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“Suicide Sun”, 3ª historia del Cuaderno Rojo

20 Jul
“Suicide Sun”, 3ª historia del Cuaderno Rojo

 

Primera parte

Música:    Suicide Sun (Lacrimas profundere)
                         Think Twice (Groove Armada)
                         Renholder (A perfect Circle)
 
 

Un cuarto oscuro, paredes y ventanas tapiadas, un escritorio, el sonido de fugaces trazos sobre el papel y tan solo una vela como única fuente de luz.

Kris ya no pensaba en qué tenebroso lugar se encontraba, ahora tan solo estaba tranquilo dibujando desenfadados bocetos, dibujos incompletos de rostros, de manos… Aquello lo hacía por diversión mientras esperaba a su futuro visitante.

Aunque pareciera completamente sumido en aquella placentera técnica de dibujo a punta de plata, sus sentidos estaban a flor de piel y a la más mínima señal de movimiento Kris estaría preparado para cualquier cosa.

Aquel lugar donde estaba en aquellos momentos era distinto del último en el que estuvo tan solo dos noches atrás, y aunque a Kris le había gustado más la otra casa, aquella buhardilla era perfecta para hacer lo que esperaba que surgiera lo más pronto: ya solo quedaban unas horas para el amanecer y su visitante se retrasaba…

Esperar, esperar… Esperar a que llegara su próxima y desesperada víctima.

Era por ello que no se lo pensó mucho: ¿por qué no disfrutar de uno de sus pasatiempos favoritos durante la tediosa espera? Kris entonces siguió dibujando aquellas figuras de brillante y claro color gris que aquella vieja técnica de dibujo le permitía hacer sobre aquel cuaderno de cuero rojo hasta que finalmente cierto movimiento indicó que el momento había llegado y que alguien en el exterior intentaba entrar.

Kris alzó la vista muy serio, soltó la pluma y la colocó perfectamente paralela a su cuaderno de dibujo el cual cerró lentamente sin apartar la vista de la ventana llena de piezas de maderas clavadas para evitar que nada ni nadie entrara allí. Aquellos objetos los había encontrado tal cual a su llegada y Kris supo muy bien que no tenía que molestarse en quitarlos. Es más, sabía que inclusive aquellos pequeños impedimentos harían todo más divertido. Kris disfrutaba de su trabajo.

Mientras, oía cómo afuera algo raspaba las maderas de la ventana, cómo gruñía y jadeaba bajo la luz de la luna. Dentro de aquel cuarto piso el joven miró una última vez la luz de la vela… Esta tembló un par de veces hasta que finalmente tras un fuerte estruendo se apagó.

Una gran ráfaga de aire entró llena de fragmentos de madera y clavos que saltaron en todas direcciones. Kris se mantuvo en el sitio hasta el último segundo en que aquel ser sanguinario entró violentamente arrasando con todo lo que había a su paso. No lo tocó, ni tan siquiera lo rozó… Kris con suma facilidad y gracia lo esquivó y continuó en su sitio, esperando su segundo ataque.

Pero el vampiro parecía haber desaparecido, la oscuridad era su escondrijo, y Kris muy tranquilo tanteó con su mano el escritorio y cogió su portaminas de plata el cual se guardó en el bolsillo. Sus ojos estaban acostumbrados a la oscuridad, por lo que no tardó en distinguir una sombra clavada en el techo, agazapada como un felino… Pero lo que mejor pudo ver fueron sus brillantes ojos, sus miradas se encontraban al fin: la de Kris, clara como el agua de un río, y la de aquel ser, roja como la sangre…

Y si había un motivo para que ambos estuvieran allí enfrentados era ello… por sangre…

Eso había venido a buscar el hambriento y salvaje vampiro… y Kris estaba seguro de que sangre encontraría, pero no iba a ser la de él… sino la suya propia.

Ambos entonces saltaron al mism0 tiempo. El vampiro cayó sobre Kris, quien con un gesto ultra veloz lo pateó en el estómago y la criatura sanguinaria entonces saltó por encima de la mesa e impulsándose con los pies contra la pared volvió a intentar un tercer ataque, mas esta vez Kris le esperaba con una silla bien asida en las manos con la que lo golpeó para ganar tiempo.

La bestia no se inmutó apenas por el ataque; tras caer al suelo se irguió y se sacudió las astillas de la destrozada silla. Kris ahora podía verlo perfectamente a la luz blanquecina de la luna que provenía de la ventana: aquel vampiro no era más que un muchacho que seguramente tendría la misma edad de Kris cuando cogió el virus…

Pero él ya no lo veía como un humano… Ni siquiera como un enfermo… Tan solo era un maldito vampiro, y por ello merecía morir, él y todos los suyos…. Todos aquellos repugnantes seres debían morir por todo el mal que habían traído al mundo… Kris sonrió y entonces cogió su portaminas relleno de finas varas de plata afilada. El vampiro, ciego de sangre, intentó atacarle por última vez pero cuando sus colmillos más cerca estuvieron de alcanzar la tierna carne un doloroso calor llenó su pecho… Algo le estaba atravesando… Fuertes punzadas comenzaron a quemarle desde dentro… El joven vampiro se quedó inmóvil, su rostro se contrajo, sus ojos brillaron vidriosos, bajó el rostro lentamente y se miró el pecho viendo clavado allí un bolígrafo que brillaba…

Aquella desagradable sensación nunca antes la había sentido pero sí había oído hablar de ella… La llamaban la muerte blanca, el veneno plateado… su único enemigo aparte de la luz solar…

Ya era demasiado tarde para decirlo con palabras… El vampiro intentó hablar pero su cuerpo se sacudió convulso y enfermo y en su raída blusa comenzaron a formarse espesas manchas debido a una rápida y agresiva reacción alérgica que le dominó el cuerpo por completo, llenando de sangre sus ropas. Sus ojos sangraban y su nariz también. Kris ante esto se separó rápidamente para evitar cualquier contacto con su sangre y aunque hubiera preferido verlo morir más lentamente decidió acabar con aquello de una vez por todas según las reglas establecidas: sacó un mechero y una pequeña botella de uno de sus bolsillos y tras verter su contenido, pronto unas llamas devoraron el cuerpo del joven y moribundo vampiro… Poco a poco su cuerpo entró en combustión alumbrando aquella vacía habitación tan solo ocupada por el escritorio y la esbelta figura de Kris.

Kris miró cómo el vampiro caía fulminado a sus pies y se descomponía en cenizas de carne y pronto el fuego perdía intensidad al no tener nada más que quemar. Sonrió satisfecho y entonces con su habitual tranquilidad recogió su cuaderno y después con un pañuelo su portaminas de plata el cual había rodado hacia un lado.

No miró atrás, abrió la puerta y salió contento de haber acabado con uno más de aquella repugnante raza. Ya mucho tiempo había pasado desde que los vampiros habían conseguido dominar el mundo y someter a los humanos y Kris mientras bajaba los antiguos y destartalados escalones de aquel edificio lleno de trampas para vampiros pensó en la cruel y oscura realidad que a las últimas generaciones de humanos les había tocado vivir…

Mientras bajaba las escaleras veía cómo tenues rayos de sol se escapaban entre las ventanas mal tapadas. La luz del sol… la esperanza de cada nuevo día… Pero aún teniendo aquello, Kris sabía que los vampiros los tenían perfectamente controlados: ellos eran los que tenían las últimas tecnologías, y por ello más de una vez desafiaron al sol no sin siempre fracasar, por lo que Kris y los suyos festejaban en cada ocasión, pero…

La dura realidad era que los humanos se habían reducido a un tipo de alimento, a ganado que cazar y domesticar siendo transportado en alargados camiones y vendidos por todo el mundo… Humanos como una mera moneda de cambio o producto que comercializar… Los humanos estaban sometidos desde hacía décadas.

Solo de pensarlo apretaba sus puños sintiendo ganas irresistibles de matar pero afortunadamente aunque tuvieran tantos puntos en su contra aún quedaban algunos grupos de rebeldes… Y Kris pertenecía a uno de ellos.

Kris era un caza vampiros, de hecho uno de los mejores, y se había entrenado estrictamente durante su adolescencia junto a otros muchachos. Durante aquellos entrenamientos muchas veces tuvo que enfrentarse a la oscuridad y a aquellos monstruos enfermos pero no estuvo nunca solo… Su mejor amigo Lay siempre estaba allí para echarle una mano y en esta ocasión no iba a ser menos.

Subido a un coche deportivo negro de alargadas dimensiones, Lay le esperaba viendo cómo en el horizonte se dibujaban los primeros rayos solares. Una agradable sensación le reconfortó al ver a su amigo salir sano e ileso de la casa-trampa. Como de costumbre se miraron y sonrieron y nada mas Kris cerró la puerta Lay arrancó el coche acelerando con decisión. El vehículo alcanzó una velocidad trepidante mientras viajaba entre los abandonados edificios, entre aquella ciudad fantasmal ahora coloreada de amarillo poco a poco por el sol.

Kris callado miró por la ventana mientras se acariciaba la frente pensativo. Lay conducía concentrado, pero en el fondo tenía curiosidad por saber qué tal había ido todo, por lo que miró unos segundos a su compañero sentado a su lado y entonces formuló la pregunta.

-¿Qué tal fue? Se te ve cansado…

Kris rió sin ganas.

-Anda, Lay, no digas tonterías, ¿yo cansado? Por favor… Yo nunca puedo cansarme de hacer esto – le sonrió a medias. Lay sonriente volvió a mirar la carretera semidestruida que tenía al frente.

-¿Qué te crees, Dios?

-Ojalá lo fuera, de serlo haría una segunda inundación y limpiaría este mundo de toda esa escoria chupa-sangre con la que llevamos viviendo tantos años – Kris mientras hablaba tensó la mandíbula y miró serio hacia el paisaje que iban dejando atrás. Lay dejó de sonreír; sería mejor que dejaran el tema, ambos habían pasado una larga noche de caza. Ahora tocaba regresar y por fin descansar en casa.

Aunque el peligro siempre estaba latente en cualquier lugar por el que se movieran, las últimas generaciones de humanos habían conseguido reforzar sus hogares y vivir en una especie de fortaleza rodeada de trampas y oculta bajo un denso maquillaje de edificios en ruinas. Aunque aparentemente todo parecía deshabitado, dentro un gran bullicio de personas se desplazaban de un lado para otro cargadas de armas y víveres. Organización. Aquel era el secreto de la supervivencia.

Antes de entrar a su pequeña ciudad, unas fuertes verjas eléctricas de plata los recibieron abriendo sus puertas y dejando pasar a Lay y Kris en el coche. Ambos saludaron a los fornidos guardias que estaban apostados a ambos lados, los dos vestidos completamente de negro y con los rostros pintados de camuflaje. Aquel lugar era básicamente una base militar.

No había parques, ni zonas de ocio ni nada, tan solo pequeñas viviendas que como panales estaban construidas en la roca y toda la estructura de la gran colmena estaba llena de conectores eléctricos y sensores de movimiento. Se controlaba todo aquello que entraba y salía del recinto y el más mínimo movimiento extraño era detectado y hacía saltar alarmas en el comando de control en una de las torres de vigilancia. Lay aparcó en la primera planta del garaje subterráneo y al salir junto a Kris sus mejores amigos y compañeros Kai y Xiumin estaban allí esperándoles sonriendo gratamente al verles sanos y salvos.

-¿Habéis vuelto más temprano de lo previsto, no? ¿Qué ha pasado? – sonrió Kai acercándose a Kris para darle unos toques cariñosos en la espada.

-Su sed cada vez es peor y se arriesgan más – respondió con una sonrisa perversa.

-¡Oh! ¿Mejor para nosotros, no? – Xiumin sonrió sorprendido mirando a Lay y a Kris.

Lay le sonrió y bajó la mirada mientras subían la empinada cuesta de la salida del garaje. Tras un breve trayecto llegaron a sus aposentos. Kris comenzó a quejarse por el desorden de Kai, y Xiumin por su parte se sentó en una de las mesas para terminar de preparar algunas pistolas. Lay rodeó el desgastado sofá de cuero marrón que estaba recubierto con una cálida manta de lana y se tumbó cansado.

-Yo como siempre prefiero la cama… ¡Nos vemos después de la siesta, marmota!

Kris sonrió a Lay mientras este se enroscaba y entrecerraba los ojos viendo cómo Kris se perdía por uno de los pasillos de su casa. Cerró los ojos y se abandonó al que esperaba que fuera un reparador y tranquilo sueño. Pero nada más distinto de lo que ocurrió entonces.

Su mente, su subconsciente decidió recordar su pasado. Lay regresó a su infancia, a cuando tan solo tenía once años. A su casa, al lado de sus padres, a la fría noche en la que la gran guerra comenzó y la vida de los humanos cambiaría para siempre.

Aquella noche Lay estaba escondido en un armario. Su madre lo había encerrado allí. Esperó en silencio pero al poco rato gritos y fuertes golpes llegaron. Ruidos salvajes llenaron su casa de terror: los vampiros habían entrado y el pequeño Lay tuvo que oír los gritos de su madre, el ruido viscoso de la carne, la violencia de los soldados al luchar contra su padre…

Animales…

Lay escuchó su corazón palpitar… Sus gritos ahogados entre sus manos… Contuvo las lágrimas hasta que la tranquilidad volvió a su casa. Lay entonces con temblorosas manos intentó abrir la puerta, y poco a poco la empujó… Allí ya no había nadie, tan solo el rastro de sangre que habían dejado los cuerpos de sus padres al ser arrastrados de allí. Lay cayó de rodillas; estaba solo… Los había perdido… estaba solo… y tenía miedo…

Pero entonces nuevos ruidos llegaron desde el exterior, Lay apenas pudo levantarse, esperó a la muerta y la vio llegar, mas su distorsionada vista volvió en sí cuando reconoció que aquella figura que se aproximaba ante él era otro muchacho de su edad. Lo conocía de vista, alguna vez habían coincidido en la calle, pero nunca habían hablado. Lay estaba paralizado, tan solo sabía llorar silencioso pero Kris rápidamente tiró de él y lo arrastró lejos de la tragedia y de la oscuridad. Llegaron a la terraza y al asomarse, en medio de la oscuridad tan solo rota por algunas farolas aún encendidas, Lay pudo distinguir un camión bajo su casa donde más chicos jóvenes les esperaban acompañados de algunos militares y entonces, de nuevo los gritos… A lo lejos, una avanzadilla de vampiros les había detectado.

-¡Salta! – gritó Kris a su lado. Y Lay saltó.

Lay abrió entonces los ojos. Sudoroso se incorporó y se quitó la manta de lana. Su respiración era entrecortada. Necesitaba beber algo. Se levantó y fue a la cocina. Para su sorpresa allí se encontró con Kris que tan despeinado como él o peor se había levantado ya y conociéndole bien con una mano acercó la botella abierta, la inclinó y llenó el vaso de Lay que ya estaba en el fregadero.

-¿Otra vez una pesadilla? – preguntó Kris atento.

-Sí… – Lay respiró lentamente y comenzó a beber.

-¿Quieres hablar?

-No… Tranquilo, estoy bien… – sonrió, como siempre hacía, quitando importancia a toda posible preocupación que atacara a Kris.

Desde que se conocieron se habían convertido en grandes amigos, en hermanos… en compañeros inseparables y Lay no quería preocuparle con sus sueños… Ya tenían suficientes preocupaciones. Kris sonrió tranquilo y bebió de su vaso también lleno de agua.

-¿Te encuentras con ganas de salir a recolectar o estás aún cansado? – preguntó después.

-Sí… Claro que quiero, necesito que me dé un poco el sol y… Estoy bien de verdad, no te preocupes – Lay sonrió más confiado. Kris alzó las cejas y asintió. Ambos salieron de la cocina y se encontraron con Xiumin y Kai. En esta ocasión saldrían los cuatro; al parecer estos dos últimos también tenían ganas de dar un paseo.

