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“NEVERLAND”, capítulo 1

19 Oct

INTRODUCCIÓN DE LA AUTORA:

Hola queridos monstruitos peludos!

Aquí Sensei regresa con la secuela de Supa Toyz! (ES DECIR, LA SEGUNDA PARTE) de nuevo me embarco en una nueva aventura donde la segunda generación es la protagonista de esta historia de ciencia ficción, romance, intriga y misterio. Algunos personajes de Supa Toyz vuelven a tener un lugar importante en esta segunda entrega pero es cierto que otros tantos no aparecerán muy a menudo que digamos. Espero que os guste este primer capitulo cuyo trailer muy pronto estará disponible en Youtube.

Muchas gracias por seguir leyéndome y os veo pronto por FB o entre comentarios!

Una servidora,

Sensei❤

neverland cover 1

“Hará mucho frío”

Aquel lugar era terriblemente caluroso. Especialmente para los enfermos que residían allí.

México era caluroso y si el aire acondicionado se estropeaba, como había ocurrido durante el mediodía, eso se convertía en un terrible fastidio para todos.

Había pasado mucho tiempo desde que aquel fuera un largo salón en una gran y lujosa mansión. Ahora esta se veía convertida en un improvisado hospital que aunque con sus faltas contaba con buenos recursos para mantener lo mejor posible a sus enfermos.

Era la hora de la tranquilidad, las visitas habían terminado y tan solo quedaba esperar a que la noche llegara. La tranquilidad reinaba en toda la casa, a excepción de aquel salón donde dispuestos en dos filas horizontales, iban colocadas sus blancas camas divididas en parcelas de cortinas malvas y blancas. Se oían risas y conversaciones llenas de chismes. Como siempre los hermanos Eli y Dongho eran los que más alborotaban. Y muy pronto a ellos se les unía Kevin. El motivo de aquel jolgorio era un objeto que Eli poseía. Este se trataba de una revista y si tanta emoción estaba causando era porque se trataba de una revista sobre deportes en la cual había una sección protagonizada por una bonita chica que estaba semi desnuda.

Las bromas y la excitación no tardaron en surgir.

-Wowww! Menudas tetas tiene! Jajajaja lo que le haría si la tuviera cerca… jaja!- rio Eli señalando una joven chica en bikini. Dongho que era el más pequeño de edad, subiéndose a la cama de Eli quiso ser partícipe de la diversión y ver mejor de lo que hasta el momento había conseguido hacer.

-A ver, a ver! Yo también quiero verlas!! ¿Está completamente desnuda?- preguntó curioso.

-Casi casi, jajaja-Eli le mostró la revista por fin y Dongho se rió  tímido mientras giraba la revista para ver mejor el poster de cuerpo entero de la chica. Ya podía notar cierto calor poblando sus mejillas.

-No deberías enseñarle esas cosas a Dongho, es muy pequeño para ver pornografía-saltó dos camas a la derecha la voz autoritaria de Kiseop

-Bah! Cállate monje! Yo no le he enseñado nada, él quería verlo y tiene derecho a aprender cosas nuevas, porque tú seas un cerrado religioso no tenemos por qué serlo todos!-le recriminó Eli con una enorme sonrisa.

Kiseop se giró súbitamente enfadado.

-No soy un cerrado religioso- replicó.

-¿Ah no? ¿Entonces qué eres?- Eli se levantó de su cama y avanzo seguido de Kevin y Dongho. Kiseop le mantuvo la mirada con irritación.-Hey, estoy hablando contigo… ¿qué pasa, ahora te callas? por lo que veo no eres tan gallito cuando estoy yo delante…- en esos momentos exactamente Eli había llegado hasta su cama y mantenía alzada la revista para que Kiseop la mirara, pero este no lo hacía, había apartado la mirada y sus ojos estaban posados en el horizonte bajo sus cejas perfectamente fruncidas por la indignación.

-¿Qué pasa? ¿No te gusta lo que ves? ¿Es que acaso eres marica?- preguntó Eli malicioso.

Kiseop miró de soslayo hacia Kevin quien miró hacia otro lado cohibido.

-¿Eres marica Kiseop?-preguntó entonces Dongho en tono infantil apartando un momento la mirada de la nueva chica que estaba en la contraportada.

-Pues…jejeje seguro que si lo es, ¿verdad Kevin?-Eli  miró a Kevin que estaba muy callado de repente. Kevin intentó reírse pero le salió poco natural.

Eli entonces, cambiando de repente su expresión volvió a mirar a Kiseop. Alzó más la revista y la pegó contra su cara a la vez que lo sujetaba del cuello a su compañero. Kiseop agarró la mano de Eli que apretaba el cuello de su camisa pero no consiguió librarse de ella.

-Mira Dongho, dime si ves que le gusta lo que ve, ¿notas algún movimiento bajo las sábanas? ¿Crees que se está poniendo palote o qué?- preguntó Eli mientras continuaba sujetando a Kiseop el cual parecía un conejo asustado que intentaba liberarse con torpes movimientos.

-Ehh… ¿a ver!- Dongho levantó la sábana y luego el camisón de Kiseop. Este intentó evitarlo pero Eli le sujetó aun con más fuerza.

-Ehm… no sé… creo que no…-musitó el más joven de todos.

-jaja! ¿Tú qué crees Kevin? ¿Kiseop está palote o no?- preguntó a Kevin.

La mirada de Kiseop denotaba odio y la de Kevin vergüenza. Este último apenas pudo mirar.

-Venga ya Kevin, di algo… ¿a qué esperas? ¿A que se ponga palote de verdad? ¿O es que te gusta lo que ves? ¡Deja de mirar joder!- Eli soltó del cuello a Kiseop y se giró hacia Kevin quien se sobresaltó al verle acercarse agresivo.

