anna lloraba impotente. No comprendía exactamente porqué cuando le veía se sentía tan débil. En su interior quería rebelarse, atacarle y seguir huyendo pero nada más verle, todos esos sentimientos habían quedado anulados. Leo ya estaba frente a ella y se agachó.

― ¿A qué viene todo esto? ¿Te crees que puedes hacer lo que te venga en gana? ― Su riña no podía mejorar las cosas. Anna gritó angustiada y se levantó enérgica. Intentó apartarlo pero él no se movió ni un milímetro. Era como intentar mover una mole de piedra. Anna volvió a gritar disgustada y tuvo que rodearlo para poder seguir andando. Leo tenso como estaba empezaba a sentir un gran enfado.

― ¿De qué estás huyendo? ¿De nosotros? No te culpo por ello… no somos más que monstruos ¿verdad? Tranquila, ya estamos acostumbrados a que huyan de nosotros y nos teman… Somos todo lo malo que la humanidad detesta y porque tú también nos odies no va a significar un cambio en nuestra vida….―alzaba la voz a lo lejos Leo mientras Anna con lágrimas en los ojos continuaba apretando el paso cada vez más y más. No quería oír más su voz, quería estar sola, quería volver a su mundo de origen, quería olvidar todo lo que había visto, aprendido y vivido… y quería olvidarle a él también.

Pero no podía. Anna se detuvo. Se giró y le miró. Leo continuaba en su sitio, no se había movido, y seguía mirándola fijamente.

―Vuelve…―susurró él para sí con el ceño fruncido soltando todo el aire que había contenido hasta el momento. Estaba amaneciendo. Los primeros rayos de sol que asomaban tras una cordillera lejana comenzaban a iluminar y recortar la llanura en la que se encontraban. Deslumbrado Leo se cubrió los ojos con una mano para ver mejor. Aunque le era difícil ver abrió mucho más los ojos y entonces descubrió que Anna volvía hacia él. De nuevo aquellos desconocidos nervios se adueñaron de él. La calma lo abandonaba, y aquello no era de su agrado, pero que su protegida volviera era extrañamente más importante que cualquier otra cosa. Leo se giró al oír a sus espaldas la voz de sus compañeros. Los habían encontrado. Leo sonrió levemente al ver cómo Ken corría como una madre preocupada en busca de su hijo perdido. Sin embargo, antes de que ninguno de ellos llegara al emotivo encuentro, Anna pudo observar como de la nada aparecía un manto de flechas que desde lo más alto del cielo bajó y cubrió la zona donde los chicos estaban. Sorprendidos por algunas flechas certeras, Anna y los demás sintieron el furtivo aguijón de la flecha que violentamente se había clavado en alguna parte de su cuerpo. Algunos de los chicos se las extrajeron manualmente pero ya era demasiado tarde. Anna al mirar su hombro pudo comprobar de que una flecha envenenada la había herido y que llevaba atada una flor rojiza que desprendía un olor extraño. Anna notó que se le nublaba la vista y antes de que todas sus fuerzas la abandonaran, pudo ver que el enemigo con paso cauto se acercaba en la distancia y que sus amigos uno a uno caían fulminados bajo los efectos del potente veneno que los había despojado de toda oportunidad para escapar.

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Con la desagradable sensación de haber sido golpeada en la cabeza, Anna volvió a despertar en aquel mundo oscuro reinado por la crueldad de los demonios. Los efectos del veneno aún predominaban en su organismo y por ello Anna era incapaz de tenerse en pie o tan siquiera abrir bien los ojos. Sufriendo una pesada somnolencia e imposibilitada por el momento de sus extremidades, Anna observó con borrosa visión que a su alrededor los horrendos demonios de desfigurados rostros, corpulentos, pestilentes y sucios, se reunían y preparaban algo similar a un rito. Muchas antorchas de fuego habían sido preparadas y se disponían alrededor de un enorme arco oscuro. Anna enfocó su vista y supo que se trataba del portal mágico por el cual debían volver a la tierra. Sin embargo, tal acción ahora resultaba imposible, pues lo cierto era que la construcción ofrecía una imagen desalentadora al estar en ruinas. Anna suspiró desilusionada y de rodillas, con los brazos extendidos y encadenados a una roca, se dejó arrastrar por la pesadumbre.

Sin embargo un chillido a lo lejos la distrajo. Anna alzó el rostro y vio que sus amigos los semidemonios estaban siendo arrastrados del cuello por cadenas y posteriormente amarrados a unos muros con argollas. Pero allí no estaban todos ellos. Se echaba en falta a Leo. Anna entonces lo buscó con la mirada pero no lo pudo ver.

Un repugnante demonio se acercó a ella entonces. Su rostro era similar al de un cocodrilo mezclado con el de un humano. La agarró de los brazos y la subió a la roca.

― ¿Qué vais a hacer? ¡¡¡ ¿Qué queréis de mí?!!! ¿Por qué hacéis todo esto? ¡¡¿Por qué?!! Si vais a matarme hacerlo rápido…― berreó ella sin apenas fuerzas, de nuevo al borde de las lágrimas. El demonio sonrió burlón y le dijo:

―No creáis señorita que nos íbamos a tomar tantas molestias en capturarla con vida sin querer hacer uso de vuestros increíbles poderes. Quizás sus mayores nunca se lo hayan contado, pero a lo largo de muchos años siempre la hemos estado esperando y por fin hoy ha llegado el momento. ― Mientras el hediondo ser hablaba salpicando saliva con una alargada lengua, Anna no terminaba de entender qué estaba ocurriendo exactamente. El demonio sin embargo, no la mantuvo en vilo durante mucho más tiempo― Si queréis respuestas os diré que primero, habéis sido el cebo perfecto, aunque una vez pensamos haber perdido nuestra mejor arma, hoy por fin nos la habéis devuelto. Estos hermosos semidemonios llenos de furia y ansias de sangre nos ayudarán en la conquista de la Tierra ¡jaja! ―reía malvado.

― ¡No! ¡Ellos nunca os ayudarán en vuestros oscuros propósitos! ¡Ellos tienen buen corazón y aman la Tierra tanto como los humanos!

―Querida, ¿estáis segura? ¿No erais vos la misma joven que huía de ellos hasta hacía bien poco? Yo y mi regimiento de soldados lo vimos con nuestros propios ojos… y debo confesaros que no habéis conocido ni la mitad. Estos seres pueden hacer cosas realmente grandiosas siempre y cuando tengan un buen aliciente…― el demonio con una sonrisa repleta de dientes afilados y amarillos giró la cabeza hacia el grupo de demonios encadenados y dio la orden de soltar a dos de ellos. Junto a Ravi y N se colocaron entonces dos demonios que portando un racimo de aquellas extrañas flores rojas, las acercaron al rostro de los muchachos y estos aturdidos y sin posibilidad de negarse, olieron su perfume y enseguida experimentaron unos efectos diferentes. Primero se quedaron rígidos, luego sus pupilas se volvieron negras y seguidamente su piel se volvió del color de la ceniza. Su comportamiento cambió también, su agresividad se intensificó brutalmente, y como si fueran fieras sin domar se cernían sujetos sobre sus cadenas y pretendían morder o atacar a todo aquel que estuviera cerca. Los demonios soltaron sus argollas y los lanzaron a un hueco circular donde como los gladiadores antaño, se enzarzaron en una cruenta pelea. Ravi envolvía a N con sus cuerdas pero este siempre las cortaba y trataba por todos los medios de morder a Ravi y envenenarlo. Ravi era rápido pero estaba corriendo un peligro atroz. Ken y Hyuk gritaron asustados, pretendían llamarles la atención, intentaban soltarse de sus cadenas, pero drogados no podían más que debatirse y resbalarse hasta el suelo manteniendo sus brazos colgados y ser testigos del feroz enfrentamiento.

―N… no lo hagas… no…― lloriqueaba exhausto Hyuk que ya hasta se había hecho heridas en las muñecas por mostrar resistencia a las cadenas.

Anna miró a todos los allí presentes y sentía tal impotencia que ya era incapaz de gritar o llorar. Justo a tiempo, tirando de las cadenas de sus cuellos los separaron y los mantuvieron a raya.