El sol, cálido como un suspiro, blanco a veces como la nieve, amarillo en otras ocasiones como ciertas flores silvestres…

Lay amaba la sensación que el sol dejaba sobre su piel, y especialmente cuando andaba entre la salvaje y descuidada zona de campo que en un lugar alejado de todo peligro y toda maldad tenían en secreto como fuente de alimento. Lay estaba recogiendo frutas mientras Kris y los demás no andaban muy lejos charlando junto a los coches. Mientras tiraba de los frutos que quedaban recogidos en sus manos sin dificultad se preguntaba si ellos serían los últimos humanos, si su pequeña ciudad sería la última resistencia humana que quedaba. Agachó el rostro para mirar detenidamente aquella manzana verde tan grande en su mano derecha y entonces escuchó un sonido, un suave crujir no muy lejos de él. Lay alzó el rostro hacia su izquierda y entonces le vio. Debía tratarse de un muchacho no mucho más joven que él, pero lo cierto era que se trataba de un chico muy esbelto y que nunca antes había visto. Obviamente no pertenecía a los suyos. Lay muy sorprendido se lo quedó mirando un rato. Se fijó en que aquel joven de cabello ondulado y piel clara estaba también recolectando fruta, su fruta. Boquiabierto avanzó unos pasos y entonces, sus miradas se encontraron.

-¡Hey! – Lay le llamó la atención, quería saber quién era y qué hacía allí y si vivía junto a otros humanos, pero el muchacho lo miró asustado y rápidamente huyó de él. Lay abriendo mucho los ojos volvió a llamarle pero sin saber muy bien porqué comenzó a perseguirlo. Tan solo quería hablar, eso era todo.

Aquel chico corría verdaderamente rápido y Lay apretó el paso sintiéndose retado. Ambos atravesaron el campo veloces, dejando la maleza ondear tras su acelerado paso. Kris cuando quiso decirle algo a Lay tan solo lo vio desaparecer a lo lejos entre varios árboles. ¿Hacia dónde iba tan corriendo? Kris corrió hacia los coches y avisó a los muchachos. Arrancaron los motores e iniciaron la búsqueda de Lay.

No tardaron en localizarlo, seguía corriendo, ya habían salido de su territorio, volvían a la ciudad, el campo terminaba y con él empezaba el asfalto y los edificios oscuros y derruidos. La última vez que Kris divisó a Lay fue en la entrada subterránea de un centro comercial. Kris palideció. El coche frenó sonoramente a pocos metros, Kris corrió y se detuvo ante la negra entrada.

-Lay… ¿Por qué coño has entrado ahí? – Kris apretó la mandíbula lleno de terror. Su mejor amigo acababa de entrar en el que posiblemente sería un nido de vampiros. Una trampa mortal.

Lay había perdido la pista de aquel chico. ¿Dónde se había metido? Parecía haberse esfumado… ¿Tan rápido se podía correr? Avanzó entre restos de coches quemados y desguazados y entonces oyó un gruñido a sus espaldas. Lay se giró y al fondo del lugar divisó tres figuras de negro. Rápidamente reconoció sus rasgos… Los ojos inyectados en sangre negra, las venas marcadas en su rostro, la piel color ceniza, los huesos de las manos más alargados de lo normal… Eran vampiros errantes, vampiros transformados por vampiros de segunda categoría cuya sangre demasiado débil los transforma en seres rabiosos y ávidos de sangre… Basura para sus semejantes… Tan solo útiles como perros de caza… como carne de cañón en las guerras…

Lay estaba rodeado, miró hacia la entrada y entonces vio cómo esta caía súbitamente al ser cerrada por otro par de vampiros.

La luz desapareció, la oscuridad se los tragó. Lay apretó los párpados y sintió su corazón latir desbocado.

Pero aunque por unos segundos creyó que su vida acabaría en breves instantes, muy pronto la puerta del garaje se abrió de nuevo al ser destrozada por la entrada de los coches conducidos por Kris y Xiumin. Los vampiros saltaron sobre Lay pero este rápido los esquivó y comenzó a correr. Kris y los demás comenzaron a tirotear a los vampiros con balas de plata. Estos cayeron convulsos pero aún con fuerzas para intentar atacarles. Tres habían caído, pero dos seguían persiguiendo a Lay. Este había llegado al corazón del centro comercial, a la planta circular y abierta rodeada de tiendas y en cuyo extremo nacía una original escalera de cristal y metal que comunicaba con el piso superior. Y encima de todo esto, grandes cristaleras rotas lo iluminaron con los últimos rayos de sol. El día comenzaba a terminar. Lay miró a su alrededor: en las sombras podía notar que estaban los vampiros esperándole… agazapados como leones que ya saboreaban la carne de la futura presa… Lay necesitaba pensar pero estaba paralizado, no podía volver atrás, allí estarían los vampiros… Quizás si esperaba Kris y los demás…

Entonces miró hacia el techo. El sol ya se había ocultado prácticamente. Lay sacó su pistola y apuntando al frente comenzó a retroceder. Varios gruñidos sonaron envolventes y con eco. Risas malvadas, susurros ininteligibles…

Comenzó a correr y mientras subía los primeros escalones tan finos de aquella moderna estructura, vio cómo un vampiro saltaba en su dirección desde uno de los pisos superiores. Lay no se detuvo, continuó subiendo atropelladamente y entonces comenzó a descargar su munición contra el vampiro al cual abatió antes de que pudiera alcanzarlo, cayendo por las escaleras que se tambalearon visiblemente. Lay se paró unos segundos, la estructura era insegura, ahora se daba cuenta. Sintió que no tenía tiempo, subió veloz las escaleras pero entonces notó un gran ruido y que algo a sus espaldas tiraba de él y lo hacía caer escaleras abajo. Lay fue rodando pero con su pistola siguió disparando. El vampiro esquivó sus balas y bajó dando saltos. Entonces se le ocurrió algo: miró hacia donde las escaleras estaban sujetas y comenzó a disparar. Las uniones saltaron por el impacto de las balas y la construcción finalmente se quebró desplomándose sobre ellos.

Kris, Kai y Xiumin llegaron hasta el lugar y vieron cómo desde todas direcciones aparecían vampiros. Aquello estaba minado. Xiumin y Kai dispararon seguidamente mientras Kris luchaba cuerpo a cuerpo con algunos vampiros y buscaba con la mirada a Lay, no lo veía por ninguna parte. Lo llamó, pero no hubo respuesta.

-¡¡Kris!! ¡Tenemos que salir de aquí! ¡¡Son demasiados!! – gritó Xiumin matando a uno de los vampiros de un tiro en la frente. Kris se giró hacia él y entonces vio cómo otro nuevo vampiro salía de entre las sombras y lo cogía del cuello con sus brazos y lo arrastraba hacia la oscuridad.

-¡¡XIUMIN!!! ¡¡NO!!- Kris corrió en su dirección pero Kai que seguía disparando lo detuvo.

-¡¡Kris, si no salimos de aquí moriremos todos!! ¡¡¡Vamos!!! – Kai lo empujó y Kris sin dejar de mirar hacia el hueco por donde ahora todos los vampiros desaparecían, comenzó a retroceder arrastrado por Kai. Finalmente emprendieron la retirada con disparos y corrieron ligeros. El dolor era palpable en sus rostros.

Lay había conseguido huir del derrumbe, y ahora se arrastraba por unos pasillos oscuros… Al final había una puerta con cierta luz; sujetándose el brazo derecho herido y laxo avanzó apoyándose en la pared pero entonces algo en su corazón le hizo detenerse.

Mareos, palpitaciones, pérdida de visión… Estaba empezando otra vez… Poco a poco se dejó caer tensando todos los músculos de su rostro.

-No… Ahora no… No… Agh… – Lay sintió un fuerte dolor en su pecho, mucho más fuerte que las otras veces que le había pasado.

Hacía tiempo que le ocurría pero nunca con tanta intensidad… Lay se dobló de dolor sentado en el suelo y poco a poco su agitada respiración le llevó a un estado de semi inconsciencia. Con los ojos entreabiertos vio cómo la puerta de luz se abría de par en par y una delgada figura se agachaba a su lado. Le estaba hablando, pero Lay ya no entendía nada, se estaba quedando dormido… perdía el conocimiento… el corazón le fallaba…

________________________

Oscuridad, frío, tirantez en su pecho, había algo en su pecho…

Lay abrió los ojos poco a poco y se acostumbró a la oscuridad. Estaba en una cama en cuyos bordes había luz y aunque intentó mover los brazos se dio cuenta de que estaba maniatado pues gruesas y fuertes cuerdas lo tenían sujeto en aquellos bordes metálicos. Lay forcejeó, tiró de sus muñecas y jadeó cansado, su corazón comenzaba a latir de nuevo rápido.

Miró en todas direcciones pero tan solo distinguía su cama y su cuerpo recostado y una pared blanca a su izquierda justo donde su cama estaba fijada. Lay apretando los ojos hizo más fuerza pero entonces una mano aterrizó con suavidad en su pecho siendo acompañada de una dulce voz masculina que intentaba tranquilizarlo.

-Tranquilo… Por favor, respira… Estás a salvo… No hagas movimientos bruscos, aún estás muy débil…

Lay nada más escuchar las primeras palabras abrió los ojos y vio aquella mano que acariciaba su pecho desnudo lleno de cables para el pulso; se quedó quieto unos segundos y con sus ojos siguió la forma del brazo embutido en una manga larga cuyo dueño vestía una bata blanca . No le conocía pero al ver sus ojos brillar en la oscuridad como los de un gato, de una cosa Lay estuvo seguro: era un vampiro.

Luchó por liberarse cada vez más alterado y el vampiro intranquilo puso ambas manos y le pidió que se quedara quieto pero sin éxito; fue entonces cuando decidió encender las luces, que paulatinamente iluminaron el lugar y al vampiro, mostrándole a Lay que se encontraba en una habitación blanca similar a un hospital pero con la diferencia de que allí no había más camillas o una tele o ventanas… Aquello realmente era un laboratorio pues Lay pudo distinguir al fondo de la estancia una mesa llena de tubos, probetas y frascos con toda clase de líquidos entre otras herramientas espeluznantes. Lay miró a su captor y para su sorpresa su rostro estaba marcado por una terrible preocupación. Su rostro era normal, inclusive dulce y hermoso para sorpresa de Lay, no era como muchos vampiros que había conocido, era… casi humano… Pero Lay sabía que no podía dejarse engañar por aquellos tristes ojos y aquellos labios de tenue color rojizo. Aquel era un monstruo y ahora él era su presa. Pero Lay no era de los que se rendía tan fácilmente.

-No me toques asqueroso vampiro… ¡¡Suéltame!! – Lay imperó a su captor que retiró las manos frente a sus violentas sacudidas de pecho y hombros.

-No quiero hacerte daño… – intentó explicarle el vampiro pero el otro pronto continuó con su ataque verbal.

-Ya, eso díselo a todos los humanos que habéis matado cruelmente. ¡¡Tan solo quieres mi sangre, me tienes aquí porque vas a matarme!! ¿Por qué otra cosa sino iba a ser, eh? – con el cuello erguido y completamente tensado miró iracundo al vampiro que sin embargo fruncía las cejas dolido.

-Si quisiera matarte ya lo habría hecho y además no te habría curado tus heridas… Si estás aquí es porque Luhan te salvó la vida… y deberías estarle agradecido…

-¿De qué hablas? – Lay entrecerró los ojos sin comprender, todo aquello estaba comenzando a confundirlo realmente. El vampiro miró entonces hacia un lado y Lay vio que por una puerta entraba el joven que vio en el campo. Este ahora portaba una bandeja con comida y rápidamente sus miradas se encontraron. El desconocido muchacho sonrió entonces.

-¡Vaya! ¡Estas despierto! ¡Qué bien! – exclamó gratamente sorprendido y alegre a la vez. Lay se quedó callado y volvió a mirar al vampiro vestido con una bata blanca.

-Este es Luhan… Él fue el que te sacó de aquel lugar lleno de vampiros salvajes… Ahora estás en la ciudad de los vampiros… y Luhan arriesgó su vida trayéndote aquí…

-¿Te encuentras mejor? Hace unas horas tenías muy mala cara… Siento lo que pasó… Yo no quería que me siguieras pero… eres muy rápido, ¿sabes? Jeje…

-No… No lo entiendo… Tú eres humano y estas aquí… en… con este… ¿Quiénes sois? – Lay perdió la voz, ya no sabía qué decir; entre balbuceos miró a ambos hasta que el vampiro continuó con su explicación.

-Mi nombre es Chen, y Luhan… no es humano, ahí te equivocas. Es un híbrido, mitad humano, mitad vampiro – afirmó tranquilo Chen mirando a Lay a los ojos. Lay entonces sí que se sorprendió, por un momento dejó incluso de respirar. ¿Medio vampiro, medio humano? ¿Qué clase de monstruosidad era aquella?

-¿Cómo? ¿Qué dices…? Eso es imposible… ¿no?

-No… Mi padre era vampiro y mi madre humana… Y dados sus tipos de sangre… al final pude nacer sano. Soy especial… una excepción a la regla… un caso raro… – le respondió esta vez Luhan. Chen sonrió tenuemente y volvió a mirar a Lay.

-No queremos hacerte daño. Si estás maniatado era porque no podía arriesgarme, no sabía cómo reaccionarias y por lo que he visto hice bien… Por favor, tranquilízate… Si me prometes que te quedarás tranquilo te soltaré… No eres nuestro prisionero…

Lay miró a Chen y callado bajó la mirada hacia sus manos que poco a poco fue relajando. Chen entonces sintiendo que finalmente había accedido a su petición se acercó para desatarlo. Lay de nuevo libre se acarició las doloridas articulaciones y entonces notó cómo Luhan le acercaba la bandeja sobre sus piernas.

-No sé si será de tu gusto, pero este es uno de mis platos preferidos… Que aproveche…-sonrió gentil.

Lay muy confuso se lo quedó mirando y luego a la comida que parecía apetitosa. Esta se trataba de una macedonia de frutas, pan untado con una masa oscura y un vaso de leche. Tragó saliva hambriento y volvió a mirar a aquellos dos seres tan extraños.

-Sigo sin entenderlo… ¿Por qué…?

-No todos los vampiros son crueles… – Chen habló serio, su ojos eran profundos y oscuros.

-Lo que dice el doctor es cierto, no todos son malos… Y para ejemplo él mismo, él se hizo cargo de mí cuando era un bebé y mataron a mis padres… Y durante todo este tiempo me ha protegido y ha cuidado que nadie sepa el secreto de mi naturaleza…

-Pero claro está que sería mucho más fácil si me obedecieras más a menudo Luhan… Ya ves lo que tus escapadas han ocasionado esta vez… Ya te dije que tuvieras más cuidado… – Chen se alejó para sentarse junto al escritorio dándole la espalda a Lay.

-Ya… Lo siento… – Luhan agachó la mirada arrepentido pero rápidamente alzó los ojos y sonrió a Lay – Pero vamos, come, come, necesitas reponerte. Mañana si te encuentras mejor tendrás que estar fuerte para el viaje de vuelta, yo desde aquí te guiaré hasta tu casa.

Lay antes de dar el primer bocado volvió a preguntar una cosa.

-Pero… ¿Por qué estáis haciendo todo esto? ¿Por qué os tomáis tantas molestias…por qué…?-Lay miró a Chen quien se giró levemente y lo miró de soslayo.