-Te-Tengo que ir al servicio… no me encuentro bien…- Kevin se marchó abandonando aquel momento de burla. Eli entonces observó incrédulo como su compañero de bromas se marchaba. Después se giró muy lentamente y dedicó una mirada de pocos amigos a Kiseop.

-Todo esto es por tu culpa… maldito marica de mierda… si no fuera por ti, el aún sería normal…- Eli tiró la arrugada revista contra el rostro de Kiseop. Este último con el rostro enrojecido por la vergüenza observó como Eli volvía a su cama y corría la cortina para ocultarse del mundo exterior. Dongho por su parte había soltado la sabana y agachó la mirada mientras volvía a su cama arrastrando los pies.

-Venga chicos, dejad los juegos para mañana ahora toca tomarse los medicamentos…pero ¡hay que ver como sois!… ¿de nuevo estabais metiendoos con vuestro amigo Kiseop?- una anciana monja acababa de entrar y se disponía a repartir las medicinas diarias que todos los jóvenes tenían que tomar. En total allí había 15 chicos internados y todos ellos presentaban unas características muy concretas y poco comunes en cuanto a la enfermedad que padecían.

-¿Pero que estamos diciendo que no sea verdad monjita?- alzó la voz Eli mientras miraba otra nueva revista apoyando la espalda contra la almohada levantada sobre la cabecera de la cama.- Ese Kiseop luego por la noche va a buscar a Kevin y seguramente duermen juntos y se dan mimitos, y sí, eso no es malo…pero…¡no saben lo que se pierden al no gustarles las tías…! ayyh pero que se le va a hacer-suspiró un momento antes Eli antes de que abriera los ojos desmesuradamente-….wahh!! no veas esta como está!- afirmó Eli alzando la voz cada vez más para que Kiseop pudiera oírle.

Kiseop por su parte tras coger el vaso con pastillas corrió la cortina y se aisló del mundo. Se metió todas las pastillas en la boca y tragó con fuerza ayudado del agua. Tras hacer esto se tapó hasta la cabeza con la manta. Protegido bajo la suave y blanca tela, Kiseop observó de nuevo la revista que había quedado atrapada junto a él. La cogió con dificultad en aquella incómoda posición y miró de nuevo a la chica.

Realmente era guapa. Su rostro perfilado por una larga cabellera negra recortada con un recto flequillo sobre la frente, enmarcaba un rostro angelical que llevaba los labios pintados de rojo y en los mofletes un vivo colorete.

Aunque fuera una chica plenamente desarrollada debía ser joven. Kiseop podía intuirlo. Pero lo que a él más le interesaba no era precisamente la edad de la modelo, si no sus ojos. Unos grandes ojos color celeste eléctrico que le otorgaban una pureza tal que parecía que podía beberse agua de ellos.

Toda ella era perfección. Piernas largas de aspecto terso, musculatura levemente marcada, manos finas, pies bonitos, nariz recta y hombros redondeados.

Algunos dirían que aquella debía ser la chica más bonita de la revista pero para Kiseop era mucho más: aquella chica sería la más bonita que jamás había visto en su vida.

Kiseop sintió que se sonrojaba por momentos y que hacia demasiada calor de repente. Temeroso de ser descubierto, ocultó la revista bajo la almohada. Debía parar de pensar en ella. No quería levantar sospechas, no quería delatar sus debilidades ante sus compañeros. Era mejor que no le conocieran, incluso que le malinterpretaran. Eso era mucho mejor porque así sería más fácil protegerse de sus futuros ataques.

Kiseop empezó a sentirse mareado sin venir a cuento.

Las pastillas que hacía pocos minutos acababa de tomar no solían sentarle bien.

Pensó que su estado era causa de ello pero había algo raro en esa sensación que lo estaba dejando aturdido.

Hacía mucha calor bajo las sábanas así que decidió destapar medio cuerpo pero esto no hizo más que provocarle escalofríos por lo que de una manera u otra al final Kiseop simplemente sacó la cabeza un poco y respiró con fuerza antes de abandonarse a un terrible sueño que le haría perder la consciencia durante horas.

———————————

Cuando la mente de Kiseop volvió a la realidad sus cortinas de color blanco y que estaban rotas en las puntas habían sido descorridas. De hecho, ya no estaban allí. Es más, ya no hacía calor y su cama había cambiado. Ya no era la vieja y dura cama del hospital improvisado.

Ya no estaba en el antiguo salón de la mansión, su actual situación era ahora muy distinta.

Cuando Kiseop pudo reconocer que estaba en una habitación de hotel, una puerta en la lejanía se abrió y el resto de sus compañeros aparecieron.

Los chicos fueron entrando uno a uno. Todos llevaban nuevas ropas, ropas de calle, limpias y lo que a Kiseop más le sorprendió: aparentemente, caras. El joven los miró a todos sin comprender, confuso, extrañado por todo aquello. Su rostro era un puzzle de sentimientos inconexos. Pensó que estaba soñando mientras cada uno de aquellos chicos enfermos como él se disponían en torno a su cama. Kevin apartó la mirada y se fijó en la puerta. Kiseop entonces entendió que había alguien más y que no estaban solos.

Junto a ellos habían entrado dos hombres más. Ambos tenían un aspecto jovial pero especialmente uno de ellos era evidentemente más joven que el otro.

Kiseop no tardaría en saber que el nombre del más joven era Chansung y que al más mayor le conocería como el Señor X.