Segundos después el demonio con rasgos de cerdo, que parecía estar al mando, volvió a hablar:

―Y todavía queda lo mejor, esa otra cosa para la que vais a ayudarnos está a punto de ocurrir y se trata nada menos que de regalarnos otra nueva creación para nuestra especie. Os hablo de ser madre señorita, su vientre, va a ser el asilo perfecto para nuestro próximo rey, nuestro salvador, el ser más poderoso que jamás haya sido testigo el mundo….―el demonio mientras hablaba pasaba sus zarpas por encima del vientre de Anna y seguidamente tiraba con el puño cerrado de la tela de su vestido que no le costó arrancar de cuajo. Un gran alboroto siguió a aquel gesto, las bestias allí presentes babeaban y sonreían lascivas al ver el cuerpo desnudo de Anna. Esta, con gran pudor apretaba las piernas y escondía el rostro entre sus brazos tensados. Atada de muñecas y tobillos, Anna ahora conocía su fatal destino en aquel lugar. Quiso llorar pero un rugido lejano la tensó como un gato y la obligó a mirar hacia un lado. Allí, sujeto de varias cadenas asidas por diversos y fuertes demonios, estaba Leo en su gran forma felina y sus pupilas  estaban clavadas en ella. Volvió a emitir un atronador rugido. Anna dio un respingo y nuevamente forcejeó con sus cadenas pero fructuosamente.

Leo acometió en su dirección pero sujeto se quedaba a dos patas mientras su mandíbula se abría y cerraba gruñendo con aspecto sanguinario. Los captores avanzaron y le permitieron a él hacer lo mismo hasta que bajo la señal de su supervisor, aflojaron totalmente las cadenas y Leo quedó libre para abalanzarse sobre Anna.

El enorme animal con semblante taimado se aproximó, trepó a la roca que más bien parecía una especie de altar para sacrificios, y una vez sobre Anna, incrustó sus afilados ojos en los de ella, mientras sus patas quedaban a ambos costados de la joven. Anna sin aliento le mantuvo la mirada y pudo presenciar cómo el semidemonio transformaba la feria en el cuerpo de un hombre. El Leo que ella había presenciado por primera vez, ahora desnudo, se exponía con toda la grandeza de sus bello cuerpo musculado y perlado de sudor y luciendo cicatrices por doquier. Sus ojos sin embargo no eran amarillos, sino completamente negros, como si la noche y toda la maldad del mundo se hubieran escapado y refugiado en ellos. Anna susurró su nombre pero Leo no la escuchaba. El semidemonio con grave respiración acercó su rostro y depositó su pesado y ardiente aliento sobre ella mientras entreabría los labios y deslizaba su boca sobre la mejilla de ella arrastrando sus labios de un lado hacia el otro. Anna cerró los ojos y se estremeció sintiendo un gran calor nacer entre sus piernas y extenderse hasta la última fibra de su cuerpo. Leo alzó el rostro y con una media sonrisa bajó sus manos y obligó a Anna a separar sus piernas para encajar allí su pelvis. Anna lo miró suplicante pero Leo imprimió más fuerza contra la resistencia de ella y finalmente, armado con el utensilio necesario para desflorar a su virgen víctima, Anna se contorsionó entre gemidos entrecortados conforme lentamente el demonio la penetraba hasta el límite. Entre resuellos Anna atisbaba cómo Leo con sus brazos estirados se balanceaba sobre ella y gemía débilmente de placer. Aquello los hacía temblar a ambos, los transportaba a otro mundo, a uno donde parecían estar solos, donde solo existían sus cuerpos encendidos por el deseo y donde los sentidos a flor de fiel experimentaban fugaces e intensos cambios que guardarían para siempre en el recuerdo. Pero la realidad era otra muy distinta, no estaban solos, allí rodeados de cientos de demonios sentados o de pie sobre las gradas de un gigantesco templo en ruinas, muchos chillaban, lanzaban silbidos, otros reían y se tiraban por los suelos, mientras que sus amigos los semidemonios helados de espanto observaban, débiles y en parte asqueados por la terrible escena que acontecía ante ellos. Ken prefirió dejar de mirar, era demasiado duro para él y Hongbin, cuyas manos y brazos se veían quemados desde su último encuentro con Anna, observaba abatido cómo el mal se cobraba su venganza y parecía estar a punto de volver locos a todos. Recordó entonces a Mireya, en lo cerca que había estado de traicionarla cuando había intentado aprovecharse de Anna, y entonces, recordó su pesadilla. Supo que de no detener a los demonios, lo más probable era que se volviese real, que cegado por sus drogas, volvería a la Tierra, mataría a muchos hombres y luego, también asesinaría a su querida Mireya.

Hongbin incapaz de contener toda su ira y rabia gritó como un loco, gritó y llamó a Leo para que entrara en razón:

― ¡Leo detente! ¡No!

Por respuesta lo único que obtuvo fue un latigazo por parte de uno de sus captores.

Sus amigos le miraron apesadumbrados, intentaron soltarse, gritaron exasperados y de dolor bajo el yugo del látigo pero nada. Nada surtía efecto. Estaban solos y sus poderes no los iban a sacar de allí tan fácilmente.

Anna intentaba contener sus propios gemidos, intentaba cerrarse por completo al placer pero era demasiado difícil y llegó un momento en el que se abandonó completamente a aquellos robustos brazos que enmarcaban la amplia espalda de aquel ser que le había robado el corazón y con quien estaba dispuesta a perderlo todo si al menos podía abrazarlo y sentirlo así de cerca. Anna se pegó a él y acogió su cuello entre sus brazos encadenados, enredó sus dedos en su ondulada y rojiza cabellera. Olió el aroma de su hombro, suspiró y sintió cómo el fin de aquella depravada experiencia se acercaba. El culmen de aquella delicia los sacudió a ambos entre espasmos y Leo dirigió de nuevo su envilecida mirada hacia los tiernos ojos de ella. Jadeantes, ella llevó sus manos al rostro de él y lo atrajo. El colocó sus manos en el cuello de ella para separarla pero ella insistió.

―Leo… tú no eres ningún monstruo….― Leo mientras la escuchaba, tensó los músculos de su rostro con una expresión iracunda y la sujetó, apretando considerablemente sus puños a punto de estrangularla. Anna con un hilo de voz continuó hablando ―…ninguno de los tuyos lo sois… perdóname y por favor no me odies por esto…― Anna entonces acercó el rostro de él y lo besó bajo la atenta mirada de todos los allí presentes. Justo en aquel instante, Anna emitió un creciente destello de luz y una gran descarga de energía que atravesó a Leo y llegó hasta el resto de semidemonios donde resistió un buen rato.

Leo aturdido aflojó sus manos permitiendo a Anna recuperar el aire, a lo lejos se escuchaban acelerados pasos de sus captores que se disponían a atacar pero entonces, para mayor sorpresa de todos, Leo de rodillas de repente estiró el tronco superior y con la cabeza echada hacia atrás, tras varias convulsiones, de su espalda brotaron alargadas alas negras que extendió por completo. Anna con irregular respiración lo observó desde abajo deslumbrada ante el milagro. Leo que había cerrado los ojos los abrió lentamente y sus pupilas ahora volvían a ser de color amarillo. Se miró las manos y reparó en sus nuevas alas. Sin poder creerlo luego bajó la mirada y asustado observó en qué estado yacía Anna debajo de él. Leo se disponía a liberarla cuando de repente una nueva lluvia de flechas amenazaba con atraparlo. Esta vez no obstante, pese a sus intentos de ganar la batalla los demonios pudieron atestiguar cómo Leo con un golpe de sus alas rechazaba el ataque, se liberaba él mismo y a Anna de las cadenas. Lo más impresionante de todo aquello fue, que esa misma transformación, como si se tratara de una cadena, fue sucediendo en el resto de semidemonios que habían recibido la descarga de energía. En el caso de Ken, con el cuerpo encogido, se agachó y al convulsionarse le crecieron rápidamente alas. Ravi y N, como si fueran atormentados por un extraño dolor por todo el cuerpo, tiritaron, cayeron al suelo y entonces emergieron sus alas de golpe. En Hongbin y Hyuk que estaban de rodillas y encadenados, se convulsionaron mientras apretaban los dientes y entonces, también florecieron el mismo tipo de alas en sus espaldas. El grupo de jóvenes volvía a renacer, ahora con una naturaleza más de ángel que de demonio, y estaban nuevamente llenos de vitalidad y fuerzas. Gracias a ello, se liberaron sin esfuerzo de sus cadenas e imponentes, avanzaron destruyendo y aniquilando al enemigo con maestría en su estilo de lucha cuerpo a cuerpo, ayudándose de su nueva habilidad para volar y atacar desde los aires. Aterrados los demonios caían uno a uno presa del pánico y al haber sido desmantelada su agrupación. Leo que había recogido entre sus brazos a Anna escuchó el nuevo plan de esta:

― Creo que con mis poderes puedo ayudaros a pasar el portal. ¡Tan solo necesito que nos aproximemos todos juntos a él!