-Yo una vez fui un humano también y… cuando fui transformado… al contrario que los vampiros puros… – Lay sabía que con vampiros puros Chen se refería a los primeros vampiros que surgieron artificialmente durante experimentos para crear súper guerreros por motivos bélicos – Yo soy un vampiro de segunda categoría… Mi sangre vampírica es débil y por ello la transformación no fue total. Tú conoces solo una parte de la verdad… Es cierto que los vampiros convertidos se vuelven monstruos pero no siempre ocurre así; a cada nueva prole el virus es distinto y afecta de forma distinta… En mi caso, este causó la transformación básica pero no me hizo enloquecer… Sigo siendo el mismo que una vez fui en vida mortal…

Lay escuchaba atento al igual que Luhan quien parecía sentirse apenado por las palabras de su protector.

-¿Quieres saber los motivos de mi comportamiento? Te los diré: estoy harto de toda esta guerra, estoy harto de que se maten unos a otros cuando todos hemos sido iguales alguna vez y nos siguen moviendo los mismos y sucios sentimientos… Yo cuando aún era humano me gradué en medicina pero entonces comenzó la gran guerra; yo por aquel entonces tenía un grupo de investigación y nuestro objetivo era encontrar una cura para el virus, alguna forma de combatir pacíficamente todo esto pero en aquellos momentos todos nuestros intentos fueron inservibles… La guerra acabó y con ella mis sueños… Mis amigos y yo tuvimos que huir y el último que quedó con vida fui yo… hasta que el jefe del ejército vampírico me encontró finalmente… y debo admitir que tuve suerte después de todo porque debido a mis conocimientos decidió que yo podía serle útil y por ello me convirtió. Desde entonces trabajo para los vampiros pero en secreto continúo con mis investigaciones… Y si no me rendí en esto fue gracias a Luhan… Él es la llave a nuestra salvación, la prueba viviente de que aún debemos tener esperanza en que haya un futuro para todos nosotros… Su sangre es la cura aunque… aún no he conseguido grandes cosas…

-No, no digas eso, Chen… Lo estás haciendo muy bien… Ya sabes que no me importa que me saques sangre las veces que haga falta, yo estoy contigo y te apoyaré y… seguro que ahora que Lay que también lo sabe nos ayudará y luego habrá muchos más que nos apoyen… Ya verás como todo sale bien… – Luhan se había levantado de estar sentado a los pies de la cama de Lay y en un segundo se había arrodillado junto a Chen cogiendo una de sus manos y acariciándola para infundirle ánimos.

-Hey… ¿ C-cómo sabes mi nombre? – Lay miró sorprendido a Luhan quien se volvió hacia él con cierto rubor en las mejillas.

-Te busqué en los archivos… y conseguí localizarte… Perdona… – sonrió avergonzado.

-Oh… – Lay los miró sorprendido. Chen miró entonces paternal a Luhan.

-Lo mejor será que ahora le dejes descansar… Todo esto seguramente le estará siendo difícil de digerir así que estate tranquilito y no le molestes… ¿De acuerdo?

-Jo… ¡Pero si lleva dos días durmiendo! – se quejó Luhan infantil. A Lay se le resbaló la rebanada de pan de entre los dedos.

-¿Tanto tiempo llevo durmiendo aquí? ¡Dios! ¡Mis amigos deben de estar muy preocupados! ¡¡Debo irme!! – Lay apartó la bandeja y comenzó a despegarse cables del pecho y a bajar una pierna cuando de repente una punzada en el estómago lo dejó vencido. Luhan corrió a su lado y lo ayudó a recostarse en la cama de nuevo.

-Vamos, porque pases un día más no van a ser peor las cosas… Ya verás lo que se alegraran cuando te vean llegar. Vamos, descansa, come, haz lo que quieras pero no te levantes, por favor… Yo estoy aquí y te atenderé, ¿vale? – el rostro infantil de Luhan era tierno. Demasiado tierno para ser rechazado.

Lay suspiró dolorido y recostado entre almohadas volvió a mirar a Chen, que tras sonreírle levemente se giró para seguir trabajando en sus cosas. Lay algo incómodo continuó comiendo y respondió a algunas preguntas que hacía el animado Luhan junto a él muy curioso.

—————————-

Al igual que para traerlo, Luhan y Lay tuvieron que montarse en el montacargas para salir de allí sin ser vistos. Pero antes de marcharse Lay se sentía obligado a agradecer todo lo que habían hecho; el caso era, ¿cómo hacerlo? Su reacción inicial era la de aversión pero después de haber estado varias horas a su lado y conocerlos mejor podía asegurar que eran buenas personas. Lay se detuvo antes de subir a aquel tipo de ascensor.

-Eh… Doctor…

-Puedes llamarme Chen.

-Chen… Eh… gracias… por todo…

-No hay de qué – Chen sonrió deslumbrante mostrando unos colmillos levemente más afilados de lo normal. Luhan también los tenía, de eso Lay se había dado buena cuenta ya. Entonces alzó una mano incómodo; Chen sorprendido la miró y con una rápida sonrisa alzó la mano para estrechar tímidamente la de Lay. Al poco rato este se soltó y volvió a hablar.

-Estoy en deuda con vosotros… Si necesitáis ayuda para lo que sea podéis contar conmigo… – afirmó mirando a Chen, que sonrió contento. Luhan a su lado sonreía ampliamente y muy entusiasmado. Lay se despidió y se giró para entrar en la estrecha cavidad pero Chen le retuvo entonces con su voz.

-Lay, tengo que decirte una cosa… Eh… Además de curarte el brazo y las magulladuras… No sé si sabes que estás muy enfermo… Tienes cáncer…

-Lo sé… – Lay se giró con una triste sonrisa – No te preocupes, llevo mucho tiempo viviendo con él y ya somos amigos…

-Bueno, eso es… Lay tan solo quería decirte que si necesitas algo… aquí puedo ayudarte… Tengo medicinas y…

-No… No hace falta. De todas formas, gracias. Adiós, Chen… – Lay sonrió amable y se introdujo en el montacargas junto a Luhan, que ahora se veía muy apagado ante la noticia. Luhan miró a Chen. Este estaba muy serio y entonces las puertas se cerraron.

————————————————-

Era una mañana soleada, Luhan y Lay salían al desértico y tranquilo exterior. Lay respiró agradecido el renovado aire: tras estar tanto tiempo bajo tierra en aquel búnker en el que consistía la enorme ciudad de los vampiros sentía que lo llevaba necesitando desde hacía tiempo. Luhan comenzó a andar animado y volvieron a hablar sobre sus respectivas vidas. Lay sentía gran curiosidad por Luhan, realmente era asombrosa su naturaleza: tenía las sorprendentes cualidades de un vampiro, como su fuerza, su rapidez, los colmillos y un color antinatural en los ojos… pero luego vivía como un humano. Se alimentaba con comida normal, podía caminar bajo la luz del sol… Lay se sorprendió mucho al saber que no tenía sed por la sangre, pero que sí podía sobrevivir a base de ella. Sin embargo Luhan prefería alimentarse con las cosas que encontraba en el huerto de Lay y los otros, decía que era una alimentación más divertida y variada y que también le encantaba cocinar. Lay sonreía divertido mientras escuchaba al joven engendro hablar.

Y sin darse cuenta, en cuestión de pocas horas habían llegado a las fronteras de ambos reinos; a lo lejos, tras varios demacrados árboles esparcidos en el campo seco y polvoroso, Lay y Luhan divisaron el fuerte de los humanos. Lay se giró hacia el otro.

-Bueno, creo que desde aquí puedo continuar solo… Muchas gracias por acompañarme y… por salvarme… de verdad… gracias… Aunque seas algo raro eres un buen tío – rió suavemente Lay permitiéndose el lujo de bromear con él. Luhan se rió con él achicando los ojos y volviendo a mirarle sonrió gentil.

-Gracias a ti… Seguro que a partir de ahora las cosas mejoran… Ya sabes que cuando quieras puedes venir a visitarnos al doctor y a mí, ¿vale? Podemos vernos en el campo y desde allí yo te escoltaré y entraremos por la entrada secreta que ya conoces, así no habrá problemas!-afirmó ilusionado. Lay no pensaba de la misma forma, pero se le veía tan contento que no podía darle un no por respuesta.

-Sí jeje… -Lay dudaba de volver allí al laboratorio pero lo que en aquellos momentos se le ocurrió le parecía más plausible-…Eh, oye… Yo supongo que al ser medio humano… no creo que haya inconvenientes si algún día quieres venir a mi casa… Seguro que le caes bien a mis amigos…-Lay sabía que superficialmente Luhan parecía un humano normal.

-¿En serio? ¡¡Eso sería genial!! ¡Me encantaría conocer a más humanos! – Luhan abrió mucho los ojos y contentísimo casi saltaba de alegría.

-Claro que sí… Bueno, hasta otra, Luhan…

-Nos vemos… – Luhan se marchó alegre al trote. Lay sonrió viéndole desaparecer en la distancia y volvió a mirar su hogar. Tenía muchas ganas de ver a sus amigos, pero especialmente a Kris. Comenzó a correr agitado.

En pocos segundos Lay alcanzó la alambrada pero había olvidado algo, los guardias a aquella distancia posiblemente no lo reconocerían y pronto vio como desde las torres de vigilancia alzaban sus fusiles para abatirlo. Lay alzando las manos se arrodilló.

-¡Chicos! ¡Chicos! Soy yo… ¡¡Soy Lay!!! ¡Por favor, no disparéis, soy yo! – gritó asustado el recién llegado.

Desde lo alto de una de las torres Kris estaba tumbado y alertado por el guardia se acercó para mirar por una de las pantallas de las cámaras de seguridad.

-Es Lay… Es Lay… ¡ES LAY! ¡NO DISPARES IDIOTA! ¡¡¡ES LAY, HA VUELTO!!! – Kris le arrebató el fusil y comunicó por un transmisor al resto la noticia. Rápidamente bajó las escaleras a trompicones y llegó hasta la alambrada que lentamente se abrió y dejó pasar a Lay. Kris lo abrazó con los ojos cerrados, muy emocionado. Atropelladamente comenzó a hacerle preguntas sobre dónde había estado, sobre su estado, sobre cualquier cosa.

-Kris, estoy bien, tranquilo… Al final conseguí salir ileso… Estoy bien, de verdad… Oye, siento lo que hice… No debí desaparecer de aquella manera pero… oye… ¿Vosotros cómo salisteis? No os vi después… ¿Estáis todos bien?

Kris se quedó callado y aquel silencio fue más que aclarador para Lay.

-¿Dónde está Kai? ¿Y Xiumin? – preguntó temeroso.

-Kai está bien… pero… perdimos a Xiumin… y Lay, no quiero que te culpes, yo les dije que no me siguieran pero ellos… – comenzó a explicar Kris pero Lay ya no lo escuchaba; con la mirada fija en un punto sus labios temblaron visiblemente.

-No… no… Xiumin… no… no… – Lay comenzó a perder el equilibrio, a hundirse en las tinieblas de la culpabilidad… en un tormento que lo absorbería por completo. La respiración comenzó a faltarle; Kris asustado se agachó junto a él e intentó ayudarle a respirar. Lay estaba hiperventilando y se agarraba roto en lágrimas a la camisa de Kris, que le llamaba desesperado. Lay entonces se desmayó.

Parte dos

Música: Imagine (A Perfect circle)

Chen en su laboratorio permanecía pensativo, estaba preocupado por Luhan pero sobre todo por el humano. Aquel encuentro que había habido entre ambos había levantado muchas costras de heridas que aún no se habían cerrado para Chen. Una de ellas era el recuerdo de su perdida humanidad… del día en que conoció al caudillo de todos los ejércitos vampíricos…

Tao…

Aquello sucedió en una tranquila noche sin estrellas. Chen caminaba cauteloso por las desérticas calles y finalmente encontró el edificio: había regresado a su laboratorio en un alto bloque de pisos. Allí no había ni un alma. Todos se habían ido: sus compañeros, los guardias… Chen sabía que estaban todos muertos. Pero aun así quiso continuar con una de las últimas pruebas, necesitaba hacer una última extracción de sangre, necesitaba comprobar la evolución del último individuo vacunado. Chen sudoroso y sin quitarse el abrigo se sentó rápidamente en su escritorio y se puso manos a la obra. Abrió la nevera y sacó sus muestras. Afortunadamente nadie había tocado nada de allí. Los vampiros puede que fueran fuertes y salvajes como animales, pero agradecía que obviaran detalles tan importantes como aquel.

Chen se dispuso a mirar en su microscopio, acercó su muestra y observó cada vez enfocándola mejor y más.

Nada. El virus de nuevo había ganado la batalla… los anticuerpos habían desaparecido.

Chen lentamente se separó del microscopio, su rostro era claro ejemplo del desánimo, sentía deseos de llorar, de romperlo todo pero era incapaz… Tan solo se quedó quieto, con la mirada perdida hasta que una voz a sus espaldas lo despertó de su ensimismamiento.

-Hola, doctor… Qué bueno que al final pude encontrarle… ¿Dónde ha estado todo este tiempo?

Chen al girarse vio que al fondo de la habitación, echada sobre una de las mesas, una alta y negra figura enfundada en una alargada gabardina lo miraba con interés y sonriente. Tembló visiblemente, era la primera vez que estaba tan cerca de un vampiro vivo y suelto…

-Oh… Perdona mis modales, mi nombre es Tao… y tranquilo, no he venido a hacerte daño… Tan solo quiero hablar… ¿Sabes? He oído muchas cosas de ti… muy buenas, por cierto…

Chen miró cómo con desenfadados pasos el vampiro se aproximó hasta quedar frente a él a una respetable distancia. Tao sonreía tranquilo, y en sus ojos oscuros Chen no podía leer sus intenciones, no sabía si realmente decía la verdad.

-¿Por qué estás aquí?

-¿No es obvio? He venido a verte, a conocerte mejor… Lo cierto es que estoy muy interesado en todos esos experimentos tuyos… Creo que tanto tú como yo podríamos llegar a un bonito acuerdo que nos favorecería a ambos… – Tao avanzó, la distancia de cortesía comenzaba a ser cercenada.

-¿Qué clase de acuerdo?

-Bueno… Tú necesitas continuar con tus estudios, ¿no? Es tu vida… tus sueños… Yo tengo también mis sueños… Bajo esta fría apariencia sigo siendo tan humano como tú Chen, aunque mi corazón ya no lata igual y mi apetito sea distinto al tuyo… Nuestras necesidades siguen siendo las mismas… – Tao acaba de llegar junto a Chen, había alzado una mano y lánguidamente había le acariciado con los dedos el rostro. Este último no podía dejar de mirarlo: estaba paralizado, hipnotizado por aquellos ojos que lo atravesaban hasta la médula.

Tao agachó un poco el rostro y comenzó a susurrar sin apartar la vista de Chen.

-Tú me vas a ayudar a cumplir mis sueños, Doctor… Y yo… te daré la inmortalidad… – los dedos de Tao entonces acariciaron tenuemente el labio inferior de Chen quien respiraba entrecortadamente. Tao siguió agachándose y entonces posó sus labios con delicadeza sobre los del otro, que al poco rato apretó los ojos. Levemente ahora sus labios estaban humedecidos por los de Tao quien con lentitud volvió a separarse sin soltar su rostro.

‘Ven conmigo’. Aquello no era una petición, Chen estaba obligado a hacerlo, algo dentro de su ser lo forzaba, era como si la voz de Tao fuera una poderosa arma de persuasión… No sabía muy bien qué le había hecho, pero de una cosa estaba seguro: ya no era dueño de sí mismo, sus articulaciones se movían solas y seguían a Tao, él era ahora su dueño en todos los sentidos.