-Por fin nos conocemos en persona Kiseop. Antes he podido charlar un rato con tus amigos pues ellos despertaron antes que tú. Sinceramente siento las molestias y el posible trastorno que todos estos cambios puedan suponer en vosotros pero…todo esto es por vuestro bien… así que por favor ponte cómodo, elige lo que más te guste que encuentres en este armario y únete a nosotros cuando estés listo- le ofreció el Señor X señalándole un armario abierto lleno de ropas de marca.

Kiseop aún llevaba el camisón del hospital.

-Esto… ¿esto va en serio?- preguntó Dongho entonces

-Totalmente en serio. Por favor, no tengáis miedo, esto es un regalo sin segundas intenciones. Estoy seguro que todos recordáis el día en que llegasteis al hospital y seguramente recordaréis la carta que le llegó a vuestros padres antes de que todos vosotros os mudarais a aquella mansión que es una de mis propiedades en el extranjero. Siento no haberos ofrecido hasta el momento el mejor de los tratos, ni siquiera haberme presentado en persona en su momento pero necesitaba tiempo para preparar el lugar definitivo donde encontraréis vuestra cura…-el Señor X miraba con atención a todos los oyentes. Una pequeña emoción era palpable en su voz y en su mirada. Todos sabían que algo muy importante iba a acontecer.

-…pero antes de escuchar más detalles, Kiseop quiero darte tiempo y tranquilidad para que te cambies, no lo olvides estaremos esperándote en la habitación contigua a esta. Hasta dentro de un rato- el Señor X dedicó a Kiseop una sonrisa cálida y llena de serenidad. Un brillo especial en sus ojos  lo convertían en una persona fácil para relegar confianza.

Kiseop en aquel momento aún no era capaz de levantarse cuando todos volvieron a desaparecer por otra puerta contigua que conducía a un salón. Echó un buen rato hasta que sus piernas decidieron hacerle caso y le permitieron andar un tramo de la habitación y colocarse frente a un espejo. Kiseop al enfrentarse a su reflejo observó en él a un muchacho con grandes ojeras y complexión delgada al extremo. Kiseop sabía que él no siempre había sido así pero ya le costaba recordar cuándo fue la última vez que le gustó ver su reflejo en un espejo…

La enfermedad seguía avanzando. Kiseop tragó saliva y con rapidez empezó a vestirse con aquellas ropas que le llamaron más la atención.

Se moría de ganas de saber acerca de la cura que tanto tiempo había esperado para saber de su existencia.

¿Sería el Señor X el ángel por el que había rezado tantas veces?

Dentro de poco lo sabría.

—————————-

Aun los chicos no podían creer que tuvieran tanta suerte después de haber pasado por tanto dolor. El Señor X hablaba alto y claro, era una persona que trasmitía mucha seguridad y tranquilidad.

-Todos vosotros habéis tenido que abandonar vuestras familias, a vuestros amigos, vuestros hogares para hacer un largo viaje y curaros aquí en este país extranjero…¡pues bien! ha llegado el momento de que empiece el verdadero  tratamiento y para ello os pediré que de nuevo hagáis un último esfuerzo y viajéis esta vez conmigo a un nuevo lugar, un lugar al que jamás habríais soñado con visitar. Allí yo os enseñaré a no temer nunca más a la muerte pues la sorpresa que os tengo preparada es un regalo probablemente os convierta prácticamente en inmortales.

-Usted está de coña ¿verdad?- afirmó Eli ni corto ni perezoso sonriendo ampliamente.

El Señor X se giró hacia él de repente muy serio.

-¿Tú crees que tengo cara de estar ‘‘de coña’’?- preguntó el Señor X dando un especial retintín a sus palabras. Eli quedó silenciado. Kiseop sonrió débilmente. El Señor X era de su agrado por haber acallado de esa manera a Eli y además le caía bien porque sus palabras eran muy alentadoras.

Ellos querían una cura pero él les ofrecía más que eso. Mucho más.

-¿Cómo es el tratamiento? ¿Son de nuevo pastillas?- preguntó Kevin preocupado.

-No, nada de pastillas…lo que vais a ver es… como algo fuera de este mundo. Os lo repito, aunque intentarais adivinarlo nunca acertaríais así que me reservo la sorpresa para cuando lleguemos allí- sonrió el Señor X. El grupo de chicos se miraron unos a otros.

-¿Y entonces ahora a dónde iremos? ¿Está muy lejos? ¿Tendremos cuartos separados? ¿Podremos salir a la calle a jugar?- preguntó Dongho intranquilo y casi sin respirar entre cada pregunta.

-Tranquilo muchacho, respira…Las respuestas que buscas llegarán a su tiempo, de momento solo os diré que hará mucho frío allá a donde nos dirigimos, así que…antes de irme quiero haceros una pregunta, quizás la respuesta sea obvia pero quiero estar seguro antes de continuar. Chicos, ¿realmente estáis dispuestos a viajar conmigo aunque sea al otro extremo del mundo y luchar por vuestra vida? Si es un sí, mañana temprano cogeremos un avión y luego un barco hasta llegar a nuestro destino, pero si alguno de vosotros dice un no, no tendré problemas en dejar que vuelva con su familia…

El Señor X entonces prestó atención y analizó detenidamente los rostros de los ahora pensativos jóvenes. Todos ellos sabían lo que regresar significaba y ninguno de ellos quería morir tan joven.

Uno a uno fue dando un claro y firme ‘si’.

-Muy bien, eso es lo que quería escuchar de vosotros, me alegra saber que sois tan valientes como esperaba, buenas noches chicos,  mañana por la mañana seguiremos con la conversación. Que descanséis- el Señor X se levantó de su sillón y se dirigió hacia la salida. Los chicos intentaron detenerle, todos excepto Kiseop.

Este se quedó parado en el lugar, justo sentado en un largo sofá color crema, aún asimilando toda la información.

