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El cazador de Cristal (Infinite Oneshot)

15 Feb
El cazador de Cristal (Infinite Oneshot)

Holaaaaaaaaaa monstruos peluuuuuuuuuudooos!!! Happy San Valentiiiin!! mueeeeeeeeeeeeejejeje

Aquí Sensei al habla os quiere dar los buenos dias o buenas tardes o buenas noches. No sé que hora será por allá pero aqui ahora mismo son las 2 y 13 de lo que ya es Viernes 15 de febrero pero yo como quiero celebrar con vosotras de forma especial San Valentin aqui que os traigo por fin terminado un oneshot de temática bastante novedosa para moi!!! ^^ jisjsijsisjis

Las que han leido todos mis fics creo que sabrán o serán capaces de reconocer lo novedoso en cuando al tema y quizas inclusive el estilo. Espero que esta lectura sea de vuestro agrado y que en tal caso me conteis luego en un comentario que parte os gustó más o quizás qué no os gustó. Como siempre estoy abierta a sugerencias. ^^

Muchas gracias por visitar ADB, espero que vuestra estancia sea de vuestro y sin más os dejo con el fic!

¡A leer pues!

Sensei

* * * * * * * *

El cazador de cristal

Listening to: Castle of Glass (Linkin Park)

Sentir el frío en el rostro, sentir el roce de tu propia piel, tu propio calor y rugosidad en tus dedos y manos, sentir que la gente pasa sin tocarte, que está cerca de hacerlo pero que al final nunca llegan hasta a ti. Sentir el ruido de los niños al jugar, el de los coches y los transeúntes transcurrir, el zumbido a lo lejos de la música de las tiendas, estar al corriente de todo ello y al mismo tiempo no sentir que eres una persona completa…que tienes oídos, boca y olfato pero que ninguno de ellos sirven para apreciar realmente lo que hay alrededor. No puedes disfrutar de nada, tan solo sentir que eres una máquina con una única función:

Matar.

Soy una persona que ya no tiene vida, tan solo una misión y si acabo de entrar en esta cafetería llena de gente, es porque debo hacerlo, porque mis superiores me han mandado seguir a un chico llamado Woohyun. La razón es que el tiene en su poder un objeto de incalculable valor, un objeto muy peligroso y dañino para la humanidad. Mi misión es borrar cualquier rastro de recuerdos, cualquier persona en la historia de ese objeto y afortunadamente este muchacho no tiene familia, tan solo está él…y la llave.

En estos momentos está sentado. Bebe algo que seguramente sea un café o un batido de algo, y deduzco que espera a alguien, quizás sea algún contacto que deba eliminar también. Por lo que sé este sujeto ha estado hablando con un doctor muy cercano a él y que tuvo cierta relación profesional con su padre que fue el primer descubridor de la llave, quien empezó todo esto desde el momento en que robó este objeto.

Una vez el chico salga de este lugar no tendré problema alguno en eliminarlo, simplemente elegiré bien hacia donde guiarlo, quizás lo haga en un callejón cercano, quizás use algo sutil, quizás le llevaré lejos… Aún no lo sé con seguridad pero seguramente será rápido. Es tan solo un sacrificio por el bien de muchos…tan solo eso, tan solo…

Algo interrumpió entonces el hilo de pensamientos de Sungyeol. Aunque su mente y su cuerpo estuvieran entrenados para no sentir nada humano, sin embargo bajo su seria e imperturbable fachada de un joven de cabellos espesos, cuyos mechones caían hasta debajo de su nuca y a los lados de su rostro, aquel letal asesino escondido bajo unos vidriosos ojos, veía ahora rota su tranquilidad. Su respiración se entrecortaba y su pulso se aceleraba pues, la única persona que aún podía hacerle sentir una mínima pizca de humanidad, acaba de entrar en la cafetería y se había sentado frente a su futura víctima.

Sungyeol no esperaba en absoluto volver a ver a Hoya después de tantos años.

Maldita sea…esto…no entraba dentro de mis planes…no puedo. Debo apartarme lo antes posible, no quiero saber nada de este caso, no quiero saber nada en absoluto, no puedo permitir que Hoya se vea envuelto en esto…yo…

Llamaré a L.

Pero Sungyeol no ha empezado a sacar el móvil del bolsillo interior de su chaqueta cuando la suave voz gratamente sorprendida de Hoya le saluda.

-¿Sungyeol? Esto es…increíble, ¿cómo es que estás en Seúl y no me avisaste? ¿Por qué…?- Hoya no puede seguir hablando, son demasiados los sentimientos que se agolpan en su garganta y también en su pecho.

Sungyeol se ha quedado inmóvil, sabe que debería hacer algo, decir algo pero su boca parece sellada. Su mandíbula se tensa y lentamente alza el rostro para mirar directamente a la última persona que más quiso una vez cuando aún se sentía una persona normal.

-¿No vas a decir nada? ni siquiera un hola…Sungyeol…qué…- tras varios minutos de silencio Hoya queda congelado por la fría mirada de su antiguo amigo de instituto. En absoluto se parece a aquel dulce chico de sonrisa cálida y agradable personalidad. Ahora sus ojos y todo en él está vacío de sentimiento, vacío de humanidad.

¿Cómo puede cambiar tanto una persona? se pregunta a sí mismo Hoya mientras niega con la cabeza. Sungyeol se había marchado del país una vez terminó los estudios del instituto, se iría con su familia al extranjero, a estudiar en una importante universidad…

Hoya recordaba sus últimas palabras en su emotiva despedida mientras se daban un fuerte abrazo:

“En cuanto pueda, lo antes posible te haré llegar cartas con todo lo que haga en los primeros días; intentaré mantenerte siempre informado y cuando lleguen las vacaciones, intentaré venir aquí…”

Ni siquiera hubo un intento. Hoya en todos aquellos años no había vuelto a saber nada de Sungyeol, y ahora de repente lo veía allí sentado tranquilamente en una cafetería de Insadong. Realmente aquello era increíble y Hoya comenzaba a sentirse molesto, engañado, estúpido…

Sungyeol se levantó, intentó no mirar a Woohyun pero sabía que este los estaba mirando preocupado y también sabía que acaba de desatar algo que era en absoluto bueno. Sungyeol meditó la situación y con una nueva idea de locos en la cabeza volvió a dirigir su profunda mirada a los ojos de Hoya.

-Ven conmigo, hablemos en otra parte…- Sungyeol agarró entonces de un brazo a Hoya y este protestó alzando la voz y miró a Woohyun pero sin poder hacer nada más que salir arrastrado bajo la fuerza de la inamovible mano de Sungyeol.

Durante el camino hacia la puerta y más tarde por la acera, Sungyeol marcó en su móvil el número en cuestión y esperó una respuesta que no tardó en verbalizar.

-L, no puedo hacerlo, encárgate tú del caso, el sujeto sigue en el mismo lugar, pero es muy posible que cambie su posición así que estate atento.

-¿Pero qué…qué diablos estás diciendo? ¡Era tu misión eliminarlo!

-No puedo, me he visto comprometido y no puedo llevar a cabo la misión así que encárgate tú de él…por favor, no te lo pediría si no fuera importante…

-Ya lo sé, pero…esto es muy extraño… Bueno seguramente luego me lo explicarás así que…no te preocupes, ya me encargo yo. Te veo luego. Ten cuidado.

Sungyeol cortó la llamada sin despedirse, nunca lo hacía. Hoya por aquellos momentos realmente estaba enfadado y una vez llegaron hasta una moto oscura fue entonces cuando finalmente el joven estalló colérico.

¡Qué diantres te traes entre manos Sungyeol! ¡Por el amor de Dios! ¡¿Quieres dejar de actuar como un detective secreto y explicarme qué leches está ocurriendo aquí?! ¿Por qué me has tenido que llevar de esa manera fuera de la cafetería? ¿Por qué..?!

¡Cállate! -Sungyeol bramó desestabilizado. Hacía mucho tiempo que luchaba contra sus demonios y ahora un gran número de sentimientos lo atacaban por todos los costados. Sungyeol dedicó una intensa mirada a Hoya que quería decir mucho más de lo que este último era capaz de entender. Sungyeol abrió al fin los labios-….aunque te lo explicase no ibas a creerme así que… te llevaré a tu casa y allí te explicaré lo fundamental de este asunto. Vamos.

Sungyeol se sentó en su moto y le tendió un casco al incrédulo de Hoya que seguía desesperado por tener respuestas pero que dadas las circunstancias, decidió guardar silencio y obedecer a Sungyeol por mucho que le molestara hacerlo. De nuevo volvían a estar cerca el uno del otro, ninguno de los dos había esperado que fuera a ser de aquella manera pero así eran las cosas. Hoya se sujetó a la cintura de Sungyeol mientras este emprendía una veloz marcha.

No muy lejos de su posición tres figuras estaban detenidas, inmóviles, erigidas como altas estatuas que observaban en distintas direcciones, dos de ellas miraban a Sungyeol y Hoya marcharse y la otra seguía con la mirada a Woohyun que estaba abandonando la cafetería.

¿Quién de ellos es el portador de la llave? preguntó mentalmente un joven vestido con ropas claras y elegantes.  El nombre de este joven era Sungjong y sus cabellos eran largos y peinados perfectamente con la raya a un lado.

En medio de los tres jóvenes, había uno que vestido con ropas casuales: una sudadera marrón y unos vaqueros desvencijados se hacía llamar Sungkyu y era el líder del grupo. Este sonrió levemente.