― ¿Estás segura?―preguntó Leo vacilante.

―Sí, ahora lo sé. Sé que puedo hacerlo, confía en mí…― pidió ella sujetándose al cuello de él. Este la miró preocupado pero alzando la vista hacia sus amigos que aún se debatían entre garras y puñetazos, los llamó y se reagruparon. Avanzaron juntos y llegaron hasta el portal. Anna fijó su mirada y de nuevo su cuerpo desprendió una intensa luz blanca que al poco rato, provocó que el portal se cargara de energía. Varias luces azules se encendieron, claros indicadores de que el portal estaba en pleno funcionamiento y que podían atravesarlo. El grupo liderado por N de nuevo, se elevó en el aire y saltó a su señal.

― ¡AHORA!

Prácticamente al unísono todos se sumergieron a través del portal. Los demonios furiosos por su derrota quisieron seguirlos pero no pudieron ya que la superficie celeste y brillante empezaba a parpadear y no tardó en apagarse para quedar sellada para siempre.

Mientras tanto al otro lado, siendo aún noche cerrada, el portal hermanado del primero situado en la base aeroespacial se encendía causando sobresaltos y un gran miedo en el campamento militar donde no tardó en saltar la alarma y en hacer salir a todo el mundo para tomar rápidamente posiciones y estar armados hasta los dientes ante la posible amenaza. Los soldados aguardaban a que un posible enemigo apareciera y entre ellos, Mireya que apenas le había dado tiempo a cambiarse, aún llevaba puesto el pijama, se adelantó y clavó su mirada en el portal, rezando porque fueran sus protegidos y no el enemigo.

Con el alma en vilo y los dedos colocados en el gatillo, todos esperaban la señal de los superiores atentos al menor índice de peligro pero para su mayor sorpresa, de la superficie del portal, surgieron las figuras aladas de los semidemonios y entonces, todo el miedo se transformó en tranquilidad. Una vez los pies de los jóvenes tocó el suelo tras descender planeando, un gigantesco vitoreo y jolgorio les sobrevino. Entre ovaciones los semidemonios se vieron rodeados de humanos que soltaron sus armas y corrieron a su encuentro. Las familias que vivían en el campamento por huir de la guerra, salieron a las calles o se asomaban a sus ventanas para gritar de alegría que los semidemonios habían vuelto.

N miró sonriente a sus amigos que le devolvieron la sonrisa. Hongbin entrecerró los ojos al quedar levemente deslumbrado por una linterna que lo enfocaba directamente a la cara. Cuando el foco de luz bajó hasta sus pies y le permitió mirar, allí encontró que su portadora era Mireya. Hongbin se la quedó mirando como si fuera la primera vez tras muchos años. Mireya hacía lo mismo, una extraña y poderosa emoción la embargaba y olvidándose de reglas y el protocolo se lanzó en busca de los brazos de Hongbin que no dudó en abrazarla y besarla desesperado. Leo había soltado en el suelo a Anna y cubría a ambos lo mejor que podía con sus propias alas y sus manos. Todos ofrecían un aspecto deplorable a excepción de sus alas que lucían realmente hermosas. Por ello, varios soldados llegaron con mantas y botiquines de emergencia para curar sus heridas. Anna fue la primera en ser atendida y mientras se tumbaba en una camilla para ser trasladada a un lugar donde pudiera descansar, con una mano extendida vio como Leo se hacía más pequeño conforme los porteadores se la llevaban lejos del barullo y la gente.

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Tras una noche bastante desapacible, Leo volvía a abrir los ojos. Recordó como la noche anterior los trasladaban a todos envueltos en mantas hasta aquellas dependencias individuales. Había sido la primera vez que dormía solo, en completa privacidad y en una cama en condiciones. Leo sentado sobre su cama, llevando sólo unos pantalones, se detuvo a mirar su cuerpo, su nueva forma, las plumas de sus alas y cómo la luz diurna las mostraba bellas y le trasmitían una sensación llena de esperanza. Leo se permitió por una vez en su vida sonreír fascinado por aquella parte de sí mismo pero cuando sus dedos tocaron las puntas de sus alas,  el rayo del recuerdo lo atravesó como una afilada cuchilla.

―Anna…― Leo dejó de sonreír de inmediato. Se levantó y muy preocupado decidió salir de su habitación pero antes de que girara el picaporte, una negativa idea se instaló en su corazón y lo obligó a cerrar con pestillo y retroceder. Sus ojos brillaban llenos de agua salada y lentamente volvió a sentarse. Había decidido que no se merecía la libertad, no después de lo que le había hecho a ella. No podía ni siquiera salir para preguntar por ella… ¿con qué cara iba a mirarla? De repente no tenía valor y decidido, por el momento aguardaría allí.

Cuando Anna abrió los parpados aquella mañana sintió un peso a los pies. Insegura alargó una mano y entonces las yemas de sus dedos acariciaron una cabeza. Ella creyó que era Leo y por ello sonrió dichosa pero entonces, una voz femenina la sacó de su ensoñación.

―Anna… por fin te has despertado.―Mireya radiante de felicidad le dedicó una hermosa sonrisa. La nombrada se incorporó primero sobre sus codos y luego con la ayuda de Mireya se reclinó sobre un abultado cojín bajo su espalda.

― ¿Dónde están…?

―Los chicos están ahora reponiendo fuerzas, algunos aún duermen pero otros se han ido a desayunar y madre mía, creo que siguen en ello. Jeje…―admitió divertida. Anna sonrió cohibida. Mireya con actitud calmada la miró unos instantes y volvió a tomar la palabra― me alegro de que estés aquí sana y salva…por un momento pensé que mi sueño de que fueran libres no se iba a cumplir pero entonces apareciste tú y… lo vi claro… debías ser una señal del cielo… aquella que nos traería la paz. Aunque la guerra no ha terminado, gracias a ti hemos ganado mucho. De veras Anna. Te estoy muy agradecida― Mireya había tomado sus manos entre las suyas y las estrechaba con calidez y gran afecto.

Anna sonrió tierna y contenta pero su sonrisa se disipó con la siguiente pregunta de Mireya.

― ¿Ahora qué vas a hacer? ¿Te quedarás con nosotros o volverás a tu planeta?

Anna pestañeó confusa varias veces, su frente se nubló llena de dudas y con el ceño fruncido miró en otra dirección.

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Pasó una semana tras el regreso de los héroes y de la sirena celestial, lo que significaba esperanza y motivo de gozo para muchos. No había otro tema sobre el que hablar. Anna vestida con ropa normal, deambulaba por las calles y todo el mundo la saludaba o quería intercambiar palabras con ella. Ella intentaba ser lo más cortés posible. Según avanzaba el camino hacia la base militar se encontró con la rápida figura de Ken que justo, la estaba buscando.

―Oh, por fin te encuentro. Mireya quiere pedirte consejo para el próximo ataque hacia los demonios. Estamos todos reunidos así que si no te importa… ―Ken vestido de militar le sonreía contento. Anna se rio y asintió dispuesta.

De la mano subieron por las calles sintiéndose observados por las gentes del lugar y finalmente llegaron al campamento. Cuando llegaron a la sala de reuniones, se encontraron que N, Hyuk y Ravi muy vivaces volvían a contar de forma muy teatral las batallas que habían vivido en el planeta de los demonios. Varios soldados de todas las edades escuchaban totalmente sumidos en la historia, exclamando y con ojos bien abiertos de la impresión.