Todo aquello era demasiado bueno como para ser verdad.

——————————

Aquella primera noche fuera del hospital en el cual le había parecido estar una eternidad, Kiseop no pudo dormir. Pensó que sería por haber dormido mucho pero realmente eran los nervios los que le arrebataban el sueño. Kiseop estaba impaciente por empezar el misterioso tratamiento.

‘’Algo fuera de este mundo’’

Kiseop no hacía más que repetirse en la cabeza las palabras del Señor X.

El estaba recostado en su cama cuando un cercano ruido de sirenas lo distrajo de su hilo de pensamientos. Kiseop miró hacia la ventana y desde esta unas potentes luces rojas y azules lo deslumbraron y pintaron de rojo y azul las paredes de su habitación.

El sonido lo reconoció como el de la policía.

Kiseop tuvo un mal presentimiento entonces. El miedo se apoderó de él cuando empezó a oír gritos y un gran ruido formado por un grupo de policías que había entrando por la fuerza en el hotel.

Kiseop se alejó de la ventana con la respiración irregular y entonces, en el lado izquierdo de su pecho se produjo un fuerte dolor.

Kiseop se llevó una mano a la zona dolorida y se dobló del gran malestar que le aquejaba. No era la primera vez que le pasaba ni tampoco el único de los dolores que le atormentaban a menudo. Aquella extraña enfermedad que los había reunido a todos allí era rápida y mortífera y además totalmente desconocida.

Pensó entonces en sus padres, en sus esfuerzos, en todo el dinero que habían invertido en investigar y encontrar a un buen médico y todo había sido en vano hasta ese día.

El joven muchacho escuchó de repente porrazos en su puerta. Con un ojo abierto miró en aquella dirección y asustado dio pasos retrocediendo de tal manera que tiró una silla al tropezarse con ella. Kiseop chocó contra la pared. Su vista se nublaba por momentos. Iba a desmayarse.

La puerta se abrió y varias figuras desdibujadas avanzaron hasta él y lo agarraron del brazo. Kiseop quiso soltarse pero al poco rato distinguió el rostro de Kevin y el del resto de sus compañeros que junto al Señor X estaban intentando huir.

Chansung no tardó en aparecer pero justo detrás de él estaba la policía. El grupo se llegó hasta una sala de reuniones donde se encerraron.

-¿Y ahora qué?!- gritó Eli.

-Tengo miedo! Que va a pasar? Vamos a ir a la cárcel?- Dongho parecía estar al borde de las lágrimas.

-Señor debe huir con los chicos inmediatamente… yo me quedaré aquí para distraer a la policía y daros tiempo suficiente para escapar. Venga, dese prisa, no hay tiempo que perder!!!- gritó Chansung conteniendo la puerta que estaba siendo golpeada desde el exterior.

Los más jóvenes sentían un fuerte miedo instalarse en sus pulmones pero el Señor X no tardó en sacarles de su estupor y despertarlos a tiempo para huir por una salida de emergencia y dirigirse hacia un coche que estaba en el jardín trasero esperándolos.

Chansung aguantó una embestida más. Sabía cuál sería su destino si era capturado. Cerró los ojos y se concentró en resistir todo lo que fuera capaz.

Mientras hacía esto solo podía pensar en el nombre de una persona.

Syma

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Meses más tarde.

Que aquel chico de la tienda de discos la mirara no era una sorpresa para Eryka. Esta girándose sobre sus pies, llevando puesto aquel gran gorro caído hasta la nuca y vistiendo aquellos pantalones tan cortos junto a esos calcetines altos que la estilizaban si era posible aún más de lo que ella era en realidad, Eryka se contoneaba en dirección a otra estantería, consciente de su poder magnético para el género masculino.  Ella aparentaba ignorar ser el centro de atención y mientras fingía echar un vistazo a varios álbumes de música alternativa, de reojo miraba al chico de la caja que seguía mirándola de arriba a abajo, pendiente de ella, más que del resto de visitantes y posibles compradores.

Eryka aún tenía dinero así que se daría su último capricho. Otro más en lo que iba de semana. El dinero con suerte le estaba durando.

Su último trabajo le había ofrecido fluidos ingresos y Eryka había podido estirar los gastos durante meses. A ella le gustaba el dinero, sobre todo el poder que le otorgaba y el poder comprarse todo aquello que más quisiera para ella misma.

Sentirse autosuficiente y ser capaz de darse pequeños lujos era muy agradable.

Y sentirse atractiva también.

Eryka clavó sus ojos azules en el pobre chico del mostrador que tras esto apenas fue capaz de pronunciar bien la cifra de lo que ella iba a comprar.

Eryka sonriendo atrevida le dio el dinero y se marchó con su pequeña bolsita dentro de la cual llevaba un viejo disco de Mr.Big.

Aquello era toda una reliquia en los tiempos que corrían donde los CDs se habían extinguido y para reproducir archivos multimedia se hacía directamente desde dispositivos móviles, duchas, relojes, autobuses etc.

Eryka estaba impaciente por escuchar su disco en su viejo equipo de música que ella misma había reconstruido con ayuda de su tío Minho.

Eryka ya podía imaginarse a sí misma tirada sobre su cama, quizás con suerte incluso podría fumar si sus padres no estaban en casa.

Eryka era así, una chica un tanto rebelde para sus solo 16 años de edad.

Mientras pasaba tarareando la canción que tenía en la cabeza desde hacía varios días, ignoró un kiosco que a su paso dejaba atrás. Si algo había de especial en él y que pudiera ser de su interés era la nueva portada de una revista de deportes en la cual, la chica protagonista que posaba bajo la cabecera no era otra sino ella.

Eryka pasó de largo, feliz en su ignorancia. Aceleró el paso para ir a coger el bus y así poder volver a su casa.