Es un problema que el rastro se bifurque de esta manera, al estar los tres cerca de la llave ésta los ha dejado impregnado a todos con su aura… pero eso no será un problema- Sungkyu respondió mentalmente-…somos suficientes como para averiguarlo así que tú Sungjong te encargarás de ese último que acaba de salir del edificio- Sungkyu dedicó una mirada a Woohyun que de pie esperaba en una parada de autobús. Sungkyu lentamente giró la cabeza y sin pestañear miró de soslayo a un joven vestido completamente de negro que estaba a su lado izquierdo-... y tú Dongwoo te asigno los dos chicos de la moto. Creo que te vas a divertir mucho con ellos…

-Seguro…je- sonrió Dongwoo malicioso alzando la voz por primera vez entre los tres jóvenes.

Comunicarse de aquella forma era entretenido, ellos nunca habían tenido que hacerlo, en su planeta nunca se comunicaban vocalmente, tan sólo mediante sus mentes y por lo tanto tener que usar aquellas cuerdas vocales era algo muy novedoso.

Dongwoo no perdió el tiempo y se montó en su gran moto para en escasos segundos divisar a lo lejos a los sujetos que tenía que perseguir y después aniquilar. El resto de sus compañeros también se marcharon, esta vez con los poderes de Sungjong quien al dominar el poder de la niebla asiendo a Sungkyu del hombro consiguió evaporar a ambos y viajar hacia otro lugar no muy alejado de allí, aquel donde estaba su nave estacionada.

——————

Hoya seguía viviendo en el mismo sitio, en el mismo quinto piso donde seguramente sus padres le estaban esperando. Aunque Hoya ya tenía la edad más que suficiente para independizarse, por problemas económicos no había podido hacerlo. Sungyeol y él ya estaban cerca de aquella zona de bloques donde estaba la casa de Hoya pero entonces, un tercer individuo apareció.

Qué está haciendo este tío… No sé qué es lo que pretende pero no me da buena espina. Se está acercando demasiado y…lleva algo en la mano.

Oh no…

Sungyeol había divisado a Dongwoo y justo a tiempo consiguió esquivar el ataque de Dongwoo quien con una barra de metal intentó alcanzarles a ambos. Sungyeol entonces hizo un arriesgado movimiento con la moto, dio un giro de 360º derrapando con la segunda rueda y detuvo la moto. Sungyeol ahora estaba muy enfadado y Hoya gritaba sin comprender que acababa de ocurrir.

-¡Pero que se cree ese! ¡¿Está loco?! ¡Podría habernos matado!

-Es eso lo que pretende…Hoya, bájate aquí y escóndete bien, yo voy a encargarme de él, y luego te encontraré, mientras espera- y diciendo esto Sungyeol no permitió a Hoya que protestara aun sentado en su moto, lo empujó suavemente lo suficiente como para bajarlo y arrancar veloz la motocicleta para perseguir a aquel nuevo y misterioso contrincante. Hoya con la respiración entrecortada no podía creer lo que estaba pasando.

Sungyeol oyó que Hoya gritaba su nombre a lo lejos pero ahora no podía mirar atrás, ya casi  tenía a tiro a aquel bastardo que le había atacado. Ambos llegaron a un enorme descampado y luego pasaron junto a un parque para niños. Todo aquel lugar estaba rodeado de una pasarela llena de tubos de luces que ya estaban encendidas a aquellas horas de la incipiente noche.

Sungyeol extrajo su pistola pero dado que Dongwoo no se mantenía en un punto fijo, cuando disparó decidió hacerlo entonces hacia los tubos fluorescentes. Sungyeol sonrió cuando al reventar unas cuantas, de estas cayeron varios fragmentos de cristal ardiente sobre Dongwoo. Este se encogió molesto pero no por ello aminoró su velocidad. Es más, una vez quedaron a la misma distancia, le dedicó una sonrisa a Sungyeol  y este alzó la pistola pero entonces una voz habló en su cabeza. Era la de aquel sujeto.

Simple humano… en cuestión de segundos voy a descubrir todos tus secretos y tus peores miedos y estos te van a devorar lentamente…

Dongwoo entonces aceleró brutalmente y alzó la rueda superior adelantando considerablemente a Sungyeol que confuso poco a poco fue frenando. Este último necesitaba tener mejor pulso y ángulo para poder alcanzar su objetivo y por ello, detenido alzó la pistola con ambas manos y cerró uno de los párpados mientras concretaba su blanco. Dongwoo a lo lejos se alzaba sobre su moto y con la barra comenzaba a romper el resto de tubos de la pasarela. Sungyeol abrió el párpado y observó extrañado.

¿Qué coño se supone que está haciendo…?

Muy pronto lo descubriría. Una vez todo quedó a oscuras, tanto que apenas permitía ver lo que había a su alrededor, Sungyeol se percató de su error de haber dejado solo a Hoya.

Ahora no veía donde estaba el desconocido agresor y mientras avanzaba a paso ligero entre las últimas luces intactas, mirando muchas veces en todas direcciones, Sungyeol entonces sintió cómo un poderoso miedo se apoderaba de él. A él volvían todas sus inseguridades, todos sus recuerdos más dolorosos, su pasado, su anterior vida, sus vivencias, sus padres, el viaje, la universidad y por último…la enfermedad.

Sungyeol de repente entendió lo que estaba ocurriendo. Todo debía de estar relacionado y la clave era la llave.

Aquel tipo le había llamado simple humano y no sin razón. Sungyeol no estaba seguro pero podía adivinar que aquel extraño debía de ser uno de aquellos seres que hacía muchos años atrás visitaron una vez la Tierra y trajeron a esta tanto mal y destrucción…incluyendo la llave.
Sumido aún en sus pensamientos al poco rato y en la lejanía Sungyeol creyó escuchar la voz de Hoya, llamándole, aquello quería decir que no había hecho caso a su consejo.

Fantástico.

Para aquel entonces las luces habían quedado atrás y sus pasos le habían llevado hasta una completa oscuridad. Misteriosamente ya no existía nada a su alrededor, la oscuridad lo había devorado todo….

Sungyeol se maldijo por ser tan imbécil: Aquel forastero de otro planeta había conseguido lo que quería, los había separado. Y ahora ambos estaban bajo su poder…

Sungyeol dejó de andar inconscientemente y detenido abrió mucho los ojos. Una idea iluminó su mente.

Exacto…esto no es más que una ilusión…

Aquel último pensamiento le desveló a Sungyeol la naturaleza real de la situación. Por esta razón Sungyeol de nuevo armado de seguridad se giró sobre sus pies pero al hacer esto pudo comprobar que no estaba solo. Una mano se había posado en su espalda, justo detrás de su corazón y Sungyeol al darse la vuelta vio que era de aquel joven que los había atacado. En aquellos momentos su rostro parecía desconcertado. Dongwoo miró a Sungyeol confundido y este ni corto ni perezoso le propinó un fuerte puñetazo que le rompería la nariz y que sin duda lo dejó K.O.

Sungyeol sacudiéndose la mano manchada de sangre avanzó de nuevo hacia las luces y volvió a escuchar la lejana voz de Hoya quien no tardó en aparecer.

Dongwoo tirado en el suelo, antes de perder completamente el conocimiento no pudo dejar de pensar en la estúpida pérdida de tiempo que había sido intentar matar a alguien que en pocas horas iba a morir naturalmente. Dongwoo se tocó la nariz y miró sus dedos manchados con su propia sangre y entonces sonrió divertido antes de perder el conocimiento dejando  repentinamente después laxo todo su cuerpo.

Sungyeol una vez llegó hasta Hoya nunca imaginó que este sin previo aviso le propinara una fuerte bofetada. Sungyeol dejó unos segundos el rostro volteado, sintiendo como la temperatura de su mejilla aumentada por segundos, como una pequeña lágrima se formaba en el extremo del ojo de aquel lado. Lentamente se recompuso y miró de nuevo serio a Hoya que nuevamente se lanzó contra él para empujarlo varias veces.

¡En qué mierda estás metido! ¿Dónde está el Sungyeol que conocí una vez?! ¿Dónde está mi mejor amigo! Dónde está la persona que más he querido en toda mi vida!!! Donde!! Donde??!!!-rugía rabioso.

El corazón de Sungyeol se sacudió al oír tal declaración. Sungyeol tan solo podía pensar en la terrible realidad en la que sólo él creía:

Aquel Sungyeol murió…

Mientras Hoya golpeaba con el puño cerrado el lado izquierdo del pecho de Sungyeol, este en silencio recibía los golpes y finalmente ambos cayeron de bruces al suelo. Hoya entonces sujetó a Sungyeol de los brazos y tirado sobre él, entre sus rodillas hincadas en la tierra y llenas de polvo, Hoya volvió a exigir respuestas a gritos:

¡¿Qué te ha pasado para que en todos estos años no hayas contactado conmigo?! eh! dímelo!!

-Estoy enfermo- fue lo único que Sungyeol fue capaz de decir. Lo suficiente para hacer cambiar la expresión del rostro de Hoya de forma abismal.

-¿Qué…cómo que enfermo…qué… clase de enfermedad….?-Hoya con ojos llorosos estaba perplejo. Sungyeol tumbado en el suelo, habló inmóvil, con los ojos fijos en Hoya. Sin pestañear.

-Es largo de explicar pero, si no te lo dije antes era porque no quería verte sufrir por mi causa…pero ya que quieres saber la verdad aquí la tienes y es que tengo una enfermedad degenerativa. Años atrás creí que ningún médico podría ayudarme pero entonces conocí a unos amigos de mi padre que realmente me ofrecieron una cura verdadera. Sin embargo todo tiene un precio y a cambio de obtener esa cura tuve que irme a vivir al extranjero. Les debía mi vida y por ello me puse a su disposición para cualquier cosa. Desde entonces trabajo para ellos y durante todos estos años me he estado entrenando para servirles bien en sus propósitos y por eso, hoy estaba en la cafetería, porque uno de mis objetivos era llegar hasta ese chico con el que te citaste…

-Woohyun…-Hoya frunció las cejas.