― ¡¡Yo no podía controlar lo que hacía, simplemente sentía que tenía que matarle así que solté todas las cuerdas que podía, pero él las cortaba todas de un tajo y cada vez que se acercaba, sus garras estaban más y más cerca de mi cuello…!!― casi gritaba mientras relataba Ravi su pelea con N.

―Aaaish… aun no me explico por qué no te maté aquel día…tan pesado y ruidoso como eres…―se quejó N sentado con las piernas cruzadas en actitud despreocupada. Hyuk a su lado se rio.

―Eso es porque en el fondo no querías matarle, porque eres un buenazo y en verdad nos quieres mucho…―admitió Hyuk con expresión angelical. N le dedicó una sonrisa perversa nuevamente.

― ¿Quieres que aquí mismo demuestre cuánto te quiero, Hyuk?

―No, no hace falta… yo solo… solo… eh… ¡¡Hongbin~!! Hong… ¿Hongbin?―Hyuk que pedía ayuda a su amigo, descubrió que este estaba abrazado de la cintura de Mireya y que estaban a punto de darse un beso cuando Ken prorrumpió en la sala avisando de su llegada junto a Anna.

― ¡Ya estamos aquí!

A continuación Mireya se reunió con Anna y los chicos se quedaron observando cómo las dos jóvenes hablaban sobre la guerra y sobre los futuros movimientos del ejército de los humanos y los ángeles. Leo no había llegado aún y eso intrigó a varios de los chicos y también a Anna. Ya había pasado una semana y no se habían visto.

Tras una intensa hora de debates y charla, Mireya decidió que era mejor continuar más tarde. Anna cuando se giró se percató de que mientras algunos soldados salían por la puerta, allí parado en el umbral, estaba Leo que con la cabeza agachada la miraba de reojo. Anna se despidió de Mireya y avanzó en su dirección.

Tras un saludo tímido por parte de ambos Anna fue la primera en hablar:

― ¿Sabes qué? ― Ante aquella pregunta él no dijo nada, tan solo esperó que ella siguiera hablando― he decidido volver a mi planeta de origen.

Ana esperó. Quizás algún reproche, enfado, alguna reacción al menos pero aunque Leo la miró con cierta sorpresa reflejada en sus ojos, este seguía guardando silencio.

― ¿No quieres saber por qué?―se aventuró ella.

―Supongo que tendrás razones de sobra para querer marcharte. Es tu decisión después de todo.―dijo al fin.

Ana sin embargo no se sintió satisfecha con ello.

―He decidido irme porque no estoy hecha para la guerra, por mucho que los chicos y Mireya estén empecinados en convencerme de lo contrario. Cuando vuelva a mi mundo, hablaré con los míos y es posible que consiga ayuda para la Tierra. ¿Qué te parece?

―Me parece bien―Leo no dijo nada más. Su mirada volvía a estar clavada en el suelo.

Parecía distraído pero por lo demás tranquilo. Anna con cierta desilusión intentó aparentar normalidad.

―Ah, se me ha olvidado decírtelo pero…estoy pensando en irme dentro de unos días. Así que me tengo que ir para preparar las cosas con Mireya… hasta luego― Anna con frialdad se despidió y le dio la espalda para marcharse junto a Mireya que la esperaba al fondo del pasillo acompañada de Hongbin.

Leo se quedó en el sitio, quieto, viendo cómo se marchaban, luego su mirada se perdió y pensativo no se percató de que Ken se acercaba hasta que lo tuvo al lado.

Ken chasqueó la lengua y con gesto desaprobador le reprochó lo siguiente:

―Parece mentira que no te des cuenta de lo mucho que le gustas…

―Pero… ¿qué? Anda cállate y no digas más tonterías…― se quejó Leo con intención de marcharse. Ken se interpuso en su camino.

―Y lo peor es que a ti también te gusta…―Ken lo miraba con intensidad, con cierto toque de enojo en sus cejas alzadas y en su voz seria.

―Por favor Ken, no sigas―pidió Leo que era fácil de perder la paciencia. Miró en varias direcciones pero Ken continuaba obstaculizando el paso.

―No es ninguna tontería Leo. ¿Es que no lo ves? Ella te ha dicho todo eso esperando que la detuvieras― Ken lo miraba como si Leo estuviera loco. Por su parte, su amigo se quedó pensativo. Ken sin apartar la mirada continuó hablando― tan solo tienes que decírselo, eso que sientes por ella y ella…

―Ella no va a quedarse. ―Leo con autoritaria voz le cortó― Y yo no quiero hacerle más daño. No hay nada que decir. Fin del asunto.―Leo le dio un empujón y consiguió hacerse paso bajo las atentas miradas de sus amigos que preocupados se giraron hacia Ken que se encogió de hombros sin saber qué más hacer.

Leo muy molesto se marchó presto del lugar dejando a muchos bastante preocupados por él y por Anna. El día transcurrió sin mayores novedades y los chicos por su parte continuaron contando historias, Anna y Mireya acompañadas de Hongbin diseñaron las coordenadas que el cohete de Anna tomaría para viajar automatizado hasta su planeta. La localización de este mundo debía ser un secreto que solo conocerían Mireya y Hongbin.

En cuanto a Leo, este permaneció en su habitación, incomunicado, cerrado a todo lo exterior.

Al llegar la noche, todos se habían marchado a sus habitaciones. Los chicos intentaron hablar con Leo pero este mantuvo su habitación cerrada. Los chicos finalmente desistieron y se dieron las buenas noches los unos a los otros, incluso a Leo, aunque fuera al otro lado de una puerta.

Anna intentó conciliar el sueño pero no podía. Se quedó mirándola luna que grande y redonda, brillaba desde el cielo y se asomaba a su ventana. Desde el mismo ángulo, pero en una habitación distinta, Hongbin y Mireya observaban la luna, abrazados, desnudos tumbados sobre la cama y disfrutando de la compañía y el calor del otro.

Mireya abrazada desde la espalda acariciaba los brazos de Hongbin mientras distraída se paraba a mirar las cicatrices oscuras de la piel en esa zona.

―Aun no me has contado cómo te hiciste esto…―Hongbin que como el resto podía esconder las alas dentro de su espalda, como si fueran retráctiles, volvió a extraerlas y mientras abrazaba más tiernamente a Mireya la envolvió en sus alas negras levemente y meditó su respuesta.

―Son viejas heridas después de que… yo atacara a Anna…

― ¿Cómo?―Mireya se giró y lo miró asustada. El semblante de Hongbin era triste.

―No pude controlarme… mi parte de demonio y mis miedos se apoderaron de mí y quise hacerle daño pero ella se defendió y…estas son las huellas de mi pecado…―Hongbin mientras hablaba se miraba sus antebrazos y sus manos cuya piel era más oscura. Mireya acarició su rostro y lo besó en los labios.

―No vuelvas a pensar en eso nunca más… afortunadamente todo eso ha pasado y ahora tu y yo somos libres…y estamos juntos…― Mireya continuó besándole. Hongbin suspiró dichoso y la abrazó amoroso mientras correspondía sus besos. Mireya lo abrazó por la cintura y con ojos cerrados continuaron besándose.

Aquella noche muchos de los que dormían bajo el mismo techo de aquella residencia, se acostaron muy tarde. Ya fueran preocupaciones, por soñar despiertos o por planes futuros, si algo les afectaba a todos era la idea de que Anna iba a irse. ¿Pero que podían hacer si ella parecía tan decidida a marcharse?

Tres días pasaron. Rápidos, sin relevancia, como una gota en un vaso de agua. La noticia llego a todo el mundo y muchos se desplazaron a la zona para despedir a la sirena celestial que tanto bien había hecho y que se había convertido en su esperanza, en una especia de heroína que traería aliados para salvar a la tierra de la ocupación demoniaca.

Anna vestida con un hermoso vestido blanco para la ocasión sabía que todo estaba listo y que no quedaba más que comenzar a despedirse. Hyuk y N, que eran uña y carne le dieron entre los dos un reconfortante y familiar abrazo.