————————————–

-¿Hola? ¿Hay alguien en casa?- Eryka alzó su voz que llegó a todos los rincones de la gran mansión de su abuela. No hubo respuesta. Eryka sonrió divertida.

No hay nadie y eso quiere decir que la casa es toda para mí.

Je je je…- Eryka se rió traviesa mientras asomaba la cabeza bajo la puerta de la sala de estar y miraba en varias direcciones hasta quedar convencida de su idea.

Tras hacer una rápida visita a la cocina, subió los escalones a toda velocidad hasta que llegó a su gran habitación donde soltó la bolsa a un lado, se desató las botas lanzándolas lejos junto a los calcetines en otra dirección y por fin se tiró en la cama dando un gran respiro disfrutando de su gran momento.

Eryka comenzó a reírse sola. Pero de repente de un respingo se levantó y fue a su escritorio donde de un cajón extrajo una carpeta. De esta sacó a su vez un sobre.

Eryka abrió la lata de cerveza que había robado antes de la nevera y mientras daba un sorbo largo vació el sobre del cual un montón de fotos cayeron desperdigadas sobre la cama. Eryka se mordió el labio inferior mientras sonreía orgullosa.

A continuación encendió su equipo de música y le dio a reproducir su nueva adquisición mientras se dedicaba a mirar las fotos.

Todas eran de ella.

Habían sido el fruto de su último trabajo. Eryka había contactado con un fotógrafo que trabajaba para revistas y campañas publicitarias. Al parecer había emprendido un nuevo proyecto en el extranjero y necesitaba una chica asiática con unos rasgos muy concretos.

Fue una suerte para Eryka entrar justo dentro de los requerimientos que el fotógrafo exigía.

La sesión de fotos transcurrió normal. Aunque llegó un momento por ejemplo, en el que Eryka no esperó que le preguntaran si podía quedarse medio desnuda.

Al principio no supo muy bien cómo reaccionar pero finalmente con  algo de vergüenza y todo, pudo conseguir tener la confianza necesaria para poder exponerse frente al objetivo de aquel fotógrafo. Eryka se sorprendió a sí misma por poder desenvolverse como pez en el agua y disfrutar de la experiencia.

El fotógrafo le había prometido que las fotos irían destinadas a una revista extranjera, que nunca serían publicadas en Corea del Sur ya que la revista pertenecía a una asociación a pequeña escala. No era una revista conocida, o eso él le había asegurado.

Eryka confiaba en su palabra.

La guitarra y la batería acompañadas de la melodiosa voz del cantante se oían a lo lejos mientras Eryka quedaba sumergida en sus pensamientos mientras bebía de su cerveza y observaba las fotos.  Fue un milagro que oyera cómo decididos pasos en la escalera se dirigían directos hacia su habitación.

Eryka al advertir el peligro, entonces a todo correr se dispuso a esconder la cerveza y las fotos.

La puerta de su habitación no tardó en abrirse bruscamente y para suerte de la rápida Eryka, ella ya había conseguido tomar una posición cómoda en la cama. Una curiosa mezcla pensarían algunos al verla ‘leer’ un libro de matemáticas y al mismo tiempo escuchar su nuevo CD de música.  Allí frente a ella y bajo el marco estaba Syma, su madre, que la miraba con una expresión muy seria.

Eryka prefirió ignorarla, hizo como que ni se había dado cuenta de su repentina llegada. Su madre la miró unos instantes y entonces decidió pasar a la acción.

Se adentró en el cuarto y fue en línea recta hacia el equipo de música que bruscamente apagó. Syma se giró para mirar nuevamente a su hija. Esta vez sí que obtuvo una reacción:

Eryka por fin la miraba, cerró su libro y de un respingo se incorporó aún sentada. Su cara denotaba un gran enfado. La joven adolescente estaba a punto de revelarse.

Sus miradas parecían desprender fuego se enfrentaron.

Eryka ya estaba echando carbón al fuego que era su mente y que muy rápidamente ardía y formaba toda clase de quejas hacia su madre, iba a abrir la boca para empezar a protestar cuando algo en las manos de su madre atrajo su atención y la detuvo en ese mismo instante.

Eryka había visto una revista hecha un rollo, arrugándose cada vez más en uno de los puños de su madre. Syma lo alzó y lo tiró a los pies de su cama diciendo:

-¿Me puedes explicar qué significa esto?

La revista al caer se deslió y allí estaba Eryka en la portada. La nombrada quedó en shock al instante. Miró a su madre y luego de nuevo a la revista. No sabía qué decir para excusar su error, no sabía que argumentar para librarse de la colosal reprimenda que le esperaba. A Eryka a la hora de hablar le tembló la voz:

-Yo… yo… esto se suponía que no debería haber ocurrido yo…

-¿Se suponía? ¡Syma! ¡¿En qué demonios estabas pensando?!! ¿En qué momento, cuándo y dónde te hiciste esas fotos? ¿Hay algo más que deba saber de mi hija que parece ahora ser una total desconocida? Porque de verdad te lo digo, hace mucho tiempo que tus tonterías están acabando con mi paciencia jovencita…así que ahora mismo me vas a explicar con todo lujo de detalles por qué has hecho esto- su madre alzaba la voz tanto que Eryka no le extrañaba que afuera, en la calle, pudieran estar oyéndola.

Syma ahora esperaba una respuesta pero su hija no parecía estar por la labor: tan solo la miraba con cara de pocos amigos, molesta, arrogante, sin aparente vergüenza alguna.

Finalmente abrió la boca, pero lo que dijo no fue del gusto de su madre en absoluto.