-Exacto, se suponía que debía arrebatarle un preciado objeto que lleva siempre consigo y después eliminarlo pero…
-Un momento, ¿eliminarlo?!
-déjame terminar…-Sungyeol esperó unos segundos y frente al silencio de Hoya continuó hablando muy serio.
-Pero…una vez os vi juntos…no pude hacerlo…- los ojos de Sungyeol empezaron a brillar de forma alarmante. De hecho apenas podía ver, las lágrimas se lo impedían. Pestañeó al fin y dos pesadas lágrimas recorrieron rápidas los laterales de su cara. Rompiendo completamente toda su fachada de cristal, derrumbándose, Sungyeol ya no luchaba, por fin dejaba fluir por sus mejillas lágrimas que nunca pensó que volvería a derramar. Hoya desanimado bajó la mirada unos segundos y nuevamente le miró a los ojos.

-¿Por qué Sungyeol…por qué eres así…por qué…?- Hoya roto y desesperado se derrumbó sobre el pecho de su amigo y lloró desconsolado. Sungyeol en silencio sintió sus lágrimas mojar sus tibias mejillas, sintió el dolor en su pecho, sintió todo lo que ocurría a su alrededor. De hecho se sentía vivo de nuevo y todo era gracias a Hoya, la única persona que aún le unía al mundo real, la única persona a la que había llegado a amar y a lastimar al mismo tiempo…

La única persona a la que querría besar en aquellos momentos.

-Oye…ese tío…Woohyun… ¿sois solo amigos no?- Sungyeol había sentido celos y ahora no podía aguantar más querer saber la verdad. Hoya al oír tal pregunta lo miró sobresaltado. Tras formular esta inesperada frase, Sungyeol no se atrevía a mirarlo, tan solo lloraba en silencio mirando al oscuro cielo. Hoya entonces, impulsivo alzó su rostro sobre el de Sungyeol y lo besó rápidamente.

Sungyeol suspiró y cerró los ojos.

-Sí, es solo un amigo…-susurro lentamente Hoya sobre los labios de Sungyeol quien aún permanecía con los ojos cerrados. Hoya tragó saliva y volviendo a eliminar cualquier espacio entre ellos continuó besándole.

Cortos encuentros que poco a poco se hacían más largos sucedieron entre aquellos tiernos roces hasta que Sungyeol separó levemente a Hoya de él.

-Hoya…aunque esto no esté del todo bien…no me quedaré tranquilo si esta noche no duermes en mi casa…será más seguro…-afirmó con un tono extraño a él, irregular, profundo.

Hoya con la mirada aún perdida en los labios de Sungyeol, asintió ensimismado y tras levantarse y ambos quitarse el polvo de encima marcharon hacia la moto de Sungyeol iluminada por algunas de las luces que aún quedaban intactas. Retomaron la carretera y en media hora que pareció pasar veloz como un minuto, ambos habían llegado a la casa de Sungyeol.

El lugar se trataba de un lujoso piso, apenas había decoración, pero lo que había era muy caro. Hoya miró a su alrededor sorprendido. Aquel estilo nunca pensó que le pudiera pegar a Sungyeol, pero una vez lo miró mejor, se detuvo a apreciar su caro traje, sus lustrosos zapatos, su estilo impecable, Hoya reafirmó su opinión y estaba de acuerdo con todo aquello.

Sungyeol mientras avanzaba por el piso, soltaba su chaqueta en el sofá, y las llaves sobre la mesa de cristal frente a la televisión, sólo tenía un pensamiento en mente. Sungyeol se dió la vuelta, Hoya aún seguía en la entrada, su mirada estaba fija en la pistola que Sungyeol llevaba adherida a un lateral de su cuerpo. Sungyeol tomó aire y se deshizo del arma que colocó cuidadosamente en la mesa. Alzó ambas manos y observó a Hoya que algo más relajado avanzó por la estancia.  Callado Sungyeol le tomó de la mano hasta llevarlo a su habitación. Un pequeño pero cálido cuarto color canela y madera de cerezo. Lo guió hasta la cama perfectamente alisada como si nadie hubiera dormido allí nunca. Sungyeol se detuvo frente a él y lo miró serio. Para Hoya aquella frialdad instalada en sus ojos era difícil de asimilar pero al mismo tiempo era realmente atractiva. Quizás se debía al enigma que significaba para él pero en aquellos momentos Hoya no quería pensar realmente demasiado en ello, pues lo único que deseaba era hundirse en aquellos ojos para siempre…

Por su parte, Sungyeol aunque no se lo había contado todo a Hoya, sentía que aquella podía ser la última noche que pasaran juntos. Dado que el tratamiento no estaba terminado y que era consciente de lo avanzada que estaba su enfermedad, Sungyeol sabía que posiblemente no hubiera un mañana para él. Sungyeol entonces tomó una mano de Hoya que llevó a su pecho y acortando distancias habló entre susurros:

-Por favor, vuelve a besarme como antes, Hoya…- el nombrado tragó saliva al escuchar su propio nombre en los labios de Sungyeol. En aquellos momentos a Hoya le hubiera gustado explicarle lo mucho que había esperado oír algo así, y que por ello en su opinión no era necesario pedirlo pues Hoya siempre estaría dispuesto a hacerlo, siempre lo había estado desde que le conoció pero dado que Hoya no era capaz de articular una palabra coherente decidió ir al ataque simplemente y accediendo a su petición, entonces le besó con pasión. Sonoramente sus labios chocaban entre sí. Mientras las manos de Hoya subían y bajaban sobre sus ropas, Sungyeol con una mano arrugaba la camisa de Hoya y acariciaba su cuello y rostro. Pronto se tumbaron en la cama.

Ya sin la camiseta, Sungyeol se deleitó con aquella visión que era ver a Hoya semidesnudo bajo él llevando tan solo unos pantalones vaqueros realmente ajustados a su estrecha cintura. Ver su perfecto vientre y acariciar su suave musculatura realmente lo hipnotizaron. Hoya falto de aire entonces desabrochó la blusa de Sungyeol y se sorprendió de ver que aunque permanecía muy delgado aún, su cuerpo era pura fibra. Hoya hundió su rostro en el hueco del cuello de Sungyeol mientras este lo continuaba desvistiendo y cerraba los ojos placenteramente. Entre caricias y besos Hoya se sentía sofocado y entre jadeos besaba y lamía la piel de aquella zona y al mismo tiempo sentía las manos de Sungyeol apretar sus brazos, abrazarlo y así lo hizo durante un rato. Durante un eterno momento de placer se quedaron abrazados, escuchando sus respiraciones, sus latidos desenfrenados…Sungyeol y Hoya se miraron y volvieron a besarse, Sungyeol retiró rápidamente la ropa interior del otro y Hoya sintió como toda su piel quedaba al descubierto haciéndole gemir débilmente. Sungyeol entonces le besó con lengua y comenzó a acariciar suavemente su sensible piel con su propio cuerpo. Hoya se tensionaba y jadeaba contra los labios de Sungyeol, y este poco a poco fue bajando, besando su piel hasta llegar abajo del todo. Hoya cerró los ojos y se mordió el labio inferior. Primero la fricción y ahora sentir la boca de Sungyeol en su miembro….aquello era demasiado para aguantar y no gemir más fuerte. Tras un largo rato Sungyeol no lo aguantó más y haciéndose paso entre los muslos de Hoya. Sungyeol lo miró y los ojos de Hoya le dieron permiso para continuar.
Aunque el inicio fue doloroso finalmente llegó un momento en que ambos gimieron al unísono. Dedos entrelazados, manos que se mueven en la nuca de uno, lentas arremetidas de otro, aferrarse a sus muslos y glúteos y cambiar varias veces de postura. Hoya se sorprendía de los conocimientos de Sungyeol pero no por ello iba a quejarse o interrumpirle lo más mínimo.

Tras cumplir lo que parecía un sueño imposible, un remolino de placer los sacudió a ambos dejándolos completamente extenuados cuando Sungyeol penetró por última vez a Hoya.

Silencio. Respiración. Latidos. Sudor.

Hoya tumbado boca arriba miraba el techo y no notaba movimiento alguno a su lado. Miró a Sungyeol imaginando que se había dormido pero descubrió que se equivocaba. Sungyeol seguía despierto y además, le estaba mirando. Sus manos aun no se habían soltado. Hoya se aclaró la garganta y Sungyeol se acercó y juntó su frente con la mejilla del otro. Hoya volvió a retomar sus preguntas. Todo lo que la somnolencia entrante del momento le permitió y Sungyeol no tuvo problema en contarle todo. Todo, excepto el poco tiempo de vida que le quedaba si no tenía éxito en su tarea.

Hoya no podía dar crédito a lo que acababa de oír:

-Aún no puedo creerme lo de esa llave…es tan…irreal…-Hoya hablaba abstraído tras oír acerca de la secreta historia del propósito de Sungyeol. Este último boca arriba miraba a Hoya que estaba ahora tumbado boca abajo con la barbilla apoyada en su pecho y sus brazos alrededor de su cintura.

-Yo aun no me creo que seas tan pasivo…- sonrió divertido Sungyeol. Hoya se sonrojó de inmediato y se le iluminaron los ojos al ver aquella sonrisa.

-Yo tampoco esperaba que fueras tan pasional…jeje- bromeó entonces confiado Hoya que rápido se sentó a horcajadas sobre Sungyeol. Este nuevamente turbado miró a Hoya con deseo.

-Aunque no me creas te he echado muchísimo de menos…- susurró Sungyeol serio. Hoya con una mueca de sonrisa y bajando el rostro volvió a besarle nuevamente.