Chen salió del edificio y se encontró un lujoso coche aparcado, Tao le invitó a pasar y aquel coche les llevó a la ciudad de los vampiros. Chen nunca se imaginó algo así. Aunque aún estaba siendo construida, sus cimientos eran fuertes, y eran cientos… Todos le miraban con sonrisas malvadas, sus colmillos blancos y afilados deseosos de morderle… Chen fue escoltado por los arenosos túneles subterráneos hasta que llegó a los aposentos de Tao. Allí le ofrecieron una gran cena que posiblemente podría ser la de un rey, pero él apenas podía probar bocado, aunque no le habían dicho nada en su interior se hacía una idea de lo que iba a suceder después.

Tao sentado en un mullido y alto sillón no dejaba de mirarle intensamente mientras probaba el pato y degustaba tímidamente el vino. Chen a ratos le miraba de soslayo pero siempre terminaba bajando la mirada sobre los apetitosos manjares. El otro entonces le preguntaba con voz seductora por la comida; Chen solo podía asentir, no era capaz de hablar, algo se lo impedía…

Al finalizar la cena unos sirvientes retiraron las bandejas y las mesas con los alimentos. Chen permanecía sentado en una silla en silencio en el centro de la habitación. Tao sonrió y se levantó de su asiento entonces.

-Levántate, Chen… Es el momento… – el nombrado obedeció pero sin mirar a Tao. El miedo y la inseguridad estaban minando su cuerpo.

Tao se acercó peligrosamente a él entrecerrando los ojos y comenzó a acariciar su rostro de nuevo, su cuello, sus clavículas hasta que con ambas manos fue empujando disimuladamente a Chen hasta sentarlo en el borde de su cama. Tao entonces se inclinó sobre él, hincando una rodilla en el colchón y obligando a Chen a tumbarse. El corazón de este último latía desbocado por momentos, las manos de Tao seguían bañándolo de miedo, acariciándolo aterciopeladas y heladas en contraste con la ardiente piel de Chen.

-Eres realmente hermoso… Desde el primer momento que supe de ti tuve una inmensa curiosidad por conocerte y… ya veo que no me equivocaba… – Tao agachó el rostro y comenzó a besar suavemente a Chen quien tensó apretó los párpados y los puños.

Tao lamió sus labios y se tumbó sobre él haciendo chocar sus cuerpos ligeramente con un movimiento continuo. Mientras continuaba en sus labios, con una mano comenzó a recorrer el pecho de Chen y bajó hasta su entrepierna donde le apretó el miembro entre sus dedos. Chen suspiró entonces. Tao sonrió complacido y sus besos adquirieron más velocidad y mordacidad. El otro alzó sus manos casi con la intención de apartarle de él pero tan sólo rozó las mejillas de Tao. Este al notar esto rápidamente con sus manos apartó las suyas y cogiéndole del cuello le besó más húmedamente, introduciéndose perfectamente en su boca.

-Así es como debes besarme… así… – Tao estaba regañándole; su voz era dura, tanto como su entrepierna en la fricción de sus cuerpos. Chen frunciendo el ceño se sentía perdido… Aquello no era lo que quería hacer pero sin embargo no podía negarse… No era capaz… Tao le había subyugado completamente y en un rápido arrebato había tirado de Chen quedando a horcajadas sobre él, que a su vez estaba sentado. De esta manera comenzó a desvestirlo, a romper su blusa mientras no dejaba de besarlo.

-Bésame doctor… Bésame… – le pedía necesitado.

Chen accedía pero torpemente. Tao con fuerza lo volvió a tumbar y al caer sobre él lo cogió de las muñecas y las subió hasta su cabeza. Chen palideció. El otro estaba quitándose los pantalones, sus pieles desnudas se encontraban… y Chen no estaba preparado para aquello. Tao se mordió levemente el labio inferior antes de volver a besarle y con otra mano mover sus piernas para adquirir la posición adecuada. Chen entonces estremecido intentó detenerle, no aceptar aquello, pero Tao era muy fuerte.

-No, doctor… no intentes luchar… será peor…créeme… – mientras le besaba lo posicionó perfectamente y entonces Chen sintió la pelvis de Tao entre sus muslos. El primero giró el rostro y tensó todos sus músculos; Tao se levantó con sus manos y entonces lo penetró con violencia.

Chen reprimió un grito ahogado y tan solo gimió dolorido. Tao por su parte comenzó a jadear gustoso cerrando los ojos, disfrutando de aquella extrema presión alrededor de su sexo. Continuó penetrándole, saliendo, entrando. Chen gimoteó desesperado a cada nuevo y fuerte roce de sus cuerpos. Puede que aún pudiera aguantar gritar pero las lágrimas ya escapaban por sus mejillas veloces y pesadas. Tao las lamió gustoso. Aquello duró un buen rato, y conforme pasaba el tiempo Tao apretaba el ritmo… Chen volvía a tener las manos libres y se sujetaba a las sábanas, las aprisionaba con sus puños blancos de la presión.

Tao se ceñía entre sus piernas y finalmente sintiendo que se aproximaba el final agachó el rostro y susurró unas últimas palabras al oído de Chen.

-Ahora viene el dolor de verdad… – sonrió placentero y con su lengua lamió el lóbulo de la oreja y bajó por su cuello hasta cerrar su boca allí y clavar sus dientes poderosamente.

Chen entonces gritó. Tao ya había comenzado a beber y seguía moviéndose contra él, le penetraba lentamente mientras bebía su sangre. El otro nunca antes había experimentado un dolor igual: una profunda herida se había abierto en su cuello, sentía que lo estaba vaciando… su vida se escapaba por allí… Intentó revelarse pero sus fuerzas le abandonaron junto a la pérdida de sangre… Se quedó inmóvil, presa del pánico pero incapaz de hacer nada… Sus ojos se entrecerraron… los dedos de sus manos sujetas por Tao temblaban con leves espasmos. A los pocos minutos este se separó de él y relamiéndose aún le dio un beso para después sentarse a horcajadas de nuevo y llevarse una de sus muñecas a los labios y morderla. Entonces se la acercó a Chen.

-Bebe… y vive… Olvida todo lo anterior y empieza una nueva vida conmigo… Tú y yo… solo nosotros dos y el mundo… Bebe… te sentirás mejor… – Tao respiraba con la boca abierta. Chen miraba la herida pero tan solo sentía repulsión.

Tao entonces poniéndose más serio tensó su brazo y pegó su muñeca con violencia contra los labios de Chen. Este notó el húmedo líquido colarse entre sus dientes cerrados y llegar hasta sus papilas gustativas. Sabía salada…extraña… pero sabía bien… muy bien…Chen poco a poco comenzó a beber y con sus manos agarró la muñeca de Tao quien por aquel entonces sonreía satisfecho y cerraba los ojos jadeando de placer.

-Es deliciosa… ¿verdad…? – Tao se relamía mientras con una mano libre comenzaba a acariciar el sexo de Chen.

Este por su parte ya estaba bebiendo sediento, cada vez más, no podía parar, no podía. Tao a los pocos segundos torciendo el gesto intentó retirar el brazo pero el otro le tenía bien sujeto. Tao entonces le agarró y apartó su mano con fuerza.

-Ya… es suficiente… ¿No querrás dejarme seco, no… doctor? – Tao sonrió con gran deseo en la mirada y se agachó para besar y lamer a Chen en los labios.

Este último, esclavo de sus atenciones, le besaba guiado por el instinto pero entonces un fuerte dolor en su estómago le hizo encogerse por completo y girarse a un lado con ganas de vomitar. Tao se hizo a un lado, se tumbó boca arriba desnudo e impasible comenzó a hablar.

-¿Lo sientes? Eso sí es verdadero dolor… Jeje… – rió suavemente el vampiro volviendo a acercarse a Chen – Déjate llevar, Doctor… Relájate, deja que tu parte humana muera tranquila… Ahora debe nacer un nuevo dios… – Tao acariciaba el pelo de Chen, lo olía, lo besaba en el cuello. Lamía su herida…

Chen jamás olvidaría esa noche y muchas más que acontecerían después. Durante muchos años se había sentido como un muñeco en manos de Tao pero desde algunas semanas atrás las cosas habían cambiado; hacía tiempo que Tao no le visitaba y él se sentía bien, se sentía libre, cómodo y a gusto solo con la compañía de Luhan. Y también era por Luhan por lo que no quería que Tao anduviera cerca… Chen no se fiaba de él y sus perversas emociones y por ello siempre intentaba mantener a Luhan apartado de cualquier vampiro similar a Tao o al resto de vampiros de la nobleza. Todos ellos eran niños pequeños, consentidos, egoístas… crueles… sanguinarios… enfermos…

Siempre odiaba pasearse por la sala real. Allí el rey de los vampiros sentado junto al resto de representantes (todos ellos en sus respectivos tronos) eran los invitados de honor a toda clase de bacanales y espectáculos horribles. Chen había intentado huir de todo eso pero en aquellos momentos en que de repente Luhan aparecía por la puerta y él se sentía tranquilo de volver a verlo, era inconsciente de que al mismo tiempo Tao también se estaba acordando de él.

Separados por varios metros de paredes y pisos, en lo más profundo de la tierra, la gran sala real se levantaba a gran altura sostenida por diversas columnas decoradas ricamente como si fueran antiquísimas obras de arte del antiguo oriente. Las paredes estaban alisadas y pintadas con remates dorados, pero los colores que más abundaban eran el rojo, el azul oscuro y el negro. Distribuida como lo estaría una macrodiscoteca por doquier desfilaban bellos cuerpos enfundados en cuero negro o rojo, marcando sus perfectas siluetas y géneros. Vampiros hombre y mujer sentados o de pie disfrutaban de la sinuosa música del lugar, de los bailarines y bailarinas humanos, esclavos serviciales a cualquier petición…

Kyungsoo era el nombre del rey, y sus dos perros más serviciales eran Junmyeon, nombrado guardián de las leyes del reino vampírico, y Tao, señor de todos los ejércitos y voz que organizaba y ejecutaba todos los movimientos defensivos y más violentos conocidos jamás.

Los tres juntos constituían un equipo de retorcidos pensamientos: cada uno en su estilo tenía una forma de vida pero a los tres les apasionaban por igual dos cosas: la sangre y el sadismo. Después de vivir tanto tiempo desde que fueran los primeros vampiros creados era muy fácil traspasar las barreras de la cordura y convertirse en monstruos sin un ápice de bondad ni piedad.

El rey estaba sentado pero en su regazo, acurrucado entre sus piernas yacía uno de sus esclavos sexuales, un joven humano ataviado como si fuera un gato. Al rey le encantaba los juegos, y aunque sus juguetes no solían durarle mucho, aquel joven en concreto llevaba viviendo bastante a su lado. Su aspecto era demacrado, muy pálido debido a la anemia que suponía sufrir cuando eres amante de un vampiro… Su semidesnudo cuerpo solo cubierto en sus partes púdicas era muy delgado y fibroso, y muchas zonas estaban amoratadas. El joven tenía los ojos cerrados y parecía estar muy cómodo descansando su mejilla sobre la entrepierna de Kyungsoo quien embelesado con la mirada perdida le acariciaba el pelo, que le llegaba por debajo de sus orejas de humano, pues también llevaba unas orejas de gato falsas.

-Está tan guapo cuando duerme… mi perrito…

-Por favor, Kyungsoo… – Tao llevaba un buen rato aburrido. Aquella fiesta no tenía nada especial… No había combates, no había vísceras… tan solo cuerpos ondulantes que bailaban drogados de un lado para otro y bocas sedientas que se unían y bebían de heridas sin curar… Y luego estaban Kyungsoo y Junmyeon. Aquellos dos le revolvían el estómago con sus comentarios…

-¿Acaso te hastía estar aquí, general? ¿O quizás es que acaso no nos has perdonado lo de la otra noche? Jaja – rió Junmyeon divertido mientras miraba de reojo la espalda del esclavo del rey. Kyungsoo también rió pícaro y se mordió el labio unos segundos.

Tao chasqueó la lengua molesto. No quería pensar en lo ocurrido pero aquellos dos no iban a quedarse callados. Con la barbilla sobre una de sus manos miró hacia otra parte pero la imagen de esos dos seguía allí.

Todo había empezado con una consulta. Tao necesitaba informar al rey de los últimos avances de los humanos y necesitaba su consentimiento para realizar ciertos gastos en armamentística y experimentos. Como siempre se dirigió hacia su alcoba donde varios guardias estaban apostados como era habitual. Uno de ellos hizo un gesto extraño y se internó en el cuarto para preguntar a su señor. Tao a lo lejos escuchó la aterciopelada voz de Kyungsoo dar una respuesta afirmativa; en cuanto salió el guardia Tao anduvo hacia el interior y llegó al enorme dormitorio real.

Lo que encontró a continuación no debería haberle cogido por sorpresa, pero fue más el comportamiento del rey lo que le molestó. Kyungsoo como si Tao no estuviera allí presente estaba desnudo en su cama, tapado solo por las rojas sábanas de satén que cubrían la parte inferior de su cuerpo, donde un gran bulto se movía entre sus piernas. Kyungsoo gemía y pedía más.

-Así… Así, Junmyeon… Muerde… muerde… muérdeme… ah… ah… – Kyungsoo se arqueó de placer y girando el rostro hacia un lado llamó a su esclavo, que también desnudo esperaba paciente su turno que ya había llegado. A cuatro patas gateó hasta que Kyungsoo desesperado tomó su cuello y le mordió pasional. Tao observaba la escena serio pero a la vez con una creciente excitación que él mismo intentaba doblegar.

Kyungsoo no dejaba de gemir mientras bebía ávido y sus manos aprisionaban cada vez más al joven humano. Al poco rato soltó al chico, que cayó sobre su pecho sin fuerzas. Kyungsoo se recostó relamiéndose los restos de sangre y deleitándose en ello; entonces Junmyeon salió de entre las sábanas y al ver que no había espacio para tumbarse él también sobre el pecho de Kyungsoo, con gesto hosco echó a un lado al inconsciente humano que cayó de la cama con un fuerte golpe en el suelo. Kyungsoo instintivamente abrió los ojos y se quejó.

-Hey… mi perrito… Oye, Junmyeon, tampoco te pases, no puedes hacerle eso a mi…

-Anda, cállate y bésame… – Junmyeon era el único que podía darle órdenes al rey. Este bajo su potente voz no tenía más remedio que obedecer gustoso y entre risas continuaron acariciándose y lamiendo el sabor a sangre que aún duraba en sus bocas.

Tao seguía allí como una estatua, y comenzaba a preguntarse si acaso ellos pensaban que eso era realmente para ellos por lo que el general carraspeó cada vez más molesto.

-Oh, Tao… ¿Qué haces aún de pie? Por qué no vienes a la cama y te unes a nosotros… Se está bien calentito aquí dentro… – Kyungsoo rió de aquella manera que Tao odiaba tanto. Junmyeon tras besar al rey repetidas veces le miró.

-¿Qué es lo que quieres, Tao? ¿Necesitas algo en especial? ¿Tu doctor no te hace caso? Jajaja.

-He venido porque necesito la aprobación de Kyungsoo para…

-La tienes… Sea lo que sea, me da igual, pero anda, anímate y borra esa cara de abuelo que estás poniendo… No te favorece nada… Vamos, ven a jugar… Jajaja…

Tao no quería escuchar esas risas durante más tiempo porque sabía que si seguían quemándolo de aquella manera los mataría a los dos ahogándolos en su propia sangre. Se giró ofuscado y como un trueno marchó de allí, lo que hizo que las risotadas de los amantes fueran más escandalosas y aún las oyera a lo lejos mientras se perdía en la oscuridad de los pasillos.

La mente de Tao volvía a la realidad y en ella volvían a estar esas risas. El rey y el ministro volvían a reírse de él y de su relación con Chen.