-No tengo nada que decirte, tan solo necesitaba dinero y entonces me hice unas fotos, ya está. No entiendo porque te pones hecha una furia cuando no es para tanto… hay muchas chicas de mi edad que son modelos y hubo alguien que me dijo que yo merecía la pena, así que me dije: Eryka, ¿por qué no aprovechas tu potencial? Total puede que sea para lo único que valgo…

-¿ya está? ¿en serio te crees que eso es todo lo que debes decirme? Eryka estás muy equivocada si piensas que puedes hacer todo lo que a ti te venga en gana siendo aún una menor de edad. Primero, deberías haber hecho las cosas de otra manera: antes que nada, habernos comentado tus planes- Syma la miraba indignada y se tomaba sus pausas para hablar y recalcar cada palabra: ¿quieres ser modelo? ¿Quieres posar en una revista? pues deberías consultarlo con nosotros que para eso somos tus padres y te apoyaríamos lo mejor posible, pero ah, espera: creo que también te has olvidado por lo visto, de que ahora mismo no es que sea el mejor momento para andar haciendo el tonto, ¿no crees? tus notas y tus clases no van por el mejor de los caminos. Hace un rato que acabo de volver de hablar con tus profesores, y menuda novedad: de nuevo no has asistido a la mayoría de las clases…¡¡¿pero en qué estas pensando Eryka?!! ¿qué te está ocurriendo para que te comportes de esta manera?- reclamaba su madre.

-¿En serio me lo preguntas? ¿de verdad crees que me voy a creer ese rollo de que me apoyáis? ¡ja! mamá por favor, no me hagas reír. Lo único que me estas diciendo es que para cualquier cosa tengo que pedirte permiso…

-¡¿….?!- Syma abrió desmesuradamente sus ojos.

-… y pongamos que lo hiciera, ¿qué me dirías? obviamente que no, y por eso mismo paso de deciros nada, todo lo que hago está mal o no merece la pena… Mamá, no te molestes en decírmelo, ya sé que tanto a ti como a papa os importa un pimiento lo que a mi me gusta o realmente necesito…

-¡¿….?!- Syma quiso hablar pero Eryka continuó.

-Sí mamá, tú solo te interesas por tus investigaciones y papa solo está preocupado en su trabajo… yo, soy solo un estorbo para vosotros, lo tengo asumido, gracias por recordármelo, mamá- sonrió falsamente Eryka casi con desprecio.

Syma por su parte no sabía cómo reaccionar. Sus manos y su mente parecían tener una relación inconexa. Toda aquella marea de palabras sin sentido, de malos modos, de pullas estaba acabando con ella a paso agigantado. Aquel no era su día, no, definitivamente no. Syma se aguantó las ganas de gritar. Tomó aire y retomó la conversación con toda la tranquilidad de lo que era capaz sintiéndose como estaba, al borde de las lágrimas:

-Se acabó esta discusión. Si vas a ir por ahí te lo advierto que no sigas. Ya está, me niego a que sigas diciendo las barbaridades que estás diciendo. Yo soy tu madre y sé lo que necesitas y ahora mismo un buen castigo es lo que te mereces por desobedecerme y por portarte de esta manera tratándome con tan poco respeto. Olvídate de las vacaciones y olvídate de salir. Desde ahora solo pisaras la calle para ir al instituto o para ir al médico si te pones enferma. Punto, no hay más que hablar. Te llamaré luego para cuando la cena esté lista- y diciendo esto con gran severidad, Syma abandonó la habitación y cerró con fuerza la puerta tras de sí.

-¡¡NI LO INTENTES!! ¡¡NO PIENSO CENAR CONTIGO!!! …- berreó histérica Eryka que con la cara roja de la rabia respiró irregularmente mientras clavaba sus ojos en la puerta cerrada. Eryka guiada por un primer impulso lanzó contra la puerta cojines, ropa, y todo lo que estuviera a su alcance. Se detuvo ya de pie, sin apartar la mirada-…estúpida… iiiiiishhh!!!- Eryka le dio una patada a la cama cuyo resultado fue tan solo hacerse daño en el pie. Se sentó con brusquedad en el suelo y lloriqueó en silencio.

Su cuarto había quedado hecho un revuelo de objetos y hojas todos tirados por el suelo. Eryka dirigió su mirada entonces al sobre con fotografías escondido debajo de su cama junto al cual estaba también la lata de cerveza escondida. Eryka dio un último trago y la lanzó lejos sin importarle nada.

Eryka apartó la mirada del sobre, se levantó y pensó en recoger su habitación pero entonces, algo sobre la cama llamó su atención.

Era un enorme álbum de fotografías que había estado antes oculto bajo su almohada y cojines. La joven respiró hondamente.

Una vez estuvo sentada sobre el colchón nuevamente, Eryka tomó entre sus manos el grueso tomo y lo acarició con nostalgia. Se puso a hojearlo otra vez.

Aquel álbum siempre había sido una especie de obsesión para ella. Cada noche lo miraba, cada noche volvía a intentar revivir una historia que no había sido la suya hasta que por fin llegaba a las páginas donde ella si formaba parte del cuento feliz.

Pero aquel cuento que tanto sus padres como sus tíos se empeñaban en contarle, para Eryka no era más que eso: un cuento para niños.

Ficción.

Eryka sabía que detrás de aquellas fotos y aquellas sonrisas se escondía una historia secreta. Desde que era niña fue consciente de ello y que todos se empeñaran en ocultárselo la hacía enfadar aún más. Eryka cerró de golpe las solapas del libro y lo volvió a dejar sobre la cama.

Dio un gran suspiro y miró hacia la ventana.

La madera crujió bajo sus pies al andar de nuevo sobre ella.