Tras varios minutos de juegos y conversaciones tranquilas decidieron dormirse. Tener a Hoya abrazándole desde la espalda era una sensación agradable y por ello Sungyeol ya no se sentía solo, ya no se sentía como una máquina.

Algo en su pecho latía lento, quizás débil, seguramente en sus últimas horas de vida pero, lo que contaba era que latía, y escuchando aquella linda melodía de latidos, Sungyeol se abandonó a un dulce y reparador sueño en los brazos de Hoya.

—————-

La noche se presentaba larga. Woohyun tras bajar de su primer autobús, aun habiendo corrido hasta sus límites, no había podido alcanzar el último autobús hacia su casa. Sentado, en la oscuridad Woohyun se creía estar solo. Hacía frío y lo único que llevaba consigo aparte de una fina chaqueta, el monedero y algún que otro objeto más, eran aquellas llaves.

Woohyun sabía que eran importantes, que debería cuidarlas mejor, que no solo eran un recuerdo de su padre, sino un preciado objeto. Apenas conocía la historia auténtica pero si sabía algo de los mitos que hablaban sobre la historia de la humanidad y respecto a ello, Woohyun conocía especialmente el mito de Pandora: una mujer que bajo una bella apariencia ocultaba un terrible secreto… la caja. Woohyun sabía por otro lado la parte real de la historia concerniente a aquel último detalle.

Hace muchos años que algo externo a nuestro mundo aterrizó en las vírgenes tierras del pasado, las cuales los primeras generaciones de hombres exclusivamente labraban con sus propias manos…

Woohyun cuando recordaba la voz de su padre no podía evitar emocionarse.

Hijo mío, nunca hemos estado solos, siendo tan grande como es el espacio, era inevitable que en alguna ocasión seres de otro planeta llegaran al nuestro y así sucedió…ellos nos trajeron algunos secretos, dejaron escondidos ciertos tesoros bajo tierra y yo, un día desenterré uno de ellos. Esta llave es muy importante, abre una caja que una vez perteneció a una mujer que pertenecía a esa otra raza…en esta caja se esconde un poder incalculable, algo inimaginable capaz de hacer cualquier cosa, buena o mala y por ello, esta llave es muy peligrosa, el destino de muchos penderá de un hilo dependiendo en manos de quien caiga…

Woohyun se tocó el bolsillo exterior de su chaqueta, allí donde también latía su corazón y entonces escuchó una voz a su lado. Woohyun se sobresaltó al darse cuenta de que de repente no estaba solo.

-Hola, ¿podrías compartir un taxi conmigo? no tengo mucho dinero y necesito volver al centro ahora… ¿quieres?- Woohyun observó al chico que acababa de hablar. Con pelo largo y rasgos realmente suaves y femeninos lo miraba tranquilo, sin ningún sentimiento apreciable, aquel muchacho podía pasar por un perfecto maniquí de tienda debido a su altura, sus ropas y todo en él…Woohyun tragó saliva y se levantó.

-¿Un taxi?-repitió como si no entendiera su idioma.

-Sí, ese- Sungjong señaló un coche amarillo que había a sus espaldas.

Woohyun juraría que aquello no estaba antes pero dadas las circunstancias decidió aprovechar la oportunidad. Tras hacer las presentaciones de rigor, viajaron en silencio en el coche. Woohyun miraba por la ventana y sabía que Sungjong lo estaba mirando, aquello le hacía sentir incómodo pero al mismo tiempo sin saber porqué le producía muchísima curiosidad. Realmente aquel tipo era interesante, como alguien fuera de lo normal.

Una vez llegaron al centro, Woohyun pensó que sus caminos se bifurcarían pero entonces para su mayor sorpresa Sungjong lo invitó a beber algo. Woohyun en el fondo sabía que lo que debería estar haciendo era emprender el camino de vuelta a casa pero no quería hacerlo. Por alguna extraña razón quería conocer más a aquel chico tan misterioso.

Algo en él era realmente hipnótico y electrizante…

Finalmente tras buscar durante un buen rato un lugar con mesas, se sentaron en uno llenísimo donde encontraron una pequeña mesa con dos alargados taburetes en una de las esquinas. Aquel lugar realmente era ruidoso, era un club con música muy alta.

La situación se hacía incómoda por momentos pero una vez dieron el primer sorbo a sus copas, Woohyun se vio hablando más sobre sí mismo en lugar de hacer preguntas al otro. Poco a poco se sentía más y más cómodo, pues Sungjong se mostraba muy atento a todo lo que él decía.

Pero Sungjong aún no había olvidado su misión y sus ojos de vez en cuando se posaban en la chaqueta que ahora descansaba en el respaldo de la silla de Woohyun. Sin embargo aquella tarea estaba volviéndose verdaderamente complicada para él.

No sabía cómo ni porqué pero todos sus sentidos ahora estaban enfocados en aquel joven que sin problema le estaba revelando todo acerca de él. Sungjong ahora admiraba sus rasgos, sus ojos, su boca y sus labios moverse, sus manos… Todo en él lo encontraba bello, único…

Tan frágil…

Le gustaba. Sungjong se daba cuenta de que aquel humano le gustaba mucho y ello no era nada bueno: todo aquello que se suponía que debía estar haciendo, era pospuesto una y otra vez.

Sin darse cuenta ya estaban dentro de la madrugada y para aquel entonces, una vez volvieron a acercarse a la barra para pedir de nuevo algo para beber, ninguno de los dos se percató de que una tercera persona los había seguido y de que en esos momentos había aprovechado la ocasión para robar las llaves.

Aquella persona no era otra que L quien disfrazado de camarero, salía triunfal del lugar, no sin antes echar una última mirada al portador de la llave.

Qué pena que estés en tan buena compañía…realmente me gustaría conocerte…no me extraña que Sungyeol fuera incapaz de matarte jeje…bueno ya se me ocurrirá algo que decirle a mi jefe para excusarme por no hacer mi trabajo…a la perfección…

Sungjong despertando de su ensimismamiento mientras veía beber a Woohyun directamente de un largo vaso, se giró hacia la puerta por la cual L ya había desaparecido. Sungjong dio unos rápidos pasos pero entonces se detuvo, tambaleándose.

Se sentía muy mareado.
Era la primera vez que bebía alcohol y realmente este le afectaba en gran medida.

Woohyun al verlo se acercó a él y tomándolo desde la cintura lo ayudó a sentarse. Sungjong sentía que su corazón se aceleraba por segundos y todo el mareo le desapareció de golpe como por arte de magia. De nuevo en su mesa, Woohyun sintió cierto frío dado el fuerte aire acondicionado y por ello volvió a ponerse la chaqueta y entonces distraído y como era s u costumbre palpó los bolsillos. Palideció.

Las llaves no estaban.

Comenzó a buscar desesperado por toda la chaqueta y entonces, sus peores presentimientos se hicieron realidad.

-Dios…la…la llave…dónde… ¡¿dónde está?! ¡Juraría que la dejé aquí, juraría que estaba en mi bolsillo cuando…!! ¡oh no…Qué he hecho!?, pero ¿cómo…?-Woohyun palideció y derrumbado en la silla no dejaba de tocar la tela, mirar en todas partes, al suelo, a la gente…su respiración se agitaba…se hacía difícil…

Sungjong abrió mucho los ojos y se incorporó rápido. Miró en todas direcciones y concentrándose visionó lo ocurrido. Una especie de flashback a cámara muy rápida. Fue entonces cuando vio a L.

Sungjong que había cerrado los ojos los volvió a abrir muy serio. Dio un paso, decido a perseguir a aquel ladrón, a matarlo si era necesario con tal de apoderarse de la llave pero…Sin embargo no hizo nada de esto. Un sollozo a sus espaldas lo detuvo. Sungjong se giró lentamente y se percató de que aquel joven tan bello que no hacía más que unas horas que había conocido, estaba llorando apenado… Sungjong no era humano. No podía sentir lo mismo, no podía hacerlo…o se suponía que no podía…

Sungjong sin embargo sintió empatía, su mente hacía escasos segundos se había conectado a la de Woohyun, y ahora podía leer sus pensamientos. Los ojos de Sungjong se llenaron de lágrimas sin remedio y muy lentamente, se acercó y depositó una mano en la cabeza de aquel chico que melancólico estaba recordando las últimas palabras de su padre…y se maldecía por haberle fallado…por no ser digno de la llave…

Sungjong entonces abrazó a Woohyun para sorpresa de este último. Woohyun tenía los ojos muy abiertos.

-No… Te preocupes…te ayudaré a buscarla y seguro que…la encontraremos…-Sungjong sintió como sus lágrimas dejaban una fresca sensación en su cara, cómo eran saladas y le dificultaban la vista. Sonrió sin poder evitarlo.

Se sentía triste….se sentía tan humano como Woohyun.

Pero este pensamiento se vio interrumpido por una voz que a muchos kilómetros de distancia, le hablaba desde otro lugar. Era Sungkyu. Le inquiría acerca de la llave. Sungjong apartando sus sentimentalismos, le respondió trasmitiéndole su visión.

Sungkyu no estaba contento.
No sé qué estás haciendo pero ya puedes darte prisa en acabar con el chico…no podemos dejar cabos sueltos…yo me encargaré del otro muchacho…estamos en contacto.

Sungjong había escuchado perfectamente la orden pero guiado por una extraña sensación de libertad se permitió el lujo de desobedecer y cerrar su mente a cualquier otra llamada de sus compañeros. Decidió concentrarse solo y exclusivamente en aquel tierno humano.

Aquella muestra de rebeldía lo hacía sentir bien.

Libre…y sentirse tan libre era delicioso.