-Pero a ver, Tao, es que no te entiendo… Lo único que tienes que hacer es decirle: ‘‘Oh doctor Chen, estoy enfermo, me ha salido algo aquí… Oh, sí por favor, fólleme… digo, ayúdeme…’’ y ya está, es muy simple, no sé de qué tienes miedo – Kyungsoo a veces podía ser muy repelente. Tao le miraba atravesado: acaba de intentar imitarle poniendo una voz muy aguda y haciendo aspavientos con las manos como si aquello fuera una obra teatral. Tao necesitaba explotar ya.

-Kyungsoo, te equivocas… Yo no necesito nada… Es él quien me necesita, es él es el que debe venir a mí… Y para tu información, ya lo hace… Tú tienes a tu perrito faldero, ¿no? Yo tengo algo mucho mejor que eso… – la voz de Tao en todo momento sonó envenenada de ira. Kyungsoo y Junmyeon le vieron alejarse irascible abriéndose paso entre la multitud. Al poco rato volvieron a reír, Kyungsoo continuó acariciando a su perrito y Junmyeon siguió disfrutando del espectáculo.

Tao tenía claro hacia hacia dónde se dirigía. Ya no había vuelta atrás, ya había esperado suficiente, necesitaba a Chen y lo iba a tener. No le importaba en absoluto que Chen estuviera con sus experimentos, aquello podía esperar y era más, necesitaba algunas respuestas. Demasiado cuartelillo le había dado a su doctor tras su último encuentro…

Con gran violencia abrió sin avisar la puerta del laboratorio donde obviamente sabía que encontraría a Chen. Este se giró sobresaltado y al mirarlo Tao pudo leer en sus ojos cierto temor. Tao sonrió satisfecho.

-Hola, Doctor…

Chen apartó la vista de Tao, continuó mirando sus apuntes e intentando aparentar normalidad. Hacía escasos segundos Luhan se había vuelto a marchar. Chen oyó que Tao estaba echando el pestillo. Bajó la mirada y cerró los ojos unos segundos; la voz de Tao cada vez estaba más cerca.

-¿Sabes? Hacía mucho que no venía a tu laboratorio… y ya me estaba preguntando si te habías olvidado de nuestro trato y estabas metido en otras cosas como… atender a ese chico… esto… Luhan, ¿no? ¿Es así, Doctor? ¿Te has olvidado ya de lo que te pedí?

-No, Tao… Para nada lo he olvidado… Es solo que… necesito tiempo… Lo que me pediste no es fácil de conseguir precisamente… – afirmó Chen temeroso sin mirarle directamente y sentado recto en su silla de escritorio de espaldas a él. Tao entonces posó sus manos sobre sus hombros y lo sujetó sutilmente. Chen respiró inquieto.

-Espero que no me estés mintiendo, porque ya sabes muy bien qué le pasa a aquellos que me mienten… – Tao se había agachado y ahora susurraba – Oh, pero yo sé que puedo confiar en ti, ¿verdad, Doctor? Yo sé que nunca me traicionarías… Sé que eres demasiado especial para hacer algo así… Lo que sí es cierto es que hace mucho tiempo que no recibo ninguna de tus atenciones… y te echo de menos, Doctor… mucho… – Tao había comenzado a acariciar su cuello, a meterle los dedos por la camisa y tocar mejor sus clavículas.

Chen tragó saliva. Sabía perfectamente lo que Tao se proponía.

-Vamos, levántate – ordenó Tao con tono sombrío. Chen como un autómata se levantó y le miró a los ojos.

Tao ya no sonreía, sus manos habían vuelto a su cuello pero se deslizaron hasta sus hombros y comenzaron a imprimir presión allí…Le obligó a arrodillarse. Una vez estuvo agachado Tao le pegó su entrepierna contra la cara, Chen entrecerró los ojos y miró hacia aquella zona abultada.

-Necesito de tus atenciones, Doctor… Haz lo que debes…

Su voz ahora sonaba turbada por el deseo y la excitación. Chen apretó la mandíbula y alzando las manos comenzó a desanudar los cordones que ceñían aquel pantalón de cuero negro. Tao suspiró al notar libre su sexo y movió la pelvis hacia delante, indicándole a Chen a que actuara de una vez. Este con el rostro gacho sabía que no tenía opción, aquel era su destino; si no procedía Tao seguramente sospecharía algo, se interesaría por saber qué había escrito en ese cuaderno que no debía estar en la mesa en aquellos momentos… Si Tao no era saciado seguramente lo pagaría con otro, y Chen temía por Luhan, por lo que haciendo un esfuerzo hercúleo inició su trabajo.

Tao cerró los ojos y poco a poco echó la cabeza hacia atrás, sus manos rápidamente volaron ligeras hasta el pelo de Chen y lo agarraron con tanta fuerza de las raíces que este último se quejó ligeramente. Tao marcó el ritmo, comenzó a jadear y gemir… a suplicar más y más. Chen tenía las manos a cada lado de su cadera y angustiado cada vez ejercía más presión allí, lo que le producía más placer a Tao. Su desesperación, su dolor, su impotencia…No había nada más placentero que aquello.

Tao aceleró el ritmo mordiéndose el labio y haciéndose sangre sin querer. Chen sin esperarlo sintió cómo comenzaba a correrse en su boca; tosió, Tao lo forzó a seguir pero Chen consiguió sacarse el sexo del otro de entre sus labios y terminar de excitarlo con una mano, haciendo caer todo su contenido en el salpicado suelo.

-Buen chico…. Has sido muy… buen chico… – Tao agachó el rostro y sonriente acarició la cara de Chen, que no le miraba: su rostro estaba ensombrecido, inexpresivo.

Tao pasó uno de sus dedos por sus labios manchados y se lo llevó a la boca para lamerlo. Poco después se agachó y le dio un suave beso a Chen en los labios.

-Espero tener noticias pronto, más… que la última vez… Y ya sabes… no me decepciones, o si no tu pequeño Lulu pagará las consecuencias… – Tao se abrochó el pantalón y sonriente se dio media vuelta hacia la puerta. Al salir al pasillo se sorprendió al encontrarse a Luhan allí mismo… Este le miró estremecido. Tao a modo de saludo le sonrió malicioso y pasó de largo. Luhan rápidamente corrió hacia la habitación y encontró a Chen arrodillado limpiando el suelo.

-¿Qué ha pasado, Doct…?

-No entres… Quédate fuera, ahora cuando termine entras… Por favor, sal, Luhan… – Chen no le miraba directamente, pero en su voz sonaba muy enfadado. El otro palideció mientras retrocedía… Sabía que Tao debía haberle hecho algo muy malo.

*****************************

-Lay… ¿Me escuchas? ¿Estás bien? – la voz de Kris sonaba lejana, pero Lay podía sentir perfectamente una de sus manos en su pecho. Hacía mucho calor, notaba el cuello y la espalda húmedos. Al abrir los ojos se percató de que todo el grupo de compañeros estaba allí y el primero de todos era Kris, que le miraba preocupado.

-Kris… ¿Qué ha…?

-Tranquilo, está bien… no hagas ningún esfuerzo…

-Pero… – los ojos de Lay se percibían vidriosos, las ganas de llorar eran inminentes. Kris acarició su pelo.

Lay sabía que todo lo sucedido tenía unas consecuencias, que su comportamiento merecía un castigo, y que en aquellos momentos quien era el responsable de dictaminarlo era el sucesor elegido por el anterior jefe de la resistencia… Quien debía elegir el castigo de Lay no era otro que Kris. Kai estaba sentado callado en uno de los brazos del sofá. Poco a poco el grupo se dividió dejando a solas a Kris y Kai junto a Lay. Este último se sentía extrañamente débil y conocía la sensación…

-¿Qué me habéis dado? Kris… – exigió saber en voz alta – ¿Qué… me habéis… dado?

-Sabíamos que despertarías y que… necesitarías relajarte… pero no lo harías… así que yo mismo te administré sedantes… – Kris lo miraba de soslayo muy avergonzado. Lay con dificultad se levantó sobre sus temblorosos brazos y se echó en el respaldo mientras cerraba los ojos sintiendo cómo todo le daba vueltas.

-Lay… no teníamos más opción… Cuando supiste lo de… – Kai fue acallado por Kris. Lay agachó el rostro y reprimió el dolor.

-Escucha… Los chicos quieren que haga algo… que te sancione, que te deje encerrado durante mucho tiempo… Yo personalmente estoy de acuerdo pero… te conozco, Lay, y se que eso sería horrible para ti… y para cualquiera de nosotros… así que mi decisión es que durante unas semanas no saldrás y después… si sales tendrás que hacerlo en mi compañía… Entiéndelo, estoy obligado… Y es por tu bien.

-Quizás no debería haber vuelto… Quizás debería haber muerto allí también…

-¡Por favor, Lay, no digas esas cosas! ¡Para! – Kris alzó la voz enfadado. Lay se calló enseguida y miró hacia otro lado – Desde hoy te quedarás dos semanas aquí… Te repondrás y después podrás salir a ir de recolecta…

-¿Solamente a eso?

-Hasta que yo diga lo contrario, solamente a eso… – reafirmó Kris. Kai permaneció callado; su rostro era serio, sentía pena por Lay pero al mismo tiempo opinaba que Kris estaba siendo demasiado flexible con él.

Lay aceptó la decisión, no tenía otra porque si no lo hacía posiblemente se armaría una buena y Kris tendría que imponerle un castigo mucho peor. Decidió tomarse aquello como unas vacaciones y descansó tanto como pudo; por otra parte evitó todo contacto con el resto de compañeros, que ahora le miraban mal. Por su culpa Xiumin había muerto y aquello le había marcado.

En todos aquellos días no dejó de pensar en Luhan y Chen, en todo lo que le habían contado, en aquel plan de salvación… en los tratamientos que Chen le había ofrecido… pero todo aquello era demasiado bonito para ser verdad… Lay sabía que nada de aquello era posible y se obligó a no pensar demasiado en ello.

Tercera parte

Música:  Flaming June (Reuben Halsey Chillout Remix)

                     Dear Agony (Breaking benjamin)

Pasados los días de internamiento, Lay finalmente salió a la luz del día. Se sentía bien, alegre, más fuerte, y lo que le llenaba de alegría en especial era una pequeña esperanza… Esta no era otra que la de encontrarse con Luhan. Había pasado bastante tiempo y no sabía si volvería a verle pero en el fondo deseaba que sus deseos se cumplieran. Tenía un buen presentimiento.

Una vez llegaron a los campos Lay se entristeció al ver que estos no estaban tan bien cuidados como cuando él iba. Había frutas en el suelo y algunas plantas de hortalizas estaban secas.

-Brutos… Se olvidaron de regar… – Lay comenzó a sentirse furioso. Todos sus esfuerzos habían quedado disecados por una panda de incompetentes. Kris al darse cuenta se acercó mucho a su lado y tocó uno de sus hombros pero él rápidamente se zafó.

-¿¡Quieres dejarme en paz aunque solo sea un rato, joder!? Déjame solo, por favor…

-Pero Lay… – Kris no pudo terminar la frase, Lay hizo gestos de cansancio y se marchó hacia una zona llena de árboles; el otro tuvo la intención de seguirle pero algo le detuvo… Decidió quedarse allí, esperarle a que volviera por su propia voluntad. No quería hacerle más daño.

Lay lanzó lejos una de las frutas podridas que había recogido antes. Esta cayó estampada contra el tronco de un árbol. Siguió andando y a lo lejos divisó las rejas… Por allí fue por donde la última vez se adentró persiguiendo a Luhan. Por una milésima de segundo tuvo ganas de huir de nuevo pero no hizo falta: una voz a lo lejos le llamaba, y no era la de Kris.

-¿Lay? ¡Lay! – Luhan acababa de bajar de un árbol. Lay sonrió extrañado pero después con gran ilusión. Luhan se acercaba rápido con su espléndida sonrisa. Al llegar lo abrazó. Lay se quedó quieto y su rostro quedó sobrecogido.

-Tenía muchas ganas de volver a verte… ¿Estás mejor? – Luhan se separó un poco y se sorprendió al ver el extraño gesto de Lay, que rápidamente sonrió.

-Sí, estoy mejor… Ahora mucho mejor… Yo también te eché en falta…

-¿Por qué no has venido antes al campo? Muchos días te esperé pero… me llegué a preocupar mucho y el doctor Chen también…

-Bueno… estaba castigado, je… – Lay sonrió cálidamente pero Luhan leyó cierta tristeza en sus ojos.

Ambos comenzaron a hablar de lo que en aquellas semanas habían hecho, de cómo se habían sentido ambos y finalmente llegaron al punto más importante.

-Lay… Los tuyos deben saber que corren gran peligro… Chen terminó descubriendo el último elemento que faltaba a la composición para la pomada y…

-Espera… ¿Qué pomada?

-Es una pomada para el sol… Protege a los vampiros perfectamente.

-Pero… ¿Qué…? Eso… no… no puede ser… Él… él ha hecho semejante cosa… No… -Lay no podía creerlo. Su corazón comenzó a precipitarse en un desbocado latir.

-¡El doctor no tenía alternativa! ¡Debía hacerlo! Si no obedecía a Tao seguramente yo… no estaría ahora aquí…

-No entiendo… Pero… ahora todos los vampiros pueden salir a la luz, ¡nos atacarán y no…!

-No, aún no hay suficiente pomada…El doctor está

intentando ganar tiempo… Es esa una de las razones por las que quería contactar

contigo, porque los vampiros atacarán en breve y debéis estar atentos, saber

cómo actuar, saber… Lay… ¿Estás bien…? Lay…

Luhan se acercó a Lay, que con la mano en el pecho poco a poco se estaba agachando mientras su rostro se nublaba por un gesto de dolor. Le llamó repetidas veces pero Lay apenas podía hablar… Luhan decidió hacer algo. Con suma facilidad levantó al otro en volandas y comenzó a correr hacia donde sabía que se encontraba Kris. Pero para su sorpresa se encontró con que este no estaba solo. Un gran grupo de hombres armados lo acompañaban… Estaban esperándole…

-Apresadlo… – dijo Kris entonces con tono sombrío. Luhan asustado se quedó quieto viendo como los hombres le rodeaban amenazadores; entonces volvió la vista hacia Kris.

-Espera, Lay… está muy enfermo… Por favor, yo… – Kris arrebató el cuerpo tembloroso de Lay a Luhan y con una fuerte patada le tumbó en el suelo. El resto de hombres le cubrieron para amordazarlo, Luhan comenzó a gritar y a forcejear. Varios hombres salieron disparados pero al final entre cinco consiguieron reducirlo.

En pocos minutos todos estaban de vuelta en el fuerte de los humanos y Lay con los ojos entrecerrados había vuelto en sí. Sin embargo, esta vez sabía que realmente estaba mal: su estado había empeorado ya que apenas veía bien y todo el cuerpo le dolía. A lo lejos vislumbró una enorme jaula y la inconfundible figura de Kris. Lay le llamó y este acudió rápido.

-Kris, él… es amigo… es amigo… Déjale ir… No le hagas daño… por favor… Él es…

-No, Lay… Sé muy bien quién es. Conozco su rostro, le ví el día en que Xiumin murió… No sé qué clase de ser es pero no es de los nuestros… y merece pagar por lo que os hizo a Xiumin y a ti. Tranquilo, esto terminará pronto…

-No, Kris, no lo entiendes… ugh… Tienes que… escucharme… Él me salvó la vida… – Lay con mucha dificultad sujetó uno de los brazos de Kris, pero este se soltó y volvió hacia Luhan fuera de sí.

-¿Qué mierda le has hecho a mi amigo, eh? ¡Maldito monstruo! ¡¡¿De dónde coño has salido?!! Eres un vampiro, ¿no? Pero cómo puedes estar aquí y no explotar en llamas… Maldito animal… ¡¡Te voy a matar ahora mismo!!