―Por favor, vuelve pronto… te vamos a echar de menos…― admitió Hyuk.

―Sí, vuestras largas conversaciones sobre estupideces, todos las echaremos de menos…―sonrió N divertido. Anna sonrió y siguió andando por la hilera que habían formado sus amigos para despedirse de ella. Anna al alzar la vista se fijó en que no estaban todos, de nuevo Leo no hacía acto de presencia. Anna sonrió triste, se sentía tonta por haber supuesto que quizás él aparecería. Estaba visto que se equivocaba.

Los siguientes fueron Ravi y Hongbin.

Ravi entre sus manos tenía doblado el abrigo de piel de León que Leo una vez le había regalado. Anudado alrededor había varias cuerdas que seguro él mismo había fabricado.

―Esto es de la última vez que…bueno, quizás no te guste pero… para mi significa una parte de nuestro pasado juntos y que… gracias a esto me libre de ti y no te tuve que cargar más veces… y como afortunadamente ya has dejado de crecer, pues supongo que… quizás te dé un poco de calor por las noches en tu planeta…ya me entiendes― le sonrió guiñándole un ojo.

―Ay que ver cómo eres…―Anna se rio con él y le dio un achuchón y se llevó en el regazo la piel anudada.

―Aunque la verdad, no sé cómo eres capaz de ponerte eso… que angustia enserio…―Ravi hizo el gesto de sentir un escalofrío. Ana rio echando aire y achicando los ojos dio otro paso más y se encontró con Ken. Este la miraba muy serio y triste. En sus labios se estaba formando un puchero y Anna no pudo evitar abrazarlo enseguida.

―Oh… Ken… no por favor, no… No llores…oh…―Anna sintió que iba a llorar también.

― ¿Por qué te tienes que ir? Y encima así… por mucha ayuda que vayas a pedir ahora me voy a aburrir un montón… ¿Con quién hablaré de tonterías ahora? Hyuk ahora está todo el rato con N encerrados en la habitación y…

―Oye si quieres puedes llamar eh… yo no tengo problema en que te unas a nosotros…―sonrió perverso N agachando la cabeza para asomarse al otro lado de la fila. Hyuk le dio un codazo enojado visiblemente.

― ¡Ay! ¿Qué…?―se quejó acariciándose el estómago.

―No te preocupes…yo volveré de vez en cuando… y tú también me puedes visitar si te aburres mucho con estos tipos…―señaló con la barbilla mientras hablaba y le sonreía gentil. Ken sonrió de lado un poco más conforme.

Llegó el momento de despedirse de Mireya y Hongbin. Tras abrazar al segundo, Mireya tomó su mano y la estrechó con fuerza.

―Recuerda que aquí siempre tendrás un hogar y amigos…buen viaje―le sonrió tranquila. Anna los miró a ambos y sonrió agradecida inclinando la cabeza.

Sus pasos entonces se encaminaron sobre un camino que rodeado de gente que le decía adiós y le mandaba buenos deseos, la dirigía directa hacia la nave. Se encontró con los peldaños de una pequeña escalera y poco a poco los fue subiendo. Una brisa movió su vestido y antes de entrar en la nave se giró una última vez para despedirse con la mano de todo el mundo que  también agitaban sus brazos entre la multitud.

Una vez ella entró, la puerta de la nave descendió y la cuenta atrás comenzó. Sentada y con todos los cinturones puestos, esperó señales de una voz que le indicaba el proceso de despegue. En el exterior, los motores se encendían y en breve el estallido de salida sonó y la nave se erigió sobre una columna de humo. La gente exclamó y aplaudió que todo saliera bien. Pero entre los vítores y manos alzadas, una figura comenzó a moverse rápida y violenta, haciéndose paso entre la muchedumbre hasta llegar al espacio abierto donde aún de pie, estaban el grupo de semi demonios junto a Mireya y otros oficiales del ejército.

En mitad del barullo y la sorpresa, acababa de aparecer Leo que sin aliento había venido corriendo y justo se detuvo en el umbral para mirar con pena cómo la nave ya emprendía su viaje hacia el espacio.

Sin embargo, aún no era demasiado tarde. Sus amigos le miraron ilusionados y el sin pensárselo desplegó sus alas y emprendió un fugaz vuelo.

Aunque la nave iba a una velocidad tal que todos pensaron que lo que intentaba era una locura, en el fondo todos deseaban que aún existiera la posibilidad de que Leo alcanzase la nave. Y además, todos sabían que nunca se debe subestimar a un semidemonio.

Leo empleando su energía al máximo había salido disparado como un misil y en cuanto estuvo a la altura de una pequeña ventana circular se agarró a la superficie de la nave y aporreó con todas sus fuerzas. De inmediato captó la atención de Anna que desde el interior lo miró sorprendida pero al mismo tiempo rebosante de alegría. Se quitó los cinturones de seguridad y corrió hasta la ventana. Sus manos tocaron el cristal donde estaban las de él. Ella entonces gritó que se apartara y aunque él no podía escucharla sí que la pudo entender. Leo se mostró algo desconfiado pero finalmente le hizo caso y se soltó y quedó flotando mientras la nave continuaba su ascensión.

Mirando hacia lo alto en el cielo, el montón de espectadores observaban la escena preocupados desde el suelo. La pequeña figura alada de Leo quedaba atrás y la nave seguía su curso. Ante esto, se preguntaban que podía estar pasando cuando de repente una intensa luz escapó de las ventanillas de la nave y seguidamente la propia nave estallaba, desintegrándose gran parte de los materiales creando una gran explosión de humo y pequeños restos que dibujaban líneas blancas en varias direcciones. El público se convulsionó por tal imagen.

Leo al principio se vio arrastrado por la onda expansiva, pero tras los pequeños restos del cohete, no tardó en divisar la figura de Anna cuyo vestido estaba rasgado, su piel llena de polvo y su pelo despeinado. Estaba cayendo pues había caído inconsciente después de su gran hazaña. Leo a la velocidad del rayo reaccionó y emprendió el descenso tras ella. En cuestión de minutos la cogió y fue frenando en la bajada mientras la apretaba contra sí.

―Oh dios mío… ese cohete costó muchísimos millones… nuestro cohete…―uno de los jefes militares estaba boquiabierto viendo como solo quedaba de la nave una gran nube de cenizas en el cielo. Hongbin que lo había escuchado y estaba cerca de él, se inclinó para susurrarle al oído:

―Hay cosas más importantes que el dinero y sus cohetes… no se preocupe, ya construirán otro muy pronto…―le sonrió. El militar no supo responder. Cuando Hongbin volvió a su posición junto a Mireya, esta lo agarró del brazo y le besó en la mejilla.

―Bien dicho. ―Le susurró con una sonrisa.

Leo en poco tiempo llegó al suelo para posar sus pies con maestría y después, con gran delicadeza se arrodilló para dejar medio cuerpo de Anna sobre el asfalto. Ella aún no había abierto los ojos y aquello preocupó gravemente a él.

Aunque la gente se agolpaba alrededor, los amigos de Leo no permitieron que se acercasen demasiado. El semidemonio acarició el rostro de Anna, apartándole mechones de pelo y polvo de la explosión. Anna entonces arrugó la frente y por fin abrió los ojos. Lo primero que vio fue el rostro de él recortado por la luz del sol. No pudo evitar sonreír feliz. Leo entonces, para mayor asombro de ella y sus amigos, se permitió sonreír emocionado de haber actuado justo a tiempo para ser sincero consigo mismo y con ella:

―Anna, perdóname por lo que te hice pero… no quiero que te vayas… Te quiero a mi lado.

―Yo también quiero estar contigo…―y tras confesar aquello, la hermosa pareja se abrazó y se besó a la vista de todos que conmovidos, aplaudieron ante aquella romántica proeza.

Sumidos en un sincero abrazo, Leo alzó en el aire a Anna y la llevó de nuevo a la base militar.

El ajetreo del día había quedado sumido en una tranquilidad realmente serena. Anna sentada sobre la cama miraba por la ventana. En lo alto del cielo la luna colgaba realmente hermosa y brillante. Parecía sonreír y estar tan rebosante de alegría como ella. Aquel ángulo del paisaje era más bonito que el que se podía ver desde su propio cuarto. Tras oírse un ruido y unas pocas despedidas, Leo aparecía tras la puerta de su cuarto y cerraba con su espalda. Aquella habitación era la de Leo ya que la enfermería estaba completa de heridos de guerra. Leo llevaba en una mano un vaso lleno de leche.