Tras estar varias horas buscando la llave baldíamente. Por fin Woohyun se rindió y ambos sentados en los escalones del bar ya cerrado, nuevamente, comenzó a llorar desconsolado y borracho. Sungjong entonces estaba con los ojos cerrados y el cuerpo echado hacia atrás. Sentía ciertos remordimientos muy humanos…

Sungjong volvió a abrir los ojos y miró a Woohyun a quien pasó un brazo por los hombros.

-Tranquilo, seguro que todo tiene una solución…-Sungjong echó el rostro hacia el lado de Woohyun y entonces usó sus poderes y ambos se desvanecieron como la niebla.

Afortunadamente Woohyun estaba lo suficiente ebrio y adormilado para no percatarse de este detalle. Una vez volvieron a estar de nuevo en suelo firme, Woohyun y Sungjong yacían en la cama del segundo, la misma que estaba dentro de la enorme nave espacial en la que él y sus compañeros habían venido.

Sungjong no mantuvo mucho rato los ojos cerrados, acomodándose sobre el colchón observó a Woohyun que parecía haberse quedado dormido.

¿Qué acabo de hacer?

Sungjong no sabía por qué lo había hecho pero lo cierto era que ahora se sentía más despejado y por ello miró el relajado rostro de Woohyun y luego el resto de su cuerpo con todo el detenimiento y lo más cerca que antes no había podido.

Sungjong entonces alzó una de sus manos y suavemente comenzó a pasar los dedos por la ropa de Woohyun, deteniéndose en los botones, en las cremalleras, en las formas de los dibujos, las texturas y finalmente tocó su piel. Era muy suave y agradable de acariciar, Sungjong ensimismado observaba sus dedos danzar sobre las clavículas de Woohyun o por su rostro.

Inevitablemente y sin poder saciarse, se acercó más hasta poder pegar su cuerpo al del otro y sentir su calor, su tierna textura. Sungjong cerró los ojos mientras envolvía con un brazo a Woohyun y olía su pelo y jugaba con sus mechones.

Si yo fuera de este mundo las cosas serían más fáciles. Saldríamos un par de veces, tú me invitarías a tu casa y yo a ti algún día a la mía y quien sabe quien daría antes el paso pero…entonces, seguro que los dos estaríamos así tarde o temprano y yo podría ver todo de ti y tu de mi… pero… me temo que tendré que conformarme con soñar que esta noche eres mío y que tu así lo quieres también…-pensó Sungjong embriagándose del olor de Woohyun.

Woohyun para aquel entonces abrió los ojos.

Sungjong los había cerrado, ahora parecía él dormir y Sungjong había contenido la respiración sorprendido. No se atrevía a moverse, así que tan solo dirigió su mirada del cuello de Sungjong hasta su rostro. Sobrecogido por sus rasgos y por su inmenso atractivo finalmente suspiró. En lo último que había detenido su mirada era en los carnosos labios del otro.

Deseó besarlos o ser besado por ellos.

Fue entonces cuando Sungjong abrió repentinamente los ojos y sorprendido se encontró con los de Woohyun.

-Si realmente quieres que te bese no tengo problema- admitió súbitamente. Woohyun quiso exclamar conmocionado pero sin esperar una respuesta Sungjong ya lo estaba besando. Tan solo se había pegado a él, tan solo oprimía sus labios. Sungjong solo era consciente de que necesitaba acortar todas las distancias posibles pero no sabía nada más. Woohyun a aquella cortísima distancia lo miró extrañado pero pronto entrecerró los parpados y comenzó a mover los labios.

Subió una mano y acarició el rostro de Sungjong quien relajó completamente el rostro y el resto de su cuerpo.
Suspiraron al unísono.

Woohyun se relamió los labios y Sungjong lo imitó. Prácticamente lo imitaba en todo, y esto le hacía sonreír a Woohyun.

Paulatinamente hacía más calor. Sungjong se abrió la blusa y dejó ayudarse por Woohyun quien al mismo tiempo no se apartaba de sus labios. Ahora este estaba sobre Sungjong. De su camisa hasta sus pantalones volaron sus manos y Sungjong gimió sonoramente al notar que Woohyun masajeaba un bulto que había entre sus piernas, más abajo de su vientre.

Sungjong tembló muy excitado cuando Woohyun tocó su piel con sus frías manos. Sungjong cerró los ojos y gimió entrecortadamente mientras sentía la boca de Woohyun en su cuello y su pecho mientras a la par esa mano en su entrepierna se movía y le provocaba una vorágine de deliciosos espasmos.

-Desnúdame tú también por favor…

-Si…de…de acuerdo…-cambiando de posición ahora Sungjong estaba sobre Woohyun y le bajaba los pantalones. Sungjong se percató del semejante estado en el que Woohyun ahora tenía su entrepierna. Este último le indicó que le quitara su ropa interior rápidamente mientras se remangaba la camisa hasta el cuello dejando ver de esta manera su torso. Sungjong después de hacerlo se quedó mirando el sexo erecto de Woohyun. Este lo miró preocupado.

-¿Pasa algo?

-No…Nada…

-¿Estás seguro? Parece que es la primera vez que…-Woohyun no necesitó terminar la frase. Sungjong agarró su miembro y comenzó a lamerlo.

-no, no pasa nada…- Sungjong susurró entre lamidas. Woohyun era ahora el que gemía descontroladamente y se tensaba arqueando la espalda. Sungjong a ratos le dirigía miradas y sonreía. No había pensado antes en leerle la mente, pero ahora que lo hacía todo era mucho más fácil. Woohyun era un libro abierto para él y por ello sabía perfectamente qué era lo que deseaba que le hiciera. Y Sungjong lo cumplió con creces.

Puede que hubiera perdido una llave muy importante pero a cambio había ganado algo mucho mejor…pensó Woohyun tras llegar al orgasmo tras haber estado tumbado de lado durante un buen rato mientras Sungjong lo penetraba sin piedad.

Ambos habían llegado al mismo tiempo. Woohyun aun no lo creía y Sungjong tampoco. Se quedaron quietos, Sungjong abrazaba a Woohyun desde la espalda y en su completa desnudez se echaron una cabezada.

Sungjong olió el cuello de Woohyun y sonrió feliz pero esta sonrisa pronto se enturbió por el recuerdo. El recuerdo de que no era humano y que todavía tenía una misión que cumplir.

——————- —- —————

Estaba lloviendo.

Aunque L juraría que la llave acaba de cambiar de aspecto. Está tan contento por haber salido airoso con ella que tan solo puede sonreír y canturrear la canción que ahora está sonando en la radio de su coche. Los dedos de sus manos tamborilean sobre el volante, la llave cuelga del retrovisor. L continuaría cantando de no ser por una llamada entrante. Aparta una mano del volante y marca el botón de respuesta. En la pantalla aparece el nombre de su querido compañero de trabajo:

Sungyeol
Al descolgar el teléfono, la sorpresa de L es bien grande al escuchar de buen humor a su amigo.

-¿Hola? ¿Dónde te habías metido? Te llamé antes cuatro veces y no lo cogías…

-Perdona…estaba…durmiendo…

-¿Desde cuándo duermes tu? Yo creía que no eras humano…jaja

-Ja Ja, muy gracioso…yo también necesito descansar capullo…bueno, dime, ¿la tienes ya?

-Sí, la llave está en mi poder y para que no se nos vuelva a despistar la he colgado de una cadena que lleva un diminuto localizador, lo sé, soy un genio, ya luego me darás las gracias…

-Vaya, ya veo…bueno oye hacia donde te diriges? Tenemos que hablar, pero prefiero que sea en privado…

-Oh vaya pues…me dirigía a ver al jefe obviamente y…esto…pero… ¿qué coño…?

-¿L?

—- —- ——

La comunicación desde entonces se hizo extraña y confusa. Interferencias y sonidos chocantes se sucedieron para finalmente escucharse un gran estruendo y los gritos de L.

Sungyeol gritó su nombre repetidas veces pero la conexión se perdió. L nunca volvería a llamar, no solo porque su teléfono estaba destrozado sino también porque una profunda brecha se había abierto en su frente y de ella manaba oscura sangre.

L con medio cuerpo saliéndose del cinturón de seguridad, descansaba su espalda completamente curvada con la cabeza entre cristales sobre el techo de su coche. Este tras dar repetidas vueltas de campana se había salido de la carretera y había derrapado varios metros por un descampado quedando boca abajo. No muy lejos del destrozado coche del revés, había una figura que avanzaba lenta pero sin detenerse. Una vez llegó junto a la ventana del copiloto, extendió los dedos de su mano y la llave se movió, y como si fuera absorbida por una fuerza magnética ascendió rápida hasta la mano de Sungkyu quien al detenerse a mirarla observó como esta cambiaba de forma y se hacía afilada y con un grabado de un ser de alargados dientes. Sungkyu sonrió satisfecho y dándose media vuelta se alejó sin prisas del lugar hasta que su figura se desvaneció repentinamente fundiéndose con la pesada lluvia que cada vez se agravaba más y más.

Sungyeol se separó el móvil de la oreja con lentitud y miró entonces a Hoya que en suspense esperaba alguna palabra por parte de él.

-Tengo que ir a buscar a L, me temo que algo no va bien…tú…

-No, yo voy contigo…no pienso separarme de ti ahora…mucho menos ahora…me necesitas…-Hoya lo miró con atención a los ojos y Sungyeol sonrió melancólico. Le acarició el rostro y agachó la barbilla un momento considerando la situación y volvió a mirarle conmovido:

-Está bien, pero harás todo lo que te diga… ¿de acuerdo? Esto no es un juego cualquiera Hoya…
-De acuerdo, no te preocupes, te haré caso…
-Bien, vámonos, tengo la posición del coche de L registrada en el móvil… ¡vamos!- Sungyeol con prisas se dispuso a vestirse y a salir lo antes posible para ir a ayudar a su amigo…

Qué terrible decepción le esperaba.
— — —- —-

Rodeado de barro y huellas de neumáticos, el coche de L estaba medio hundido en la hierba y el lodo. Sungyeol por mucho que corriera a sacarlo de allí, no pudo hacer nada por su vida. Ya era demasiado tarde.