Kris había sujetado a Luhan del cuello de la camisa y lo había atraído hasta las barras de plata de la jaula. Luhan tampoco sufría reacción a la plata, lo que cabreaba aún más a Kris, que en aquellos momentos había sacado una pistola y apuntaba a la sien del joven híbrido. Luhan mostraba una expresión fiera, durante todo aquello no había dejado de mostrar los colmillos y de fruncir el ceño Ahora su rostro parecía más relajado, era el miedo a morir… Apretó los párpados al sentir el cañón de la pistola clavarse más en su sien.

Lay intentaba verlos pero apenas podía moverse y no dejaba de temblar, su cuerpo ardía.

-Kris… Él puede ayudarme… Conoce a un doctor… La última vez si regrese fue porque ellos cuidaron de mi… Luhan, cuéntale lo que me dijiste… – con un hilo de voz Lay llamó la atención de ambos.

Kris tembló de angustia y enfado por ver a su amigo en tales condiciones. Luhan entonces miró a Kris directamente a los ojos.

-¿No ves que está muy enfermo? Chen puede ayudarle… Mi amigo… Él tiene medicinas… No te estoy engañando, es cierto… – Kris bajó la pistola, pestañeó con dificultad, estaba sudando.

-Sigue hablando…

-Si quieres que Lay viva necesito llevármelo conmigo… No creo que aguante otra noche más… Por favor… Quiero salvarle tanto como tú… Por favor, confía en mi… Si… si Lay no sobrevive… mátame entonces… Es un precio justo… – Luhan parecía estar a punto de llorar.

Kris le sostuvo la mirada con dificultad, nunca había visto unos ojos iguales, tan tiernos y tan inhumanos al mismo tiempo. Era… bello. Kris le soltó impetuoso, Luhan dio un traspiés y cayó contra las rejas que había a sus espaldas. Kris abrió la jaula para la sorpresa de todos los allí presentes. La desesperación lo había enloquecido pensaron algunos. Luhan se detuvo frente a él y lo miró agradecido.

-Ya verás que todo se soluciona… De veras…

-Vete… Coge uno de los coches… Rápido… – le ordenó apenado.

Luhan y Kai entonces fueron quienes se dirigieron portando con sumo cuidado a Lay hasta llegar a una de las camionetas.

Luhan se subió al volante deteniendo a Kai que aún estaba en el suelo.

-No, yo ya sé conducir. Será mejor que vaya solo, está atardeciendo… Y oye… dile a ese Kris que prepare a todos sus hombres… No sé cuándo, pero es posible que pronto se inicie una guerra y debéis estar preparados para lo peor. Adiós… – Luhan arrancó el coche entonces y salió a toda velocidad del recinto.

Kai lo vio alejarse, su corazón palpitaba con fuerza dentro de su pecho… Sentía que el momento final se acercaba. Corrió frenético hacia la habitación donde aún Kris permanecía de pie, ofuscado y en silencio. Kai entonces le informó sobre la noticia.

**********************

Lay de nuevo volvía a despertar en aquella conocida cama y de nuevo aquellos profundos y tristes ojos le miraban sumergiéndole en una paz que no había conocido antes.

Chen sonrió al verle despertar.

-Hola…

-Hola… – sonrió a su vez Lay con dificultad. En aquellos momentos sentía que gran parte de su cuerpo dormía, sus extremidades apenas respondían… Su corazón latía lento, cansado de vivir…

-Para el dolor tuve que sedarte un poco, pero lo suficiente para que no perdieras la consciencia. ¿Cómo te encuentras?

-Mejor… Ahora mucho mejor…. – mintió Lay. Chen lo sabía pero no entendía porqué lo hacía – ¿Sabes? Durante todos estos días estuve pensando mucho en lo que me dijiste y… tenía tanto miedo a venir aquí como ganas de hacerlo. La verdad es que no quería convertirme en tu conejillo de indias y quizás por eso no vine… No tuve el valor suficiente… – Lay sonrió con su broma. Chen sonrió triste. Apenas podía mirarle directamente. Agachó el rostro y miró una de las manos de Lay.

-Yo… también tenía ganas de que vinieras. A veces me imaginaba que aparecías por la puerta acompañado de Luhan pero sabía que eso jamás ocurriría…

Ambos quedaron callados. Hasta que Lay volvió a hablar.

-¿Hay alguna novedad? Me refiero a lo de mi enfermedad…

-Bueno… El cáncer se ha extendido y… dentro de una hora vendrá Luhan… Él me ayudará con la operación…

-¿Operación? – Lay frunció el ceño.

-Sí… necesito extirpar todas las zonas cancerígenas….

-Y así… ¿viviré?

-Es posible…-Chen no parecía seguro en absoluto.

Lay no quiso preguntar nada mas, prefirió permanecer recostado, callado, mirando a aquel vampiro que parecía tan preocupado por él, más dolido incluso que él por su enfermedad. Quería preguntarle muchas cosas, nunca había tenido la oportunidad de mantener una conversación con un vampiro, y Luhan no contaba. Él era distinto.

-Háblame de ti, Chen… – pidió Lay entonces.

-¿Qué quieres saber? – preguntó este extrañado.

-Bueno, no sé… ¿Tenías familia antes de…? Me refiero, hermanos o…

-Oh… Yo, bueno, era hijo único, mis padres eran escritores y bueno… que su hijo tirara por el camino de la ciencia nunca les hizo mucha gracia pero al final lo aceptaron – Chen sonreía a veces tímidamente.

Lay le escuchaba atento y muy quieto; luchaba contra las ganas de dormirse. Chen comenzó entonces a relatarle recuerdos de infancia y a describirle cómo era la zona donde estaba la casa en la que se crió.

-Entonces… ¿Cuántos años tienes? – preguntó al fin Lay muy intrigado, todo lo que le describía parecía antiguo.

-Oh, bueno… Fui convertido hace 20 años, por lo tanto debería tener casi los 40 ahora… – Chen se quedó absorto.

-Pues te conservas muy bien… – rió con dificultad Lay. Chen sonrió.

-Es por… las células… Se dividen mucho más rápido de lo normal y hace que envejezca mucho más lento. De ahí esa relativa inmortalidad que nos precede a los vampiros… – Aunque Lay ya conocía toda aquella historia no quería interrumpir a Chen en su explicación: le gustaba oírle, su voz era como un calmante y cuando reía, Lay se percató de que realmente le gustaba oír aquel precioso sonido.

De repente Chen se quedó callado, bajó la mirada sintiéndose incómodo y se levantó con ímpetu.

-Será mejor que llame a Luhan ya… Seguramente él te aburrirá menos que yo…

-¡No! Te equivocas, no… no me aburro… de verdad… tranquilo… – Lay abrió mucho los ojos y alzó una mano. Chen se quedó inmóvil y luego poco a poco volvió a su silla frente a la cama.

Continuaron hablando, pasaría una hora hasta que Luhan volviera con las transfusiones que harían falta para la operación, pero una hora había sido suficiente para que Lay y Chen crearan un fuerte vínculo de afecto.

Durante el proceso Lay continuó despierto, y aunque no miró nada de lo que estaban haciendo, Chen y Luhan no dejaban de hablarle y de contarle cosas. Lay se sintió muy agradecido por tener aquellos dos nuevos amigos aunque en el fondo sabía que todos sus esfuerzos serían inútiles. Su instinto se lo decía y además estaban los ojos de Chen… Un gran miedo se había apoderado de ellos desde el principio.

Dos días pasaron tras la operación, Lay estaba muy débil y apenas podía comer por su cuenta. Afortunadamente Chen estaba allí y junto a Luhan se encargó de ayudarle en todo. Incluso a bañarle.

-No… no quiero que lo hagas… por favor…

-Tranquilo no voy a mirar, pero ya verás cómo te sientes mejor… Vamos… – Chen lo levantó de la cama sin apenas esfuerzo.

Lay aún llevaba las ropas del último día, y estas habían sido cortadas para la operación. Se sujetó a uno de sus hombros, no podía oponer resistencia, no tenía con qué hacerlo. Luhan al final se había ido tras protestar durante un buen rato. Aunque quería quedarse al lado de Lay, Chen le pidió que los dejara solos para que aquello no fuera más violento para Lay. Se fue preocupado, a cada rato Lay parecía estar peor.

Chen le llevó a un pequeño baño con plato de ducha, allí sentó en un taburete a Lay y comenzó a desvestirle muy concentrado. Lay sentía que la cabeza le daba vueltas y que el corazón le latía con fuerza pero lento…

Tum… Tum… Tum…

Podía escucharlo sin tocarse el pecho. Lay cerró los ojos cuando quedó completamente desnudo; toda la ropa estaba manchada con restos de sangre. Chen la tiró toda en un canasto que después quemaría. Entonces, cogiendo el cabezal de ducha comenzó a mojar el delgado cuerpo de Lay. Este frunció las cejas y apretó los parpados. El agua poco a poco fue saliendo más caliente y un increíble sosiego le relajó tanto que no pudo evitar suspirar de alivio. Lay agachó la cabeza y dejó que Chen empapara todo su cuello y el resto de su cuerpo.

Una vez estuvo listo Chen lo envolvió en una gruesa toalla y volvió a cogerlo en brazos. Lay se sentía como un niño pequeño… húmedo, suave y adormilado. Cerró los ojos y se abandonó a aquel cálido brazo. Chen no tardó en soltarlo en la cama y arroparle con suavidad. Apartó varios mechones de pelo de su rostro… y entonces paseó los dedos por la mejilla y bajó hasta la comisura de sus labios. Chen entreabrió los la boca y apartó la mano: lo que estaba sintiendo estaba mal. Se marchó muy apenado; sabía que no debía sentir aquello, sabía que todo aquello no estaba bien, que iba a sufrir, pero… ¿cómo se puede controlar los latidos de un corazón enamorado?

Chen estaba a punto de abrir la puerta cuando la alarmada voz de Lay lo llamó.

-No… no me dejes solo, Chen… por favor… – Lay se había levantado mostrando su torso desnudo y lleno de cicatrices. Chen le miró sintiendo que se quedaba sin aliento.

-No es bueno que pase tanto tiempo sin alimentarme Lay… Podría…

-No lo harás… Vamos, quédate… por favor… – le costaba mantenerse erguido y tener los ojos abiertos. Un gran cansancio estaba entumeciéndolo por completo. De repente comenzó a toser. Chen corrió a su lado y comenzó a palpar su cuello y su pecho…Lay de nuevo tumbado lo miró atento, pestañeando lentamente.

Chen se sentó preocupado. Lay sabía porqué.

-¿Estoy peor, verdad?

Chen no respondió. Aquello fue suficiente. Lay apartó la mirada cansado; en sus ojos comenzaron a formarse lágrimas.

-Chen… ¿Sabes una cosa? Antes… no le tenía miedo a la muerte… pero ahora sí… – el nombrado al oír aquello le miró de repente sin comprender. Lay se giró con una tranquila y desconsolada sonrisa, entrecerró los ojos y prosiguió – Yo antes… siempre vivía concentrado en mi misión, en mis tareas, en mis aficiones. No había nada más; me sentía como una pieza de un gran juego de ajedrez y vivía de acuerdo con ello y nunca le di más importancia a la vida, pero… desde que te conocí… sí que temo morir porque… ahora todo ha cambiado… No sé… si volveremos a vernos otra vez… y pensar en que eso no ocurrirá me hace sentirme infeliz pero al menos ahora agradezco que antes de irme… al menos haya podido verte una última vez…

Chen alzó las cejas, no pestañeaba, sus ojos se estaban llenando de lágrimas, sus labios temblaban… y Lay fue testigo de cómo aquellas lágrimas caían reales y veloces. Chen lloraba de amarga felicidad. Agachó el rostro y lo descansó sobre el pecho de Lay quien moviendo uno de sus brazos consiguió posarle una mano en la cabeza… y así acariciar su espeso cabello. Chen sollozó desesperado.

-Lay… yo… tampoco quiero que mueras… – dijo al fin desbordado por la desesperación. Lay sonrió con dificultad y haciendo un gran esfuerzo se reclinó sobre sus codos y miró a Chen quien asustado se había levantado y le miraba fijamente. Alzó una mano y tocó el rostro de Chen, que miró entonces los rosados y secos labios de Lay. Se acercó entonces para humedecerlos.

Ambos habían cerrado los ojos, disfrutaban de la ternura que sus propios labios intercambiaban entre ellos, el suave contacto, la humedad creciente en sus bocas, el cálido aliento dulzón, el roce de sus narices… Lay tembloroso quiso besarlo repetidas veces y Chen no opuso resistencia, al contrario, le correspondió hambriento. Lay terminó de nuevo recostado mientras Chen envolvía su rostro con sus grandes manos y le besaba con devoción.

Se separaron unos instantes para recuperar el aliento. Lay con los ojos entrecerrados cada vez se sentía peor, comenzaba jadear, a respirar con dificultad. Chen se daba cuenta de que lo estaba perdiendo.

-Lay…creo que aún puedo ayudarte pero… no te va a gustar esta opción… – Chen con labios temblorosos seguía acariciando cariñosamente el rostro sudoroso de Lay. Este frunció las cejas sin comprender.

**************************************

-Kris, todos nuestros hombres están preparados… El vampiro nos engañó. Lay debe estar muerto y nosotros estamos aquí parados como estúpidos… ¡Debes hacer algo! – Kai gritó desesperado.

Kris parecía absorto en sus pensamientos. No dejaba de pensar en la última vez que vio a Lay y luego en aquel ser despreciable que por un momento lo había conseguido convencer, que había conseguido reblandecer sus prejuicios… Pero ahora lo veía claro… Aquel ser por muy humano que pareciera no lo era, tan solo era una tapadera; los había engañado y seguramente todo entraba dentro de un plan para que los pillaran desprevenidos. Pero Kris no lo iba a permitir.

-¡¡¡Recoged todos los explosivos y la plata fundida…Esta noche la ciudad de los vampiros volará por los aires y todos ellos arderán en el infierno cuando llegue el amanecer!!! – Kris lleno de ira explotó y todos sus hombres alzados se pusieron manos a la obra. Todos ignoraban cual sería su destino en aquella batalla que les esperaba, pero de una cosa estaban seguros, aquella madrugada sería memorable.

*************************

Lay al final pudo leer la respuesta en la mirada de Chen. Este se refería a transformarlo y no se equivocaba al respecto de que no le gustaba la idea; sin embargo, Lay estaba abatido: sabía que era eso o morir y tras pensarlo unos segundos finalmente tomó una decisión.

-Hazlo… Hazlo si crees que funcionará… Confío en ti… – Lay miró a Chen comenzando a verle borroso. Este por su parte tragó saliva nervioso y volviendo a besar a Lay se echó un poco más sobre él, lo envolvió con sus brazos y Lay hizo lo mismo…

Aún con tanto dolor a su alrededor Lay no podía dejar de sentirse afortunado por tener a Chen con él, por tener sus labios entre los suyos que ya apenas podían moverse. Chen comenzó a bajar sus besos, a besar su mejilla y su mandíbula hasta llegar al cuello donde comenzó a lamer la zona deseada… Lay suspiró sintiendo su corazón latir al límite de sus fuerzas.

El de Chen también iba muy rápido, la boca se le hacía agua, hacía mucho que no bebía directamente de un ser humano… Aquello era incomparable a beber de un vaso o una botella como solía hacer normalmente. Chen jadeó excitado y dejó asomar sus colmillos entre sus labios estirados. Lay notó el roce de la punta de estos y se estremeció en una mezcla de miedo y deseo. Chen sintió que Lay tiraba de su cuello y entonces cerrando los ojos le mordió. Lay emitió un quejido ahogado y Chen comenzó a succionar cada vez más rápido pero con cuidado. Lay rápidamente dejó de tener control de sus brazos que resbalaron lánguidos desde la espalda de Chen hasta caer en el colchón…su visión se oscurecía, su corazón latía muy lento…

De repente se escuchó una explosión que provenía del techo. La habitación entera tembló, comenzó a caer polvo desde el techo. Chen abrió súbitamente los ojos. Debía parar. El doctor se detuvo justo a tiempo, lamió un par de veces la herida y volviendo a mirar a su querido paciente, lo llamó y Lay abrió los ojos completamente debilitado.