Con una sonrisa tímida se acercó y posó el vaso sobre una mesita de noche vacía y se sentó al borde de la cama. Anna se acercó y lo miró en silencio con una sonrisa dibujada; expectante a cualquier cosa que él pudiera decirle.

―Te he traído esto por si…quieres tomarte algo antes de irte a dormir…

―oh, gracias… pero no tengo sueño jeje― sonrió ella achicando los ojos con vergüenza.

Leo alzó las cejas sorprendido y luego se quedó pensativo.

― ¿Prefieres irte a tu cuarto? Si quieres puedo mover las sabanas y…

―Leo…

― ¿qué? ― dijo tras carraspear. De repente parecía muy nervioso. Anna no pudo evitar sonreír divertida.

―Estoy bien… no hace falta que te preocupes por nada…y aquello que pasó no fue nada malo. Si no hubiera querido, te hubiera achicharrado con mis poderes…―admitió ella un poco más seria.

― ¿Quieres decir… que tú si querías que pasase eso?

― ¿Y tú? No me digas que…―Anna lo miró incrédula.

―Yo… bueno, si te digo la verdad… sí. ¡Pero no esa forma! ―alzó la voz cohibido.

―Jeje vale vale…―Anna sonrió sincera. ―entonces, todavía si te sientes muy arrepentido… puedes arreglarlo…―Anna miró su ropa y luego mientras le dirigía una mirada a Leo se bajó una de las mangas de su vestido, dejando al descubierto su hombro y parte de su escote. Leo se quedó mirando aquella piel desnuda y luego la miró a los ojos. Anna con tranquilidad acercó el rostro y le miró a corta distancia. Leo entonces, concentrado alzó una mano y acarició su rostro, con el dedo pulgar rozó sus labios y bajó la palma por su cuello y llegó hasta el vestido del que siguió tirando con delicadeza pero firme. Al mismo tiempo sus rostro estaban más próximos y segundos antes de que sus labios se tocasen ya habían cerrado los ojos. Leo con ambas manos atrajo el cuerpo de Anna hacia sí, y con respiración cada vez más acelerada por la excitación la besó tiernamente y ella le correspondió de la misma forma.

Las manos de ella acariciaban la nuca de él, se liaban entre sus cabellos, y le provocaban escalofríos deliciosos.

Se separaron para tomar aire, y él la miró con gran deseo en los ojos. Anna se mordió el labio inferior y volvió a atacarle con su boca y a dejarle que él hiciera lo mismo.

Tumbados. Él sobre ella, desnudos y fundidos en un mar de caricias, ya no eran extraños perdidos en un mundo oscuro. Mientras Leo entraba dentro de Anna ella sentía que las tinieblas y malos recuerdos del pasado quedaban lejanos, prácticamente borrosos en una pesadilla perdida en la memoria. Tan solo podían pensar en aquel instante intenso e inmortal que compartían, en el amor que se profesaban el uno por el otro. Anna arqueaba la espalda mientras acogía a Leo en su interior y con los ojos cerrados se dejaba arrastrar por ese agradable afluente de emociones que él siempre había conseguido hacerle sentir. Perdieron la noción del tiempo, posiblemente era ya muy tarde cuando sudorosos y cubiertos bajo la misma sábana descansaban abrazados y miraban el paisaje nocturno fuera de la ventana.

― ¿Entonces no vas a viajar a tu planeta? ― preguntó él de repente.

―Creo que lo haré más adelante. Pero no quiero ir sola. Me gustaría que vinieses conmigo. De esa manera podría presentarte a mi familia…

―Nunca te he preguntado tu nombre real…― afirmó el extrañado.

―Oh… en realidad, no creo que pudieras pronunciarlo… nuestra lengua es muy diferente a la vuestra… ni si quiera hablamos. Es algo más bien…psíquico…De todas maneras me gusta Anna… no quiero que me llames con otro nombre diferente…―La joven se acomodó sobre el pecho desnudo de Leo y lo estrechó contra ella. Leo con la cabeza reclinada cerca de la de ella, ambos sobre una almohada, se quedó pensativo y al poco rato sonrió contento mientras con los dedos de sus manos acariciaba distraído los brazos de su amada.

Aunque aquella vez no había sido la primera pero sin duda no sería la última de las muchas noches que compartirían juntos. Un futuro lleno de luz y planes se presentaban para ambos e inmersos en estas y otras conversaciones menos importantes, al final, no mucho antes del amanecer sus ojos se cerraron y durmieron contentos de su elección que después de todo, les hacía felices a los dos y por qué no, también a los demás.

FIN

 
10 Comments

Posted by on 06/04/2014 in FAN-FICTION, Sensei's Oneshots

 

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10 responses to ““Hyde&Seek” (VIXX fanfic)

  1. Tu hijita( Alias Te verde jaja)

    06/04/2014 at 13:51

    Oh? Soy la primera en comentar???!!!Que ilu!! Aun que bueno ya te dí mi opinión anoche aun asi te la pongo por escrito y que quede para la posterioridad.

    En una palabra: Excelente.
    En dos: me encanta.
    En tres: es una pasada.
    En tres otra vez: te has salido.
    Y bueno podria seguir pero entonces esto no acabaría nunca.

    Como ya sabes, me ha gustado mucho. Me lo esperaba MUY diferente, algo más del estilo de BAP que luego me diera pesadillas. Pero no. Me has dado una grata sorpresa, no sé, quizás es que el de BAP me dejo muy traumada pero me daba la sensación de que las últimas cosas que has escrito eran un poco, como decirlo, oscuras😄 Sin embargo este me ha resultado muy dulce a pesar de los demonios…. la sangre… Hongbin intentando comerse a Anna… el demonio con cara de cerdo y lengua de serpiente… Leo violando a Anna y ella al final disfrutandolo jajajaja…

    No queda omitir:
    -las cosas sin sentido (o bueno un sentido raro) como aquello de la piel de leon que todavía me cuesta imaginarme la escena así como me la explicastes pero bueno, es ciencia ficcion asi que lo que tu digas es.
    -los momentos de risa (y ademas de mis partes favoritas) en el momento Nhyuk (o como se quiera llamar la pareja) desde luego esa escena me encanta y las risitas que nos hechamos con lo de “hmmm N y Hyuk dentro de un tronco tienen peligro…hay que entender que no suelen tener mucha intimidad y que aprovechen cuando estan solos… si, a saber que han estado haciendo hasta que llego Anna y despues de que se fuera…” y evidentemente luego tuvieron su momento caliente *w* y ahi fue cuando Annita se nos pervirtio, no crees? la pobre alucinando y curiosa mirando con los ojos bien abiertos sin perder detalle… que pena que llego Hongbin…

    La verdad es que quiero saber la impresion de Ana cuando lo lea. Si le gustara… aun que yo creo que si…vamos si fuera yo me gustaria ( cofcoftodaviacofestoycofesperandocofelcofmiocofcof =P) He de decir, sin ,que no has descrito mucho a Anna supongo que el resto de lectores se la imaginaran con quieran, tampoco en un dato muy relevante, al fin y al cabo es lo bueno de leer, que dejas correr la imaginacion. Aun que yo que si la conoczo me la he imaginado muy bien, no sé pero encajaba muy bien con la historia, aun que claro la has escrito pensando en ella asi que normal que se adapte jajaja. Mejor dejo ya de delirar. El té me esta afectando.

    En resumen, lo ya dicho, me ha encantado y todavia me ha encantado mas que se te haya pegado algo de mi estilo empalagoso n.n jijiji^^

    Ademas, sabes qué? esta historia seria perfecta para una pelicula jajaja no se porque pero segun la leia, el guion de la historia la secuenciacion y todo eso es perfecto para una pelicula. Asique ya ves, mas que leer un libro (como normalmente hago) me iba montando la pelicula en la cabeza😄

    Bueno ya, que ha este paso habra un oneshot llamado “el comentario de mi hija” Ahhhhh hablando de hijas!!!! que sepas que para tener mas tienes que pedirme permiso!!! mi hermana, la cual no conzco esta bien, pero no más, (jum) voy a tener que hablar con papa para que tenga cuidado (jum) -Estoy en etapa de hija celosa que no quiere hermanitos, sorry, tendras que consentirme un poco mas para dejar esta fase ^^-

    Bueno, ahora si que si, fin.