Arrodillado en el suelo sosteniendo medio cuerpo de L, Sungyeol mojándose bajo la lluvia al igual que Hoya, maldijo de todas las formas que sabía. Maldijo al asesino de L.

Sungyeol se dobló de dolor repentinamente. Ya no era dolor emocional. Era físico.
Su momento se acercaba.

No…Espera…espera aun un poco más por favor…ugh…-susurró para sus adentros refiriéndose a su enfermedad. Hoya se arrodilló a su lado y sin poder distinguir en el qué eran lágrimas y qué lluvia, habló:

-Sungyeol… ¿qué debemos hacer ahora?

-Matar a quien sea que haya hecho esto…merece pagar con su vida….y aun tenemos una oportunidad para conseguirlo. En mi móvil aparece el rastro de la llave…debemos seguirla cuando antes…-Sungyeol con cuidado soltó el cuerpo de L y cubriéndolo con su chaqueta se quedó callado unos segundos. Recordando, meditando, preparándose…

Sungyeol marchó hacia su coche a buen paso. Hoya le hablaba, le pedía que razonara, que recurrieran a la policía. Muchas cosas le decía que hiciera pero Sungyeol por mucho que le doliese no quería escucharle.

Ahora el odio era más fuerte y clamaba venganza.

—————————— –
Había estado teniendo un bellísimo sueño. En el estaba Woohyun y él mismo también aparecía. Era la primera vez que soñaba algo así…que estaba en su mundo, que le enseñaba a Woohyun todo..que le mostraba su verdadera forma…

Fue en ese preciso momento, justo antes de materializarse, cuando Sungjong se despertó repentinamente.

Miedo.

Sungjong miró a su alrededor. Tenía un mal presentimiento. Incorporado sobre su cama pudo comprobar que estaban solos en la habitación. Nadie había entrado o parecía haberlo hecho. Sungjong aun con la respiración algo acelerada dedicó una mirada a Woohyun. Este dormía plácidamente aún…

Hasta que un fuerte ruido se escuchó fuera.

Sungkyu acababa de llegar. La voz de Dongwoo se oía a lo lejos. Hablaban de algo. Sungjong era mencionado. Este se temió lo peor. Volvió a mirar a Woohyun que ya había abierto los ojos y poco a poco se alarmaba de no saber donde exactamente se encontraba.

-Tranquilo estás en mi casa…Shhh…no te preocupes…-le acarició con ternura.

-pero espera esto…esto no parece una casa…esto es demasiado grande…¿en serio…?- Woohyun por fin comenzaba a percatarse de lo extraño que había sido todo y de lo poco común que era el diseño que tenían todos los objetos de aquel lugar…incluso la cama…

-Shhh…tranquilo…se que quizás es mucho pedirte pero, aun no sabes muchas cosas de mi y…me gustaría explicártelas todas con detenimiento pero ahora no puedo. Debo salir un momento y luego volveré. Hasta entonces, por favor, quédate aquí…es lo más seguro…¿vale?- Sungjong miraba esperanzado a Woohyun que sujeto de los brazos lo miraba extrañado pero ya un poco mas relajado suspiró y lo miró a los ojos con detenimiento.

-Vale…me quedaré aquí esperándote…pero no tardes ¿ok?

-De acuerdo…-Sonrió Sungjong gentil achicando los ojos y acercando el rostro para dar un suave beso en los labios a Woohyun que lo recibió necesitado acogiendo entre sus manos el suave rostro de Sungjong. Se besaron durante un momento y pronto Sungjong se levantó y ya estando listo, accionó un botón que abrió una de las compuertas que permitían entrar en su cuarto. Al salir , estas se cerraron automáticamente. Woohyun sentado las miraba asombrado y aun envuelto levemente entre tibias sábanas paseó su mirada a su alrededor.

Todo parecía fruto de una obra de ciencia ficción. Aquello se asemejaba bastante a una nave.

———————- — —

Sungyeol hacía un buen rato que había desaparecido por aquella rara entrada oscura llena de pequeñas lucecitas en lo alto de aquel lugar tan remoto. Hoya aun no se explicaba aquello. Todo parecía salido de una película de aliens pero…

No, aquello estaba pasando realmente, aquello no era ninguna película y según Sungyeol…tampoco era ningun juego. Quienes vivieran en aquella nave, humanos o no, eran peligrosos. Habían matado a L, y todo era por la misma razón.

La misma que había llevado a que los caminos de Hoya y Sungyeol hubieran vuelto a unirse en uno solo.

Hoya miraba la pared del lugar, miraba la puerta del coche, miraba una y otra vez hasta que finalmente se decidió a dejar de esperar y sentirse como un estúpido.

Estaba faltando a su promesa. Sabía que quizás estaba cometiendo una gran imprudencia por hacer aquello, pero al menos se sentiría mas en paz consigo mismo de poder ser de ayuda a Sungyeol en caso de que este estuviera en apuros.

Y Hoya ahora tenía un arma. Sungyeol se la había dado antes de marcharse. Antes de darle ese último beso cuyo recuerdo aun permanecía en los labios de Hoya…

Latente…cálido…dulce…

Hoya se detuvo frente a la enorme bestia de nave que a aquellas altas horas de la noche era más estremecedora. Hoya al igual que anteriormente lo hizo Sungyeol, subió unas escaleras hasta que llegó a la parte alta de la nave donde una luz azulada a lo lejos le indicaba que allí había una entrada. No había nadie, ni vigilancia ni personas…o al menos eso creía Hoya.

A continuación el joven se hizo paso por aquel portal en forma de rombo y con cautela avanzó por una serie de pasillos y callejuelas de formas geométricas y luminosa decoración que fue encontrándose. Hoya miraba en todas direcciones. Por el momento todo el camino era recto pero llegó la hora de las bifurcaciones.

¿Cuál camino habría cogido Sungyeol?

Hoya deseó estar acertado al elegir el camino hacia la derecha. Las luces disminuyeron pero esta vez, ya no solo podía oír el sonido de sus suelas resonando levemente…a lo lejos también escuchaba una voz de Sungyeol, Hoya apretó el paso, tenía un mal presentimiento, algo iba mal.

¡Sungyeol!

—- —- —- — — –

-Vaya vaya…parece que tenemos una inesperada visita…o…quizás no tan inesperada…

-Pon las manos donde pueda verlas cabrón…ponlas en alto ahora mismo…- Sungyeol sonaba imponente, sus ojos eran furia pura, y su tono, odio reconcentrado. Sungkyu obedeció sonriente y miró a Dongwoo quien hizo lo mismo riéndose.

-Qué patéticos son los humanos verdad…- se dirigía a Dongwoo-…se mueven por deseos, por codicia, por vanidad…por sentimientos…oh…cuanta ternura…cuanta…¡estupidez!- Sungkyu gritó y moviendo una mano arrebató la pistola de Sungyeol lanzándola bien lejos con sus poderes. Este intentó reaccionar rápido pero entonces, vio a Hoya, este acababa de llegar a su encuentro. Detenido lo miraba sorprendido. Sungyeol palideció gravemente. No solo ellos acudieron a la escena, otra persona más aparecía.

Era Sungjong.

-Sungjong, sujeta a ese humano mientras yo me divierto con este….ah! Y asegúrate de desarmarlo también, no estoy para más juegos hoy…-le ordenó Sungkyu. Sungjong obedeció de inmediato y sujetó a Hoya inmovilizándolo. Hoya no tuvo tiempo de disparar, la pistola había desaparecido de su mano, Sungjong la destruyó una vez la tuvo en su poder, y sujetándolo fuertemente del cuello y los brazos lo mantuvo quieto, de frente a la escena que acontecía. Sungjong se mantenía serio, y miraba concentrado a sus superiores. Sungyeol dio un paso.

¡HOYA! No..!! ¿Por qué no..?!! ¿Por qué no me has hecho caso…? Ugh…ughh…– Sungyeol dios unos pasos y entonces se llevó una mano al pecho. Con el rostro surcado por una mueca de profundo dolor, sus rodillas se doblaron y cayó al suelo sonoramente. Hoya gritó.

¿Qué le habéis hecho?! ¡malditos!! ¡Suéltame! Suéltame!!– Hoya pataleaba, gruñía desesperado por zafarse de aquellos brazos que parecían metálicas cadenas.

-No nos insultes por favor…ni Dongwo ni yo le hemos tocado como has visto…Tu amigo, él solito es el único responsable de su tormento…miralo…se está muriendo lentamente… ya no te queda mucho tiempo…no es cierto…¿Sungyeol? Jeje- Sungkyu sonrió divertido. Hoya gritó desconsolado entre lágrimas. Sungjong miró a su superior quien asintiendo con la cabeza le permitió que soltara a Hoya. Este corrió hacia Sungyeol y lo levantó tanto como pudo, lo sujetó contra si:

-Sung…Sungyeol…no…¿qué te está pasando? Dime, qué es lo que tienes? Qué…por qué no me has dicho nada…por qué…por qué maldito idiota!! – gritó llorando-…no puedes hacerme esto…no…¿por qué…? Por qué?…-Hoya sollozó desconsolado y con una terrible mueca de dolor en los ojos y labios contraídos que temblorosos llamaban a su querido amigo que acaba de cerrar los ojos.