Hacia un soleado día. Realmente un buen día para salir y disfrutar de los rayos de sol de otoño y del hermoso espectáculo que era ver los árboles amarillos, rojos y verdes y aquellas hojas marrones adheridas al asfalto y las aceras. Eryka estaba distraída observando el paisaje, inmersa en sus pensamientos cuando de repente vio una sombra oscura colarse en el jardín trasero de su casa. Eryka la siguió rápida con la mirada y distinguió que esta figura pertenecía a un hombre alto y bien trajeado. Eryka asombrada no daba crédito.

¿Era un ladrón? Aparentemente no lo parecía pero…

¿Quién era aquel tío que se colaba en su jardín con aquellas pintas?

Eryka si algo tenía claro es que lo iba a averiguar por cuenta propia. No había tiempo que perder.

Ni quieta ni perezosa abrió la ventana de par en par y tras comprobar que no se había ido, se movió hacia el balcón de su cuarto. En aquel momento aquel misterioso visitante la avistó y se quedó parado en el lugar mirando fascinado como Eryka decidida comenzaba a bajar muy ágil y con gracia desde su balcón agarrándose a las enredaderas y finalmente caía sobre sus talones cuyas botas no había terminado de abrocharse del todo.

Eryka inmóvil lo miró detenidamente y entonces avanzó con cautela hasta el. No parecía estar armado ni tampoco parecía agresivo.

-Ey tú… ¿Quién coño eres y qué haces aquí?- soltó amenazante.

El hombre que le sacaba una cabeza y media de altura la miró de arriba abajo y sonrió.

-Tu debes de ser Eryka ¿verdad? Te das un aire a tu padre pero… sobre todo te pareces a tu abuelo…- aquel misterioso hombre había pronunciado las palabras mágicas.

-¿Eh? – Eryka abrió sus ojos de par en par. ¿Este tipo conoce a mi abuelo?

-Perdona, mi nombre es Chansung, es un placer poder conocerte por fin en persona… y siento que tu abuelo no esté ahora presente con nosotros pero…si quieres podrías conocerlo…

-Ey… perdona pero…¿de qué conoces a mi abuelo? ¿Cómo..?- muchas preguntas se amontonaban en la pequeña garganta de Eryka. Su cerebro no daba a basto. Demasiadas preguntas, demasiadas.

-Trabajamos juntos…quise venir aquí hace tiempo pero otros planes me retuvieron durante un buen tiempo…-Chansung por un momento quedó pensativo. Volvió a mirarla y dió un paso adelante. A su mente acudían los recuerdos de la cárcel. La estancia allí. La eterna espera que pareció pasar aunque sólo estuviera allí durante unos meses.

Sin embargo por fin era libre, y la espera había merecido la pena: por fin había localizado su objetivo.

Eryka miró a aquel hombre que llevaba gafas finas de metal y con forma ovalada para la vista. Tenía pinta de ser un tipo listo y Eryka pudo reconocer que era bastante atractivo. Eryka lo analizó y sus ojos volvieron a encontrarse.

Una cierta química pareció hacer chispas entre ellos dos. Una extraña electricidad le provocó cosquilleos por todo el cuerpo. Eryka se encogió de hombros, indudablemente incómoda.

La intensa mirada de aquel hombre le estaba haciendo sentirse muy incómoda, pero al mismo tiempo no podía dejar de mirarle y de preguntarse mil cosas.

-¿Conoces a mi abuelo? ¿Sabes dónde está ahora?- Eryka lo miró con esperanza en los ojos.

Si había algo que siempre había querido saber era quién era realmente su abuelo. Gracias a él tenía su nombre.

Eric. Eso era lo único que sabía con seguridad de él. Sin embargo Eryka sabía que había mucho más y la llegada de aquel tipo llamado Chansung parecía ser una señal.

-Sí, le conozco lo suficiente bien para saber de ti y tus padres, aparte de tu tío Minho, y todos los demás chicos, entre ellos los archiconocidos SHINee. Sí, conozco muchas cosas sobre tu familia que tú seguramente ignoras… y estoy seguro de que te habrás hecho muchas preguntas durante todo este tiempo…¿no? Como por ejemplo las fotos…esos cambios radicales en las fotos de tu familia… o que ellos no quieran contárte todo con lujo de detalles… o ¿que tu madre no quiera hablarte de la extraña y casi imperceptible cicatriz que tiene tu padre en su pecho?

Eryka estaba muda. Aquel tipo realmente sabía de lo que hablaba y sin duda mucho más que eso. Ante tal oportunidad que parecía caída del cielo, ella ansiaba saberlo todo.

-Sí, quiero que me lo cuentes todo, con todo lujo de detalles como tú has dicho…- afirmó ella completamente decidida.

-Muy bien, pues si quieres conocer toda la verdad sobre tu familia… te invito a que vengas conmigo y de paso conozcas a tu abuelo. El está esperándote en estos momentos en un lugar muy lejano y donde hace mucho frio… pero no te preocupes, siempre y cuando estés segura de que puedes, y quieras hacerlo, todo saldrá bien…¿qué me dices? ¿Te apuntas? ¿Quieres vivir una aventura y descubrir el pasado de tu familia?- preguntó Chansung cada vez más cerca de Eryka mientras le sonreía pícaro.

La joven le mantuvo la mirada como hipnotizada. Pestañeó una vez. Sus ojos tenían un brillo especial.

Eryka quiso mirar atrás pero no fue capaz. Tan solo miró al frente donde estaba el muro por el cual Chansung había saltado.

-De acuerdo, iré contigo a donde sea con tal de conocer a mi abuelo… llevo esperando esto hace muchos años…así que vamos- Eryka asintió decidida manteniendo la mirada a Chansung.

-Muy bien, vamos entonces- este sonrió satisfecho.