    엄마 ~~~~ 사랑해~~~^^ 💖

     
    • Sensei

      08/04/2014 at 22:18

      Hijitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!❤❤❤❤

      qué orgullosa me tienes, así, así da buen ejemplo a todo el mundo de cómo deben ser los comentarios. JOJOJOJO, no es para menos después de 'chiquito' fic XDD

      Es cierto que lo ultimo que he estado escribiendo ha tendido a la oscuridad y la confusion😄 Neverland best example😄 (Justo en estos momentos ando repasando el siguiente cap y también otros fics jejeje como el de BAP precisamente!! A ver si lo publico en breve!! que ya está listo, pero aun me queda revisarlo bien, que por alguna razón, no estoy muy convencida:/ )

      Los momentos de Hyuk y N son muy divertidos, y me gusta mucho el duo Hyuk y Ken. Me reía mucho jeje ^^ y si pobre Anna ficticia y la real!! ya puedes leer su reacción, y también quedó traumada XDDD

      No sé si la real ya estaba pervertida antes :PPPP

      Sí, Anna ficticia aprendió muy rapido jojojo y fisicamente pues, ya la has visto en dibujos (tu eres VIP xd) pero me la imaginaba como en ON&ON que es una chica occidental, palida, pelo oscuro, medio largo, ondulado… rasgos dulces, casi como una muñeca de porcelana.

      Y si, el estilo empalagoso mola a veces, sin pasarse, pero mola. Ya sabes que me encanta leer tus tartas-fic :3 (nuevo término!!! xd)

      Lo de la pelicula sería genial… me encantaría escribir guiones para dramas y para peliculas, inclusive dirigir y ser actriz… es casi un secreto mio…. no anymore XDDDD

      Me encanta escribir y que me leas pequeña. Dios, como me he reido con lo del oneshot ''El comentario de mi hija'' UUFFF xddddddddddddddddddddd wajajajajajajajajja

      Y en cuanto a las hijas…. pues vaaaale, hiiija, te pediré permiiiiisoooo (tono de hija a la madre, pero las tornas cambiadas xd)

      Mi hijita celosa, tranquila, yo te consentiré mucho ^////^~ ya sabes que siempre lo hago~~

      Tenemos que seguir adelante con esos fics y con esa lista para que no se me olvide nada que ya sabes que tengo una edad que… XDD

      Tu omma que te quiere :3333

       
  2. ayram

    07/04/2014 at 11:49

    Vaya, parece que ya me deja escribir! Que antes no me dejaba:( Aunque en realidad lo que te queria decir ya te lo dije por Ask, te lo digo por aqui igualmente^o^

    Que no era lo que yo esperaba? Cierto, la imaginaba un poco mas… light, por asi decirlo (aunque sabiendo como eres no entiendo como pude esperar eso xD). Aun asi, me ha encantado, ha sido mucho mejor de lo que yo esperaba que iba a ser y no cambiaria ni quitaria nada del fic. De nuevo muchisisisisisisimas gracias por ponerle mi nombre al personaje y hacerme este grandisimo favor (entiendeme, no soy demasiado buena creando historias propias, ademas me gustan las sorpresas jeje, y las historias que hacemos mi amiga y yo en el whatsapp sobre kpop no cuentan xD).

    Leo, serio o no, es lo mas adorable que he visto en mi vida *o* -Fangirl mode on- Ya tu saeh jeje

    Bueno, a parte del trauma que he cogido y que se que no podre volver a mirar a Hyuk y N a la cara sin acordarme de este fic… decirte que me encanta y que sigas escribiendo asi porque de verdad que tienes un para engancharme a todo lo que escribes! Un abrazo Sensei<3
    언니, 사랑해요!

     
    • Sensei

      08/04/2014 at 21:04

      Hola Anna! ^^ por fiiiinnn leo tu comeeennnttt yijaaaaa!!!😄

      Un pregu: ¿has escrito algo nuevo en ASK? O bueno, quizas te refieres a lo que hace tiempo scribiste…bueno, sigo con el comentario. Ya me dirás qué es😄

      hahahahhahahah LIGHT? HAHAHAHAHAHAHAHHAHA en serio Light? HAHAHAHHAHAHAHA

      Ya me quedé agusto. Parece mentira que todavia hay gente que espere de mi cosas suaves, hahaha soy una persona complicada y que le gusta lo complicado e intenso, asi que mis historias no pueden ser light, a menos que no esté inspirada y escriba por escribir, cosa que afortunadamente no hago…¿mucho? xd Cuando lo hago, lo edito rapidamente. HAHA

      Me alegra muchiiiiiiiiiiiiisimo, no sabes cuánto, de que digas que no cambiarias nada
      *_* because I am happy~~ cal along if u feel that happiness is the truth~~

      Tengo curiosidad por saber mas de esas historias tuyas, pero igualmente gracias a ti por preguntar y pedir una historia, porque aunque yo ya la tenía en mente, siempre, creo yo, se trabaja mejor cuando tienes una meta tan concreta como es satisfacer especialmente a alguien a quien se lo dedicas. Y bueno, yo siempre intento reinventarme y ser original, y disfruté mucho con esta historia. Siempre este género me hace revivir momentos cuando escribía Soul’s cry o inclusive ‘Sedientos de amor’ porque si hay algo que me caracteriza y Pescaito y otras muchas lo saben, es que mis historias suelen ser así: una chica, muchos chicos, y un gran dilema😄

      Leo es muy mono. Tengo que decirte que (EXCLUSIVA! EXCLUSIVA!) mi siguiente fic de Vixx será sobre Ken, por quien siento una ternura terrible. Cuando veo su canal me rio un montón con él, así que tengo que escribir sobre él si os í. Pero saldrán todos, y serán en plan realista, ellos como cantantes que llevan su vida adelante con su música y eventos etc…. aunque…. algo va a pasarle a Ken, y será algo… cómo llamarlo….algo transcendental y…. espectral? XDDD No sé, pero no quiero revelar mucho. Si puedo decirte que el titulo es: ”Me muero por verte” y posiblemente sea un oneshot, quizás no tan largo como este (de paso disculpas por tan largo fanfic xD quizás se hace pesado a veces xDD)

      Hyuk y N son la guinda. Había pensado poner a Ravi y N juntos, pero es que Hyuk es tan mono y tan aegyo y es tan cercano con N en sus videos que… me dije, meh, vamos a traumatizar FANS! wiiiiii XDDDD (SARCASMO EEHH yo no quiero traumatizar… sorry ;________;)

      Ayyyh…. (suspiro) supongo que ya tengo que despedirme y decirte que te agradezco tus últimas palabras especialmente. No sé como lo haceis, pero me tocais el corazoncito y me emociona saber que aun engancho con mis historias, que me parecen muy trilladas, y repetidas, y de verdad, le pongo empeño y… esto es lo que hago de momento.Pero sé que gracias a tus palabras, y las de otras muchas, cada vez tengo más ganas de escribir, no dejar esto pero además, escribir profesionalmente, porque me encanta crear mundos imaginarios y ponerle alma a todo ello.