-Ahora tienes que beber mi sangre… – Chen ignorando el fuerte estruendo que se producía sobre sus cabezas se remangó una de sus muñecas y se la llevó a los labios. Pero justo en aquel momento por la puerta aparecieron cuatro figuras armadas y una de ellas era Tao. Chen se giró aterrorizado.

-Apresadle – ordenó Tao implacable. Chen rápidamente se giró hacia Lay pero su muñeca por milímetros no llegó a rozarle los labios; entre convulsiones luchaba por soltarse de sus opresores pero sin éxito. Tao tenía la mandíbula desencajada de la ira, sus ojos estaban fijos en Lay. Poco a poco se aproximó mientras Chen era llevado de allí entre gritos y patadas.

Tao le bastó una mirada para saber lo que allí ocurría y arrugando la nariz sonrió malévolo.

-Aquí huele a muerto… mejor dejadle que muera lentamente… No saldrá de esta… – le dijo a los nuevos guardias que llegaban a la escena.

Lay lo vio alejarse e incapaz de hablar notó que de repente un nudo oprimía su pecho como si una gran piedra aplastara sus pulmones; no podía respirar, golpeó la cama pero asfixiado se convulsionó una última vez hasta que su corazón se detuvo finalmente. Lay se desplomó inmóvil con los ojos abiertos.

Tao se marchó seguido por los guardias en la dirección de la que provenían los persistentes gritos de Chen. Al llegar observó satisfecho como este gritaba y golpeaba los barrotes de plata y por esto caía dolorido al suelo. Luhan también estaba allí. Él había sido el primero en ser encarcelado.

Todo aquello se había originado con la sorpresiva noticia de que los humanos habían llegado con sus bombas. Tao rápidamente había informado al rey pero dada su incompetencia no pudo más con la situación y se tomó ciertas libertades. Luhan permanecía serio, guardando sus energías. Miró hacia la celda contigua a ellos: el rey Kyungsoo y el ministro Junmyeon seguían lloriqueando e implorando a Tao que los liberara. Tao se rió regodeándose en su victoria. Había conseguido que todos los vampiros le siguieran, y quienes habían mostrado resistencia estaban allí en los calabozos… Nuevas explosiones sonaron arriba del todo.

-Menuda fiesta tienen montado los humanos sin vosotros, ¿eh? Parece que esta vez el único que se va a divertir soy yo… ¡Qué lástima que el rey y el cerdo de su ministro no puedan hacer gala de su presencia! Pero realmente quien más me duele que no vaya a ver el espectáculo es mi doctor… Oh… Te has portado muy mal, eh… – Tao frunció las cejas y aparentó estar realmente dolido bajando incluso el tono de su voz y acercándose lentamente a los barrotes – Sabes que te mereces un gran castigo y como aún me eres útil te dejaré vivir, pero esto no puede quedar así por lo que… creo que será mejor que te despidas de tu Lulu porque luego, después de los fuegos artificiales se las tendrá que ver conmigo y con mi justicia…. y tú lo verás todo desde el mejor puesto, te lo aseguro… Mientras, daos vuestras últimas muestras de afecto, pronto amanecerá y todos los humanos que no hayan muerto ya serán capturados o aniquilados… – antes de marcharse se giró y miró a Chen una última vez – Hasta dentro de unas horas, Doctor… – con una amplia y aterradora sonrisa se marchó seguido de un gran grupo de soldados perfectamente armados.

———————

Mientras tanto en la superficie, sobre el asfalto, una enorme avanzadilla se extendía derribando todos los edificios que pudieran servir de escape o posible escondrijo para los vampiros. Kris sabía perfectamente lo que estaba haciendo, los estaba provocando para que salieran, eran las cinco de la mañana… Quedaba una hora para que amaneciera. Si era verdad que podían desafiar al sol, Kris iba a probar si también eran capaces de luchar sin sus viejos trucos. Los humanos estaban situados en lugares estratégicos: los tiradores estaban protegidos con sus coches, muchos vigilantes observaban desde todas distancias. La ciudad había sido prácticamente destruida; ahora quedaba la ciudad subterránea.

-Los últimos explosivos están preparados, Kris, esperamos tu orden… – le informó Kai desde un comunicador de larga distancia.

Este se bajó de su todoterreno y dio una señal de afirmación. Kai a varios kilómetros asintió y una gran explosión abrió el suelo provocando su hundimiento. Tras una larga humareda se hizo el silencio, pero Kris agudizó la vista y vio cómo unas figuras comenzaban a salir veloces.

-¡¡¡VAMPIROS!!! – gritó Kris dando la señal para comenzar el fuego. Sus hombres se dividieron: mientras unos disparaban, otros lanzaban redes o luchaban a cuerpo llevando armas blancas hechas con toda la plata que habían conseguido encontrar y fundir.

————-

-Maldita sea… No… Lay… Lay… – Chen estaba hundido. Tirado en el suelo se había hecho daño en las manos y la cara de golpearse contra las barras. Luhan a su lado intentaba incorporarle – Esto es una locura… Tao va a acabar con todos los humanos y todo será por mi culpa…

-Te equivocas, Chen, aún tenemos tiempo… Los soldados llevan la pomada equivocada… Las cambié en el último momento… ¿Te acuerdas de los últimos modelos? Llevan consigo esos, las cremas defectuosas… Tan solo Tao ha usado la buena. Aún no está todo perdido, Chen…

-Pero entonces… muchos de los vampiros que luchan van obligados… muchos… Será un suicidio en cadena… – Chen se levantó sobre sus ensangrentadas palmas y miró con los ojos muy abiertos a Luhan – Debemos detenerle, hay que salir de aquí como sea… Tengo que ver a Lay, tengo que salvarlo… Se está muriendo y quizás ya sea muy tarde… Yo…

-Tranquilo Doctor, creo que puedo arreglar esto… – Luhan se aproximó a los barrotes y llamó la atención de un guardia. Este le miró confuso, había estado escuchándolo todo y no daba crédito. Luhan introdujo su cabeza entre los barrotes y miró compungido al guardia – Por favor, ayúdanos… Tenemos que detener todo esto, por favor…

-Lo siento pero tengo órdenes, yo… – el guardia notó cierto movimiento a sus espaldas y al girarse se vio sorprendido por un contundente golpe con un fusil que destrozó su rostro por la descomunal fuerza del autor de aquello.

Luhan miró asombrado la escena. Chen alzó la vista y se quedó sin aliento. Allí de pie como un fantasma estaba Lay, que incrédulo miró el extremo del arma ensangrentada y tragó saliva deseoso de probarla y al mismo tiempo asqueado por ello.

Lay rápidamente despertando de su ensimismamiento corrió a robar las llaves del guarda y abrió la puerta no sin antes notar que sus dedos escocían al entrar en contacto con la plata; Chen le abrazó tembloroso al salir. Lay aún no terminaba de creer que siguiera vivo… Hacía unos instantes su cuerpo volvió a respirar. Fue como renacer… Se sentía bien, no había dolor, tan solo un cúmulo de mil sentidos que no sabía organizar en su cabeza hasta que se concentró en uno, el del olfato y por él llego hasta Chen. Lay le abrazó aun algo desorientado; Luhan sonreía ampliamente y acarició su espalda. Pero Chen fue el primero en reaccionar. Una bombilla se había encendido en su cerebro.

-No es la sangre, es la saliva… La saliva de nuestra boca es la respuesta… ¡Luhan! Todo este tiempo he estado equivocado… ¡No era tu sangre lo que necesitaba, sino tu saliva! No hay tiempo que perder, debemos subir inmediatamente, por el camino te explicaré lo que debes hacer. ¡Vamos! – Chen junto a Luhan y Lay emprendieron su ascensión a la superficie subiendo a gran velocidad por una rampa. A lo lejos se escucharon las quejas de los que aún quedaban encarcelados:

-¡¡Oye!!! ¡¿Y nosotros qué?! ¡Esto es demasiado cruel! ¡No es justo! – se quejó Junmyeon con tono exasperado.

——————————-

Los humanos al principio parecían ganar la batalla, pero pronto la supremacía armamentística de los vampiros los descolló en número y terreno. Kris sabía que su última esperanza era el sol, pero esta esperanza comenzaba a morir. Sabía que muy posiblemente aquello de que los vampiros pudieran resistir los rayos solares podía ser cierto y de ser así su fin estaba escrito en el destino. Armándose de valor salió del que había sido hasta el momento su posición de retaguardia y con dos pistolas comenzó a disparar dispuesto a morir en el intento de proteger a los suyos, de demostrar su coraje, de vengar a Lay…

Kris divisó a lo lejos una conocida figura. Esta, impasible a la batalla que a su alrededor acontecía, le miraba directamente a los ojos. Kris le reconoció enseguida. Era el jefe militar Tao, uno de los vampiros más temidos, uno de los más poderosos y más antiguos. Kris deseaba desde hacía mucho tiempo ensartarle la cabeza con su bolígrafo de plata, pero en aquella ocasión traía algo mejor. Sus pistolas descargadas ya no le eran útiles, las tiró y quitándose su alargada chaqueta descubrió una brillante espada que llevaba atada a la cintura. La desenvainó. Aquella arma solo podía ser para una ocasión especial y para un adversario digno de ella… y el momento había llegado.

La alzó y se dispuso a atacar a Tao, que también llevaba una espada. Sus espadas chocaron y el sonido retumbó en sus oídos y Kris fue repelido sin esfuerzo. Tao le lanzó lejos haciéndole caer de espaldas; al llegar frente a él se rió y antes de que el otro pudiera mover un dedo Tao ya le había desarmado.

-Sois muy graciosos los humanos… ¿Realmente creéis que con un poco de ruido y fuego los vampiros vamos a huir como asustados animales? Jajaja… Aquí los que cazamos somos nosotros, y los que morís… vosotros… – Tao alzó su espada pero entonces un fuerte golpe lo apartó de su objetivo.

Kris, sobrecogido, observó como la rápida figura de Luhan empujaba a Tao lejos de él y le arrebataba la espada. Tao entonces le golpeó repeliéndolo con una patada pero Luhan rápidamente regresó y lo inmovilizó sujetándolo de brazos y piernas con su propio cuerpo. Luhan gruñía y enseñaba los dientes como Tao. Kris no daba crédito… Acababa de salvarle, pero aquello no fue lo más sorprendente: a lo lejos, la voz de Kai pronunció el nombre de Lay. Kris miró al frente y allí estaba…

Vivo.

Chen y Lay notaron un suave escozor en sus pieles, el amanecer estaba allí. El azul oscuro retrocedía en un cielo que comenzaba a llenarse de rojizas y amarillas llamas de fuego del astro rey que ganaba la batalla una noche más a la luna y la sucedía en su tarea de iluminar el mundo y apartar las tinieblas.

Tao deslumbrado observó tras unas gafas como las de buceo cómo el sol aparecía ante sus ojos. Hacía tanto que no lo veía… Pero lo que a continuación ocurrió fue del todo inesperado para él y para todos los humanos allí presentes.

Cuando los primeros rayos de sol tocaron el suelo y a los vampiros guerreros que había en él, de sus rostros comenzó a salir humo y a formarse graves quemaduras que segregaban sangre. Poco a poco todos comenzaron a caer presos del dolor y de la inminente muerte; muchos intentaron esconderse pero no tenían dónde hacerlo. Desperados buscaban la sombra, la oscuridad pero uno a uno iban cayendo y Tao enloquecido y destrozado vio cómo sus hombres se desplomaban muertos.

Chen y Lay también notaron los efectos y antes de esconderse Chen le gritó a Luhan.

-Muérdele… ¡¡Muérdele!! Agh… – arrugando el rostro retrocedió junto a Lay para protegerse del sol. Este último, que estaba más débil, no lo soportó y se derrumbó también comenzando a sentir las horribles quemaduras. Chen tiró de él con sumo esfuerzo y se escondieron en el garaje por el que habían salido.

Luhan miró entonces a Tao. Este se revolvía como un niño pequeño, dominado por el llanto y el horror…

-No, no, qué… ¿Qué habéis hecho…? Mis hombres… Mi sueño… Mi, no… – Tao era incapaz de moverse. Luhan sin piedad alguna y con cierta aversión agachó el rostro y entonces lo mordió en el cuello. Tao vociferó deseando estar muerto.

*************************

Aunque muchos fueron los que murieron en ambos bandos, finalmente tras la batalla se consiguieron salvar muchas vidas. Humanos y vampiros habían llegado a un acuerdo: la curación. Con la saliva de Luhan se fabricó una nueva vacuna que fue inyectada a todos los vampiros, aunque con ello no se aseguraba su reentrada en la sociedad. Muchos de ellos se habían negado a esta y al acuerdo, y por ende pagarían su desobediencia con su libertad. Este era el ejemplo de los líderes vampiros que habán sobrevivido. Kyungsoo y Junmyeon fueron convertidos en humanos nuevamente pero dado su desequilibrio mental  y los múltiples crímenes cometidos deberían pasar el resto de su vida encarcelados. Tao también correría la misma suerte.

Tras pasar varias semanas, poco a poco una especie de tranquilidad iba siendo asumida por los nuevos ciudadanos de todo el mundo, y en especial de aquella ciudad que ahora estaba siendo reconstruida.

Mientras a lo lejos las grúas y muchos coches cargados de escombros se desplazaban en varias direcciones a lenta velocidad, Luhan y Kris paseaban por el campo de Lay, que había sobrevivido a la guerra. Ninguna bomba había caído sobre él y en medio de la completa destrucción de aquel mundo, aquel paraje parecía un edén. Luhan andaba adelantado a Kris, que desde hacía varios días se había convertido en su sombra.

Lay aún seguía recuperándose en el hospital y si estaban allí era porque Luhan se había empeñado en ir a coger unas flores para él. Kris distraído a ratos miraba con disimulo la inquieta figura de Luhan que de un lado para otro iba agachándose y cogiendo diferentes tipos de flores hasta hacerse con un manojo considerable. De repente se giró y con una amplia sonrisa tendió algunas flores a Kris.

-Para ti – Kris miró las flores con cara rara y luego perplejo miró a Luhan. Con cierta incomodidad las cogió y se quedó callado mirándolas.

Luhan sonrió y volvió a sus andanzas, mas esta vez andando más lento para quedar a la altura de Kris, que volvió a mirar a su alrededor fingiendo estar atento a cualquier cosa exterior. Hacía rato que Luhan quería romper aquel silencio que desde la mañana se había establecido entre ellos; aunque ahora se llevaban mejor era cierto que seguían experimentando cierta tensión cuando estaban cerca el uno del otro. Muchas veces se preguntó qué era y al final siempre llegaba a la misma conclusión: admiraba a Kris, había algo en él que él mismo deseaba tener. No sabía si era algo físico o de comportamiento pero era algo… algo que le atraía profundamente hacia él. Le miró de soslayo y vio que Kris no le miraba. Luhan carraspeó, tenía que decirle algo importante.

-Oye, Luhan… – Kris pareció obviar su carraspeo – Aún no te he dado las gracias por lo que hiciste… Eh, gracias…

El nombrado abrió mucho los ojos. Kris había soltado aquello tan de sopetón que Luhan se sobresaltó por un momento; se habían parado y de nuevo el silencio se instalaba entre ellos, pero al menos se estaban mirando directamente. Luhan sonrió tímido entonces.

-De nada…

Siguieron andando y Luhan sentía agudizada su duda en su cabeza. Probó suerte mientras caminaban sin mirarse.