-Qué tierno…y que repugnante…menuda périda de tiempo ¿verdad Sungjong?- Sungkyu miró a su compañero pero no obtuvo respuesta alguna de este. Sungjong tan solo miraba aquella trágica escena con ojos brillantes y semblante apesadumbrado. Sungkyu chasqueó la lengua descontento- vaya vaya…Sungyeol…me decepcionas…¿desde cuando te has vuelto tan humano? ¿no me digas que sientes lástima por ellos? No me digas que…oh..-Sungkyu giró su rostro hacia otro lado, a lo lejos se oían nuevos pasos-…parece que Dongwoo trae algo consigo…- Sungkyu se giró hacia uno de los pasillos del lugar. De entre las sombras apareció la figura de Dongwoo que arrastraba con cierta dificultad a Woohyun que luchaba por liberarse de su fuerte brazo en el cuello que lo aprisionaba.

Sungjong abrió mucho los ojos aterrorizado. Se giró hacia Sungkyu suplicante, se tiró de rodillas, alzó las manos, imploró:

-Por favor…por favor…déjale ir…déjale ir…él no es peligro alguno para nosotros…no nos ha hecho nada…puedo borrarle la memoria si lo deseáis y que no recuerde nada pero…por favor no le…-las palabras de Sungjong fueron en vano.

Sungkyu miró a Dongwoo y con el pensamiento le indicó que acabara con aquella vida humana. Sungjong en lo que dura una respiración se giró pero no pudo hacer nada. Vio como Dongwoo lentamente partía el cuello de Woohyun y el cuerpo de este, caía inerte como un animal sacrificado.

Sungjong paralizado observó el cuerpo de Woohyun.
Tan frágil…tan bello…

Ahora estaba muerto.

Lo único que había amado en toda su miserable existencia…lo único que le había dado sentido a su vida ahora…había desaparecido…tan solo quedaba un cuerpo que poco a poco descendería su temperatura y con el tiempo, se pudriría hasta que solo quedara huesos y polvo…

Sungjong cerró los ojos y ardientes lágrimas se derramaron por sus mejillas y mojaron su nariz y labios. Gimió de dolor…Plañió por todo el sufrimiento que no solo él sentía…sino por aquel que aun a lo lejos agujereaba su cabeza con los lloros de Hoya,

Sungyeol por aquellos momentos ya había dejado de respirar y su corazón, ya no latía. Que Hoya intentara reanimarlo sería inutil. Sungjong con las manos en el suelo alzó lentamente el rostro. Dongwoo y Sungkyu sonreían satisfechos.

Ellos si tenían lo que querían…lo que habían venido a buscar…

Pero Sungjong sabía que sería por poco tiempo.

Lleno de rabia clavó sus pupilas en los ojos de Dongwoo y luego haciendo uso de sus poderes y levantandose rápido como el rayo atrajo la llave para que llegara a su poder. Sungkyu sin esperar esto de repente se encontró que la llave ya no estaba en su poder, ahora colgaba de una de las manos de Sungjong. Sungkyu iba a atacarle cuando de repente alguien cayó sobre él atacandolo con gran agresividad. Era Dongwoo.
Sungjong pasó por su lado tranquilamente, con la mirada al frente, Sungkyu no conseguía quitarse de encima a Dongwoo.

Poco a poco, los gritos se difuminaron en la distancia, las paredes de aquel lugar podían aislarte…era como viajar a otra dimensión…y realmente aquella habitación donde la caja era guardada, realmente, era especial.

Su ambiente denso y calido envolvió entre humedad y vapor el cuerpo de Sungjong que sin vacilar avanzó diligente hasta la capsula donde la caja era protegida y expuesta. Era como una vitrina, pero aquello que se asemejaba al cristal no era lo que aparentemente podía creerse.

Aquel material era de otro mundo, del mundo de Sungjong, este lo conocía bien, y muy bien sabía lo dañino que un corte podía significar. Pero, dado que el era uno de los guardianes de la caja, no había peligro alguno. El verdadero peligro era el objeto que él y los otros llevaban custodiando tanto tiempo…

La denominada Caja de Pandora.
Sungjong enfrentandose a la pequeña caja la miró, aun con la llave apretada en su puño, la cadena se balanceaba lentamente. Finas y lindas plumas habían surgido de repente. Sungjong miró la llave durante unos instantes. Sabía que esta era mágica, que cambiaba según su portador. De nuevo atendió a la caja. Alzó una mano y acarició su superficie.

Instantaneamente sintió su gran poder.

Por culpa de aquella caja mucha gente había muerto y podría morir en el futuro. Sungjong ahora era mas consciente de ello, y del mal uso que sus compañeros harían de ella si la caja era abierta por ellos.

Con la llave en su poder, Sungjong ahora tenía que tomar una decisión pero esta no era fácil.

La caja podía cumplir cualquier deseo pero era cierto que su desborante poder podía hacer que la tierra fuera destruida. Sungjong cerró los ojos. La llave ya estaba dentro. Se concentró en su deseo.

Click– la primera vuelta

”Siempre he deseado ser libre”

Click– la segunda vuelta

”Pero ahora hay algo mucho más importante que yo mismo…”


Click– la última vuelta…

”Si pudiera retroceder en el tiempo…si esta caja ni la llave nunca hubieran existido…aunque eso signifique que no conozca a Woohyun jamás…

…al menos….el estará vivo”

Crack….

La caja ha sido abierta. Sungjong aprieta los ojos y una inmensa luz lo llena todo con un potente viento.

Tras la luz, vuelve la oscuridad y tras esta la nada.

Y ya nada hay que perder.

— —- —- —- —

Una conocida canción suena en la lejania. No es un disco, no es la radio, tampoco es la televisión, L reconoce que es el tono de su movil. Aun algo adormilado mira a su alrededor. Está dentro de su coche. Es medio día. El campo lo rodea en el exterior y en una de sus ventanas, hacia un lado, una solitaria carretera. L se incorpora y toma aire. Respira profundamente. Siente su corazónpalpitar en su pecho. Tiene la sensación de que ha estado soñando algo pero derepente no lo recuerda.

El movil alza su musica, cada vez mas alta, L le habla al movil:

-Ya voy, ya voy joder… a ver…- L mira la pantalla del movil. El nombre de Sungyeol aparece. L se queda pensativo entonces. Sus ojos se abren desmesuradamente al recordar.

Contesta al telefono rápido:

-Sung…Sungyeol escucha… ¡Escúchame..! ayy pero no me chilles ¡joder! Vale, vale, vale tio es cierto llego tarde pero por favor no te enojes tanto conmigo ¿vale?… ¡Que me quede dormido en el coche…!…no, por supuesto que no estaba conduciendo estúpido, seguramente estaría cansado y paré un momento…lo siento…lo siento, te digo que lo siento!! voy para allá, ya estoy cerca de las afueras, en unos minutos llego, ¿ok? Venga…vale…nos vemos tío, adiós, adiós…- L suelta el móvil sobre el asiento del copiloto. Pone las manos sobre el volante y se ríe suavemente. Lleva una hacia la palanca y arranca. El motor ruge y junto a una pegadiza música que ahora suena en su emisora favorita, acelera y sale disparado por la carretera que es toda suya. L canta despreocupadamente, disfruta de la música  lleva un pañuelo en el cuello que se mueve con el aire que entra de su ventanilla que esta completamente bajada.

La sensación es fantástica.

—- ——

Sungyeol suspira algo malhumorado mientras vuelve a guardar el movil en su bolsillo. Mira a su alrededor. Es Jueves, la gente pasea con sus familias o amistades, hay ajetreo, hay sonrisas, algunos van a almorzar, salen de sus trabajos, o bien tan solo un descanso… En el caso de Sungyeol, ninguno de ellos.

Ya ha almorzado. Y de no ser por la tardanza de L le habría esperado pero…tenía demasiada hambre. Sungyeol resopla e intenta de esta manera librarse de su mal humor. Da media vuelta y se dirige hacia la cafetería. Abre la puerta y suena un pequeño tintineo. No hay mucha gente, el lugar es pequeño, pero es muy acogedor. No muy lejos en una mesa redondita y aun tomandose un café está Hoya y Woohyun que lo miran y le sonríen. Especialmente Hoya. Sungyeol ya no puede pensar mas en estar enfadado. Con pensar en Hoya tiene mas que suficiente en lo que concentrarse…

Y no dejar de maravillarse.

-¿Le ha pasado algo a tu amigo?- pregunta Woohyun algo precocupado.

-Nada, que se ha quedado dormido…dice que no va a tardar que está…

¡Hola! Perdonad mi retraso pero al final acelerando un poquito he conseguido llegar antes de lo que esperaba…oh…-Los ojos de L se posan en Woohyun que lo mira sorprendido. Casi tanto como el resto. Sungyeol se levanta y tira a L de la chaqueta y lo obliga a sentarse.

-Con que antes eh…menudo descaro…a saber si me dijiste la verdad antes…-murmura molesto.

-Que si hombre que si!-L se ajusta la chaqueta y vuelve a mirar al resto. Sonríe tímido cuando se fija en Woohyun.

La tarde es sustituida por la noche, que entre charlas y animadas bromas, no tarde en llegar. Hoya y Sungyeol se alejan del lugar, ya se han despedido de L y Woohyun.

Por fin están a solas. Lo llevaban esperando largo rato y ya no pueden esperar mas. Sin previo aviso se esconden en un callejón. Hoya se rie pero Sungyeol no. Este lo mira intensamente y Hoya calla. Se queda serio pero entonces Sungyeol sonríe divertido y acercandose lentamente a Hoya que está apoyado en la pared. Se besan, al principio poco a poco, pero pronto su beso se vuelve más torrido y romantico.
-Feliz día de San Valentin…- Sungyeol saca algo de un bolsillo y se lo tiende a Hoya. Este mira hacia abajo y encuentra una pequeña cajita. Rápido vuelve a mirar a Sungyeol emocionado. Este sonríe de lado.