Fue entonces que juntos se encaminaron hacia un coche negro que aparcado a la sombra de unos cipreses los aguardaba.

Para cuando Syma quiso avisar a su hija de que la cena estaba lista, ya era demasiado tarde.

 
4 Comments

Posted by on 19/10/2013 in FAN-FICTION, NEVERLAND [UKISS]

 

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4 responses to ““NEVERLAND”, capítulo 1

  1. Liz

    28/10/2013 at 22:30

    No mames~ Pín*** Sensei, cómo puedes hacer estooadfsdfdsfdsf~ XX____XX… *Plop* Osea que mis peores hipótesis parece que se harán realidad, que la tal Erika esta se “ligaría” con Channiedsfsdfsdfds~ OKAY NO! Pero es que, Channie es de Syma (y yo siempre quise que él terminara con ella XX__XX)… Ah, y qué rebelde salió esta muchachina (a mí me late que va a traer más de un problema)… No sé, no sé,… como que esa primera conexión/química entre ambos me trae mala vibra… De verdad que sólo me faltaban los pimientos porque cada momento estaba a flor de piel, y todo por esta muchachina que salió más terrible de lo que me imaginaba… aunque se le comprende a la niña (sobre todo a esa edad taaan difícil)… pero es que waaa~ Ese conflicto que se desencadenó a mitad de capítulo entre ella y Syma, y luego pensar que algo puede ocurrir entre ella y el ex-amor de su madre, Channie (que me pregunto si seguirá “amando” a Syma, o tal vez otro sentimiento esté reemplazando a este no correspondido amor, como el de Erika), No séeee~ 1st episode y estoy enganchadísima~ Por favor, Sensei, no nos abandones demasiado tiempo~

    AHHHH!!! Qué boba, y cómo pude olvidarme de los Kissos LOL (aun Dongho incluido, al menos aquí lo estará ;__;)… y ese “flechazo” a primera vista de Kiseop hacia Syma (?… Más sangre correrá aquí… o más liadera, más conflictos de los que se han iniciado (?… Tantas hipótesis, teorías, que me late que terminará más trágico que el anterior. Esta secuela me carcome ya de por sí… porque ya de antemano te digo que la tal Erika me cae PÉSIMA (creo que terminaré odiándola por quitarle a Channie a Syma -?-siesqueesoocurre-)… ya hasta estoy empezando a sentir compasión por Kiseop (y quién sabe si más adelante por Kevin), y pues respecto a Channie, si tal vez lo que dijo Eric al final de Supa Toyz, de que “si su amor no le pertenecería ahora, tal vez en la otra vida” (? Noooo~… Bueno, con tal de que Erika cambie ese genio ¬__¬… quién sabe (aunque lo dudo). Ahora me pregunto cómo reaccionará al descubrir todo sobre su pasado, tal vez su actitud cambie, para bien o para mal, pero lo hará de forma drástica (de eso estoy segura). Waaaa~ No nos hagas sufrir más, estoy más que satisfecha con el resultado de este primer episodio, al menos sé que tendrá para rato, que habrá romance, drama, intriga, muchos momentos hot, tristes y cómicos… que aún faltan más personajes por revelarse y que todo recién está empezando como para ir sacando conclusiones anticipadas. En fin~ Todo queda en vuestras manos, Miss Sensei.

    Saludos!

     
    • Sensei

      30/10/2013 at 19:37

      Hola querida Liz jeje
      me encanta ver estos kilometricos comentarios… aunque ahora toca contestarlo! espero no dejarme nada en el tintero!

      Allá voy!

      1. posiblemente si, tus peores hipotesis se hagan realidad: eso si, quizas te lleves una sorpresa en cada capitulo… esta historia va a ser como una montaña rusa jeje

      2. Si, Eryka va a dar más de un problema muehehehe Y si, la edad hace mucho u.u a todos nos afecta haha
      3.Los sentimientos de Channie se descubriran en el segundo capitulo creo HAHAHA asi que atenta!! yo ya estoy en ello jujuju. Espero no tardar mucho en publicar!!! aaahhh >..<

      7. Eric… jeje Eric Eric *o* ya verás lo que ha hecho y lo que pasará… (seguramente cap 3)

      8. Eryka va a tener la oportunidad de cambiar… ahora eso si: será para bien? o para mal? jejejeje

      9. Tienes toda la razón: en este fic va a haber de todo!!!! :DDD Eso voy a intentar, inclusive aparte de intriga cosas más… tenebrosas e inquietantes jejeje

      10. En cuanto a personajes, en el 2º cap ya verás a Hoon, AJ y Soohyun ^^

      11. Sinceramente me sorprenden tus conclusiones, a veces te acercas a la verdad y otra te alejas… bueno, yo no digo mas que si no esto no tiene gracia! shut up sensei!!

      12. Miss Sensei (me ha molado xd) te tiene que dar las gracias por darme este buen rato de entretenimiento contestando tu comentario, y espera que su respuesta te haya tranquilizado momentaneamente… aunque capaz eres querida Liz de ponerte mas nerviosa!!! nooo take it easy!!!

      Saluditoos y un fuerte abrazo desde esta esquina del mundo!!

      Sensei❤

       
  2. Jackie

    25/01/2014 at 08:45

    Morí… Leer esto a media noche… No no no… Ah!!! Sin mas que decir…njskdlfkm djsmdahdukcifa Cool :3

     
    • Sensei

      25/01/2014 at 11:47

      Hola Jackie! ^^ me alegro mucho de que te gustara!! *______*

      Espero que me comentes pronto los siguientes capitulos y así me das tu opinion sobre la historia ^^

      Saludos!!

      Sensei :3

       

¡Dinos qué te ha parecido!

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