-Oye, Kris… ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Sí, claro… Dime

-Es… algo personal, pero bueno… allá va… ¿Cuando te ha gustado una persona, qué has hecho? ¿Se lo has dicho en persona, por escrito o no se lo has dicho jamás? – Luhan lanzó la flecha y dio directa en el blanco. Kris completamente turbado se giró hacia él.

-¿Por qué quieres saber eso, Lu… Luhan? ¿Es que acaso te gusta… alguien? – Kris tenía ciertas sospechas de una persona en concreto.

-Sí, bueno… No lo sé, no estoy seguro del todo… – Luhan se mordió el labio inferior y miró hacia el suelo. Habían vuelto a detenerse.

-Pues no creo que pueda ser…Creo que a Kai le gusta otra persona… – Kris estaba muy serio y tenso; a decir verdad, parecía enfadado. Luhan lo miró incrédulo y pronto se rió.

-¡¿Kai?! Yo no… ¡¡No me gusta Kai!! – protestó divertido. Kris entonces se relajó y suspiró cerrando los ojos.

-Buenom, eso… eso está bien… – no entendía por qué se sentía tan tranquilo de repente, pero muy pronto la preocupación volvió a sus ojos – Pero entonces… ¿Quién es? ¿Le conozco?

-Sí, más o menos… Es, eh… – Luhan pensó en inventarse alguien, algo, pero finalmente miró a Kris directamente a los ojos e inspiró aire para envalentonarse lo suficiente – Quien me gusta eres tú, Kris…

Luhan frunció el ceño lleno de miedo. Kris entonces no reaccionó. Literalmente. Creyó escuchar algo pero no tenía sentido. Luhan esperó callado y finalmente Kris apartó la mirada; el primero comenzó a sonreír ampliamente al ver el rubor que crecía en las mejillas del otro.

-Kris, te-te estás poniendo rojo… ¡Jajaja!

Luhan se acercó a Kris aún entre carcajadas. Este intentó evitarle pero finalmente Luhan le atrapó entre sus brazos y Kris sintió cómo recostaba el rostro contra su espalda; había cerrado los ojos y los abrió un poco aún sonriente.

-El corazón te va muy rápido, Kris… Me gusta cómo suena, es como una canción…

-Tú… también me gustas, Luhan… – susurró débilmente Kris entonces.

El otro abrió mucho los ojos y se asomó por uno de sus hombros. Kris se giró y se miraron. Luhan se separó un poco de él y lo giró. Kris, muy nervioso, miraba la boca entreabierta del otro chico, que cada vez estaba más próxima a la de él… Kris se sentía inexperto, nunca había sentido algo así, tan extraño… Pero aunque quisiera luchar contra ello Luhan no se lo permitió cuando le besó levemente en los labios.

Se quedaron un rato quietos y con los ojos cerrados. Kris entonces levantó una mano y tocó indeciso uno de los hombros de Luhan mientras volvían a besarse con más intensidad. Este alzó los brazos y los enroscó en su cuello para acercarse más y besarle mejor; Kris gimió sobresaltado. Al cabo de un rato y tras notar que de repente hacía mucho calor, los dos chicos se separaron jadeantes, siendo Kris el primero en hablar.

-Creo que… lo mejor… será que… – tragó saliva- Nos vayamos de aquí…

-Sí, estoy de acuerdo… ¡Vámonos a ver a Lay! – Luhan con una cálida sonrisa agarró una de las manos de Kris y comenzó a correr tirando de él. Kris sentía su corazón latir muy rápido, pero sabía que ya no era por miedo, sino por una especie de amor extraño que le encantaba.

**************

Con el sonido de grúas y el jaleo de muchas personas fue como Lay despertó. Al abrir los ojos por un momento creyó estar en el laboratorio de Chen, pero finalmente se dio cuenta de que aquella sí era una habitación de hospital de verdad. Se movió y escuchó a lo lejos ciertas voces conocidas que pronunciaban su nombre alegres.

-¡Ya se ha despertado, Lay ya se ha despertado, chicos! ¡Venid! – Kai fue de los primeros en aparecer ante sus ojos con su espléndida y blanquecina sonrisa. A su lado estaba Luhan que se agachó para abrazar a Lay y entonces este vio a Kris sonriente mirarle de pie al fondo. Se acercó y al sentarse apretó una de sus piernas bajo las sábanas; Lay entonces supo que le faltaba alguien.

-¿Y Chen? ¿Dónde está Chen? – preguntó alarmado.

Los chicos sonrieron y miraron hacia un lado donde Lay vio aparecer a Chen vestido con su bata y a la luz del día luciendo una hermosa sonrisa una vez se apartó Kai. Lay se incorporó. Kris y el resto decidieron marcharse y dejarles intimidad. Chen con cierta timidez en la mirada anduvo hacia él y finalmente se sentó en la cama; Lay le miraba como si fuera un espejismo pero al alzar su mano y tocarle el pecho supo que este era de verdad. Rápidamente se abrazaron muy emocionados cerrando los ojos. Cuando el abrazo terminó, Chen y Lay quedaron a una corta distancia y mirándose callados finalmente volvieron a eliminar las distancias besándose amorosamente. Lay acarició el rostro y el cuello de Chen y este tocó su pelo, su suave pelo…

-Quiero enseñarte una cosa… Ven, está en la ventana – Chen sonriente se separó y ayudó a Lay a levantarse.

Juntos se aproximaron a la ventana que iluminaba cálidamente aquella blanca habitación y en cuanto llegaron al borde del marco, Lay sonrió feliz. Lo que a través del cristal vio fue una imagen en su opinión maravillosa: hombres y vampiros convertidos trabajan unidos para reconstruir la ciudad, había niños corriendo por el campo de frutas y hortalizas, la gente hablaba y andaba animada de un lado para otro.

-Un nuevo mundo está siendo construido… y todo gracias a ti…

-No, gracias a todos… y en especial a ti… – Lay se había girado y mirando los labios de Chen volvió a acortar distancia. Apoyados contra la ventana se abrazaron y se besaron gustosamente.

Después de tanto sufrimiento, ahora la vida tenía sentido.

***************

Chen no tenía muchas ganas de hacer lo que se disponía a hacer mientras avanzaba por esos pasillos, pero era su trabajo y tenía que enfrentarlo lo mejor posible. Llegó a la puerta en cuestión de aquella habitación de manicomio y la abrió. Aunque debería ir acompañado de alguien, una enfermera u otro doctor, Chen prefería tratar en solitario a aquel paciente en concreto. A simple vista su habitación completamente acolchada parecía estar vacía, pero sabía que Tao estaría escondido en su oscuro rincón. Chen se giró. Aquel escondrijo era la parte más alejada de la ventana, la que en más en sombra estaba. Tao en cuclillas permanecía pegado a la esquina, susurrando cosas, lloriqueando como un niño asustado. Chen muy serio se aproximó.

-Tao, vamos… Levántate de ahí, ya sabes que el sol no…

-No, no quiero… Me quema… Me quema por dentro y por fuera… Es horrible, Doctor… Doctor… -Tao corrió a aferrarse a una de sus piernas – Necesito sangre… Necesito… Si no bebo sangre me moriré… La comida humana es repugnante, me da náuseas… Por favor, Doctor… Dame sangre, yo…

-No, Tao, no voy a darte sangre, abandona esa estúpida idea. Ya no eres un vampiro, no la necesitas… Levántate, por favor… Hablemos sentados allí en tu cama si quieres, vamos… – Chen tiró de Tao pero este no se separó de sus piernas, se aferró aún más y sollozó. Chen se quedó rígido y cerró los ojos.

-Chen… Sé que… no hice las cosas bien, que… me equivoqué en muchas cosas pero todo lo que hice lo hice por amor… porque te quiero… te quise y te querré siempre… Por favor, Chen… Dame otra oportunidad… Por favor, te lo suplico… Te necesito… – era la primera vez que Tao llamaba a Chen por su nombre y mientras lo hacía restregaba su rostro y sollozaba con fuerza. El doctor inspiró y volvió a abrir los ojos; aquello era demasiado duro para él pero estaba preparado para enfrentarse a ello.

-Tao, tú nunca me has querido… Eso no era amor… y yo no te quiero… Lo siento, pero de la única forma que podrás verme es como tu médico, nada más…

La voz de Chen era fría. Tao enmudeció. El otro aprovechó para separarse y asiendo a Tao de los brazos lo llevó hasta su cama que pegaba contra el largo ventanal de fuerte cristal blindado. Allí le dejó sentado.

-Tienes una oportunidad para remendarte como persona, para vivir dignamente… No la desaproveches, así que cuando quieras hablar del tema en condiciones, avísame – Chen dio media vuelta y cerró con fuerza. Una vez en el pasillo se sintió mejor. Ver de aquella manera a Tao… aunque en el pasado hubiera sido cruel y terrible en el fondo no podía evitar sentir lástima… Decidió tomarse el día libre: ya había tenido suficiente por aquel día. Abandonó el lugar.

Tao inmóvil y con la mirada fija en la puerta se había quedado callado, llorando en silencio, pero súbitamente reaccionó y se giró hacia la ventana. A los pocos minutos vio aparecer la figura de Chen atravesando la calle. Apoyó la mano en el cristal. Deseaba ser libre como él, pero sabía que nunca lo sería… Le envidiaba y siempre le envidiaría… Tao aspiró aire por su húmeda nariz y siguió mirando cómo la pequeña figura de Chen se perdía al girar la misma esquina de siempre.

Fin

NOTA DE LA AUTORA:

¡¡¡Bieeenn por fin está publicado yupii!! n-n!!! ¡qué ganas de saber vuestra opinión! pero antes que nada…quiero hacer una pequeña dedicatoria a mi editora, a la que la mayoría de vosotr@s conocéis con el apodo de Pescaíto pero que en realidad se llama Eva ^^. A ella quiero agradecerle que haya dedicado parte de su tiempo a corregir mis faltas de ortografía o repeticiones innecesarias tan comunes en mi. Sin ella este fic no estaría tan limpio y tan bien presentado.

Gracias querida amiga🙂

 
7 Comments

Posted by on 20/07/2012 in Historias del Cuaderno Rojo

 

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7 responses to ““Suicide Sun”, 3ª historia del Cuaderno Rojo

  1. Kate

    22/07/2012 at 04:11

    Hola otra vez =) , solo dejaba este comentario porque no se me ocurrio otra forma de hacerte llegar este video, que me hizo recordar muchisimo al fanfic de “Oh my gosh” el de 2MIN , pero esta vez es una version TaeHyun o nose como se diga , nose si ya lo habras visto pero igual te dejo el link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=VRikFQPSlVg .
    Luego te pondré mi comentario sobre la historia 3ra historia del cuaderno rojo , que seguro estara muy buena.
    Saludos y me cuentan sobre el video.

     
    • Sensei

      22/07/2012 at 09:55

      ay querida Kate….si hija mia ya lo vi…..hace escasos segundos que lo vi….ayer vi una foto que ahora es mi fondo de pantalla….y…..dios mio de mi viiidaaaa…….me estoy muriendo del gusto….uff ufff uffff!!!!!!

      De verdad al principio no los reconocí en la foto, pero luego…..

      yo era en plan:

      Tae…min??

      Jong….hyun…??

      0______________0

      o/////////////////////////////o

      >//////////////////////////////>

      Gracias de todas formas por compartirlo, lo vere de nuevo, me lo descargaré y cuando este que no me venga inspiracion lo vere *w*

      Gracias Kate.

      nota: tb me gustaría saber tu opinión :P”!!!!

       
  2. Ino

    25/07/2012 at 08:22

    Oh My Heechul!! replico furiosa!!! no pudiste poner de malo a otro ah? kai tiene mas cara de malo!!! xiumin!! ah no, ese con esa cara de bebe no cuenta😄 Suho!! pero no, tenia que cojer a mi amado Tao!! ¬¬ ….. asdfhasfjashfhajfh hahahahahahha….. a ver relaja esa cara no me estoy quejando aunque paresca…..pero no te puedo negar que el personaje era perfecto!! retorcido, macabro, malo, perverso!! tan como deben ser los malos… matar porque les encanta!!! violar al pobre uke porque asi es!!!! y terminar acabados en un cuarto acolchado porque es lo que se merecen!!! Tao figting!!!

    y como yo soy amor ~zorril, diosil, neverland (flores y arcoiris) cualquiera que sea~ te tengo que decir que admiro la forrma que tienes para destruir mundos y volverlos a armar en un 2×3 es tan ajdfkajsfkdsjafkas tipo anime😄 y cuando lo leia me sentia en algo tipo walking death mezclado con crepusculo … ok no ._. era totalmente diferente😄

    y al fin kris y lulu que ah? novios o free o que? ojo kris que al niño me lo respeta!! las cosas son serias con mi muchachito ¬¬

    ah clau un favor!! hazle saber a chen que espero la targeta de matrimonio😄 jajajjaajaja es que esta couple es adfasfasdfasdasgasgasdsa……😀 ….. esta y el hunhan X| ___________________*sin signos vitales*

    *suspiro* como amo las historias de vampiros :3

    yo como que me voy a dormir, me siento con mareo :S

     
  3. alessa

    07/08/2012 at 08:40

    Holaaaa Alessa a invadir aqui!!!! apesar de que no me gusta el Kris x Luhan, de todas formas me gusto tu fic!!! *-* me encanta como escribes…. Me dolio como quedo Tao… u.u el es mi Bias y no pude evitar llorar… T^T….ademas que se quedo solo…. A mi me gustaria leer un Tao x Kris…. Es mi OTP mas favorita. .Jejeje…. De todas formas…. Nunca pude decirte que amo como escribes… q siempre entro para ver si actualizaron Hot summer XD… Sigan escribiendo q siempre estoy atenta ^^ FIGHTING!!

     
  4. Fumu (=^-^=)

    12/09/2012 at 21:52

    Ok, estoy ligeramente traumada ._. (ejemsin.el.ligeramenteejem) peeeroo no me arrepiento de estarlo me ha prestado traumarme leyendo esto (I regret nothing~~~)

    Y los personajes y sus personalidades fajsdfhasjdfhskljfashdfakjs sobre todo Tao (mi lindo bias bipolar que tan pronto llora como te patea con sus habilidades de KungFu Panda <3) Pero me dio penina al final u.u ¡Tranquilo mi amor, yo te consuelo! aunque en parte te lo mereces por haberte violado a Chenchen (ahora Chen va a tener que vengarse dejandote abajo[If you know what I mean] jhadfjksfajshdfkjashd [sorry por mis fangirleos])

    Nos leemos ^-^

    P.D: Ya me leí el nuevo capi de Relatos del planeta EXO, pero no se porque cuando intento comentar allí me borra el comentario u.u, aprovecho para decirte que me ha encantado y que espero con ganas la conti😉 ¡¡¡Esta super interesante!!! Fighting!!!!!

     
  5. Gabi KP

    15/09/2012 at 08:51

    Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
    antes que nada!! MUCHISISISISSIISSIISSISIISSMAS GRACIAS INFINITAS POR HACER FICS DE EXO TAAAAAAAN JODIDAMENTE INTERESANTES!! *_* -FANGIRLEA-

    Bueno ya! ahahaha el punto es que me he estado leyendo sus fics y simplemente me encantan!!
    Son excelente chicas :’) me quedan muchisisisismos aun por leer – se emociona-
    así que espero muchos fics de ustedes y porfavor porfavor porfavor les encargo un krislay :3 o un sukai-suho con kai- se los agradeceria inmensamente!!

    PD- AME AL PANDA EN ESTE FIC!! MUAJAJAJAJAJA

     
  6. dayanstyle

    18/10/2012 at 06:17

    DEMASIADO BUEEEENAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA………….. afffffffffffffffff VAMPIROSSSS son mi adoracion los amooooooooooooo

     

¡Dinos qué te ha parecido!

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