-Vamos…ábrelo…

Hoya toma aire y con nerviosismo desenvuelve el pequeño paquetido. Cuando por fin lo tiene sin nada que lo impida abrirlo, tira de la tapa y desvela su contenido. Unido a una cadena plateada hay un colgante. Es su simbolo del horoscopo: Aries.

-Sabes…por un momento pensé que nuestro primer san valentin iba a ser todo un rollo, llamaste a un amigo, yo por lo tanto hice lo mismo, no te dije nada, me aguanté y ya casi me había temido que ni ibas a tener un detalle…pero…ya veo que me equivocaba…-Hoya con los ojos brillantes mira de nuevo a Sungyeol que tras humedecerse los labios le sonríe gentil.

-Ya me conoces, soy impredecible, me gusta darte sorpresas, la vida sabe mejor con ellas…

-Tienes razon…bueno, que te parece si vamos a mi casa y te doy yo otra sorpresa más? Mm?-Hoya abre mucho los ojos y sonríe seductor. Sungyeol arruga la boca y con una mueca de sonrisa se ríe.

-¿Y tus padres?- Sungyeol enarca una ceja.
-Ellos han salido para celebrar San Valentin…
-¿Ah si?- dice con un tono arrastrado Sungyeol mientras tira de una mano de Hoya y lo abraza desde la cintura y baja una mano poco a poco.

-Si, si…-asiente el otro. Sungyeol sonríe y entrecerrando los ojos acerca el rostro y con los labios a escasos centímetros de los de Hoya vuelve a hablar:

-Me gusta tu idea…

Hoya se ríe y lo besa. Tras un rato de jugar con sus lenguas deciden que es suficiente calentamiento para poder ir hacia la moto de Sungyeol que está aparcada a un lado. Cuando antes lleguen mejor. Ambos no pueden esperar.

———————————- —– —

– ¿Estas seguro de que no quieres que te lleve? Mi coche es bien grande, y en un periquete puedo alargarte a tu casa y….bueno, si no tienes ganas de volver, podríamos ir a tomar algo…si quieres claro…-se ofrece L insistente mientras anda a la par que Woohyun que se dirige hacia una parada de autobus.

– Si, seguro que si, en serio- repite Woohyun mientras suelta la mochila en el vacio asiento de la parada.

-Pero no crees que es muy tarde? Y si no pasa el autobus, y si?
-L, de verdad, gracias pero…yo no vivo muy lejos, son 30 minutos andando, y no es tan tarde, son solo las 11 y media de la noche…¡ah! mira, ahí está mi autobús! Hasta luego!- sonríe Woohyun.

L se da por vencido. Sonríe derrotado y se despide de Woohyun. Mientras se encamina hacia su coche ve a dos chicos hablando. También parecen estar despidiéndose  L no se detiene a mirarlos, tiene a Woohyun muy metido en sus pensamientos para pensar en fijarse en alguien mas. L se queda unos momentos en silencio dentro de su coche. Suspira desalentado, enciende la música a todo volumen y cuando va a arrancar y a sacar el coche de repente alguien sale delante de él. L lo ha golpeado y esa persona se ha caído  L baja el volumen de la radio y escucha que esa misma persona que resulta ser un muchacho lo está insultado en esos momentos.

-¡Maldito psicopata! ¡Me cago en…! aahhh duele!!!- el chico esta tumbado de lado y se agarra la rodilla derecha. Tiene una pequeña herida debido a su caida en el asfalto. L lo mira asustado y pronto se agacha y le presta su ayuda.

-Lo siento…no te he visto…pero…tu también podrías haber tenido un poco de cuidado viendo que yo iba a salir…-se queja L con el ceño fruncido mientras lo ayuda a incorporarse. Ambos se miran y suspiran a la par.

-bueno…puede que algo de razon tengas pero…¡tu también tenías la musica super alta y ni me viste! A parte, que formas son esas de salir de un aparcamiento!

-Lo siento tio…bueno, necesitas que te lleve al hospital? ¿Te duele mucho?- le pregunta L observando su herida agachado. El joven resopla.

-Lo que necesito ahora es un trago, si me llevas a un bar y me invitas a algo te perdonaré…-le informa tranquilamente el muchacho que además ahora L se fija porta un patinete consigo.

-De acuerdo, ¿a donde quieres?- sonríe L contento.
-A donde quieras- le responde el muchacho que ya no parece dolerle demasiado la pierna cuando se planta en el asiento del copiloto de un salto. L ya al volante lo examina más de cerca. Sonríe y comienza a reirse.

-¡Hey! De que te ríes tu ahora eh?!

-No es que…es que acabo de darme cuenta que tu cara me recuerda a la de un hámster jijiji- L con dos lineas como ojos se ríe divertido sobre el volante. Sungkyu hinfla los mofletes y comienza a alzar la voz malhumorado. L vuelve a disculparse y arranca el coche aun intentando controlar su risa.

Puede que el chico tenga cara de hámster, pero no por ello deja de ser muy mono en su opinión.

—- —– —– —-

La noche se presentaba larga. Woohyun tras bajar de su primer autobús, aun habiendo corrido hasta sus límites, no ha podido alcanzar el último autobús hacia su casa. Sentado, en la oscuridad Woohyun cree estar solo. Hacía frío y lo único que lleva consigo aparte de una fina chaqueta es el monedero y algún que otro objeto más en los bolsillos.  Woohyun suspira cansado y mira sus zapatillas.

-Tendré que andar…qué remedio…y encima está refrescando…uff…que frío…-susurra distraido cuando de repente nota cierto movimiento cerca suyo.

-Perdona…-una voz a su lado lo sobresalta. Woohyun al girarse se topa con un chico que encorvado lo mira curioso. Este le sonríe amable y vuelve a hablarle.- perdona pero…no tengo mucho dinero y…como te he visto esperando el autobús…¿te importaría compartir un taxi conmigo?

-¿Un taxi – pregunta Woohyun como si no entendiera la pregunta. Mira aun sorprendido al muchacho que tiene ante si que más bien parece un maniquí de una tienda.

-Si, un taxi…si quieres claro…perdona la molestia…

-No no tranquilo…está bien…me..parece buena idea…-Woohyun mira detrás del muchacho y ve un táxi cuyo conductor los mira expectante.

Woohyun y el desconocido joven se meten en el taxi.

-¿A dónde va?- aquella pregunta del taxista tiene una respuesta que sorprende a Woohyun. Aquel chico vive no muy lejos de donde él. El coche ya está en movimiento.

-Vaya…que curioso…yo vivo dos calles más arriba jeje…-informa Woohyun sonriente. El joven de alargado pelo lo mira sorprendido y sonríe espontaneamente.

-¿Si? Vaya…oh, perdona no me he presentado, mi nombre es Sungjong, ¿y tu?

-Woohyun…- responde bajando la mirada y fijandose en algo que pende del cuello de su acompañante. Es una llave adornada con plumas. Woohyun sonríe distraído- bonito colgante por cierto…

-Oh, gracias…jeje- Sungjong toma el colgante en la palma de una de sus manos y lo mira tranquilo. Woohyun lo mira atento y ve como nuevamente sonríe. Woohyun sonríe también y gira el rostro para que no lo pille. Una extraña emoción se apodera de su corazón. Nunca antes la ha sentido, es como si algo se abriera en su pecho y lo llenara de un aire denso que parece que lo va a hacer explotar. Se siente feliz.

Sungjong también, no sabe muy bien, pero se siente muy feliz de haberse topado con ese chico que se llama Woohyun y que sorprendentemente, es su vecino dos calles más abajo.

Cuando entró en aquella tienda de ropa y compró el colgante, lo primero que pensó nada mas verlo fue que ese colgante lo usaría como su amuleto personal para que le trajese suerte en encontrar a alguien especial.

Sungjong ahora se da cuenta de que eligió bien.

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FIN

 
2 Comments

Posted by on 15/02/2013 in FAN-FICTION

 

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2 responses to “El cazador de Cristal (Infinite Oneshot)

  1. Kate

    05/03/2013 at 22:32

    Muchas gracias por esta interesante lectura , hace mucho la leí pero no había tenido oportunidad para dejarte un comentario; el estilo que le pusiste me gusto mucho, siento que le dio un poco de la crudeza que era necesaria en algunas partes y en otras sentí tristeza por los personajes , y siempre poniéndole el lado fantasioso e irreal que me gusta de tus historias , en particular disfrute mucho la trama de este fic.
    Gracias otra vez =), que tengas un buen día.
    PD: Saludos para Pescaito también

     
    • Sensei

      17/03/2013 at 11:17

      Hola Kate! Siento el retraso de mi respuesta a tu coment >o<!!! Que tal estas?? yo bien, estudiando y loca por encontrar ratos libres (y con inspiracion) para poder seguir escribiendo ^^ Que bueno que al final te animaras a comentar. Sinceramente esta historia es muy especial para mi y tenia muuuuuuchas ganas de recibir algo de feedback, de saber la opinion desde un punto de vista ajeno ^^ ME alegra que te gustara el estilo y que este encajara para lo que yo pretendia trasmitir. Y si, me cuesta mucho no volar y escribir sobre fantasia…jeje ^^' pero es lo que me inspiró esta historia…a ver si termino el trailer! que lo empece a montar pero me da una de problemas pINNAcle! ò_ó! Me alegra mucho mucho que te gustara la trama. Tenia mis dudas pues…no todo el mundo le gusta la ciencia ficcion cuando se trata de… aliens? xD

      De nada, gracias a ti por leerlo y sacarme una sonrisa.

      Cuidate!🙂

       

¡Dinos qué te ha parecido!

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