      Gracias por comentar, por seguirnos y por ser tan taaaaan paciente. jajaja

      Un abrazo,

      Sensei eonni :3

       
      • ayram

        09/04/2014 at 09:23

        No se que otra cosa responderte a parte de ^o^! En cuanto a lo del ask, ni caso, es que no me dejaba entrar en mi cuenta aqui y por eso te lo escribi por ask, pero basicamente es lo mismo que te he dicho aqui xDD
        A mi Ken tambien me parece muy asdfghjkl, es muy divertido y siempre haciendo reir, cada vez que lo veo consigue sacarme una sonrisa:3 y N con su instinto de madre protectora? *-* En un vixx tv lo vi dandole de comer a Leo y mi reaccion fue una cosa asi: lskjdfnerfjjnfgjr (especie de embolia cerebral de fangirl) En fin, que me voy por las ramas xD Me parece genial un fic de Ken, ya lo estoy esperando con ansia (al estilo Hongbin cuando Mireya va a verle, pos mas o menos asi). Seguro que me encantara, porque como ya he dicho todo lo que escribes (me guste o no me guste el estilo de la historia, los personajes..) me engancha. Yo para los fics o historias cualquiera soy muy exigente, me gusta que esten bien escritas y tengan una idea solida, asi que en parte es por eso por lo que me encanta leer tus historias^⁻^
        Ah! Casi lo olvido jeje. Una cosa que si te dije por ask y no te escribi por aqui es que una amiga adicta a Yoseop (MUY adicta), al ver que te habia pedido esto y tal, me pregunto si podria decirte que hicieras un fic de B2ST, con su nombre (Irene) en una chica random por ahi, tu ya me entiendes xD (Y si no me entiendes, que lo dudo, lo que quiero decir es que quiere a Yoseop enamorao perdio de esa chica, je). Asi que cuando termines de escribir todo lo que estes escribiendo, tengas tiempo, estes aburrida o lo que sea, aqui tienes una idea ;D

        Un abrazo Sensei eonni!

        AyramK

         
        • Sensei

          10/04/2014 at 16:33

          Uoh uohh Yoseob!!! que mono es ^^ aunque si tengo un preferido y ya varias personas por aqui lo saben es: Dongwoon *O* tengo un cojín de él en mi camita junto a Jaejoong! =////= Dulces siestas y noches que me pego… jeejee..je…

          EN fin, volviendo en sí, me gustaría escribir de él ^^ me encantaría! pero necesito saber más detalles. Ahora mismo por ejemplo estoy escuchando Shadow y me da por escribir una historia de suspense entre Yoseob, Irene y alguno más, pero….si quieres, preguntale si le hace ilusión algún detalle más ^^ tipo de historia, hechos, lugares, no sé ^^ ya por pedir que pida! jaja

          Un saludo y feliz finde!

          Sensei

           
  3. Jen

    08/04/2014 at 18:19

    Wow qué historia! Me encantó! >3<

    En varias partes sentía que estaba dentro de "Hyde" y "On and on", era como si los videos fueran hechos de una película, así lo sentía mientras leía tu fic n.n

    Me agradó mucho, en especial porque Leo sacó su tímidez ¬3¬ jejejejeje
    N y Hyuk si estaban bien calentorros no? x3 Pobre Anna, quedó traumada xD

    Y al inició me quedé o.O cuando Hongbin prácticamente se quería comer a Mireya ;3
    Buuu Ken y Ravi quedaron sin parejas TT.TT

    Me gustó mucho las habilidades que les diste a cada uno y lo de las alas hizo que corriera a ver Hyde para verlo más real, fue realmente grandioso… Debo admitir que me quedé un poco intrigada con lo de los demonios esos, pinches sádicos ¬¬

    Mmm… Me gustaría mucho leer una segunda parte de este fic, porque realmente me dejaste embelesada con la historia, además de que me agrada la manera como escribes, relatas muy bien y haces que me imagine todo.

    Saludos😀

     
    • Sensei

      08/04/2014 at 21:14

      >////< Holaaaa~~~~❤

      Me alegra mucho leerte ^^

      Y exacto, yo me sentía igual y… es que no paraba de escuchar y ver los videos de estos chicos. Te digo, por la mañana para ir a la universidad, me ponía los videoclips, hacía dibujos ( a ver si los subo pronto!) y con la música en modo repetición, escribía y reescribía resúmenes de escenas, para que todo tuviera un buen orden y fuera interesante la narración y la trama por supuesto. Aparte de que todos, no solo Leo, tuvieran su momento estelar en el fic.
      Me encanta inspirarme en videos exactamente por eso, porque es mas facil verlo, y entenderlo, y lo disfrutas más. Por eso me chifla reutilizar los videoclips y convertirlos en trailers para mis historias. ^^ Tuve ganas de hacer un segundo trailer para Hyde&Seek introduciendo escenas de Hyde, pero estaba vaga y además, tampoco quería hacer mucho espoiler, así que decidí no hacerlo. Aunque de hecho tengo un video musical con muchos MVs y sale el de Vixx por lo de la temática de ángeles oscuros.

      Y sí, los demonios estos.. no les di demasiado bombo, ni importancia, cumplieron su cometido, y quizás me faltó más narración sobre ellos. Quién sabe…yo, si te confieso algo, el final de este fic era un poco diferente,porque avanzaba en el tiempo un poquito, y alguien… esta embarazada de un semidemonio…. jujuju Había pensado dejarlo así, y preparar para una segunda parte, pero no sé, no lo creí por el momento conveniente y preferí dejar un final claro en torno a la vida de ellos. Pero sí, quedan esas dudas, de cómo serían sus hijos, que mezcla no?? XDD Y la familia de ella, su planeta y costumbres, que de eso tengo en la cabeza varias ideas que no he vertido demasiado en el fic. etc etc

      Me alegra que entienderas bien mi forma de escribir y que lo pudieras vivir así de bien. Para mi es un honor saber eso y , ojalá pueda sorprenderte con más historias de tu gusto. Cualquier petición (que oye tendré en cuenta la secuela de HYDE&SEEK) ya sabes que no tienes más que comentar por aquí, o en ASK.FM o mensaje privado en FB, cómo quieras ^^

      Un abrazo,

      Sensei :B

       
  4. ayram

    10/04/2014 at 18:30

    WOW! Mi amiga esta encantada de la vida jaja sus palabras exactas han sido:
    “JDJWISNWIDBIWNS
    Dile que mil gracias y que me la omo a besosssssdjeindjendjs”
    Ya ves que mi amiga esta como una cabra xDD Tambien me dice que no le importa, que “NO PASA NA YO MIENTRAS ESTE CON YOSEOB”. Asi que eso, que lo que se te ocurra, que le da igual como sea, solo quiere terminar con Yoseop (entre tu y yo, una pista si quieres ganarte el amor eterno de mi amiga, le va la marcha… la fiesta… bueno que si pones escenas de sexo seguro que le encanta JAJA).

    PD: Si algun dia llegas a tu casa y tu cojin de Dongwoon no esta… no te preocupes, lo tengo yo, esta a salvo ^-^ aunque ya me pensare si te lo devuelvo.. jeje e.e

    Muchos kisses eonni!😀

    AyramK

     
  5. Senir Joel Alvarez Ochoa

    08/05/2014 at 22:35

    Bueno bueno!!! de nuevo vengo a espasmearte con mi coment(?) xD

    La verdad siempre ando pereza para escribir algo culto en cuanto a la observación de cada detalle de la redacción kkk~ en fin! Como siempre me gustó mucho su trabajo Sensei! *-* soy fan oficial de sus trabajos!
    Me gusto y me dejo completamente riéndome la parte en que liberaron a “Anna” y que luego “Ken se cayó de Culo” xD esa parte me pareció interesante y graciosa! nadie se esperaba que la chica aun tuviera fuerzas para salir “Despatarrada” corriendo al haber estado encadenada tanto tiempo jajaja!
    Me gustó en desenlace de las batallas! la imaginación de los personajes! Me trasladé por completo a mi mundo imaginativo del “Señor de Los Anillos” xD
    Viva Peter Jackson pueee! kkk~ >.<

    En fin! Me gustó la hermosa relación entre Leo y Anna! Aunque se supone.. se supone que la obra es mas de Yaoi encontre una grata sorpresa al ver un hetero hahaha! I like it!❤ -Taldos, taldos- xD

    Sigue Asi! Saludos y Animos! Aún seguiré esperando por los demas capítulos del ChanKai Espero estes bien y pronto tengas tiempito de hacerlos y subirlos! en serio me encanta lo que has hecho con VIXX me encanta VIXX!!! Saludos! aca tenes a tu fan acosador ex lector ninja numero uno! *~*

    Que te vaya muy bien y tengas salud y todo! en serio moriré de taldos al ver nuevas actualizacion en los fics❤

    ATTE: Senir~ *^*

     

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